Recuerdo de los sesentistas

A 51 años del secuestro de Néstor Martins, un homenaje a lxs abogadxs militantes

 

En la década del 60 estudié derecho en la UBA y milité en el Centro de Estudiantes en el Movimiento Universitario Reformista (MUR), dentro de la Federación Universitaria Argentina (FUA).

Las principales agrupaciones eran entonces el MUR, dentro del cual se nucleaba la izquierda, y el Movimiento Universitario de Centro (MUC), en el que estaba la derecha. También estaba el Humanismo, que tuvo importancia antes de la aparición del MUC. En esa época no había cursos, o eran muy pocos, la mayoría de las materias las rendíamos como libres.

La década del ’60 tuvo una importante militancia y movilización estudiantil. Por otro lado, se vivía en el país la época de los golpes de Estado y las proscripciones. No conocimos entonces gobierno alguno que no fuera derrocado por un golpe.

En realidad fue luego del golpe del ‘55 que destituye a Perón que comienzan a suceder hechos de resistencia y de represión. En 1956 el general Juan José Valle encabeza un levantamiento peronista en el Ejército, que termina con su fusilamiento, el del coronel Oscar Cogorno y otros 31 sublevados.

En 1959, durante el gobierno de Arturo Frondizi, se lanza una huelga por tiempo indefinido en el frigorífico Lisandro de la Torre, para oponerse a su privatización. El paro se generaliza, hay huelga general y ello da lugar a la represión. Son despedidos miles de trabajadores del frigorífico y, luego de otras huelgas, el gobierno dicta el plan Conintes (Conmoción Interna del Estado), por el que se daba intervención a los tribunales militares para el juzgamiento de presos políticos.

En 1962 se presenta el peronismo con candidatos a gobernadores con el partido Unión Popular y se impone en once provincias, la principal Buenos Aires, donde es electo gobernador Andrés Framini, lo cual acelera el golpe de Estado contra Frondizi.

En 1963 es secuestrado por la policía el obrero metalúrgico Felipe Vallese, luego torturado en la comisaría de San Martín y que pasó a ser uno de los primeros detenidos-desaparecidos.

En 1965 la policía mata a tres trabajadores –José Musi, Angel Retamar y Néstor Méndez– durante una manifestación.

La conciencia política de los jóvenes se reflejaba en las resoluciones del Congreso de la FUA de 1965, en el que se planteaba el “apoyo estudiantil a los sectores populares en lucha por el mejoramiento de sus condiciones de vida y la supresión del régimen de explotación y dependencia en el camino de la liberación nacional”.

En 1966 es el golpe de Estado que derrocó al gobierno de Arturo Illia, frente al cual reaccionan la FUA y el Consejo Superior de la UBA, que saca una resolución de repudio. La llamada “revolución argentina” encabezada por Juan Carlos Onganía dispone el cierre del Congreso, el nombramiento de una nueva Corte Suprema y la eliminación de los partidos políticos.

En 1966, al mes del golpe, se pone fin a la autonomía universitaria, ya que se interviene la Universidad, registrándose la llamada “noche de los bastones largos”, en la que la policía entra violentamente en las facultades, principalmente en la de Ciencias Exactas, donde el decano Rolando García es herido durante la represión. Se producen numerosas detenciones, tanto de estudiantes como de docentes, derogándose el gobierno tripartito y la autonomía universitaria e interviniéndose las universidades nacionales y sus facultades, que pasan a depender del Ministerio del Interior. Se producen numerosas renuncias de profesores en las Facultades.

Pocas semanas después, en Córdoba, la policía reprime una manifestación estudiantil y mata al joven Santiago Pampillón. Se produce por entonces un proceso de radicalización política, principalmente en la juventud.

En cuanto a la Facultad de Derecho, se registra el avance de profesores que colaboraban y colaborarían con los militares.

En 1969 se produce un conflicto en Corrientes, los estudiantes de la Universidad de Nordeste protestan por el aumento del ticket del comedor universitario y, en una de las manifestaciones, matan a balazos al estudiante Juan José Cabral. Pocos días después, en Rosario, un acto estudiantil es dispersado por la policía y el estudiante Alberto Bello muere a raíz de un tiro en la cabeza, disparado por un policía.

Pocos días después la CGT declara una huelga, produciéndose incidentes en Tucumán, Rosario, Corrientes, Resistencia, Córdoba y Mendoza. En Rosario se lleva a cabo la marcha del silencio y el obrero metalúrgico Luis Blanco recibe un balazo en la espalda disparado por las fuerzas represivas, a raíz de lo cual muere. Se declara un paro general.

En Córdoba se ocupa el Barrio Clínicas y, cuando avanzan los obreros de IKA-Renault, es asesinado uno de ellos: Máximo Mena. Se movilizan obreros, empleados y estudiantes, la ciudad es prácticamente tomada, hay 150 manzanas ocupadas por manifestantes, logrando recién al otro día controlarse la situación, registrándose 14 muertos, 200 heridos y más de 3000 detenidos. Es lo que se conoce como el Cordobazo.

Un mes después, con motivo de la visita del multimillonario norteamericano Nelson Rockefeller, una concentración popular en Plaza Once es reprimida por la policía, que ultima a balazos al periodista Emilio Jáuregui.

En 1971 se produce en Córdoba lo que se conoce como el Viborazo, debido a que el nuevo gobernador de facto José Camilo Uriburu afirma que en la provincia se anidaba una serpiente venenosa “cuya cabeza quizás Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo”. Los sindicatos de Sitrac y Sitram ocupan las fábricas de automotores, la policía reprime y mata al obrero Adolfo Cepeda. Se decreta un paro general, se producen ocupaciones y barricadas, y el gobernador renuncia. Poco después renuncia el Presidente Roberto Levingston y es reemplazado por el comandante en jefe del Ejército, general Alejandro Lanusse.

