Sabias palabras, señora Lagarde

La titular del FMI se equivocó en todo, salvo en su vaticinio de que en breve el pueblo decidirá qué quiere hacer

 

La semana que viene, o a más tardar la siguiente, el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional debería aprobar la cuarta auditoría trimestral de la economía argentina y transferirle al gobierno otros 5.400 millones de dólares del préstamo stand-by que, desde junio del año pasado, financia la campaña para la reelección de Mauricio Macri. El uso del condicional se justifica porque la revisión anterior se demoró tres semanas más de la fecha prevista en el calendario acordado. Aquella tardanza obedeció a que los técnicos del organismo debieron corregir y actualizar su borrador inicial del “informe del staff”, cerrado inicialmente con cifras a diciembre de 2018, para intentar justificar el deterioro de todos los indicadores macroeconómicos relevantes que los sorprendió durante el verano.

Cuando faltan apenas semanas para que termine la primera mitad del año, resulta claro que no se cumplirán los pronósticos optimistas que la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, vaticinó durante su paso por Buenos Aires para la cumbre del G20. Nos aseguró entonces que tenía “todas las razones para creer que la situación cambiará en términos de crecimiento en el segundo trimestre de 2019, cuando deberíamos ver una caída significativa de la inflación”. A pesar de las pruebas en contrario acumuladas en el arranque del año, los subordinados de Lagarde ratificaron esa predicción en el informe que elevaron al directorio del organismo en marzo, donde también auguraron que la recuperación comenzaría en el trimestre que está a punto de concluir. Lamentablemente, la realidad obcecada persiste en retobarse. Los índices que tienen que bajar se duplican y los que tienen que subir, caen a la mitad. Tras un año de supervisión del FMI, la inflación, la desocupación y la deuda externa que Macri está por legarle al próximo Presidente ya son el doble de las que que recibió de la Presidenta anterior. Y hoy la industria emplea la mitad de la capacidad fabril disponible, y se venden la mitad de autos e inmuebles que el año pasado.

Recién esta semana, Lagarde se rindió a la evidencia. En respuesta a una pregunta sobre la Argentina que le hicieron al final de una conferencia en Washington, confesó que “subestimamos un poco” la situación económica “increíblemente complicada” y reconoció que “lo más sorprendente… es la inflación, que en lugar de estabilizarse y disminuir gradualmente como habíamos anticipado, está mostrándose mucho más resiliente de lo que pensábamos” y bajarla “está demorando más de lo que anticipamos”. Si su acto de contrición es genuino, debería reflejarlo en el nuevo informe que su equipo ya debe haber terminado de redactar. En el que firmaron en diciembre, habían estimado una inflación anual en 2019 de 20%, en el que rubricaron en marzo elevaron el cálculo a 30%. En el de este mes, cualquier cifra por debajo del 40% perpetuaría el disparate.

Las dificultades para los autores del informe no se agotan en el empeoramiento de las cifras. También deberán explicarle a los directores del Fondo por qué consideraron necesario habilitar ciertos desvíos heterodoxos del programa después de la última revisión. Como la transformación de la rígida zona de “no intervención” cambiaria en una mera “referencia”, que ahora le permite al Banco Central vender dólares para contener el tipo de cambio en el nivel actual. O el permiso concedido al Banco Central para que le entregue al Tesoro 77.000 millones de pesos de “ganancias contables por efecto de la devaluación”, modificando en la práctica el juramento ortodoxo de que la entidad monetaria no volvería a financiar los gastos del gobierno nacional.

Tampoco les resultará sencillo fundamentar que las condiciones “institucionales y políticas” imperantes en el país siguen respaldando el plan de ajuste, uno de los cuatro criterios imprescindibles exigidos por el reglamento del Fondo para conceder un monto excepcional de ayuda financiera como el otorgado a la Argentina. En los informes anteriores, el staff detectó ese apoyo político en “la predisposición de los gobernadores provinciales a compartir el sacrificio del ajuste fiscal”, en “el apoyo al stand-by del jefe del bloque del partido Justicialista en el Senado” y en una “oposición social al programa más atenuada de lo esperada” (octubre 2018), en “la sanción legislativa del presupuesto 2019 en el Senado por un margen mayor al esperado”, en “un consenso amplio que la asistencia financiera del Fondo es un elemento esencial para recuperar la confianza del mercado” y en la continuidad de esa “oposición social atenuada” (diciembre 2018) y, a falta de novedades más elocuentes, reiterando los mismos factores de diciembre en el informe de marzo de este año. ¿Cuán “amplio” sigue siendo ese “consenso” (si es que alguna vez lo fue), ahora que el candidato a Presidente de la fórmula que lidera todas las encuestas ha escrito en su cuenta de Twitter que, después del 10 de diciembre, habrá que “discutir muy seriamente con la señora Lagarde los errores, subestimaciones y sobreestimaciones del FMI” porque “en vez de escuchar nuestras advertencias prefirieron financiar la campaña de Macri y endeudar a todos los argentinos”?

