Reparar, reconstruir, transformar

Kicillof detalló los ejes de su gestión en la apertura de sesiones de la Legislatura bonaerense

 

Cumpliendo con la atribución que le otorga el artículo 144, inciso sexto de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof informó a la Legislatura sobre el estado general de la administración bonaerense. Al inaugurar el período 150 de sesiones ordinarias el pasado miércoles 2 de marzo por la tarde, repasó su gestión y realizó cinco anuncios: un plan para aumentar el número de beneficiarios del boleto estudiantil en el Conurbano y en el interior de la Provincia; un fondo para el fortalecimiento de la infraestructura portuaria; el programa Mesa Bonaerense, en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación; un proyecto para transferirle al gobierno la titularidad de las tres compañías de seguros del Grupo Provincia y el lanzamiento de Cuenta DNI para jóvenes de entre 13 y 17 años, que permitirá realizar pagos en forma digital a titulares bonaerenses de las becas Progresar.

Sobre la ampliación del boleto estudiantil, Kicillof precisó que la inversión aumentará “de 2.000 millones a 3.500 millones de pesos” y al referirse al fondo de fortalecimiento de infraestructura portuaria por otros 2.000 millones, el gobernador trazó como objetivos “fortalecer nuestros puertos, soberanía portuaria, soberanía bonaerense, puertos en la provincia, trasladar carga de otros puertos antiguos y tener más logística multimodal en la provincia de Buenos Aires”. En cuanto al programa Mesa Bonaerense, implicará que en las escuelas se brindará, además del Servicio Alimentario Escolar, “un módulo alimentario especial para la seguridad alimentaria que va a llegar a más de dos millones de familias”. Así, el gobierno provincial busca amortiguar el impacto de la inflación, que afecta principalmente a los que menos tienen, y anticipar las consecuencias de las tijeras del Fondo Monetario Internacional, si es que no se hace nada para que la deuda la paguen los verdaderos responsables. De todas maneras, el gobernador prometió que “en la Provincia de Buenos Aires no hay ni habrá ninguna clase de ajuste”.

Con respecto al Banco Provincia, expresó que “desde la crisis de 2001, está en un plan del Banco Central que se llama de ‘encuadramiento y regularización’. 21 años en situación irregular. Esto le impone límites a la actividad bancaria e implica supervisión permanente del Banco Central”. Añadió que en sólo dos años su gestión logró resolver todos los objetivos que impuso la autoridad monetaria en términos de capitalización del Banco. “Hoy el Banco de la Provincia de Buenos Aires expresa una solidez patrimonial y financiera inédita en los últimos 25 años”, destacó. Por eso enviará un proyecto a la Legislatura para transferirle al gobierno la titularidad de las tres compañías de seguros del Grupo Provincia, a fin de dar cumplimiento a los requisitos normativos del Banco Central. “Así, en los 200 años vamos a ubicar a la entidad cerrando una de las páginas más oscuras y dejará para los y las bonaerenses un Banco totalmente fortalecido y regularizado para cumplir su rol de Banco y de fomento y desarrollo de la provincia de Buenos Aires”.

 

La asamblea legislativa provincial tuvo lugar el pasado 2 de marzo.

 

Logros y proyectos

El gobernador también resaltó que “por estos días se cumplen dos años de la irrupción de la pandemia. El contexto que deja esta trágica enfermedad global es de un mundo más pobre y más desigual”. Luego, expresó: “No nos confundamos, no mejoró el planeta la pandemia, casi diría que todo lo contrario, con sociedades frágiles y fragmentadas. Y sobre este mundo que empieza a dejar atrás dos años de pandemia se configura un año de conflictividad y guerra en Europa, con consecuencias todavía imprevistas”. Ante ese panorama, consideró que “resulta cada vez más necesario fortalecer las instancias públicas de protección social y promoción de nuestras capacidades estatales. Vamos a salir con más Estado, no con menos Estado” y reafirmó que “no fue la mano invisible del mercado la que llevó adelante las políticas de todo tipo para dejar atrás la pandemia, ni será tampoco la mano invisible del mercado la que repare las marcas que dejó la catástrofe. Es un Estado presente, sensible y protector el que está empezando a dar vuelta la historia. El que debe asegurarles a todos los bonaerenses un futuro mucho mejor”.

