¿Quién lo hizo?

Las fundaciones neoliberales en la batalla cultural

 

Síntesis de la primera parte del trabajo ¿Quién lo hizo? Modelo de gobernanza global, legislación y control social (disponible aquí): en base a una ponencia que presentáramos en un Congreso de Filosofía del Derecho (principios del año 2019), expusimos cuáles son, a nuestro criterio, el origen y las características del modelo de gobernanza global orientado a deconstruir las bases e instituciones de la sociedad y disolver la aptitud del Estado social y democrático de derechos para producir subjetividad y brindar marcos de gobernabilidad en términos de un pensar situado, soberanía y justicia social. Desde esta mirada, referimos la influencia que ejercen distintas corporaciones (beneficiarias finales), organismos internacionales y algunas fundaciones, sobre el proyecto de reforma legislativa (DNU 70/23 y ley Ómnibus) que fuera sometido al análisis y debate tanto en el seno de la sociedad argentina, como ante jueces/zas y legisladoras/es.

 

Crónica de días aciagos

En un escenario de debates legislativos y judiciales y por fuera del foco de atención de la sociedad, se han ido produciendo algunos hechos, graves y silenciosos, que ponen en riesgo distintos derechos y garantías de los argentinos/as. A modo de ejemplos significativos, podemos enunciar: a) la derogación de más de 70 normas de defensa del consumidor y en materia de control de precios y abastecimiento de productos básicos; b) se integra el directorio del Banco Central con ex empleados de JP Morgan; c) sigue vigente el DNU 70/23; d) BlackRock, luego de comprar el 30% de las tierras agrícolas de Ucrania, se interesa en la adquisición de recursos argentinos; e) se reinicia el procedimiento para que la Argentina se incorpore a la OCDE; f) empresas inglesas, canadienses y francesas planifican hacer inversiones en zonas donde hay reservas de litio y cobre; g) se avanza en la compra de aviones a Dinamarca, cuyos repuestos y armamentos deben contar con la aprobación de países de la OTAN; g) progresa la privatización de la mal llamada hidrovía de los ríos Paraná y Paraguay; se encuentra en camino de concretarse la fusión entre las principales agro-exportadoras transnacionales: Viterra (que absorbió la mayor parte de los negocios de Vicentín) con Bunge. Fusión que les permitirá controlar el comercio, ingreso de divisas, precios y abastecimiento de alimentos en nuestro país.

 

Cultura y marketing

Tal como hemos referido en la anterior nota de opinión: el neoliberalismo en su acontecer no sólo se ocupó de problemas que hacen a economía y crematística sino que, en el rumbo trazado por von Hayek, también se ocupó de aspectos atinentes al método y la teoría social. Desde esa visión, la denominada “metáfora del mercado” sirvió a manera de “motor epistemológico” para una producción intelectual destinada a ser difundida a través de redes de intermediarios estratégicos (conf. Hayek, Friederich, Los intelectuales y el Socialismo).

Así las cosas, tras los albores del siglo XXI, a la tarea académica se sumó el interés por acercarse y transmitir mensajes a la juventud en general y, en especial, a los/as estudiantes (conf. The Morality of Capitalism. What Your Proffesors Won't Tell You, Ed. Palmer, 2011).

Para instalar ese ideario, se recurrió al uso estratégico de técnicas de gestión empresarial y al procesamiento de información contenida en bases digitales.

De esta manera, el empleo de las plataformas publicitarias se orientó a evaluar los competidores; extraer datos de usuarios/consumidores/electores; analizar sus preferencias y, a partir de esa información, definir las características externas ‒de “presentación”‒ que debía tener el producto (ya se trate de bienes, servicios, ideas o personas); para luego generar “guiones argumentativos, fáciles de comunicar” destinados a promocionar y “vender” el “artículo” con la ayuda de tácticas de marketing.

