¿Pues entonces, quién lo tiene?

El pajarito de las escuchas, ¿se le perdió al Gran Bonete o a la Corte Suprema de Justicia?

 

La Dirección de Asistencia Legal en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DaJuDeCo), oficina autorizada a realizar las escuchas judiciales, había funcionado en el ámbito de la ex SIDE, durante el kirchnerismo pasó a la órbita de la Procuración General y en diciembre de 2015, el Gobierno recién asumido la transfirió a la Corte Suprema de Justicia.

Al publicitarse el contenido de escuchas a través de los medios de comunicación, cuando se quiere conocer quien dio la información, que es de carácter secreto, entramos en el juego del gran bonete:

«No es este organismo de donde salen las escuchas, pregunten por otro lado», responde Javier Leal de Ibarra, uno de los titulares de la DaJuDeCo por decisión de la Corte Suprema, junto con el camarista federal Martín Irurzun. Leal de Ibarra aseguró que la DaJuDeCo no es responsable de las filtraciones, que si supiera quién es debería denunciarlo, considerando que es una espantosa falta lo que se comete dando a conocer estas escuchas. Que al no ser en la DaJuDeCo donde se producen las filtraciones, “pregunten por otro lado: una vez que sale de la dependencia el CD toma distintos caminos, va al juzgado, a las fiscalías, a las partes”.

Leal de Ibarra asegura que la intervención humana en los procesos del organismo es «casi nula» y que eso les garantiza evitar filtraciones. Por eso sostiene que corresponde mirar qué pasa con esas escuchas una vez que salen de la oficina que se ocupa de su producción, quiénes son los encargados de retirarlas y a qué juzgado se dirigen; para buscar allí las respuestas.

¿No se les ocurre a los titulares de la Dirección responsable ordenar la investigación de tan grave suceso?

En el caso de la última filtración, las escuchas fueron realizadas por orden del juez de Lomas de Zamora, Federico Villena, y regrabadas por pedido del juez Claudio Bonadío, bajo autorización del magistrado que las había encargado. En ambos casos el organismo encargado de retirar y procesar las escuchas fue la Agencia Federal de Inteligencia, AFI.

Cuando la pregunta llegó a la AFI, esta dependencia también se desligó de la difusión de las escuchas, asegurando que la tarea del organismo “se circunscribió exclusivamente al cumplimiento de las medidas dispuestas” por el juez federal Federico Villena.

Yo señor? No, señor. ¿Pues entonces quién difunde la información aparentemente “secreta”?

Eso es lo que corresponde que investigue la Corte Suprema, titular y responsable de la DaJuDeCo. ¿O acaso piensa que es el Gran Bonete?

 

 

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