POR OTRO NUNCA MÁS

La transitoriedad de las victorias y de las derrotas electorales

Introducción

La cantidad de aportes orientados a explicar los últimos cuatro años del país es proporcional a la multiplicidad de causas del proceso iniciado con el primer triunfo de la oligarquía en elecciones universales, libres y transparentes. Aspiro a que las líneas que siguen sean otro grano de arena para evitar que se repitan desastres sociales provocados por gobiernos que, con distinto grado de legitimidad pero con más coincidencias que matices, han puesto a la sociedad argentina varias veces al borde de la disolución.

Conviene traducir las victorias del 11 de agosto pasado y del próximo 27 de octubre como lo que son: derrotas electorales transitorias del Régimen, que no implican un triunfo ideológico del Movimiento Nacional, y mucho menos material si se considera el enorme peso de los fenómenos que describiré a continuación, asociados al crecimiento alcanzado por el poder económico de los sectores oligárquicos. Los fuertes condicionamientos con que asumirá el gobierno popular dan la dimensión de las dificultades que deberá afrontar en el momento mismo de iniciar la reparación, una de cuyas condiciones necesarias es modificar esa relación de fuerzas claramente desfavorable. Esto muestra que el fracaso del macrismo no debe ser sobreestimado y que la razón de fondo de la aparente irresponsabilidad de Lagarde y CIA debe buscarse en el objetivo estratégico de sus jefes, a quienes les interesa prestar, más para someter que para cobrar.

La hipótesis que propongo puede sintetizarse en estos términos: el acceso al gobierno del Estado de una derecha pura y dura —y la devastación a la que nos condujo— está directamente relacionado con un fenómeno global de cambio de la superestructura ideológica y jurídico-política que opera en relación —y es funcional— a la nueva forma de ser o fase del capitalismo, condicionada por las determinaciones históricas particulares de nuestro país —como ocurriría en cualquier otro—;esta es la causa principal de que la forma que la derecha gobernante adquiere en los distintos países sea diferente.

 

Historia del presente

En el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, Marx escribió: “En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales”. Y más adelante agrega: “En un estadio determinado de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o —lo cual sólo constituye una expresión jurídica de lo mismo— con las relaciones de producción dentro de las cuales se habían estado moviendo hasta ese momento. Esas relaciones se transforman, de formas de desarrollo de las fuerzas productivas en ataduras de las mismas”.

Estas importantes conclusiones del autor de El Capital sirven para comprender momentos fundamentales de nuestro proceso histórico. Así, por ejemplo, puede afirmarse que las revoluciones democráticas aparecen en la historia por obra del ascenso del capitalismo manufacturero e industrial, que reclama para su normal desarrollo la abolición de los particularismos feudales y la constitución de un Estado nacional, ya sea con la forma de una monarquía sometida al parlamento burgués, ya directamente como una república.

Tal devenir contribuye a desarmar una de las grandes falacias de la historia oficial, escrita por los ascendientes político-ideológicos directos de Macri con el propósito de legitimar las políticas que cada uno de ellos aplicó, particularmente Mitre: no es cierto que los acontecimientos de mayo de 1810 en el Río de la Plata hayan estado impulsados por Inglaterra e inspirados en el libre cambio, pues para ese modo de acumulación no son necesarias la soberanía popular ni la derrota del feudalismo, que es lo que se proponían los patriotas formados aquí, como Moreno, o en España, como San Martín y Bolívar; tan innecesarias como lo fueron para Macri la soberanía nacional y la exacerbación de los privilegios de clase a los efectos de sus políticas de apertura indiscriminada y valorización financiera.

 

Servidores del mismo amo

Los manuales de derecho constitucional suelen clasificar los Estados y sus Constituciones en base a características puramente políticas, que diferencian entre “formas de Estado” y “formas de Gobierno”. Este marco estrecho y formal de clasificación, que excluye las características socioeconómicas de las sociedades en cuestión, ha llevado por ejemplo a incluir en la misma categoría a regímenes fascistas, como la Alemania de Hitler, y regímenes de lo que se dio en llamar socialismo real, como la Unión Soviética de Stalin.

 

El Stalin de Picasso.

