REFUGIOS

El inconstitucional registro de escuchas que creó la Corte Suprema

 

Escribo esta nota en la bella Rosario. Ciudad en la que soy invariablemente feliz. Es extraño este hábito moderno de poder hacer en cualquier lado aquello que en general hacemos en los lugares que llamamos casa. Lugares que no siempre coinciden con aquellos en donde dormimos o nos duchamos, pero que se sienten tan propios como si lo fueran.

Digo esto y recuerdo mi primer lugar casa-no casa, que fue la casa de mi nona Ruth. Crecí muchos años allí, cerca de los libros y bastante lejos de las personas de mi edad. Cosas de la nena rara que fui alguna vez. Mi segundo lugar casa-no casa fue sin duda el bar del Monse (Monserrat), en la Córdoba donde estudie. Yo vivía a tres cuadras de allí y le decía cariñosamente el “living” de casa. Adoraba sentarme y que sin pedir nada me trajesen mi Coca light y mi cortado con más leche que café.

Pasaron los años y fui reconstruyendo casas y después oficinas. En Comodoro Py mis colegas se ríen de mi habito de sentarme siempre en la escalera a fumar un cigarrillo. “Ah, estás en tu otra oficina”, me dicen riéndose y yo me río con ellos, sin saber del todo hasta qué punto es cierto el chiste.

El bar donde vamos a comer con Alejandro y charlar del trabajo, cuando salimos de Py. Y donde todos los mozos son peronistas y el martes festejábamos discretamente para no fastidiar a la mayoría de los clientes, que no lo son. La casa de María y Moni en Cardales, donde me escapo con las chicas para reírme y llorar y celebrar y pensar. Casa refugio feliz, es esa. Y a la que debo entre otras, el fin de semana de enero de 2016, donde desoladas y rotas, decidimos con carácter de pacto de sangre que íbamos a sobrevivir al macrismo. Y cumplimos. Sobrevivimos y en unas horas vamos a celebrarlo. Porque más viejas y más templadas, aquí estamos. Vivas y celebrando.

El bar donde durante muchos años fui a llorar tranquila, porque no podía o no sabía llorar en casa. Y porque no quería explicar ni enfrentarme a las razones por las que lloraba a escondidas. Y el bar enfrente de la Corte, donde hacen el mejor café de todo Tribunales. Y donde suelo terminar las mañanas de trabajo, con mi cortado con más leche que café y una Coca light.

La casa de Lucia, refugio sin horario de atención y siempre abierto. Tan cerca y tan siempre, siempre. Y la casa de Rodrigo y su odioso, horrible e incómodo sillón donde me quedo dormida después de cenar.

Lugares donde estoy a salvo, de no sé bien de qué exactamente, pero a salvo.

 

Cementoso, descomunal y hostil

Hace unos días volví a trabajar de abogada a Comodoro Py, después de días de estar concentrada en las elecciones. Tenia una audiencia para apelar un procesamiento – cuando no, arbitrario y sin pruebas, dictado por Bonadío. Al edificio en sí mismo no le tengo afecto. Cementoso, descomunal, y hostil, he pasado en sus pasillos buena parte de los últimos años. Cuando salí a fumar, me di cuenta que después de cuatro años de infierno, tal vez ahora, un nuevo gobierno pueda cambiar algunas cosas. El edificio seguirá siendo cementoso, descomunal y hostil, pero esperanzada espero que en corazón de ese edificio vuelvan a habitar personas de carne y hueso y no los bárbaros sin ciencia ni piedad que lo han habitado hasta ahora.

No me interesa hablar de quienes deberían –a mi criterio, siempre— quedarse o irse. Es mi opinión y nada más y no quiero hacer listas negras porque eso no lo hacemos los peronistas de ley. Eso lo hacen los bárbaros sin piedad.

Así que voy a explicar algunas cosas que creo deberían revisarse, simplemente para que volvamos a tener un país con estado de derecho real y no meramente declarativo.

