Perdimos el debate

Las imágenes del debate televisivo entre Tosco y Rucci son inhallables. ¿Cómo se perdieron?

 

En 1973, Héctor Ricardo García ya era El Gallego, señor de Crónica, Radio Colonia y Teleonce, y no le tenía miedo a nada. Ni siquiera a permitirse darles aire a protagonistas de la vida política que la dictadura de Lanusse prohibía. Para ese momento, de todos modos, a un mes de la fecha de las elecciones, ya no importaba demasiado. En la noche del 13 de febrero de 1973, Las dos campanas, el programa periodístico que conducía Gerardo Sofovich en Teleonce, había invitado al hombre que dirigió el Cordobazo, el sindicalista Agustín Tosco. A poco de salir de las mazmorras de Rawson y Devoto, Tosco se enfrentó en combate dialéctico con José Ignacio Rucci, titular de la CGT, durante el prime time del canal de García.

Para ese momento, la disputa entre los dos modelos sindicales que representaban, el de la entrega y el de lucha, suscitaba el interés público. Los sindicalistas venían sacándose chispas en el escenario politico y sindical. En septiembre de 1972, el titular de la CGT redactó una carta abierta llena de acusaciones al cordobés de Luz y Fuerza.

“Lo importante no es parecer, sino ser y usted parece pero en realidad es exactamente el mismo personaje de entonces. Ayer gritaba y reclamaba ‘la política no debe entrar en los sindicatos’, pero se cuidaba mucho en señalar que realmente ese calificativo ‘política’, reemplaza a la palabra peronismo. Reclamaba por la ‘unidad de los trabajadores’, pero se cuidaba mucho en denunciarse, que lo que perseguía era la unidad contra los peronistas”, disparaba Rucci.

Tosco le contestó con otra solicitada a principios de octubre, rebatiendo los argumentos de Rucci y formulando una impugnación al líder peronista.


“Este señor se ha olvidado que en 1955 yo también fui inhabilitado y perseguido por el régimen gorila. En aquella época, Rucci votaba y compartía la dirección de nucleamientos con los comunistas, que ahora tanto espanto le causan. Claro que no lo hacía por una concepción de auténtica unidad del movimiento obrero, sino por pura especulación, y apenas se vio al amparo del poder, comenzó a perseguirlos, tanto como hoy persigue a cualquier compañero, incluso peronistas, si no se prestan a sus designios puestos al servicio de la derecha”, retrucaba el cordobés.
Las dos cartas abiertas, en forma de solicitadas, fueron muy difundidas. Los noticieros consultaban constantemente a uno sobre las declaraciones del otro, que iban escalando al calor de los avatares políticos. En el marco de su persecución constante por parte de la dictadura, Agustín Tosco era el menos solicitado. Sólo el noticiero de Canal 7 se atrevía a entrevistarlo con cierta frecuencia similar a la de los requerimientos periodísticos a Rucci.

El logro de Las dos campanas, juntando a los dos líderes en un espacio de debate común, cobra relevancia en este contexto.

Las dos campanas era producido por los hermanos Hugo y Gerardo Sofovich y fue el primero en la larga genealogía de programas con panelistas en la TV argentina, que continúa hasta hoy. De acuerdo a algunas fuentes, es otro invento sofovichesco más, pero en su autobiografía, García se adjudica la creación del ciclo. Después de todo, el empresario participaba activamente del detrás de escena de cada producto de su pantalla. El del debate fue el episodio inaugural del programa. Gerardo Sofovich compartió la conducción esa noche con el periodista Jorge Conti, que luego sería instrumental en el “robo” de Teleonce a García, a instancias de su suegro, José López Rega.

El archivo de programación y noticias de Canal 11 era, para entonces, el más completo y mejor ordenado de la televisión nacional. García guardaba todo. A diferencia de sus competidores, grababa y archivaba todas las emisiones en vivo, incluso lo que ocurría en los cortes, que a veces nutrían a los envíos diurnos del canal. Fue el caso de un exabrupto de Ringo Bonavena durante una pausa de Las dos campanas. El boxeador “se fue de boca” sobre la supuesta infidelidad de la esposa de su contraparte en un debate, Gregorio Peralta. Al día siguiente, Teleonce Informa se hizo un picnic con las escandalosas declaraciones grabadas fuera del aire.
Es prácticamente imposible, de esta manera, que no se guardasen imágenes del debate entre los dos líderes sindicales.  Sin embargo, hoy no se sabe nada de ellas. Tan solo circulan grabaciones de audio y numerosas transcripciones, que se publicaron en ese momento en diversos órganos de prensa favorables a una u otra línea política, recortadas en función de ellas.
Casi 50 años después, ¿dónde están las cintas que contienen el tesoro? Sin certezas, podemos especular que su destino fue caer víctima de alguno de dos escenarios trágicos.

 

 

 

Llamas

 

 

Claudio Loiácono es camarógrafo del noticiero de  Telefé desde los primeros años de la democracia. A pocos minutos de fichar para comenzar su jornada un día de septiembre de 1992, comenzó en el segundo subsuelo del edificio de Pavón y Matheu el peor incendio de la historia del canal. Fue el último de una serie de misteriosos siniestros, y el más dañino de todos. “Ese día entré al canal a las 7. A las 7:15 sentimos olor a quemado. Para las 7:20, nos estaban evacuando”, recuerda Loiácono. “Casi de milagro, nos acordamos que en ese subsuelo había un cuartito, donde dormían dos empleados de limpieza. Bajamos de nuevo a buscarlos y cuando rescatamos a los muchachos, ya no se podía bajar más. Era todo una inmensa hoguera”, precisa. El fuego ardió casi dos días.