 

La cita que hice de Marx, en cambio, sugiere clasificar los Estados y las Constituciones a partir de los conceptos de modo de producción y modelos de acumulación-regulación; considera que el capitalismo no es un modo de producción estático, sino dinámico, que se redefine históricamente cambiando la organización de la producción y el consumo. El funcionamiento de cada una de estas formas distintas de organizar la producción y el consumo necesita un determinado modo de regulación o superestructura político-jurídica funcional al sistema.

Así, mientras el constitucionalismo liberal temprano proveyó la superestructura jurídico-política necesaria para el desarrollo del capitalismo en su estadio manufacturero inicial, el Estado social fue el modo de regulación necesario para el desarrollo del capitalismo en su fase industrial-fordista. El texto constitucional de 1853 responde al primer caso, el de 1949 al segundo.

En esa línea, se deduce que lo que tienen en común —por ejemplo y más allá de los discursos— los regímenes de Trump, Bolsonaro y Macri es que, de hecho, han ido configurando e intentan consolidar una superestructura compatible y funcional a la fase dominante del capitalismo actual. Uno como expresión de un país imperial, los otros de países dependientes. Veamos esto en detalle.

 

Superestructura del capitalismo fordista

En el modelo de acumulación posterior a lo que se conoce como Segunda Guerra Mundial, la dinámica de reproducción del capital se desarrolló a través de la retroalimentación entre la producción en serie y el consumo de masas, generando el conocido círculo virtuoso que en nuestro país fue impulsado por el primer peronismo y mantuvo vigencia durante tres décadas.

Este modelo plantea la necesidad de un andamiaje jurídico-político basado en el reconocimiento de tres componentes:

  • a) la libertad para organizar la producción;
  • b) los derechos sociales como mecanismo para organizar el consumo y
  • c) las instituciones políticas democráticas como mecanismo para regular la relación capital-trabajo.

La garantía de estos tres factores, propios de la Constitución democrática, era inescindible del proceso de acumulación.

Los derechos de libertad para organizar la producción son necesarios porque en la forma fordista de producción industrial la relación entre empleador y empleado se formaliza a través del contrato colectivo de trabajo. Para que la celebración de un contrato de compraventa de fuerza de trabajo pudiera concretarse, se necesitaba que ambas partes contratantes dispusieran de dos condiciones:

  1. igualdad y
  2. libertad o capacidad de actuar.

Aquí igualdad quiere decir igualdad jurídica entre las partes: no puedo firmar un contrato con un menor o con un incapacitado; y libertad o capacidad de disponer y actuar quiere decir que soy libre para vender mi computadora, pero no soy libre ni tengo capacidad de vender algo que no me pertenece.

En consecuencia, y según Marx, el funcionamiento del capitalismo industrial requiere, primero, dotar de libertad a los individuos para, a continuación, hacer que la entreguen: pactan su abolición por vía productiva. La compraventa de fuerza de trabajo es la pérdida de la libertad en los aspectos pactados y por el tiempo pactado, esta es la cuestión de la alienación: la metamorfosis del trabajador jurídicamente libre en el trabajador esclavo del momento productivo.

En el marco del Estado social, la condición que determina el acceso a la mayoría de los derechos sociales es la de trabajador asalariado. El Estado social no es una actualización de las leyes para pobres del siglo XIX, y los derechos sociales no son prestaciones no contributivas, son algo así como una forma de gestión y organización del salario diferido por tiempo indefinido: las prestaciones sociales en materia de seguridad social dependen directamente del monto de los salarios previamente devengados. Así se incrementa el salario con el objetivo de generar un aumento en la demanda y organizar un consumo de masas capaz de absorber la gran cantidad de mercancías fabricadas por un sistema de producción en serie.

Las instancias democráticas para regular la relación capital-trabajo surgieron cuando a fines del siglo XIX y sobre todo a principios del XX, en un momento histórico atravesado por importantes conflictos sociales y revolucionarios (revolución mexicana en 1910, Primera Guerra Mundial en 1914-18, revolución rusa en 1917, República española en 1931, etc.), la solución que encontró el capitalismo para asegurar la continuidad del proceso de acumulación fue institucionalizar espacios de mediación entre el capital y el trabajo.

