Puesto menor, puesto mayor

Máximo Kirchner conducirá el PJ bonaerense y Gerardo Morales el comité nacional de la UCR

 

Dos presidentes en 24 horas. Esa podría ser una síntesis de lo que pasó entre el viernes y el sábado en la Argentina. Pero a diferencia de los malos recuerdos de 2001, con cinco presidentes en una semana, esta vez se trata de la elección de autoridades partidarias, con proyección al futuro próximo de la política argentina.

 

Máximo Conducción

La llegada de Máximo Kirchner a la presidencia del PJ bonaerense tomó más de un año. El desembarco empezó a fines de 2020 y se concretó ayer, 18 de diciembre de 2021. Representa el liderazgo de más de un millón de afiliados sobre los 3,6 millones del partido a nivel nacional, según datos del Registro Nacional de Partidos Políticos de 2016.

Un colaborador que está al lado de Kirchner hace tiempo recordó que “con su perfil bajo habitual, desde el primer día como diputado en diciembre de 2015 se puso a disposición de los intendentes, con la idea de recorrer el largo camino para lograr la unidad del peronismo”.

En marzo pasado, luego de más de un mes de negociaciones, Kirchner selló la lista que lo llevó a la presidencia. Al igual que en las boletas para las elecciones legislativas, el jefe del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados negoció un listado con equilibrio interno entre La Cámpora y los intendentes, con participación de los sindicatos y funcionarios de los gobiernos nacional y provincial.

De un lado de la mesa participaron Kirchner, el entonces ministro del Interior Eduardo De Pedro, Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, y Facundo Tignanelli, diputado provincial y referente de Kirchner en la Legislatura. Del otro lado estuvieron los intendentes Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Espinoza (La Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo), Juan Zabaleta (Hurlingham) y los ministros Jorge Ferraresi, ex intendente de Avellaneda, y Gabriel Katopodis, ex jefe comunal de San Martín.

Máximo empezó la conquista del espacio mucho tiempo antes de que se venciera el mandato de Menéndez y Fernando Gray, el 17 de diciembre. En febrero de 2020, el Consejo partidario realizó una reunión virtual que votó hacer elecciones anticipadas en mayo.

Gray se opuso y llevó el planteo a la Justicia un lunes. El viernes, el juez federal Alejo Ramos Padilla lo rechazó. Gray apeló el fallo ante la Cámara Nacional Electoral, que se tomó más tiempo para decidir: el 14 de diciembre habilitó a Gray a llevar su reclamo ante la Corte Suprema.

Las elecciones, que se postergaron para octubre, nunca se realizaron. Aunque se presentaron ocho listas, todas menos la de Máximo fueron impugnadas. Y el Consejo proclamó al nuevo presidente, que asumió ayer. Las elecciones quedaron convocadas para el 27 de marzo próximo: extrañezas de la política argentina.

Fue un día peronista en la quinta de San Vicente, una de las residencias de Juan Domingo y donde descansan sus restos. El sol, el verde y los pajaritos del sábado al mediodía compusieron una escena opuesta a la de la madrugada del viernes en el Congreso, con negociaciones hasta último momento para aprobar –o no “voltear”– el Presupuesto 2022, que terminaron cuando Máximo dio su discurso de cierre con las críticas que suele repetir el oficialismo. Fue la excusa perfecta para que la oposición llamara a votar y cayera el proyecto.

El protagonista de ambas escenas fue el mismo personaje, el único hijo de dos Presidentes argentinos. Pero además de la escenografía, los protagonistas marcaron que Kirchner conserva un apoyo considerable en el peronismo. Estuvieron casi todos, desde el presidente Alberto Fernández hasta el gobernador Axel Kicillof, ministros nacionales y provinciales, muchos intendentes del conurbano y del interior, líderes de movimientos sociales.

 

 

Abrió el acto uno de los presidentes del partido salientes, Gustavo Menéndez. “Quiero que Fernando esté acá y acompañe a Máximo”, dijo en alusión a Gray, que no estuvo ni se pronunció sobre la asunción.

Después, la vicegobernadora Verónica Magario y Fernández repitieron loas a la unidad. Kirchner hizo lo propio pero no se privó de recordar que “nunca fui a ningún palacio judicial a denunciar a un compañero”. El destinatario queda claro.

Igualmente, los operadores de Kirchner aseguran que “a Gray le vamos a tender la diestra”. Y enumeraron los objetivos de esta nueva conducción del PJ en la provincia, con cuatro ejes:

  1. Recuperar al PJ como una herramienta de transformación para los bonaerenses.
  2. Recorrer todos los distritos para hablar y escuchar a todos los sectores del partido pero también a comerciantes, empresarios, vecinos y vecinas de la provincia.
  3. Darle una dinámica distinta al partido para sumar afiliados, modernizarlo y transformarlo en un partido abierto.
  4. Y trabajar en la generación de apoyo a las políticas de inclusión y reactivación llevadas adelante por el gobierno nacional y en negociaciones con el FMI.

