Películas escondidas (6)

Un documento que permite ver y oír al fusilador del basural de José León Suárez en 1956

 

El Noticiero Bonaerense fue un informativo cinematográfico creado hacia 1948 por el gobernador Domingo Mercante para promover su gestión. En un principio se nutrió de notas relativas a la provincia, producidas por otros noticieros privados pero enseguida tuvo sus propios recursos, radicados en una Dirección de Cinematografía del gobierno provincial. El Noticiero siguió existiendo durante la gestión de Carlos Aloé e incluso después del golpe de 1955, aunque eventualmente fue rebautizado Informativo Cinematográfico Provincial. Lo canceló Oscar Alende, tras asumir la gobernación de la provincia en mayo de 1958. La gestión de Alende también dio la orden de destruirlo, pero afortunadamente el empleado que debía acatarla decidió no hacerlo y en cambio se llevó todos los rollos que pudo a su casa. Es gracias a esa insurrección personal que hoy sobrevive esta fuente histórica irreemplazable.

A comienzos de 1956, probablemente en febrero, se estrenó una edición especial del Bonaerense titulada La policía de la provincia de Buenos Aires, con dos partes bien diferenciadas: una parte ilustra con recreaciones de fantasía, a veces involuntariamente cómicas, el modo en que la institución deseaba ser percibida; la otra es una oficiosa entrevista al coronel Desiderio Fernández Suárez, jefe de la policía designado por la intervención provincial.

Durante la entrevista, que es excepcional en la historia del Bonaerense por el uso de sonido directo, Fernández Suárez dice: “Tenemos prácticamente una nueva policía. Debemos hacer una policía humana, una policía que esté dedicada exclusivamente a la lucha contra la delincuencia, que tenga un profundo respeto por los derechos individuales que acuerda la Constitución Nacional y Provincial” y se jacta de haber rehabilitado el derecho de habeas corpus: “Actualmente los recursos de habeas corpus se despachan a cualquier hora que sea, son firmados de inmediato y el detenido goza así de los beneficios de la libertad”.

En otros pasajes de la misma entrevista, en cambio, Fernández Suárez aparece compartiendo una convicción que es característica de los declamados republicanos de hoy en día: las garantías democráticas no son para todos. Por eso declara sin sonrojarse que en su gestión ya se han cesanteado 1445 efectivos policiales “por razones políticas” y que se ha creado una Oficina de Informaciones “que son los ojos y oídos de la Jefatura, al simple efecto de conocer qué pasa en la provincia en lo que respecta al movimiento gremial o a alguna actividad subversiva, precisamente del partido depuesto”. En otras palabras, a los peronistas se los puede dejar sin trabajo y se los puede espiar.

Muy poco después de esta entrevista, en la noche del 9 de junio de 1956, durante la frustrada rebelión del general Juan José Valle, el coronel Fernández Suárez detuvo personalmente a un grupo de civiles que se hallaban reunidos en una casa particular. Aunque no les encontraron armas, ni se había decretado la Ley Marcial, Fernández Suárez dispuso llevarlos a un descampado y fusilarlos antes del amanecer del 10. No hubo derecho de habeas corpus para ellos. A los peronistas se los podía matar.

Pese al silencio de la prensa, el episodio fue investigado y denunciado por el escritor y periodista Rodolfo Walsh en una serie de artículos reunidos después en forma de libro bajo el título Operación Masacre. En una entrevista que le hizo Eduardo Galeano en 1973 para el semanario Marcha, de Montevideo, Walsh resumió sus conclusiones sobre el tema, tras quince años de reflexionar, enmendar y reescribir su propia obra: “A los de 1956 los fusilaron por peronistas, pero sobre todo porque eran peronistas de la clase obrera. El peronismo argentino no puede confundirse con un partido político, ni con un movimiento. Es una clase. Ahí está la explicación del odio que el peronismo desata. Las rivalidades partidarias nunca se manifestaron con tanto odio. Es un odio de clase contra clase”.

A Desiderio Fernández Suárez lo salvó su clase. Un tribunal militar lo sumarió y absolvió en 1958, por lo que transitó una muy republicana impunidad hasta su muerte, en abril de 2001.

 

 

 

 

NOTICIERO BONAERENSE – LA POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES (Argentina-1956) Cortometraje institucional. 11’.

 

 

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1 comentario
  1. Graciela Gigli dice

    Morir solo por ser peronistas,que desastre y ni aún así pudieron exterminar el movimiento o el partido o la pasión de serlo.

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