El resultado exitoso de esa política académico-cultural-publicitaria fue motivo de especial reconocimiento al celebrarse uno de los habituales seminarios de la Red Atlas, cuando Deepak Lal, quien fuera presidente de la Sociedad Mont Pèlerin, destacó que el proselitismo liberal estaba en camino de poder ganar la “la batalla cultural” (28º seminario de Atlas, Estambul, 1996).

En esa atmósfera, al abordar el sustento teórico de las ansias político-legislativas enarboladas por la actual administración de CEOs, nos encontramos ante el cuadro de los principios neoliberales desarrollados con posterioridad a 1930, épocas en que las medidas intervencionistas del New Deal norteamericano motivaron apoyos y acciones de rechazo. Precisamente, mientras la Corte Suprema declaraba la inconstitucionalidad de numerosos cambios legales, sectores empresarios financiaban la fundación del Centro Internacional de Estudios para la Renovación del Liberalismo y promovían el diseño especulativo elaborado por Louis Rougier, Walter Lippmann y Ludwin von Mises.

En ese derrotero, se llevó a cabo el Coloquio Walter Lippman (CWP, París, 1938), donde se adoptó la denominación “neoliberalismo” y que constituyó una de las primeras tentativas por expandir una internacional liberal. En la década siguiente, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, tomó impulsó la llamada Segunda Globalización (sucesora de la primera, que cerrara su ciclo con la Primera Guerra Mundial) y con el aporte de empresas estadounidenses y suizas se fundó la Sociedad Mont-Pèlerin (abril de 1947, Suiza), en cuya declaración de principios intervinieron, entre otros: Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises, Karl Popper y Milton Friedman. Ámbito este que dio lugar a intensos debates, en el transcurso de uno de los cuales distintos asistentes expresaron sus reparos respecto a las posturas extremas de von Mises acerca de la distribución del ingreso y el rol acotado que asignaba al Estado. Reparos esos que motivaron al miembro de la Escuela austriaca a retirarse airadamente del lugar enrostrando a sus colegas ser “un grupo de socialistas”.

Hacia mediados de la década del ‘70, la corriente neoliberal totalitaria se asentó en la Universidad de Chicago, enclave donde Milton Friedman avaló el golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende y asesoró a la dictadura económico-militar de Pinochet sobre la adopción de medidas antisociales y de control social. Luego, con el triunfo electoral de los partidos conservadores liderados por Margaret Thatcher y Ronald Reagan (década del ‘80), el neoliberalismo adquirió cuerpo mediante los programas de “ajuste estructural” promovidos por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. De igual manera, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se sumó a las acciones y fijó entre sus objetivos globalizadores “la educación, los sistemas fiscales y de prestaciones sociales, las normas comerciales y de inversión” (conf. Los requisitos para ingresar a la OCDE).

 

El rol de las fundaciones

En atención a esa perspectiva, no puede dejar de considerarse el rol de soporte del “nuevo consenso” global que desempeñaron la Red Atlas (San Francisco, 1981) y los 450 think tanks asociados a la misma (79 de ellos latinoamericanos), orgánicos de la anti-política que tienen la misión académico-cultural de influir en la opinión y “sentir público” a la vez de contribuir a dar forma y contenido a legislaciones que resguarden los intereses corporativos en pos de “globalizar el neoliberalismo”.

En análoga dirección, a partir del año 2008 y en medio de la crisis derivada del colapso financiero de Lehmann Brothers se decidió profundizar la ofensiva contra los “gobiernos populistas”. A estos efectos se patrocinaron “cientos de talleres, incluyendo reuniones relacionadas con los think tanks de América Latina”, a los cuales se reconoció el haber desempeñado “un papel fundamental en la lucha contra esos gobiernos opresivos”. Todo ello al mismo tiempo en que se conforma una coalición de think tanks europeos encaminada a reguardar las leyes aprobadas dentro de la Unión Europea de manera que no se revirtiera el “progreso” que muchas naciones habían logrado en materia de liberalización. (conf. Atlas Year In Review, 2008, pp.12 y 18).