Podrá decirse, sin faltar a la verdad, que se trata de escollos retóricos inocuos mientras Macri cuente con el apoyo del Presidente de los Estados Unidos. Su respaldo garantiza la aprobación del directorio de Fondo más allá del escozor que los pronósticos fallidos y las concesiones inconsultas puedan provocarle a algunos de sus miembros.

El único modo eficaz de corregir el rumbo económico es expresar nuestra oposición social a las políticas de ajuste que demanda el FMI votando sin atenuantes por aquellos que se han comprometido a enfrentarlas. Como dijo Lagarde en la misma entrevista en que nos vaticinó un 2019 próspero: “En abril, mayo y junio se debería ver el comienzo del cambio, y después será el pueblo argentino el que decida qué quiere para adelante.” Sabias palabras.

 

 

 

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7 Comentarios
  1. Pedro Reig i Aumedes dice

    Madame Lagarde, (a) la procesada en varios países, tomó el País y lo gobierna con las infraestructuras de la CIA, NAS y hasta del Tesoro Americano. La plata se la fumó la urgencia electoral que comenzó en 2015, con la asunción de un Mamarracho súbdito del Imperio del Dinero.
    La misma OTAN está a la expectativa en cuanto a la repercusión que representa el hundimiento de una nave de guerra, dentro de un territorio en conflicto. Los conflictos de intereses de Macri y sus forajidos han quedado marcados en forma indeleble en la Historia Argentina. Se tercerizó el Gobierno mediante convenios establecidos más que evidentemente, con la CGT y con otros sectores de la política Pública. La transparencia se convirtió en desparpajo y, a menos de cuatro meses de las elecciones generales, todo se conjuga para que la reelección de Macri sea realidad. El FMI no vino a prestar dinero para otra cosa que no sea la reelección del peor Presidente de la Historia Argentina. El concurso ha sido regional. Aconteció con Correa en Ecuador, con Lula en Brasil (el peor ejemplo de corrupción judicial) y ahora en Argentina con el desplazamiento y juzgamiento a CFK. Las urnas renovarán el mandato de Macri por cuatro años más porque, si algo no tiene este pueblo -abundante en estafadores y desagradecidos ventajeros- es memoria. El 2001 no es una fantasía. Los cinco millones de desocupados, tampoco. La inclusión de quienes trabajaron y nunca aportaron porque sus patrones incumplieron sus obligaciones contratándolos informalmente, dista demasiado de ser un espejismo. Los planes Educar-Igualdad fueron derogados, el PAMI desguazado y los salarios devaluados. Y así seguiremos por cuatro años más. En realidad el pueblo pide a gritos la continuidad de Macri cuando debería reclamar su prisión. No aprenderemos nunca y se nos desprestigará a voluntad mediante una mediática complicada con la usura y la injusticia. Macri morirá – no lo dudo – y Argentina tendrá lo que tanto desea: un Presidente Peronista como Menem y Pichetto. Claro que todo esto no sería posible existiendo los fósiles políticos como los radicales – que se pelean entre ellos por una banca llegando a la Injusticia -que se han transformado en pseudo burgueses desconociendo la frase del filósofo Ordep Gier I Sedemua que dice: «podrás gozar de la simpatía del Soberano pero éste, en cualquier momento te recordará que eres su Súbdito».

  2. apico dice

    Muy buena la nota y excelente la explicación de Luis Juan,quien por primera vez me explica el perverso y continuo mecanismo del Capitalismo Global.Ahora quisiera si es tan amable, que pasa cundo se reciben prestamos a mansalva y al mismo tiempo se auto imponen la restricción a la emisión monetaria a cero? Si no me equivoco van a chocar contra una pared a doscientos Kms. por hora ¿cierto?