El Estado social es la integración en condiciones de equilibrio —que en los hechos es inestable— de la contradicción capital-trabajo en el interior del texto constitucional.
En síntesis, la Constitución democrática, con derechos de libertad, derechos sociales e instancias de mediación interclasista, se conformó como —y es— la superestructura jurídico-política necesaria para el funcionamiento del capitalismo fordista-keynesiano.

 

Superestructura para la nueva fase capitalista

Desde mediados de la década de los ’70 del siglo pasado estamos inmersos en una transformación capitalista que se observa en manifestaciones tales como la automatización y el predominio del sector financiero, aspectos que se pueden considerar integrados en el binomio automatización-financiarización. Este binomio ha puesto en funcionamiento un nuevo modo de acumulación, que se conoce como de valorización financiera del capital y que implica procesos específicos de organización de la producción, la acumulación y el consumo, en el interior de los cuales se requieren cada vez menos derechos de libertad, derechos sociales e instancias de mediación interclase.

En este contexto, las distintas variantes de la derecha se constituyen en el instrumento político por antonomasia a los efectos de conformar la superestructura jurídico-política más adecuada para recorrer la transición entre la fase anterior y la nueva, destruyendo los tres componentes de la Constitución democrática que ya no le son necesarios al capitalismo en gestación:

  • a) El nuevo modo de organizar la acumulación y la producción no necesita los derechos de libertad porque el contrato colectivo de trabajo deja de ser la pieza maestra de mediación en el seno de las relaciones laborales, consecuencia tanto de la financiarización como de la automatización. La financiarización reduce enormemente la esfera física de la economía. Si en la era industrial el sector financiero era un auxiliar de la economía productiva caracterizada por los medios físicos de producción de mercancías, ahora el capital en la forma dinero pasa a ser objeto de inversión, ganancia y acumulación al margen de la economía física. Esta transformación implica un cambio en la relación D1-M-D2 (dinero, mercancía, dinero) por D1-D2-D3-D4…, expresión del predominio de la acumulación que suprime el paso por la producción y venta de mercancías, con lo cual el contrato de trabajo se torna innecesario. Por su parte, la automatización impone una reconversión que implica una sustancial reducción del trabajo humano socialmente necesario y, por lo tanto, conduce al trabajo precario no contractual para quienes logran mantenerse dentro del proceso productivo.
  • b) En cuanto a los derechos sociales, la centralidad de la acumulación vía financiera implica un cambio en la organización del consumo: si al capital productivo le interesa propiciar el consumo a través del salario, al capitalismo financiero lo que le interesa es que no se concrete por vía salarial, sino a través del crédito —se trata del consumo endeudado, sólo para los que pueden acceder—, que es como se reproduce el capital. Así, si el consumo no se efectiviza a través del salario, desaparece la necesidad de los derechos sociales y, con ellos, de los sindicatos: algo así como la reproducción individualizada de la fuerza de trabajo vía endeudamiento personal.
    c) La consecuencia directa de los fenómenos que describo es que no se necesitan instancias democráticas para organizar la mediación capital-trabajo. En efecto, el debilitamiento de las estructuras sindicales, la demoledora acción ideológica y manipuladora a cargo de los grandes medios de comunicación, la erosión de la identidad de clase, la subsunción del trabajo mediante su precarización o de la fidelización por endeudamiento, desactivan la capacidad organizativa y de conflicto del trabajo como sujeto sociológico: la inexistencia de conflicto potencial hace que ya no se necesiten instancias de mediación con los trabajadores. En resumen, el capitalismo en gestación no necesita derechos de libertad, ni derechos sociales, ni instrumentos democráticos de amortiguación del conflicto interclasista.

Un país rebelde

Empíricamente se puede comprobar que toda superestructura social como modo de regulación, además de corresponder y ser funcional a su base económica, responde a las determinaciones históricas particulares de cada sociedad: es una causa de peso entre las que explican por qué en la Argentina han fracasado intentos de destrucción de las organizaciones sindicales o la imposición de una legislación laboral como la que ya rige en Brasil, por ejemplo.