Lo primero que deberíamos hacer es erradicar de todos los tribunales a los servicios de inteligencia y a los operadores judiciales. Cuando en el debate entran los horribles como los llama el Tato Young o los oscuros, como los llamo yo, lo que desaparece es la Justicia. Cualquier posibilidad de Justicia. Se tienen que ir y nadie más debe abrirles las puertas de los despachos. El horror de AMIA, los 85 muertos sin justicia. La impunidad de la alegre y desvergonzada banda de los D’Alessio y sus jefes. Los Stiuso y sus artes horribles. Los eternos operadores y también los más recientes. Simplemente se tienen que ir. No podemos los abogados seguir impasibles frente a estos señores que vemos entrar y salir de los despachos como si nada.

No cuestiono a los abogados que cuando pueden hacen “alegato de oreja”; intentan explicar las razones o arguyen necesitar alguna prueba. No lo cuestiono, porque sé que sería imposible prohibirlo. Porque está en la naturaleza humana tratar de explicar las razones. Pero jamás debe haber en ese alegato de oreja algo más que razones.

Las orejas judiciales deben dejar de oír promesas de ascensos. Silencios cómplices. Dinero o privilegios intercambiados sin pudor. Ni pueden seguir oyendo de amenazas, carpetas, o favores.

Pero esto deben hacerlo los propios funcionarios judiciales. No tenemos que ir los abogados a señalarlos con un dedo. Ni los periodistas, para el caso. Ellos mismos, los funcionarios judiciales, para defender su propia dignidad.

 

El divorcio necesario

Más allá de eso, y en el plano de lo que se puede hacer por fuera de las conciencias, sería un aporte sustantivo la separación de servicios de inteligencia y Poder Judicial (no sé de qué color sería el pañuelo, pero yo lo quiero). Por eso y para eso, el Poder Judicial debe contar con un cuerpo propio de policía judicial, con peritos formados y honestos. Con capacidades técnicas y operativas en las que puedan respaldarse jueces, fiscales y defensores, para hacer su trabajo. Que pueda tomar como propios a los mejores miembros de otras fuerzas de seguridad. A investigadores universitarios. A los más destacados técnicos que se encuentren por estas pampas.

Otro punto importante dentro de esto es que el control de sistemas de interceptación de escuchas, en manos de la Corte Suprema (la muy poco brillante idea de Mauricio Macri a principios de su mandato) ha demostrado ser un fracaso rotundo, absoluto y desolador.

Quiero señalar algo que no ha tenido casi repercusión pública y que demuestra de modo paradigmático la magnitud del fracaso de la Corte Suprema en la materia. Pese a que la ley de inteligencia es bastante clara en cuanto a que “vencidos los plazos establecidos en el artículo precedente, el juez ordenará la iniciación de la causa correspondiente o en caso contrario ordenará, a quien estuviere obligado a hacerlo, la destrucción o borrado de los soportes de las grabaciones, las copias de las intervenciones postales, cablegráficas, de facsímil o cualquier otro elemento que permita acreditar el resultado de aquellas” (art. 20, Ley 25520), la mismísima Corte desconoció la ley y creó un registro de escuchas donde todas ellas se mantienen en servidores por el plazo de 10 años.

No se trata de una resolución de dudosa constitucionalidad: es directa, lisa y llanamente inconstitucional. Si luego del plazo previsto por ley no surge prueba relativa a la comisión de un delito, el resultado de esas escuchas debe ser destruido, no almacenado para no sabemos bien qué. Se tratas de escuchas, no de cartas de amor que uno guarda por nostalgia o rencor. Pero la Corte Suprema omitió cumplir la ley y ordenó que las escuchas que debían destruirse por mandato legal fuesen conservadas.

Por ese fracaso tenemos escuchas que conocemos porque las pasan por TV y de poco ha servido la Acordada N°17/19 que dictó la Corte Suprema para proteger, al menos nominalmente, la intimidad de las personas. Las escuchas siguen en TV. Y muchos siguen haciendo running en los bosques de Palermo.

Lo inútil de sistema de custodia de las escuchas, lo irrisorio de la trazabilidad de esas escuchas y el descontrol que vivimos estos años en la materia, me hacen decir que las escuchas nunca pueden ser manejadas por burócratas del Poder Judicial. Ni por los vivos de siempre.