En cuanto a la profesión de abogado/a, en las décadas del ’60 y del ’70 había dos asociaciones: el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, que representaba a la derecha, a los principales grupos de poder económico y político, y la Asociación de Abogados de Buenos Aires, que aglutinaba principalmente a los abogados pertenecientes a los estratos medios y se trataba de un espacio pluralista, donde se encontraban los sectores más progresistas.

En 1968 se forma la Confederación General del Trabajo de los Argentinos (CGT-A) y en su interior el Cuerpo de Abogados. Muchos de sus miembros provenían de la Asociación de Abogados y defendían a presos políticos, sindicales y estudiantiles. Allí aparece la figura del abogado comprometido. La red de abogados defensores se amplía en paralelo al crecimiento de las detenciones políticas. Algunos de esos abogados conformarían posteriormente La Gremial de Abogados. Muchos de ellos fueron desaparecidos luego del golpe del ‘76.

En 1970 Néstor Martins para a ser el primer abogado desaparecido. Es secuestrado por seis hombres de civil que pertenecían a grupos parapoliciales vinculados con las fuerzas de seguridad. Martins era abogado laboralista y fue uno de los tantos profesionales que asumió la tarea de defender presos políticos y a los sectores de la población más desprotegidos y vulnerables, destacándose como asesor legal de la CGT-A. Era profundamente querido y respetado por sus compañeros y amigos. El 16 de diciembre de 1970 fue secuestrado junto a su cliente Nildo Zenteno. Esa fecha es tomada luego como emblemática en La Gremial de Abogados, que la convierte en el Día del Abogado Militante.

Es a raíz de ese secuestro y desaparición que en 1971 se conforma la Asociación Gremial de Abogados de Buenos Aires, integrada por el sector más radicalizado de la Asociación de Abogados y un sector del cuerpo de abogados de la CGT-A. Incluía también a abogados de diversas orientaciones políticas e ideológicas que cubrían un amplio espectro de posiciones, que iban del centro a la izquierda.

La Gremial tuvo a su cargo la defensa de muchos detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y tuvo importancia en tres aspectos: porque constituyó un claro caso en el que se pudo observar el proceso de radicalización de la práctica profesional; por la trascendencia de los hechos en los que intervino y porque funcionó como centro aglutinador, representativo de sectores que se oponían a la política dictatorial y que se enfrentaron en el campo de la justicia con sectores de intereses vinculados a la política represiva, como el sostenido con la Cámara Federal en lo Penal, conocida como el “Camarón”. Este tribunal fue creado por ley 19.053 en mayo de 1971 para el juzgamiento de toda actividad considerada subversiva, tenía su sede en la Capital Federal pero competencia en todo el territorio nacional. Es lo que se llamó fuero “antisubversivo”, conformado por nueve jueces divididos en tres salas. Los juicios eran orales y las decisiones inapelables.

Su accionar se tradujo en la persecución de militantes sociales, políticos y sindicales, y se ha afirmado que significó un claro ejemplo de persecución ideológica instrumentada desde el Poder Judicial, registrándose casos de apremios y torturas durante sus investigaciones.

Uno de los hechos más conocidos donde intervino el “Camarón” y La Gremial fue en la Masacre de Trelew, ocurrida en 22 de agosto de 1972. Tras la fuga de 25 militantes políticos detenidos en el penal de Rawson, cinco logran escapar a Chile pero otros 19 son capturados y conducidos a la base de la Armada Contraalmirante Zar, donde son fusilados: 16 de ellos mueren y tres logran sobrevivir.

La Gremial fue la contracara de la “Cámara del Terror”. Muchas de las causas fueron llevadas adelante por los abogados de La Gremial y como defensores sus abogados denunciaban las irregularidades en que incurrían jueces y fiscales, como la participación en sesiones de torturas. Planteaban asimismo la inconstitucionalidad de la citada Cámara.

La represión contra militantes profesionales del Derecho que –como abogades– defendieron presos políticos, trabajadores, militantes y estudiantes, que formaron parte o se involucraron en las luchas de partidos políticos, gremios, organizaciones sociales y políticas de la época, derivó en la gestación de un legado sobre el Derecho, el compromiso y la ética profesional que sigue siendo un ejemplo.

Hubo nueve casos de abogados que fueron detenidos-desaparecidos y asesinados antes del golpe militar de 1976 y numerosos casos de abogades detenidos/as-desaparecidos/as y asesinados/as durante la última dictadura militar (1976-1983).

Recuerdo en este momento a Luisito Elenzvaig, Mónica Epstein, Néstor España, Norma Falcone, Mario Hernández, Carlitos Knobel, Eduardo Pesci, Jaime Said, Mónica Schteingart, Jorge Teste, Héctor Sobel y Mario Yacub, la mayoría de los cuales habían estudiado en la UBA y militado en el Centro de Estudiantes.

Entonces ni se pensaba en enfoques de género y no existía ni se proyectaba la ley del cupo; los lugares que llegábamos a ocupar las mujeres, incluso dentro del movimiento estudiantil, eran a través del esfuerzo, del trabajo intenso en la militancia. Por otra parte, hay que tener en cuenta que las mujeres no éramos ni la mitad ni la mayoría de quienes militaban o de quienes estudiaban en la UBA. Risieri Frondizi, rector de la UBA, decía en 1960 que la UBA era la universidad que contaba con la mayor población estudiantil de América Latina, con 63.000 estudiantes inscriptos, de los cuales el 70% eran varones y el 30% mujeres.

Así recordamos el día del abogado militante y la herencia que nos dejaron.

 

 

 

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