Más aún, a mi juicio lo expresado en el apartado anterior es esencial al proyecto estratégico del Régimen actualmente existente, pero aparecieron las determinaciones históricas propias del gran país de los argentinos. Ese país rebelde que se ha construido desde 1810 con el morenismo hasta hoy con el kirchnerismo, y que ha resistido la pretensión de sometimiento buscada desde 1811 por los rivadavianos hasta hoy por el macrismo. Ese país que una y otra vez ha resistido, y que convirtió los festejos oligárquicos de 2015 en un desesperado intento por finalizar el mandato.

 

Eugene Delacroix, La libertad guiando al pueblo.

 

Se deduce que el fracaso de la reelección de Macri es apenas un momento táctico importante, sí; siempre y cuando sea debidamente aprovechado por el Movimiento Nacional y democrático. Quiero decir que para salir de la situación defensiva en la que se encuentran los sectores populares —basta considerar que la reparación debe comenzar por la dramática y vergonzosa situación de hambre de miles de compatriotas— es imprescindible impulsar un proceso de industrialización y autoabastecimiento tecnológico como ordenador de un proyecto estratégico de desarrollo autónomo y socialmente inclusivo, y —según lo expuesto más arriba— como el mejor antídoto contra la destrucción de la democracia amenazada.

 

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15 Comentarios
  1. Alberto dice

    Despojado de la impronta positivista, las predicciones de Marx sobre la superación del sistema capitalista cobran actualidad por que ayer como hoy las respuestas son políticas no económicas, dado el actual desarrollo de las fuerzas productivas y el estado de la civilización están dadas las condiciones objetivas y subjetivas para reemplazar la ambición de lucro por la responsabilidad, solidaridad y razonabilidad como motor de las relaciones humanas. Esta en nuestras luchas la posibilidad de realizarlas o sucumbir a la barbarie y la muerte.

  2. Pedro Segui dice

    Primero escribi en el perro, pero me olvide de algo importantisimo sobre los deschaves y escraches analiticos hechos en Flores.
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    Perdon x volver … la Comunitaria produccion de alimentos y demas de nuestras 4.000 Comunidades pluriculturales ancestrales y municipales , distribuida x NODOS ( en INTERNET direccion y modos de operar…

    INTENTA SER APROPIADA y DESTRUIDA como la Tupac Amaru con Milagro …

    x demasiado competitiva…
    ¿ y la cometa de Morales ? ¿ y el BOTIN de AGIOTISTAS y FUGADORES ?

    x el » ALIENIGENA estado colonial / constitution colonial » …

    «Nos los comunes y lores … REPRE$ del pueblo argentino al servicio de los BUITRES CARROÑEROS Hannibal Lecter, Sylocks, $inger, Bco. Ambrosiano del Opu$$$ dei$$$, La Garch de la Le Pene … y así .

    Ayer Page Twelve GRUPO OCTUBRE 12 de 1492 publica reportaje a ARROIO (con su prontuario) …

    de la tanatica horda ANGURRIENTA nbragueta … Sergio «UPAu» MA$$A and Malenita Galmarini… GIULIANO boy ´s and girl ´s donde su delirio egocéntrico es un lapsus.

    Al darse cuenta que nunca precisamos SUPERESTRUCTURA …salvo como » chivos expiatorios» antes…

    pero ahora fugan el botin antes y despues huyen como rata x tirantes a sus guaridas en Italia, Mi aMI y así.

    Se intuyen GERIATRIA CREPANTE entropica, recesiva y su ODIO los impulsa a destruir y destruirse.
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    OJO con NODOS de produccion comunitaria …son nuestra DEFENSA cuando el 2 de julio del año que viene
    ocurra la IMPLOSION de la caida libre desde la NUBE de P – 2 a ESTROLARSE … del TANATICO GLOBO AMARILLO celeste unitario liberal CONTRA EL 500 % de devaluacion.

    Dan asco diria Fito … la SOBERBIA de sus YO YO russel … adormilan como las serpientes..

    Pedro.