Kicillof repasó que para afrontar la pandemia debió reforzarse un sistema sanitario “que estaba en abandono”. Cuando asumió, el sistema público de salud tenía 883 camas de terapia intensiva. “El día 1° de julio del año 2020 se ocupaba esa última cama. Si no se hacía todo el esfuerzo que se hizo, hubiesen empezado a faltar (camas) y hubiesen fallecido bonaerenses por saturación de nuestro sistema sanitario, pero eso nunca pasó”. A continuación refirió que cuando otras jurisdicciones “como la Ciudad de Buenos Aires, se quedaron sin camas en el sistema privado –que representa el 80% de sus instalaciones–, se pudo atender a sus habitantes en nuestra Provincia”. Y enumeró a otras provincias con la que se colaboró cuando requirieron ayuda, como Santa Cruz, Neuquén, Río Negro y Santa Fe. También recordó el apoyo brindado a Corrientes en estos días. “La Provincia de Buenos Aires no se divide pero tampoco se corta sola. Crece para que crezca toda la patria”.

En referencia a la pandemia, el gobernador bonaerense describió cómo implementó el sistema de fases epidemiológicas en los 135 distritos que componen la provincia y detalló las tres olas de Covid-19. “Las primera ola comenzó en marzo de 2020 y tuvo un pico de 6.000 casos en agosto. La segunda llegó a un pico de 12.000, el doble de casos, en mayo de 2021. La tercera, dominada por Ómicron, llegó a 44.000 casos. Sin embargo, la tasa de letalidad pasó del 3,3% en la primera ola a un 0,3% durante la tercera ola, mientras los casos de Covid internados en terapia intensiva pasaron del 24% en la primera ola a menos del 1% de la tercera ola”. Añadió que “hay 36 veces menos de probabilidades de fallecer si estás vacunado que si no lo estás” y que la disminución del impacto de la pandemia fue posible porque “en poco más de un año construimos la campaña de vacunación más grande de la historia”.

Posteriormente explicó que la Provincia de Buenos Aires, “con sus 17 millones de habitantes y sus cerca de 307.000 kilómetros cuadrados, es asimilable a un país. En población estamos cerca de Chile o de Ecuador. Somos el doble que Grecia, Israel o Suiza y tres veces Dinamarca, Noruega o Nueva Zelandia. Seis veces Uruguay y seis veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Nuestro territorio es casi de la misma extensión que Italia o Alemania, casi el doble que Uruguay y 1.500 veces mayor que la Ciudad de Buenos Aires”. Indicó que de “esos 17 millones hemos vacunado a cerca de 6 millones de bonaerenses con la primera dosis, a 14 millones de bonaerenses con segunda dosis y a 7 millones con tercera dosis y el refuerzo”. Una cobertura del 94, del 90 y del 47% respectivamente. “Si la Provincia fuera un país, sería el cuarto en cobertura de vacunación del planeta”, resumió.

Luego, Kicillof precisó indicadores del crecimiento económico que tuvo lugar durante 2021, “que se tradujo también en empleo formal y genuino en la provincia de Buenos Aires. Entre noviembre de 2020 y noviembre de 2021 se registraron 47.000 nuevos puestos formales”, detalló. Eso llevó a que por cuarto trimestre consecutivo se redujera la tasa de desocupación. Destacó que “esta recuperación económica no hubiera sucedido sin la participación de un Estado presente” y enumeró más de 50 medidas de los diversos programas de cada cartera de su gobierno diseñados para lograrla. En ese marco, valoró a la obra pública como “punto central” de esa etapa de crecimiento y “motor de la recuperación” y agradeció a la Legislatura por “haber votado el plan de obra pública más grande del que se tenga memoria”.