 

La misión argentina

En el mes de junio del año 1959, Ludwig von Misses fue invitado por el Centro de difusión de la economía libre (presidido por Alberto Benegas Lynch) para dar una serie de charlas en la Universidad de Buenos Aires. En el transcurso de sus seis conferencias, Misses aprovechó para manifestarse a favor del golpe económico-militar del año 1955 y expuso su concepción nuclear ‒tomada de Locke‒ en relación a que el Estado debía limitar su intervención a la defensa de la libertad y la propiedad privada (conf. Locke, John, Ensayo sobre el gobierno civil, Cap. VII, 1690). Por su parte, Alfredo Palacios (primer diputado socialista de América) respondió que la libertad en las sociedades capitalistas es sólo un esfuerzo para elevar al máximo el bienestar material de los propietarios, donde una menor intervención del poder político en la economía siempre trae aparejado un “mayor beneficio para unos pocos”.

En ese trayecto, con el correr de los años se fue construyendo en nuestro país una red de economistas y think tanks locales, como el Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA), la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), algunas cátedras de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), la Fundación Mediterránea (FM) o la Fundación Libertad (FL), entidad que organizó en Buenos Aires (abril de 2011) un encuentro regional de economistas, políticos e intelectuales “orgánicos”, integrantes de la Mont Pèlerin Society, para debatir respecto al “Desafío del populismo a la libertad en América Latina". Esa tarea fue destacada en un ranking elaborado por la Universidad de Pensilvania, donde se ubicó a la Argentina en el quinto puesto del mundo, y el primero de Latinoamérica, en cuanto a cantidad de think tanks (122). Asimismo, se llegó a considerar que, dentro de nuestro continente, ocupaba un lugar destacado el CARI, Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, fundado en 1978 y presidido a la fecha del informe (2009) por el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini.

Entre las fundaciones con sede en el exterior que se ocupan de pergeñar papers y trabajos en relación a la economía argentina, encontramos a El Cato Institute (Washington, 1977), que publicó en enero y febrero últimos trabajos en apoyo a las propuestas del actual gobierno. Entre ellos podemos destacar el respaldo al proyecto legislativo, indicando que la Argentina “no está en peligro por derogar leyes y regulaciones entorpecedoras, sino por el avance del socialismo depredador y empobrecedor” y poniendo de relieve que “es urgente implementar este paquete de shock y parar la gangrena socialista” (conf. Lacalle, Daniel; 1 de enero 2024). Por otra parte, se ha escrito que hay que promover la dolarización y sanear un Banco Central quebrado (nota: hoy conducido por ex empleados del JP Morgan), indicándose que “el stock de reservas brutas líquidas de libre disponibilidad es más que adecuado para convertir con éxito las existencias argentinas de billetes y monedas en pesos a dólares estadounidenses”.

Estas fundaciones contribuyeron con el aporte de “técnicos” y “especialistas” para conformar el staff de gobiernos neoliberales.

Considerando esos antecedentes no puede dejar de señalarse, más allá de aproximaciones superficiales, que los planes que ejecutaron esos funcionarios ‒que transitaron las dictaduras de 1955-1958, 1962-1963, 1966-1973, 1976-1983 y los gobiernos civiles de 1989-1999, 1999-2001, 2002-2003 y 2015-2019‒, en vista a los intereses económicos y geopolíticos que defendían, no fracasaron. Por el contrario, fueron exitosos en su aporte y defensa de esos intereses y del modelo de acumulación.

 

 

 

 

* Carlos Cruz es doctor en Derecho, UBA. Presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF) en 2020/2021. Presidente de la Asociación de Abogados/as de Buenos Aires en 2011-2013.
** Artículo publicado en el portal La Tecl@ Eñe.

 

 

 

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