Pierden (casi) todos

No cierran los números del planeta atravesado por crisis

Casi un tercio de la población latinoamericana y caribeña padece la pobreza. Foto: N Mazars, Unión Europea.

 

 

En 2025 la pobreza volvió a aumentar, desafiando los objetivos que consensuó la comunidad internacional en 2015 para intentar erradicarla.

Según la actualización 2026 del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM Global), son 1.200 millones de personas en situación de pobreza en todo el mundo, es decir 51,5 millones más que lo que revelaba el informe precedente. Entre los principales castigados se encuentran la infancia en general y los habitantes de zonas rurales. Alrededor de 617 millones, es decir más de la mitad de empobrecidos, son niñas y niños.

Se trata de cifras reveladas a mediados de octubre por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI) de dicha universidad británica. La actualización 2026 integra datos de 108 países de regiones en desarrollo, que representan el 78 % de la población mundial.

 

Casi la mitad de los 1.200 millones de pobres en el mundo son niños y niñas. Foto: ONU.

 

 

No sólo es falta de ingresos

Durante décadas se definió la pobreza como falta de dinero o ingresos insuficientes de una persona. Sin embargo, este concepto fue evolucionando ya que, como lo afirma la Red de Pobreza Multidimensional, los propios afectados “consideran que su experiencia de la pobreza es mucho más amplia que la [exclusiva] carencia de ingresos”.

Según esta Red, una persona empobrecida puede sufrir múltiples problemáticas simultáneamente: enfermedad, desnutrición, carencia de agua limpia o electricidad, trabajo precario o acceso a un bajo nivel educativo. “Enfocarse en un solo factor, tal como el ingreso, no es suficiente para capturar la verdadera realidad de la pobreza”. El Índice de la Pobreza Multidimensional Global considera como pobre a una persona si sufre privaciones en al menos un tercio de los diez indicadores ponderados en salud, educación y nivel de vida. Dicho índice, más extendido y abarcador —así como las diversas dimensiones que lo componen—, ofrece una imagen más exacta no sólo de quiénes son pobres sino también de los factores que provocan su pobreza. En caso que existiera voluntad política de parte de los gobiernos, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) podría orientar la promoción de políticas públicas sobre la base de datos muy concretos y sustento empírico para elaborar programas sociales más adecuados que apunten a las necesidades prioritarias de las personas afectadas.

A partir de 2010 una docena de países de América Latina y el Caribe (desde México a Uruguay, pasando por Colombia, República Dominicana, Paraguay, Chile y Ecuador) han ido integrando ese índice a nivel nacional.

 

El número de personas que viven en la pobreza ha aumentado por primera vez en 15 años, alcanzando los 1.200 millones. Foto: Roger LeMoyne, UNICEF.

 

 

América Latina, alta desigualdad y más pobres

El reciente informe del PNUD y la OPHI indica que en América Latina y el Caribe se registró en los últimos meses un incremento del número de personas que cayeron en la pobreza multidimensional. Los indicadores de ese retroceso son, entre otros, la falta de años de escolarización y las carencias en el nivel de vida en general.

Esta caída frena una tendencia positiva de disminución de la pobreza multidimensional que según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) prevaleció entre 2014 y 2024, solo con una breve interrupción en 2020 debido a la pandemia del COVID.

Según el Panorama Social 2025 de la región publicado por la Comisión, 162 millones de personas, cerca de 25 % de la población total, se encontraban en 2024 en situación de pobreza. Ya en ese período, “la pobreza multidimensional fue sistemáticamente más alta en las zonas rurales, entre niñas, niños y adolescentes y en los quintiles más pobres de la distribución del ingreso”. Incidían, entre otras causas, la debilidad del empleo y de las pensiones, así como el limitado acceso a la vivienda, salud y educación.

Si se observa esta tendencia por país, se constata una amplia heterogeneidad. Mientras que Guatemala, Honduras y El Salvador registraban en 2024 una incidencia de la pobreza multidimensional superior al 50%, en Costa Rica, Uruguay y Chile afectaba a menos del 6% de la población. Según el PNUD, México, tal vez el país que más logros obtuvo en los últimos años, la proporción estimada de personas en pobreza multidimensional aguda pasó del 5.3% en 2023 al 4.5% en 2024.

El Panorama Social de la CEPAL publicado a fines de 2025 asociaba pobreza a desigualdad creciente, considerándolas como dos caras de la misma moneda.

 

 

El estudio sostiene que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe enfrentan tres trampas del desarrollo que limitan la mejora del bienestar de su población: una de baja capacidad para crecer; otra de alta desigualdad —junto con baja movilidad social y débil cohesión social—, y una tercera de bajas capacidades institucionales y de gobernanza poco efectiva. Sin subestimar, además, el impacto del cambio climático.

El organismo regional constata, tomando como referente las encuestas de hogares, que el “decil superior de ingresos de la región concentra en promedio un tercio del ingreso total nacional, mientras que el decil inferior no alcanza siquiera el 2%”.  Lo que supone una brecha de ingresos de más de 20 veces entre el 10% de la población más rico y el 10% más pobre.

La CEPAL subraya que esos elevados niveles de desigualdad de ingresos en la región constituyen “un obstáculo para el progreso hacia el desarrollo social inclusivo y contribuyen a la crisis de desarrollo”, además de ser “inaceptable desde la perspectiva de derechos y justicia social” e ineficiente desde la perspectiva del crecimiento económico.

 

 

Pocas excepciones

Al presentar la nueva actualización 2026, el PNUD enfatiza que el aumento de la pobreza debería ser una alerta para el mundo. Detrás de esas cifras hay marginación y sufrimientos crecientes. Son 1.200 millones de personas que enfrentan privaciones que se refuerzan entre sí: hambre, falta de acceso a la educación y carencia de agua potable y/o electricidad.

Sin embargo, esa lectura no acepta fatalismos. La organización onusiana contabiliza que 33 países han reducido a la mitad su Índice de Pobreza Multidimensional en menos de 15 años, incluidos seis de África subsahariana. China registró la reducción más rápida, entre los países con datos disponibles, al pasar del 9,5 % al 4,2 % en solo cuatro años (2010-2014). En tanto Vietnam también logró avances rápidos y redujo a la mitad su valor del IPM en siete años.

 

 

 

 

 

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