Plataformas movilizadas

Bicicleteros y motoqueros de Rappi y Glovo y conductores de Uber se organizan para defender sus derechos

 

Luego de inscribir el primer sindicato de plataformas digitales de la región, los trabajadores se movilizaron a la Secretaría de Trabajo de la Nación. En esta ocasión, solicitaron que la cartera de trabajo convoque a las empresas Rappi, Glovo y Uber para que den cuenta de las irregularidades laborales y se atengan a negociar las condiciones de trabajo con los repartidores y conductores. Autoridades de la cartera de Trabajo recibieron al día siguiente a los representantes de la Asociación de Personal de Plataformas (APP).

 

Acá y en todas partes

Mientras una centena de trabajadores fluorescentes llegaban con sus bicicletas o motos al edificio ubicado en la avenida Alem, en paralelo y en coordinación, en Bogotá se realizaba una protesta donde se encuentra la sede central de la empresa Rappi. “Nos privan de derechos laborales que nos corresponden y nos obligan a tributar por operaciones comerciales atribuibles al giro empresario. Queremos un ingreso básico y cobertura de riesgos de trabajo. El contrato de hora cero al que estamos sometidos es inhumano desde el punto de vista de nuestros derechos fundamentales”, manifestó en un comunicado la APP. El objetivo que es que las plataformas digitales los reconozcan como lo que son, personas con derechos que se ganan la vida trabajando para una aplicación.

“Tardé en llegar porque me chocó un auto y se me rompió la bicicleta, ahora voy a llamar a Rappi para que me pague los arreglos”, dijo un trabajador irónicamente en la puerta de la Secretaría que se acercaba a participar de la movilización. Al principio, los trabajadores competían entre ellos para tomar más viajes, más rápido y por más dinero. Pero rápidamente notaron que para comenzar a buscar la solución a los problemas que se les presentaban tenían que organizarse. Les prometieron ser sus propios jefes, pero los tratan como esclavos. Por eso fundaron el nuevo sindicato. Los repartidores asistieron y ayudaron con velocidad a su compañero, armaron una ronda y se quedaron conversando. Otro de los compañeros se fracturó los dos brazos hace unas semanas. Nadie de la empresa se hizo responsable y todos los gastos corrieron por su cuenta, al día de la fecha sigue sin poder trabajar. Otra de las trabajadoras que se quedó hablando con el recién atropellado, fue bloqueada hace unos meses por oponerse al maltrato de la dueña de una famosa heladería de Palermo. Cuando la charla estaba más distendida, el repartidor miró a su celular: lo bloquearon. ¿El motivo? Ninguno.

Los repartidores y conductores lograron en tiempo récord instalar en agenda las condiciones de precariedad a las que los exponen estas empresas y aclarar enfáticamente que quieren vivir de lo que hacen y que no van a abandonar sus puestos de trabajo. En la audiencia del viernes, la Secretaría que conduce Jorge Triaca mostró predisposición para  avanzar en  la problemática del trabajo en la economía colaborativa y generar diálogo para que las empresas brinden respuestas.

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