Pasará y será carátula

Los peligros de terminar siendo víctimas del «efecto Cristina»

 

“El sistema no castiga a sus hombres: los premia.

No encarcela a sus verdugos: los mantiene”.

                                   ¿Quién mató a Rosendo?, Rodolfo Walsh

 

Los jueces federales transitan un proceso para zafar de los problemas que tienen —y tendrán— en el Consejo de la Magistratura por su presunto mal desempeño.

La denuncia que le hizo José María Núñez Carmona al juez Ariel Lijo sobre cómo administró el expediente Ciccone sostiene que el magistrado manipuló las pruebas para castigar a algunos y zafar a otros. Pero esa denuncia no es el único problema del juez. En las próximas semanas habrá novedades en otros expedientes del Consejo, cuyo objetivo es conocer el patrimonio del magistrado.

Y ahora, además, debe resolver en esa misma causa si procesa o sobresee al banquero Jorge Brito. Con Brito —dicen en los pasillos de Py— lo une un vínculo que trasciende lo procesal.

Rodolfo Canicoba Corral no corre mejor suerte: está en el medio de las derivaciones surgidas tras el modo en que instruyó la causa del “Caballo” Suárez.

Canicoba está denunciado por la hija del gremialista por exigir un soborno a cambio del encarcelamiento domiciliario. Sobrevuelan así las posibles denuncias de algunos prestigiosos abogados que cuestionan su rol como juez en procesos terminados.

Fuentes judiciales dicen, además, que cuando este magistrado levante el secreto de sumario en la causa del robo de datos en la AFIP podría haber demasiadas sorpresas sobre, por ejemplo, cómo entraron por la puerta equivocada en un procedimiento. Y también acerca del uso de ese expediente para resolver disputas entre empresas dedicadas a la venta de información comercial.

Lijo y Canicoba Corral no son los únicos cuestionados. Por ejemplo, al juez Martínez de Giorgi lo interpela el ala judicial “republicana” de Cambiemos por la velocidad con que investiga las presuntas irregularidades en el soterramiento del Sarmiento.

Ante este frente y encuestas muy negativas, los jueces federales se defienden de dos maneras:

1) Hacia la opinión pública tramitan la certificación de calidad ISO 9001 que garantiza un acceso más rápido a la justicia para los ciudadanos y vuelve más ágil el proceso judicial. Lijo obtuvo la certificación, Martínez De Giorgi también y el juez Sebastián Ramos está en camino, por ejemplo.

2) Pero hacia las entrañas del poder, buena parte de los magistrados mantienen las viejas prácticas de otras épocas. Es decir, manejan las causas sensibles para el poder de turno de acuerdo a sus problemas personales. Para muestra, Canicoba Corral cerró en tiempo récord la causa contra el jefe de la AFI Gustavo Arribas. Y Ariel Lijo mantiene con especial celo bajo su órbita la investigación sobre el vaciamiento del Correo que afecta a la familia presidencial y la causa contra Luis Caputo.

 

Buscando la legitimidad perdida

La desesperada búsqueda de legitimidad del Poder Judicial, golpeado por las encuestas que muestran un bajísimo grado de credibilidad, se ve en las reformas anunciadas por la Corte Suprema.

El hiperactivo presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, rápido de reflejos, dispuso que en la apertura del año judicial la prioridad sea discutir entre los judiciales y expertos cómo mejorar el funcionamiento de la Justicia.

En la segunda mitad de marzo también se publicarán los resultados de la auditoría sobre las demoras en las causas de corrupción del Consejo de la Magistratura.

Fuentes vinculadas al Consejo dicen que algunos no lograron explicar los retrasos. Entre ellos, Ariel Lijo y Daniel Rafecas.

El gobierno de Macri, de manera poco inocente, también recoge el guante. Tanto el ala judicial “pragmática” como la “republicana” miran, con intereses opuestos, las encuestas negativas sobre la Justicia e impulsan sus propios cambios.

Sobresalen las tensiones para cubrir las vacantes en la Cámara Federal y el reemplazante de Oyarbide. Además, el Gobierno refuerza la implementación del proyecto Justicia 2020 y acelera la designación de la Procuración que podría definirse este mismo mes.

Pero quizás no están comprendiendo del todo las reglas del juego que plantea Comodoro Py y estos esfuerzos no sean suficientes.