No me animo a afirmar quién debería manejar ese monstruo de peligros e infamias indecibles, que es la oficina de escuchas. Si me apuran, diría que el Ministerio Publico Fiscal. En periodo en que las escuchas estuvieron bajo su órbita, no hubo filtraciones.

Mas allá de lo anterior, quiero decir esto: conforme la ley argentina a los jueces los debe seleccionar y remover –vía jury de enjuiciamiento— el Consejo de la Magistratura.

En ningún lugar de la ley o de la Constitución dice que los servicios de inteligencia deben formar parte del sistema de selección de los jueces. Tampoco dice en ningún lado que los servicios de inteligencia pueden formar parte del sistema de selección de los jueces. Y ello es por algo. Porque los servicios de inteligencia no deben ni pueden formar parte del sistema de selección de los jueces.

Pero eso pasó mucho en los últimos años. Hay fueros completos cuyos jueces tienen padrinos entre los oscuros. Hay demasiado horribles dando y pidiendo favores para designar jueces. Y hay un Consejo de la Magistratura, ocupado en otras cosas y no en hacer su trabajo.

 

Lo mismo pero más caro

En lo personal deploro la existencia del Consejo de la Magistratura. Porque su creación no introdujo mejora alguna. La política sigue haciendo las mismas arbitrariedades que hacía antes de su creación. Pero con una estructura infinitamente más cara. Las sucesivas reformas a su composición y a quienes son sus miembros solo proporcionan incertidumbre. De hecho, mientras escribo esto hay un fallo que saldrá en algún momento, no muy lejano, respecto a cómo debe conformarse el Consejo. Así de incierto es todo. Así de frágil. Así de permeable también.

Apenas llegó al poder Mauricio Macri, desde Cambiemos hicieron una picardía: se robaron literalmente una banca que pertenecía al Frente para la Victoria, que había solicitado la designación del suplente de Anabel Fernández Sagasti, que ocupaba esa banca en el Consejo por ser diputada y que renunció dado que había asumido como senadora. Cuando se solicitó la designación de su suplente, las autoridades de la Cámara de Diputados hicieron lugar a una insólita presentación de Cambiemos, que, con la firma de otros bloques, modificó la letra de la ley (pero no la ley) y definió que ahora había una nueva mayoría. Entonces y así se designó a Tonelli, que era un diputado de Cambiemos como nuevo miembro del Consejo de la Magistratura en el lugar que correspondía al Frente para la Victoria.

La picardía, en la lógica de la devolución de cortesías, fue implementada después por el peronismo, que en miras a la unión que luego conformó el Frente de Todos, tuvo su primer éxito en lograr hacer la misma picardía y quedarse con una banca en el Consejo de la Magistratura.

Y no es que no lo consideré entonces un logro político. Y no es que no me parezca justo que el macrismo probase un poco de su propia medicina. Pero no puedo dejar de señalar que el Consejo de la Magistratura no puede ser un loco juego de la silla, donde nada se sabe con certeza. Ni siquiera quienes lo integrarán finalmente.

También el Poder Judicial ha hecho sus picardías. Hace un tiempo, y a iniciativa de una ONG que de no gubernamental tiene nada, y cuyo miembro más ilustre suele tuitear en estado de paroxismo absoluto, un juez dictó una sentencia declarando la inconstitucionalidad de una norma que permitía que los miembros del consejo de la Magistratura que ejercían como tales en representación del congreso, podían carecer del título de abogado. De dónde sacó tan peregrina idea sigue siendo un misterio. Pero así lo sentenció su señoría. Y entonces tuvieron que reemplazar al senador peronista que ocupaba dicha banca, mi coterráneo Ruperto Godoy, porque no era abogado. Su suplente, Mario País, fue designado y se presentó a jurar. Ricardo Lorenzetti lo mando a tomar un cafecito por ahí, porque justo en ese momento no podía tomarle juramento. Mientras el senador País se tomaba el cafecito, el Consejo de la Magistratura aprovechó la circunstancial y artificial mayoría que se podía conformar con un miembro menos, para aprobar en apenas una hora y media la destitución y el juicio político a un camarista federal. Hecha la tropelía, lo llamaron a Mario País, le dijeron que pagase el café y fuese a jurar. Que ahora sí podían tomarle juramento.