En referencia a la obra pública, el gobernador puntualizó que se canceló la deuda dejada por el gobierno de Vidal: “Se recuperaron créditos internacionales, aquellos que “estaban perdidos o a punto de perderse”. Y entre las obras emblemáticas llevadas adelante, incluyó la de infraestructura sanitaria: “Pusimos en marcha más de 200 obras de ampliación, recuperación de hospitales, de guardias y de centros de atención primaria de salud en toda la Provincia de Buenos Aires. 200 obras y tenemos ya, entre proyectos culminados e iniciados en hospitales provinciales y en instituciones de salud mental, una inversión prevista por más de 17.000 millones de pesos”. También se refirió a la expansión y el mantenimiento de la red vial: “Realizamos 214 licitaciones. Quiero decir que en la época pasada, en 4 años, se licitaron 155 obras de vialidad. Son obras de repavimentación y segundas calzadas, caminos rurales, bacheo, pavimento y reconstrucción de losas, con una inversión de unos 32.000 millones de pesos. En términos físicos, se intervinieron unos 2.500 kilómetros de rutas y caminos y 2.000 kilómetros más de caminos rurales”, especificó.

Con respecto al programa Casas de la Provincia, Kicillof dijo que “tienen como objetivo ahorrar el despilfarro en materia de alquileres del Estado provincial en muchísimas localidades de nuestra Provincia de Buenos Aires. No sólo se va a ahorrar, sino que muchas de las oficinas, la cara visible del Estado provincial en el interior de la provincia de Buenos Aires, está vetusto, está decrépito, está abandonado y no puede ser lo que muestre el gobierno provincial”. Destacó la obra en el Río Luján, puntualizó que beneficia a 1,5 millones de habitantes y no sólo a los productores rurales porque “también se están llevando importantísimas obras en los cascos urbanos de Pilar, de Mercedes y próximamente de Luján, para evitar las inundaciones históricas” y adecuar también los puentes ferroviarios y carreteros. Respecto a la obra que se está llevando adelante en la cuenca del Salado, la describió como “la obra hidráulica más grande que se está llevando adelante en el continente” y explicó que dado su alto costo, que requiere todo tipo de financiamiento, “tal vez se pospuso tantas veces”, y se hace muy difícil “completarla durante una gestión”. Dijo que la recibieron con un 9% de avance y hoy “a pesar de la pandemia, estamos en el orden del 80% de avance. Hay 19 dragas, 70 retroexcavadoras y más de 50 camiones volcadores en operaciones, produciendo 700 puestos de trabajo. Junto con el gobierno nacional se hizo la inversión y se recuperaron créditos internacionales, como el del Banco Europeo de Inversión”. Todo ese trabajo que se desarrolla en el lugar implica ir “triplicando el cauce del río y en algunos lugares se está más que duplicando su profundidad para que el agua no desborde en ocasión de inundaciones”.

Una cuestión clave que el gobernador abordó en su discurso fue el del Servicio Penitenciario Bonaerense. “En 200 años de historia, la Provincia construyó 24.000 plazas penitenciarias. En nuestra gestión decidimos resolver esta grave crisis construyendo 12.000 nuevas plazas, que significa el 50% de todo lo construido hasta el día de hoy”. Expresó que ya se terminaron 2.000 plazas y que se encuentran en ejecución y en diferentes etapas de construcción las 10.000 restantes, con cuatro nuevas unidades penitenciarias y 15 nuevas alcaidías. Esto va a permitir “disminuir el hacinamiento y cerrar los calabozos en las comisarías, que afectan al personal policial de las tareas de seguridad ciudadana que tienen que dedicarse al cuidado de los detenidos”. Una deuda política de hace mucho tiempo que explicó de esta manera: “La ampliación del sistema penitenciario, para muchos incómoda, es un tema humanitario. Pero es también un tema de inseguridad. Hay que abordar la reinserción laboral después de la condena, hay que abordar la cuestión de las condiciones carcelarias. Nuestra Constitución no plantea la tortura en las cárceles, sino la rehabilitación de quienes cumplen sus penas, que las tienen que cumplir con rigor, pero luego reinsertarse en nuestra sociedad. El nivel de reincidencia es inaceptable y es parte del problema grave de inseguridad en la Provincia”.

