POR MI CULPA

Como parte del nado independiente sincronizado, Cavallo y Broda señalan hacia aquí

 

Con pocos días de diferencia, Domingo Cavallo y Miguel Broda me atribuyeron responsabilidad en las dificultades económicas del país. Repuesto de la sorpresa, comienzo por agradecerles la alta consideración que manifestaron, lo cual no mejora mi evaluación sobre la seriedad de ambos. Con curiosa simultaneidad me involucraron en decisiones políticas con las que no tengo nada que ver.

Cavallo dijo en una entrevista con la señal de cable de La Nación  que «el gobierno se está suicidando con las ideas de Kicillof y Verbitsky», que a su juicio “lo llevaron a perder las elecciones en 2013 y en 2015″. Sin demasiado respeto por la cronología añadió que “reestructurar la deuda que había con los acreedores del sector privado y no poder volver a ingresar a los mercados no resolvía ningún problema», cosa que ocurrió en la década siguiente.

En un foro empresarial de la Fundación Libertad, en Córdoba, Broda aludió a “un conflicto en­tre un equi­po eco­nó­mi­co he­te­ro­do­xo que ama la in­ter­ven­ción del Es­ta­do, pe­ro me­jor que se que­de, por­que los Ver­bitsky, los Ba­sual­do y los eco­no­mis­tas de Página/12 que ase­so­ran a Cris­ti­na Kirch­ner ge­ne­ran un agu­je­ro ne­gro”. Con mayor precisión que Cavallo, agregó que éste es “el peor mo­men­to in­fla­cio­na­rio des­de que asu­mió Al­ber­to Fer­nán­dez; el prin­ci­pal com­bus­ti­ble [de la in­fla­ción] es el des­equi­li­brio mo­ne­ta­rio”, y sostuvo que yo tomo co­mo ba­se que el año pa­sa­do, cuan­do subió la ta­sa de ex­pan­sión mo­ne­ta­ria, ba­jó la in­fla­ción. “Fue por­que la re­cesión siem­pre es an­ti­in­fla­cio­na­ria”.

Veamos. Como mero observador sostuve que el gobierno de Cambiemos destruyó el principal artículo de fe del credo monetarista, cuando la contracción de la base monetaria incluso en términos nominales, coincidió con la inflación más alta en tres décadas. Y en el primer año del actual gobierno, ese número se redujo, a pesar de la abundante emisión. Ni más ni menos que eso.

Quienes coincidieron con esa lectura fueron el ministro de Economía Martín Guzmán y el equipo que se encarga de la Argentina en el Fondo Monetario Internacional, lo cual no es para asombrarse: decir  como ellos hicieron que la inflación reconoce múltiples causas macroeconómicas es una obviedad, por más que contradiga el sentido común martillado desde hace casi medio siglo por la escuela monetarista de Friedrich Von Hayek y Milton Friedman, que tuvo como primer campo de experimentación las dictaduras de Chile y la Argentina.

 

Hayek, Friedman y un émulo argentino

 

Tampoco el carácter antiinflacionario de la recesión puede absolutizarse y aislarse de otras variables. El último año de Macrì, el Producto se contrajo el 3% y la inflación pasó del 50%.

En 2020, con una caída del PIB del 9,9% la inflación fue del 36,1% y este año, con un crecimiento presupuestado del 5,5%, rondaría el 40% o tal vez hasta el 50%.

Alfredo Zaiat se ha especializado en el cotejo de los pronósticos de quienes llama “hombres de negocios dedicados a comercializar información económica” con los datos reales que se verifican después. Broda es uno de los principales abonados de esta ilustrativa diversión. Algunos ejemplos, de las últimas décadas, según el archivo de Zaiat:

 

2001, Blindaje de De la Rúa

El 2 de enero de 2001, Broda escribió en BAE: “A partir del blindaje se esperan efectos tonificantes, que se reflejarán en una baja del riesgo país. A partir de allí se revertirá gradualmente el flujo de capitales del exterior y comenzarán a crecer a buen ritmo los depósitos. En el cuarto trimestre el PBI se incrementará en un 6,5%”. Lo que hubo fue default, riesgo país explosivo, fuga de capitales, caída de depósitos y fuerte caída del PIB.

 

2002, la cotización del dólar

En medio de la crisis de principios de siglo, vaticinó que en 2002 el dólar valdría 10 pesos, nivel al que recién llegó en 2015, cuatro presidencias después.

 

2009, el default que no fue

El 9 de noviembre de 2008, el hombre de la sonrisa involuntaria le dijo al diario La Nación:

“Ni siquiera con la confiscación de las jubilaciones el Gobierno podrá cumplir con los vencimientos de la deuda pública de 2009: porque tendrá pesos, pero no dólares para cancelar los vencimientos”.  Como conclusión alertó sobre la posibilidad de un nuevo default argentino. Un año después el país no sólo cumplió con todos sus compromisos de 2009; también constituyó un fondo con unos 6.600 millones de dólares para pagar sus deudas de 2010.

 

2010, el crecimiento

El 6 de diciembre de 2009 vaticinó en Clarín:

“La economía crecerá un 3,5% en 2010, gracias al viento de cola que vendrá del exterior. La inversión crecerá apenas un 2%. La desocupación trepará al 11,1% y caeremos en un déficit fiscal del 2,5%”. En realidad, el año cerró con un crecimiento cercano al 9%, con un incremento de la inversión del 17%, superávit fiscal primario del 2,7% y un desempleo del 7,5%.

 

La actividad en 2013

El 10 de enero de 2013, Broda declaró a la revista Apertura: «Lo conveniente para todo pequeño inversor es pasar los próximos tres años salvaguardando el ahorro. (…) una vez que la Argentina adopte una política económica más ‘normal’. No esperamos, para 2013, un fuerte rebote». El creciente aislamiento de la Argentina; y la percepción negativa que el resto del mundo tiene de nuestro país. La visión de los extranjeros (pero, también, de muchos argentinos) es que la Argentina muestra mala gestión (…) probablemente, se mantenga en el corto plazo, pudiendo, incluso, ampliarse si siguiera funcionando a full la máquina de hacer macanas”.

El crecimiento de 2013 fue del 5,4% en promedio, y en el segundo trimestre llegó al 8,3%.

 

La Inflación de 2020

En 2020, Broda predijo que la inflación sería del 50 al 55%, creciendo hacia el último trimestre del año, en una situación que comparó con las de Irak, Venezuela y el Líbano. Como ya vimos, no pasó del 36,1% y la Argentina fue uno de los pocos países en relativa calma política y social, pese a la gravedad de la crisis económica, mientras se incendiaban Chile, Brasil y, este año, Colombia.

 

Alfredo Zaiat, el archivo implacable

 

Sobre Cavallo no es preciso recurrir al archivo. Sus inolvidables gestiones como presidente del Banco Central durante la dictadura y  como ministro de Economía de Carlos Menem y de Fernando De la Rúa están en la base de las actuales penurias del país.

Pero ambos pretenden que la culpa es mía. Por suerte lo último que se pierde es el sentido del humor.

 

 

 

 

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