 

Py y la misma partitura

El ala judicial “pragmática” del gobierno de Macri comete el mismo pecado capital que todos: el de la confianza en tener controlada a la Justicia. Pero la Justicia es heterogénea. Tiene sus propios intereses. Algunos están del lado de la ley, otros no. Quienes confían deberían mirar más qué pasó con “el efecto Cristina Kirchner”.

La ex presidenta fue denunciada durante su gestión. Mientras estuvo en el poder no sufrió consecuencias procesales, pero sintió el rigor judicial durante los dos años posteriores.

De hecho, el propio Mauricio Macri con la causa de las escuchas sufrió las consecuencias de ese juego de “tire y afloje” que algunos jueces tan bien conocen. Juró como procesado y rápidamente fue exculpado una vez que ocupó el sillón de Rivadavia.

La causa contra el ministro Luis Caputo, la del vaciamiento del Correo, Panamá Papers, las de Odebrecht, Dólar futuro por conflicto de intereses y las que rozan al ministro Aranguren no se han cerrado.

Tan solo se mueven al compás de la tradicional partitura de Comodoro Py que dice que al poder hay que acompañarlo de suaves melodías y saber elegir el momento de aplicar un ritmo más intenso.

La historia enseña de manera contrafáctica que, más allá de las dos alas judiciales de los gobiernos, siempre triunfa la autonomía de Comodoro Py. Ya que sus enemigos algún día, seguro, “serán carátula” como dicen algunos magistrados.

¿Quién le garantiza a Macri que no va a sufrir “el efecto Cristina»?

 

 

* Este artículo fue publicado originalmente por Catalina de Elía en el blog Dos Justicias

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6 Comentarios
  1. Raul dice

    El caso de Menem es uno de muchos que contradice la hipótesis de la autora. Pasaron décadas y sigue libre y tranquilo, con Macri va a pasar exactamente lo mismo, porque en argentina podés ser todo lo corrupto que quieras mientras no jodas a la gente equivocada.

  2. Ferado dice

    La justicia es u sistema creado para manejar las masas. Recae en la clases media, media, media baja y la totalidad de la baja. La clase Media alta zafa, algunos, se puede comer alguna condena, la Alta no sufre consecuencia alguna, están bajo su suerte y que un par o los haga ejecutar, sin, ada les pasa. Este sistema impera en todo el mundo, no solo en Argentina.

  3. Raul Martinez dice

    La ley es tela de araña
    en mi inorancia lo esplico:
    no la tema el hombre rico;
    nunca la tema el que mande;
    pues la ruempe el bicho grande
    y sólo enrieda a los chicos.

    Es la ley como la lluvia:
    nunca puede ser pareja;
    el que la aguanta se queja,
    pero el asunto es sencillo:
    la ley es como el cuchillo,
    no ofende a quien lo maneja.

    Le suelen llamar espada
    y el nombre le viene bien;
    los que la gobiernan ven
    a dónde han de dar el tajo:
    le cai al que se halla abajo
    y corta sin ver a quién.

    Hay muchos que son dotores,
    y de su cencia no dudo;
    mas yo soy un negro rudo
    y aunque de esto poco entiendo,
    estoy diariamente viendo
    que aplican la del embudo.

    José Hernández – Martín Fierro – Canto XXX

    También, se puede encontrar en la hermenéutica jurídica, la versión de Alfredo Zitarrosa:

  4. patricia dice

    En mi opinión.cuando se dice que una justicia así de corrupta y obediente al poder de turno es peligrosa también para el propio gobierno porque en el supuesto momento en que ya no estuviera y hubiera otro de signo distinto,obedecerían al nuevo y embestirían contra el actual,se comete un grueso error. Cambiemos no es «otro gobierno». Cambiemos es el poder económico en el gobierno.Y el poder económico jamás es juzgado.

    1. sergio alberto carrizo dice

      Absolutamente de acuerdo, para comenzar «la justicia» no existe, es solo una entelequia, lo que existe es el derecho y un puñado de jueces que lo administran a su antojo y conveniencia que ,por supuesto, es la conveniencia del poder economico. Un viejo poeta, músico, escritor, y (creo ) hasta juez de paz, conocido como Cuchi Leguizamon solia decir: «La justicia es como la culebra; solo muerde al que anda en patas».

      1. patricia dice

        Tal cual. =)

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