 

Roma no siempre paga

A Ricardo Lorenzetti nadie le pidió explicaciones, aunque si formó parte de la maniobra, le pagaron horrible: un año después dejó de ser presidente de la Corte Suprema, cargo que había detentado por años. Y como le paso a Mario País, aunque supongo que, con menos inocencia, a Lorenzetti nadie le pagó el café. Las leyes no escritas, desde Roma a esta aparte, son implacables a su modo.

Siempre pensé y pienso aun hoy, que Miguel Ángel Pichetto no fue del todo ajeno a la maniobra. Tal vez y aunque nadie lo supo leer, más de una alianza política se gestó al calor de la discusión de las bancas del consejo. Solo tal vez.

Eso sí, hay que reconocerle a Miguel una dignidad final. Cuando oficializó su pase a Cambiemos, tuvo un primer apresto de conservar su banca en el consejo de la Magistratura, que ocupaba en nombre del peronismo. Pero finalmente desistió de su poco feliz idea y renunció. Fue lo más digno que le vi hacer en los últimos tiempos y no quiero dejar de reconocerlo. Me parece justo.

Pero cuento esto, no solo por hábito de recordar sino para contarles cómo ha funcionado –o mejor dicho, no ha funcionado— el órgano creado por la Constitución para designar y remover a los jueces. Conozco convenciones de cómicos que funcionan con un poco más de seriedad. Y que, si hacen reír, es porque es parte de su trabajo.

Es imposible que tengamos buenos jueces si ni siquiera podemos garantizar, como Estado democrático, el funcionamiento del órgano que debe designarlos. Si cambiamos cada dos por tres las leyes que regulan ese organismo. Si miramos impasibles los manejos que no por espesos, están menos expuestos. Y nos quedamos callados.

Empecé esta nota hablando de lugares que por historia y permanencia puedo llamar casa. Lugares que son refugio y lugares donde se está a salvo. Soy abogada y mi lugar natural de ejercicio de la profesión que amo con una pasión que me cuesta explicar, son los tribunales. Pero estos tribunales plagados de espías no son refugio de nada, salvo de la injusticia más horrible.

Los argentinos merecemos un Poder Judicial que haga justicia. Que brinde amparo a los vulnerables. Que castigue a los culpables. Que lo haga de modo respetuoso con las leyes y las garantías. Que no sea un sainete ni una comedia de enredos ni una burla cruel. Que inspire respeto y no miedo ni risa.

Y no solo lo merecemos, sino que además tenemos que poder construir ese Poder Judicial nuevo y más digno. Y más justo. Infinitamente más justo y humano.

Además de creerlo necesario, imprescindible y una tarea ineludible, quiero hacerlo como homenaje también a mi amigo Héctor Timerman, que hubiese festejado y sido muy feliz este domingo 27 de octubre que pasó. Y no pudo. Y eso tampoco es justo.

 

 

 

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19 Comentarios
  1. daniel r. sarmiento dice

    LOS CONSEJOS DE LA MAGISTRATURA, SON UN MONSTRUO QUE SE ALIMENTA DE LO QUE ELLOS MISMOS PRODUCEN !!!! (M. FOUCAULT) GRACIAS GRACIANA, ADMIRO TU CLARIDAD Y DIGNIDAD, ABRAZO, DANIEL