 

Adelante radicales

El primer lunes de diciembre, el bloque de diputados radicales se rompió con el anuncio de la flamante línea Evolución Radical, conducida por Martín Lousteau, de formar una bancada propia en la Cámara. Doce legisladores se separaron del bloque que dirige Mario Negri.

Ese mismo día, el presidente del partido, el mendocino Alfredo Cornejo, se trazó como objetivo conseguir la unidad para su relevo al frente de la UCR dos semanas después.

En el medio, hubo declaraciones que solo echaban más leña al fuego. “La fractura en el bloque no es casual y fue incentivada por un sector del PRO que lidera Horacio Rodríguez Larreta –dijo Gerardo Morales, gobernador de Jujuy y entonces candidato a presidir la UCR–. Lousteau, Emiliano Yacobitti y Enrique “Coti” Nosiglia son literalmente empleados de Rodríguez Larreta”.

A lo que el senador Lousteau respondió que Morales era “funcional a Alberto Fernández” al habilitar que los diputados que le responden votaran las leyes impulsadas por el oficialismo. Fue en una reunión más que tensa entre ambos el mismo lunes 5 por la tarde, que duró pocos minutos y terminó con un vaso estallado. “Era un tira y afloje entre medias verdades, y la UCR necesita unidad”, interpreta ahora un operador radical.

Morales estaba convencido de que las decisiones en el bloque renovador las tomaba Nosiglia, eterno armador en las sombras del radicalismo.

Si la ruptura se trasladaba a la elección partidaria, el resultado hubiera sido la consagración de Morales como presidente –tenía los 60 delegados necesarios para ganar el cargo– con el sector de Lousteau afuera.

El primer paso del conciliador Cornejo se plasmó en la repartija de cargos en la Cámara de Senadores. La senadora por Santa Fe, Carolina Losada, será la vicepresidenta de la Cámara alta en reemplazo de Lousteau.

El porteño reconoce en la periodista dos cualidades que cotizan alto en su escala de valores: es “nueva en la política y ganadora”. Cornejo, ahora senador, será el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio en el Senado en lugar de Luis Naidenoff, que pasará a desempeñarse como titular de la bancada radical los próximos dos años.

En reuniones y conversaciones a contrarreloj durante los días siguientes, Cornejo siguió buscando la unidad de las dos facciones. Los contendientes y sus representantes –el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, por el sector de Morales, y el diputado Emiliano Yacobitti por el de Lousteau– se reunieron la noche previa a las elecciones partidarias, el jueves 16, y el viernes por la mañana.

Según los armadores de la paz, Morales se terminó de convencer de que podía sellar un acuerdo con Lousteau que sería respetado, más allá de la opinión de Nosiglia.

Ese acuerdo, que llevó a la elección de una lista de unidad encabezada por Morales y con la participación de Lousteau, tiene tres puntos básicos:

  1. Morales reconoce que el sector de Lousteau representa al 45% del partido.
  2. Esa representación quedará plasmada en la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio. Lousteau, que ya formaba parte, seguirá sentado a la mesa.
  3. Probablemente el punto más importante fue acordar que seguirán trabajando en conformar un solo bloque en Diputados. La llave para que los 12 diputados díscolos vuelvan al bloque mayoritario será que un sector nombre al presidente del bloque, y el otro al jefe del interbloque de Juntos por el Cambio. Seguramente el representante de Lousteau sea Rodrigo de Loredo.

 

 

“Es el único quilombito que nos queda”, se entusiasmó un operador de Cornejo en diálogo con este medio. La misma fuente aseguró que la otra interna Lousteau-Morales por la conducción de la Juventud Radical está saldada. También a principios de este mes, la elección de la correntina Valeria Pavón, de “La Causa Nacional”, cortó dos décadas de hegemonía de “Evolución”. El sector referenciado por Lousteau no recibió bien la noticia, al punto de que Morales los acusó de haber llevado a la barrabrava de Nueva Chicago a la sede partidaria.

Ahora, según varias fuentes, el sector de Lousteau habría recapacitado y “van a aceptar los espacios que le ofreció la lista ganadora”.

La política es el arte de lo posible y las cartas se juegan según lo que marcan los tiempos. En ese sentido, la discusión de Diputados del Presupuesto 2022 también influyó en el ánimo ahora acuerdista de los radicales.

Según la lectura radical de la maratónica sesión, “el oficialismo no se puso de acuerdo entre sí. Cuando se vieron perdidos, plantearon volver a discutir el proyecto en comisión, que es lo primero que habíamos planteado nosotros. Pasaron 20 horas y al darse cuenta de que no tenían votos, Máximo quiebra ese acuerdo tácito con su discurso. Dijo cosas que no tendría que haber dicho en ese momento. Si estás en minoría, tenés que reconocer los gestos de la oposición”, intentaron explicar.

Para los radicales, el desarrollo de la sesión “sirvió como ejemplificación de que, unidos, podemos lograr más cosas que separados”.

Envalentonadas, las fuentes aseguran ahora que en marzo de 2022, cuando el Congreso retome las sesiones, se va a lograr la unidad del bloque de diputados.

 

 

 

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