  3. Guri dice

    Excelente artículo, quisiera exponer solo una opinión sobre la afirmación: «la automatización impone una reconversión que implica una sustancial reducción del trabajo humano socialmente necesario y, por lo tanto, conduce al trabajo precario no contractual para quienes logran mantenerse dentro del proceso productivo.»
    Considero que el fenómeno tiene un aspecto de complejidad poco tratado hasta ahora, en cuanto a que si bien la automatización disminuye de manera continua el trabajo humano socialmente necesario, al mismo tiempo incrementa la participación del trabajo complejo y en particular el trabajo intelectual, que se manifiesta materialmente como una interacción intensa entre la producción física y el trabajo científico-tecnológico, de forma tal que crea una calidad distinta en términos históricos, por lo cual una parte no despreciable de los trabajadores que están dentro del sistema participa de estas nuevas formas de manera no precarizada, por ejemplo el segmento de los trabajadores técnicos y profesionales que si bien pueden tender a salir de los formatos de los contratos colectivos no necesariamente quedan en situaciones precarias de vida en términos individuales.

  4. apico dice

    Excelente análisis,pero a mi modesto entender hay dos factores casi ausentes en el relato.En primer lugar ,el peronismo,que no se agota en la constitución del 49,y en segundo lugar ,los sindicatos y la lucha obrera,que si bien tuvo sus altibajo y sus traiciones,también tuvo sus tremendos momentos de de resistencia,desde los caños,pasando por el Cordobazo,el Rosariazo, el 30 de marzo del 76,las p lazas de mayo del 17/10/45,de las convocatorias de Peron,o las destituyentes de Rodrigo,Lopez Rega o Lorenzo Miguel en Velez Sarfield,entre tantas que ya no las puedo recordar. «Por aquí paso Peron, y luego Nestor y Cristina y ello constituye el rasgo distintivo de nuestro pueblo,que dan cuerpo al párrafo final de su excelente articulo.Un saludo peronista.

    1. Alejandro Rodón dice

      Impecable argumentación, aunque si me quedan dudas sobre la conclusión. Sería volver al fordismo-keynesiano la solución propuesta?

      1. Alberto dice

        Creo que la respuesta no es volver al fordismo keynesiano, la salida es la propuesta por el mismo Marx y es una salida política , no económica. La superación del sistema capitalista en cualquiera de sus formas históricas en favor de las mayorías populares sera consecuencia de una revolución política y social que ponga la economía al servicio de las personas, principio fundacional del peronismo, el keynesianismo en todo caso es un punto de partida para desarrollar las bases materiales de una nueva economía impulsada por el conocimiento y la innovación tecnológica.

  5. Lujan dice

    El artículo, esclarecedor por cierto. En la reflexión final, sobre el fracaso de la reelección de MM se llenan-causas y efectos- por demás espacios tanto en el mentidero televisivo como en la reconocida prensa afín en todos los tiempos contra todo movimiento nacional popular. Para un «nunca más » como principio de solución se deberá tratar en el Honorable Congreso de la Nación tratar la ilegitimidad del endeudamiento. El artículo 4 de la Constitución Nacional que determina los ingresos con los cuales el gobierno nacional hará frente a los gastos de la Nación; enumera entre otros » a los empréstitos y operaciones de crédito que determine el mismo Congreso para urgencias de la Nación». El artículo 75 que enumera las atribuciones del Congreso de la Nación en su inciso 7 pone en cabeza de éste el arreglo de la deuda interna y externa de la deuda argentina. El inciso 4 le asigna prerrogativas para contraer «emprestitos sobre el crédito de la Nación».
    Entonces, como puede considerarse que el Presidente puede hacer y deshacer a gusto» en materia de toma y pago de deuda de manera que su» poder fuera omnímodo , y frente a una decisión aberrante , la sociedad no posea herramientas de defensa. Es en este inmediato presente que los futuros ( y existentes que queden) representantes del pueblo de la Nación se encarguen COMO Y QUIENES DEBEN PAGAR LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA.

    PD: hay una nueva edición de LA DEUDA EXTERNA Explicada a todos (Los que tienen que pagarla) Alfredo E. Calcagno- Eric Calcagno.