  2. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Si hay valores razonablemente buenos en una persona no hay forma de fabricarle ninguna «carpeta» que lo pueda asustar.
    Graciana, el problema no es el sistema sino las personas. Cambiá al sistema y hacelo como quieras, pero mientras existan estas personas no hay posibilidad de que de allí surja nada bueno.
    Si como sociedad pongo la vida, el patrimonio y el honor en mano de una persona y le doy el título de Juez, es más que evidente que yo, como miembro de esa sociedad, necesito saber qué come, por qué come lo que come, con quién come, que gustos sexuales tiene, por qué tiene esos gustos sexuales, dónde duerme, dónde vive, de qué familia viene, qué antecedentes sociales, familiares, culturales y de estudios tiene.
    Es un derecho que tengo como ciudadano de confiar en que sea mi Juez sólo aquella persona que me merezca ese puesto y si soy menos exigente que para saber con quién voy a compartir mi vida o con quién quiere compartir su vida alguno de mis hijos, entonces no soy un buen ciudadano.
    Si alguien quiere ser Juez entonces se debe desnudar ante la sociedad y se debe exponer su vida desde que nació hasta el mismo momento en que se lo propone y luego, una vez en el cargo, deberá pasar el mismo filtro todos los años, de lo contrario no es Juez, sino parte y no me sirve su cerebro para determinar cuán apegados a la ley son mis actos.
    No hay buenos o malos sistemas, sino buenas y malas personas y si el Poder Judicial en la Argentina no funciona sólo es porque lo integran malas personas y ninguno de sus integrantes se salvan ya que si hay alguien bueno ahí no ha hecho tronar el escarmiento ante los malos y eso lo convierte en mala persona también.
    No hay chances Graciana, Argentina tiene un problema de falta de valores aceptables para convivir. No es que tengamos malos valores o no tengamos valores, sino que los que tenemos no sirven, pero todos intentamos mentirnos porque eso nos espanta.
    La única verdad es la realidad.

  3. Elena Laizerovich dice

    Genial Graciana!! Ojalá se cumpla lo que decís!

  4. FPV dice

    El consejo de la magistratura como institución en estos años ha actuado mas en sintonía con el saqueo y la miseria planificada que con la ley. Un esperpento. El caso de los cuadernos y del fiscal y juez involucrados para ellos no existe.

  5. Chimango dice

    Pucha, digo! Yo pensé en ser un cacho original y agradecerte por tu escritura (que como alguien dijo por ahí arriba, tiene mucho de literatura). Pero bueno, como veo que no podré ser original, con mi ego herido, me sumo con afecto a agradecerte por tu lucidez, tu ternura y tu hermosa capacidad de transformar en brillante lo espantoso que puede resultar pensar tanta porquería. Tu letra ayuda a no perderse en el odio y la rabia. GRACIAS!

  6. luis dice

    gracias, Graciana

  7. Mariluque dice

    Graciana, siempre te leo porque hay algo de literatura en tus escritos y relatos y vas metiendonos en el tema judicial ,que no es fácil de entender, salvo cuando vos nos contas. Te cuento que nuestras casas serian un refugio para vos apenas lo desees, porque poder escucharte en vivo sería un privilegio, que algunos han tenido en charlas que has dado ,en diferentes lugares.
    Cuando quieras refugiarte en Traslasierra,ambito del oeste cordobes que no es macrista, avisa nomas y aqui estaremos esperandote con los brazos abiertos.
    Somos muchos los que te escuchamos, confiamos en tus análisis y te sentimos parte de este país que la sigue luchando, cada día, aun en situaciones oscuras como estos cuatro años que estan terminando.
    Un abrazo de compañeras!!

  8. gerardo senderowicz dice

    Gracias graciana
    Y empecé a leer a Dick

  9. Horacio Furlan dice

    Entre lujo y placer leer tus comentarios, aceitan mis neuronas y cargan mis espectativas de una Justicia lejana de esos personajes oscuros.
    Un fuerte abrazo y lamento no haberte encontrado de pura buena suerte, en ese bar de Rosario, donde seguramente insististe con el ritual del del café con mas leche que café y con tu botella adictiva.

  10. Nieto dice

    En todo de acuerdo Graciana!
    Siempre clara y didáctica.
    Gracias!!!

    1. Sebastián dice

      Graciana, aunque el cohete tenga la costumbre de filtrar mis msjes no voy a dejar de decirte qué estimo y disfruto en alto grado tus modos. Siempre escribiendo desde lo qué sos saltando deliciodamente al universo de todo eso que hay para decir. Cómo a Osvaldo, te consideraré entre mis Canallas preferidxs.

      1. Sebastián dice

  11. Etrusco dice

    Sos hermosa en tu filosofar en feca, una discepoliana plena. ¿Cómo definirías barbarie? Para Sarmiento «bárbara era la Santa Inquisicion española». Hoy dogma sin dogma:¿only business?

  12. JOE AUBERGINE dice

    Hazte enemigo del juez
    y cargá siempre el bufoso
    que si el juez se viste de oso
    con violencia lo podés.