Al hablar de educación, señaló que “fue, es y será una prioridad absoluta para nuestro gobierno, como lo hemos dicho durante la campaña y desde el mismo día de la asunción. Siempre lo ha sido para los gobiernos peronistas, y siempre va a serlo para todos los gobiernos peronistas como este”. Su discurso se encendió al expresar que “el neoliberalismo, habitualmente, se rasga las vestiduras por la educación, a la que atribuyen todo tipo de virtudes, pero cuando y donde les toca gobernar se han caracterizado por reducir los presupuestos”. Y recordó que con esos gobiernos “el ajuste siempre empieza por la educación, especialmente por la educación pública. Así se deterioran las instalaciones, así se abandona la formación docente, así faltan los materiales, así se castiga al salario docente y faltan miles de vacantes para que nuestros hijos e hijas puedan estudiar”. Refirió a frases del tipo “caer en la educación pública” o “¿para qué hay tantas universidades?” y a la persecución a los docentes cuando luchan por sus derechos. En ese momento, se escucharon gritos de legisladores de la oposición. Kicillof retrucó: “Escucho respetuosamente cualquier aclaración si lo de que ‘¿Para qué las universidades (a las) que van los pobres?’ quería decir otra cosa; cualquier aclaración si ‘caer en la escuela pública’ quería decir otra cosa”.

 

La trampa

En su extenso discurso, el gobernador bonaerense no esquivó hablar sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Recordó los vencimientos con el FMI por 19.000 millones de dólares, firmados en el crédito stand-by del gobierno de Mauricio Macri, y en 2023 por 20.000 millones de dólares. “En dos años, las reservas completas. Evidentemente, una deuda impagable. Pero además, y por eso es importante lo que nos queda, la negociación con el FMI busca evitar una catástrofe y atenuar las lamentables consecuencias de un crédito que fue solicitado y concedido de manera igualmente irresponsable”, sostuvo. Dijo que “más que un préstamo, fue una verdadera trampa y de esa trampa estamos intentando salir. No puedo dejar de manifestar el repudio al neoliberalismo y al Fondo Monetario Internacional por haber dejado al pueblo argentino sometido a esta deuda impagable”.

Al respecto, Kicillof expresó que “el Frente de Todos no tuvo, ni tiene nada que ver con el origen de esta deuda, ni nunca hubiera ido a golpear las puertas del FMI”. Recordó la decisión histórica de Néstor Kirchner, quien “se sacó de encima al FMI, saldando el total de la deuda. Pero también en la continuidad de la tradición del general (Juan Domingo) Perón, que rechazó el ingreso al FMI, y que apareció de la mano del gobierno de facto surgido de la Revolución Fusiladora del año 1955”. Apelando a la memoria del pueblo, señaló que “convocar al FMI entre gallos y medianoche, obtener el préstamo más grande de la historia facilitando así, una vez más, el ciclo de endeudamiento y fuga es algo que no vamos a olvidar y no vamos a perdonar”.

El pueblo no lo olvidará si por primera vez en la historia el peso de la deuda no recae sobre sus espaldas y pagan los que la fugaron. En ese sentido, el mensaje del gobernador fue claro: “El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional no tiene que ahogar el crecimiento ni la recuperación que estamos empezando a transitar. En la Provincia no puede, no hay lugar para ajuste. Después de una crisis tan dura como prolongada, estamos empezando a caminar y nadie tiene derecho a cortarnos las piernas”.

Cuánto vale el derecho de los nadies para el FMI, el pueblo argentino ya lo sabe.

 

 

 

 

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