Cientos de latas, miles de horas de noticias y programas en cintas de 16mm habrían sido engullidas por las llamas. De acuerdo a diversas notas periodísticas, en este desgraciado evento se perdió el 25% del archivo de la televisora, en el que estarían incluidas las cintas del Reporter ESSO, el primer noticiero privado de la TV nacional. Así podrían haber sido destruídas, también, las cintas originales de Las dos campanas y la esgrima televisada entre Tosco y Rucci.

Durante el mes siguiente al incendio, los trabajadores de distintas áreas del canal, en un esfuerzo colaborativo, se ocuparon de recuperar la fracción del archivo que podía salvarse, descartar lo quemado y limpiar el hollín que cubría todas las superficies.

 

 

 

Basura

 

 

Télam 02/02/04 Buenos Aires. Vecinos de Villa Dominico Foto Archivo Alejandro Amdan.

 

 

Pero Loiácono no abona a  la teoría del archivo quemado, a diferencia de lo que establecen como un hecho algunos periodistas que cubrieron el incendio de 1992. Sostiene, en cambio, que no consta que haya ardido material archivado con anterioridad a 1990: de acuerdo al trabajador de prensa, todo el archivo de programación general y noticieros datado con anterioridad a ese año ya se había ido.

En la segunda mitad de 1990, Francisco Garrefa preparó las latas de Canal 11 para mudarlas al que, suponía, sería su destino final. Como Jefe de Archivo, procuró mover de la manera más ordenada posible el material, en cumplimiento de la orden de la empresa: devolver al estado todo el contenido producido durante la era de propiedad estatal de los canales. Como delegado gremial, Garrefa vivió con amargura la situación, que representaba efectivamente entregar el fruto del trabajo de generaciones de sus semejantes. Formó parte de la breve y exitosa co-gestión de Canal 11 entre trabajadores y el Estado, una experiencia inédita en la TV argentina, apenas un año antes de la privatización. Pero la hiperinflación y el menemismo decretaron un volantazo y para el verano de 1990 el canal y todos sus bienes eran ya propiedad del grupo Vigil, de Editorial Atlántida. Curiosamente, Gerardo Sofovich, en sociedad con Julio Ramos y Palito Ortega, también se había presentado a la licitación con esperanzas de quedarse con Canal 11, pero su oferta, muy baja, quedó en el camino.

En Figueroa Alcorta y Tagle, Marcos Novo cumplía sus primeros 10 años como camarógrafo del noticiero de ATC. También era representante sindical de sus compañeros. Todos los días recorría el pasillo que llevaba a la salida al garaje de móviles del canal, desde donde partía a cubrir las noticias. “Me acuerdo como si fuera hoy: todo ese pasillo repleto de latas y cintas que habían venido del 13 y del 11”, rememora. Allí fue a estacionarse el archivo de los canales recientemente privatizados, “recuperado” por el estado. Allí quedó un tiempo. Nuevamente, “el Ruso” entra en escena, como interventor designado por Menem para dirigir el único canal que quedaba en manos del Estado.  “Un día, a instancias de Sofovich, vino una empresa de archivos, y se llevó la mayoría de las latas de Canal 13 que estaban en el pasillo”, continúa Novo. De acuerdo a varias fuentes, el resto, incluso lo que cuidadosamente mudó Garrefa, fue a parar a un volquete, y a la basura.

Para el pliego de licitación de las privatizaciones, el total del archivo fílmico de Canal 11 estaba tasado en 743.264.600 australes, equivalentes por entonces a 381.160 dólares. Algunos diremos que esas cosas no se miden en plata.

Los perros caminan sobre montañas de desperdicio, junto a los niños que se las rebuscan ahí. Es temprano y al CEAMSE acaba de llegar un volquete con cientos de latas. Su contenido será sepultado en toneladas de basura, mientras la película espera lo que le tome degradarse.

De haberse perdido las imágenes el debate en esta última debacle, el Gerardo Sofovich a cargo de ATC (y de la guarda de ese material) se habría ocupado, quizás sin saberlo, de eliminar la evidencia fílmica del mayor logro del Sofovich periodista.

 

 

 

Yo tengo fe

Otros escenarios posibles, optimistas hasta ahí nomás, surgen en nuestras cabecitas especuladoras: que algún trabajador o curioso televidente haya realizado una copia, momentáneamente perdida. O que del volquete de cintas que reposaba en la puerta de salida de móviles de ATC, la película del debate haya sido levantada por algún coleccionista, como el que hizo lo propio con las que pertenecían al viejo Canal 13. En ese caso, quizás descanse en algún depósito sin haber sido aún vista o catalogada, o esté relegada a las sombras del secreto por alguno de esos seres perversos que tienen, pero no muestran.

 

 

 

Escuchá un fragmento de la grabación de audio recuperado del debate Tosco-Rucci en «Las dos campanas»:

8 Comentarios
  1. Bombin dice

    Excelente, como siempre. Que desgracia la desidia estatal del menemato

  2. cesar dice

    Excelente nota!!

  3. Maria Angelica Ciravolo dice

    jamás olvidaré aquel momento,El Gringo Tosco -como siempre-brillante;el el enano Rucci,lamentable.-

  4. Lucia dice

    Muy buen articulo! No solo un muy buen trabajo de investigación, está bien escrito y trae a la memoria a Agustin Tosco, ejemplo de lucha.

  5. kike dice

    Impecable trabajo de investigación-revelación digno del periodismo comprometido con la verdad. Felicitaciones y gracias.

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