¿Qué es Ni Una Menos?

Una nueva movilización nacional contra las violencias patriarcales

 

El 3 de junio es el quinto Ni Una Menos. La movilización en la Ciudad de Buenos Aires será a las 17 hs de Congreso a Plaza de Mayo. Es el cuarto y último Ni Una Menos con Macri Presidente. Desde aquel 26 de marzo de 2015, cuando un grupo de escritoras, periodistas, investigadoras se reunieron para leerse y estar juntas en la plaza de la Biblioteca Nacional en la Ciudad de Buenos Aires hasta hoy creció un monstruo, pero ¿qué es Ni Una Menos?

 

 

La Maratón de lectura fundacional de Ni Una Menos contenía algunas de las líneas de pensamiento que después serían centrales en los paros feministas y en las intervenciones políticas de los feminismos como un actante político opositor en los 4 años siguientes.

María Moreno, una de las constructoras de aquel primer Ni Una Menos, circuló un texto que entonces funcionaba como panfleto:

Mujeres de la bolsa

El hombre de la bolsa era uno y se llevaba niños.

Las mujeres de la bolsa somos muchas y salimos de ella para que no haya ni una menos.

Hay una historia política de la bolsa. Si la cartera era míticamente revoltijo cosmético, dejó de serlo cuando escondió armas revolucionarias, panfletos militantes, cuadernos de estudio, libros y planos; la bolsa la amplía y hace funcional.

¿Y la bolsa de basura? Sacarla implica expulsar afuera del hogar los deshechos de la vida productiva. Cuando aparecieron las bolsas de consorcio, el objeto pasaba del espacio que el feminismo llamó del trabajo invisible a herramienta laboral del encargado de edificio; la utilería del asesino hoy incluye la bolsa y el container, la cloaca y el pozo ciego en donde la razón práctica devela un horror semiótico: las mujeres son basura.

Activar desde la bolsa no significa invitar a una identificación sacrificial o melancólica con las víctimas, sino ocupar el lugar en donde se encubrió el cadáver y romperlo para leer y hablar, para evocar aquello que la muerte tiene para decir aún desde el silencio, por eso de que «el cadáver habla», da señales de su identidad, pistas que llevan al asesino — como lo demuestra la tradición política del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Que la bolsa se transforme en el símbolo del luto popular y compromiso para que no haya ni una menos.

 

Daiana García acababa de aparecer en una bolsa. Ángeles Rawson también, embolsada entre la basura. Pero el descarte de los cuerpos femeninos no fue leído únicamente de forma literal: nos tratan como basura.

En ese incipiente Ni Una Menos aparece “la lectura política de la bolsa”, que une estas nuevas militantes por los derechos de las mujeres con las mujeres que tomaron las armas y con las mujeres que hacen política. Y con las mujeres que estudian y leen. Pero también la bolsa, examinada por Moreno, trae la desigualdad económica y el trabajo doméstico no remunerado.

Había una idea: leer en la Maratón del 26 de marzo desde adentro de bolsas de consorcio. Una discusión tirante entre quienes aceptaban colocarnos en el lugar de víctimas y entre quienes primaba la idea de que “nosotras no estamos en las bolsas, las que están ya no hablan”, deshizo la posibilidad de esa performance, ganaron las últimas. Pero en el texto de Moreno sigue presente la alusión a “romper la bolsa” para decir allí, o desde allí, lo que el cadáver habla. Cadáveres que hablan, dos veces se leyó Cadáveres de Néstor Perlongher durante esa tarde en la Plaza del Museo de la Lengua. Esos cadáveres que hablan como hablan los huesos de lxs desaparecidxs, dice el texto fundacional de Ni Una Menos, que menciona al Equipo Argentino de Antropología Forense.

 

¿Qué es también Ni Una Menos?

¿Pero qué de ese magma de violencias, economía, historia y terror salió a las calles, salió de Buenos Aires, qué de toda esa intención de complejizar las muertes de mujeres y niñas en manos de varones está hoy presente cada vez que se dice Ni Una Menos?

LatFem propuso a 3 realizadoras audiovisuales que preguntaran ¿Qué es Ni Una Menos? en 3 ciudades diferentes. Buenos Aires, Tucumán y Bahía Blanca. La referencia, tan pretenciosa, es ese fragmento de Crónica de un verano (1961) de Jean Rouch y Edgar Morin, en el que unas mujeres jóvenes preguntan ¿Usted es feliz? en la calle.

En Buenos Aires, Florencia Castello optó por poner la cámara en la asamblea a veces llamada “Ni Una Menos” de armado de la marcha del 3 de junio, en la Facultad de Ciencias Sociales. Las respuestas son hipercalificadas, hay activistas feministas, mujeres, lesbianas, trans, cientistas sociales, mujeres víctimas de violencias. En ese escenario Ni Una Menos es un aleph donde se concentra el universo de las diferencias y las violencias sociales. Este Ni Una Menos es antineoliberal, antiracista, antiespecista, el horizonte es derribar la heterocisnormatividad y desendeudarse del FMI y de todo lo que sujeta.

 

 

En Bahía Blanca, Juliana Ramadori puso el micrófono a jóvenes en las plazas, a comerciantes, a gente cualquiera. Ahí Ni Una Menos vuelve a su especificidad: que no haya más muertes y maltratos de mujeres, “es un grito para que dejen de matarnos y dejen de abusarnos y que dejen de juzgarnos”; “hay mujeres que no hablan”. Y por último: “Es una marea que no va a parar”. Aunque parece lejos de los grandes conceptos —nadie dice “heteronorma” ni “patriarcal”—, un germen común relaciona estos Ni Una Menos con aquellos radicales: la ruptura del aislamiento y del silencio sepulcral. ¿Eso también es política y ciencia social?.

 

 

En San Miguel de Tucumán, en el minidocumental que realizaron Agostina Rossini, Nadia Neder y Elena Nicolay una chica dice en una plaza que “Ni Una Menos es un ideal que busca expresar que estamos hartas de que nos maten”. Una señora aclara que “no puede existir en el siglo XXI una mujer que sufra violencia masculina. Pero también debería ser ni uno menos”; un trabajador menciona los femicidios; una chica con mucha claridad explica que hay mujeres que están solas, que las familias no las ayudan, y que los hombres que golpean a las mujeres tienen que ir presos. Un pibe sentado en la parte de atrás de una moto habla de la “unidad de las mujeres, se ha levantado mucha conciencia”. Una estudiante, tirada en el pasto, dice que lo que cambió de 2015 a esta parte es impresionante y con su cabeza cambió la de la mamá y las amigas. Y alguien menciona que en las marchas de Ni Una Menos se va a la confrontación más que a la negociación.

 

 

Ni Una Menos sumó una fecha al calendario político. El 3 de junio se marcha en todo el país con el arrastre de la lucha de las y los trabajadores, de la memoria del terrorismo de Estado, un linaje histórico en el feminismo que en los últimos años el impulso de Ni Una Menos logró masificar. La movilización en la Ciudad de Buenos Aires será a las 17 hs de Congreso a Plaza de Mayo.

 


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