  6. Juan Pablo Ferreiro dice

    Muy bueno!! Efectivamente, Inglaterra tuvo mucho cuidado en la forma en la que «colaboró» en la liberación de las colonias, porque no quería un nuevo Estados Unidos, omnipresente en todas sus reflexiones geopolíticas, ni revoluciones sociales exitosas desmadradas. Coincido con el último párrafo, «industrialización y autoabastecimiento tecnológico» como eje sustentador de cualquier proyecto y también con el hecho, que parece suficientemente probado ya, de que la revolución de mayo NO fue una revolución nacional. También creo que es muy útil recurrir al materialismo histórico DESDE el campo nacional y popular, intención que tiene un largo y fructífero recorrido en nuestro país. En este punto, me parece utilisimo recordar que el movimiento nacional y popular (bajo la forma que fuese) es, más que nunca, el hecho maldito del país burgués y que eso no se restringe al peronismo, ni a los siglos XX/XXI. Pero también creo que, si el modo de acumulación se basa en una nueva relación D-D-D, en lugar de la canónica D-M-D estamos ante una modificación estructural del MDP, porque inaugura nuevos sujetos históricos, al subordinar la producción (y a lxs productorxs) a un mecanismo claramente secundario y emergente en los modelos clásicos, que altera la clásica constitución estructural de burguesía y proletariado. Desde luego, me parece que todo esto es aún embrionario.

  7. Germinal dice

    Buen artículo. Necesaria mirada en clave marxista de los procesos económicos históricos, que por cierto, es incompatible con las formulaciones positivistas del último párrafo: «es imprescindible impulsar un proceso de industrialización y autoabastecimiento tecnológico como ordenador de un proyecto estratégico de desarrollo autónomo». Si el imperio asesino se ha lanzado a la yugular de China por seguir esos preceptos, se imagina, Don Mario, lo que haría con un país periférico y pobre como Argentina!

    Por otro lado, la Inglaterra industrializada de 1810 necesitaba conquistar mercados y fuentes de materias primas, por lo que le era imprescindible liberar a las colonias españolas de los intercambios exclusivos con su metrópoli.

    En síntesis, si se recurre al materialismo histórico, que se sea consecuente en todo el análisis.

    1. Mario de Casas dice

      El libre comercio ya existía desde 1809, por eso la Revolución se inspiró en las juntas españolas de 1808 y no en Inglaterra. El Mayo en el Río de la Plata como los levantamientos en todo la América hispana entre 1809 y 1811 fue un intento de revolución democrático-burguesa, como lo fue en la España de 1808. Tanto aquí como allá fracasó por la carecer de la base material necesaria. En ese momento, la nuestra o fue una revolución nacional, como pretende la Historia oficial de Mitre. Por eso y no por otra razón la independencia se declara en 1816 -y no en 1810-, cuando los patriotas advierten que los liberales son derrotados en España.
      Lo que pretendía la industrializada Inglaterra era el libre cambio, es decir, el libre comercio desregulado, que le concedió Rivadavia en 1811.

      En cuanto al proceso de industrialización, la Argentina cuenta con un sistema industrial y otro tecnológico que pueden servir de base para romper la dependencia. Gramsci trabajó la influencia recíproca entre estructura y superestructura, y otros autores marxistas, como Lenin, la influencia recíproca entre condiciones internas y externas. De esos aportes y, por supuesto, de la obra de Marx surge que lo que lo que señalo en el último párrafo no es contradictorio con el enfoque general del artículo; su demostración excede los alcances de este enriquecedor intercambio.

      1. Mario de Casas dice

        Faltó una «n» : quise decir «La nuestra NO fue una revolución nacional», me estoy refiriendo a mayo de 1810.

      2. Germinal dice

        Gracias, Mario ; )

    2. Mario de Casas dice

      Quise decir «En ese momento (mayo de 1810) la nuestra NO fue una revolución nacional….»

  8. Roberto Nayar dice

    Es muy claro y muy bueno el articulo.Solo debemos resaltar un hecho que solo se nombra en relacion a la constitucion de 1949.
    Disculpeme si me parece que entre el morenis y el kirchnerismo le falto indicar que en la Argentina sucedio un hecho historico fundacional en la Argentina paso el peronismo , fundamental freno para las pretensiones oligarquicas , no es menor que la estrategia del macrismo fue atacar al kirchnerismo con la intencion de destruir al peronismo

  9. LIX dice

    Muy bueno.

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