    Una y otra; y otra vez
    te hablarán de TU violencia
    y esgrimirán TU impaciencia
    para ver lo que no ves.
    Pero lo que ves¡Pardiez!
    es que entre tanto chamullo
    para el inocente el trullo
    aunque no hizo nada mal
    y para el buen criminal
    la inocencia del murmullo.

  13. Andres dice

    Estimada graciana quiero felicitarla porque escribe maravillosanente. Yo soy estudiante de abogacia y admiro lo que escribe por este medio.
    Me encanto la.nota anterior de scoby do.
    Pd: yo tambien tengo perros y los amo

  14. Leonor dice

    Sólo decir que lxs profesorxs e investigadorxs universitarixs atravesamos concursos periódicos para acceder y mantener nuestros cargos. Desde ya que siempre está en «tela de juicio» la elección de lxs juradxs, lo que depende, desde ya de la institución que sustancia el concurso… pero también hay veedorxs por claustro –estudiantxs, graduadxs y profesorxs–. No es perfecto pero se aproxima a cierta idoneidad en la selección, además, a medida que pasa el tiempo va mejorando el mecanismo….

    Mi abuela se llamaba Graciana, nombre que escucho poco…. y me encanta leerte… esas notas de color de la persona que está detrás de lo que informa… Muchas gracias!

  15. Jorge Enrique Secondi dice

    Excelente nota. Recuerdo que cusndo se hablaba de la creacion del consejo de la Magistratura, me disgustaba como a la Dra Graciana Peñafort. Sotenia por entonces que iba a ser un organismo mas peligroso q ls vieja designacion politica de los jueces. Mi argumento era que se iban a crear «CIRCUITOS RESERVADOS DE PODER» (AL ESTILO DE LOS DEL CONOCIMIENTO, QUE TANTO CRITICA FOUCAULT en su «Microfisica del Poder»). Asi fue, un grupo selecto monopoliza poder y lo compsrte incluso con personajes deleznables a gusto propio y ni siquiera respetsndo recomendaciones de las corporaciones politico institucionales a qu pertenecen, sino intereses QUE LA RESERVA DEL MANEJO CLAUSTROSO LE PERMITE APAÑAR. Asi ocurre tambien en la Pcia de Buenos Aires. De esa manera, con excusas de mal funcionamiento se destituyo al Juez platense Arias ( ex compañero de doctorado) que no fue perdonado de decretar en 2016 la incostitucionalidad de los exhornitantes aumentos tarifarios. Integrantes del Consejo Magistratura Provincial que jamás conocieron el funcionamiento de un juzgado evalusron denuncias, quiza tontas, colectadas por un horrible organismo de «contralor judicial», que por casi encima jueces Corte, e integrado x abogados instructores inspectores que jamas gestionaron un juzgado y sus problemas, colectan «prueba verdura» preparando el «terreno/camino para que «los del circuito de poder reservado» TENGAN A MANO argumentos de suspension/destitucion» . COINCIDO CON LA DOCTORA GRACIANA PEÑAFORT SOBRE LA PELIGROSIDAD INSTITUCIONAL QUE SIGNIFICA ESTOS CITADOS CONSEJOS DE LA MSGUSTRATRA. CUASI TRIBUNALES INQUISITORIALES. A POSTERIORI DISCIPLINADORES DEL ACCIONAR DE LOS JUECES. ASI SE LOGRO QUE NADIE DECLARSRA INCONSTITUCIONSLES LOS AUMENTOS DECTARIFAS DEL 1500 % ANUAL CUANDO UN SUELDO NO HSBIA SUBIDO NI UN 40 %.

  16. Alejandro dice

    Sos una genia. ¡Gracias!

  17. Elida de Bianchetti dice

    Gracias Graciana! Tu frase . Es mi opinión y nada más y no quiero hacer listas negras porque eso no lo hacemos los peronistas de ley. Eso lo hacen los bárbaros sin piedad. La llevo grabada a fuego en el corazón, por lo que vi, por lo sufrido y por lo que puede pasar espero poder grabarla en muchos. Te abrazo con el alma.

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