  3. Luis Juan dice

    Estimado Sebastián:
    Una digresión.
    La misma, es complementaria del comentario que realizara al artículo escrito por Mónica Peralta Ramos, y está relacionada con el documental del año 2008, escrito, dirigido y producido por Peter Joseph con el título «Zeitgeist Addendum» en el cual trata sobre temas de la globalización.
    Transcribo algunos párrafos:
    En otras palabras, los nueve billones pueden ser creados de la nada, simplemente porque hay una demanda por un préstamo por esa cantidad, y porque hay diez billones depositados para satisfacer los requisitos de reserva.
    Ahora asumamos que alguien entra en un banco y pide prestados los recién disponibles 9 billones de dólares. Lo más probable es que a su vez esa persona tome el dinero y lo deposite en su propia cuenta bancaria. El proceso luego se repite.
    Ya que esos depósitos se convierten en parte de las reservas de los bancos. El 10% se separa y a su vez el 90% de los nueve billones, o sea 8,1 billones, están ahora disponibles como nuevo dinero generado para nuevos préstamos. Y, por supuesto, esos 8,1 billones pueden ser prestados y redepositados creando 7,2 billones adicionales, después 6,5 billones…5,9 billones… etc…
    Este ciclo de depósito- creación de dinero-préstamo, puede técnicamente continuar hasta el infinito. El resultado matemático es que cerca de 90 billones de dólares pueden crearse a partir de los 10 billones originales. En otras palabras: Por cada depósito realizado en el sistema bancario, puede crearse una burbuja de nueve veces el monto de dicho depósito.
    ¿Necesitado de dinero? Pídale al atento Bank of America una taza de dinero instantáneo tranquilizador. D-I-N-E-R-O en forma de un conveniente préstamo personal. Así que, ahora que comprendemos cómo se crea el dinero por este sistema bancario de reserva fraccionaria, podría ocurrírsenos una pregunta lógica pero de difícil respuesta: ¿Qué es lo que le da valor a este nuevo dinero creado? La respuesta: el dinero que ya existe.
    El nuevo dinero esencialmente le roba valor al dinero existente, ya que el monto total de dinero va creciendo independientemente de la demanda de bienes y servicios. Y como la oferta y la demanda deben equilibrarse, los precios suben, disminuyendo el poder adquisitivo de cada dólar.
    Esto generalmente se conoce como inflación. Y la inflación es esencialmente un impuesto oculto a la gente. ¿Cuál es el consejo que uno generalmente recibe? Es éste, aumenten la moneda. No dicen: degraden la moneda. No dicen: devalúen la moneda. No dicen: Estafen a las personas que están a salvo. Dicen bajen los tipos de interés. El engaño real es cuando distorsionamos el valor del dinero, cuando creamos dinero de la nada, no tenemos más ahorros, y sin embargo sí existe lo que llamamos «Capital».
    Así que, mi pregunta se reduce a esto: ¿Cómo diablos podemos esperar resolver los problemas de inflación, esto es, el aumento de la oferta de dinero, con más inflación? Por supuesto no se puede. El sistema de reserva fraccionaria y su expansión monetaria asociada, es inherentemente inflacionario, ya que el hecho de aumentar la oferta monetaria, sin existir una expansión proporcional de bienes y servicios en la economía, degradará siempre la moneda.
    De hecho, un rápido vistazo a los valores históricos del dólar americano, comparado con la oferta monetaria, confirma este punto de forma definitiva. La relación inversamente proporcional es obvia. Un dólar de 1913 equivale a 21,60 dólares del 2007. Eso significa un 96% de devaluación desde que se creó la Reserva Federal.
    Y si esta realidad de inflación perpetua y estructural parece absurda y autodestructiva, esperen un segundo, ya que «sinrazón» es quedarse cortos respecto a cómo opera realmente nuestro sistema financiero. Puesto que en nuestro sistema financiero el dinero es deuda, y deuda es dinero.
    He aquí un gráfico de la oferta monetaria de EEUU desde 1950 hasta 2006. He aquí un grafico de la deuda nacional de EEUU durante el mismo período. Qué interesante es que las tendencias sean virtualmente las mismas. Ya que cuanto más dinero hay, más deuda hay. Cuanta más deuda hay, más dinero hay.
    Para decirlo de manera diferente, cada dólar en su billetera es adeudado a alguien por alguien. Ya que, recuerde, la única manera en que el dinero se crea es mediante préstamos. Por tanto, si todos en el país pudieran pagar todos los créditos incluyendo al gobierno, no habría un solo dólar en circulación.
    «Si no hubiera deuda en nuestro sistema monetario, no habría dinero alguno». Marriner Eccies – Gobernador de la Reserva Federal, 30 de Septiembre de 1941.
    De hecho, la última vez en la historia de EEUU en que la deuda nacional fue completamente pagada fue en 1835, después de que el presidente Andrew Jackson cerrara al Banco Central que antecedió a la Reserva Federal.
    De hecho, toda la plataforma política de Jackson giraba fundamentalmente sobre su compromiso de cerrar el Banco Central, llegando a declarar que: «Los intentos descarados efectuados por el actual banco de controlar al gobierno no son sino premoniciones de la suerte que le espera al pueblo de EEUU, si se les engañara para perpetuar esta institución o con la fundación de una parecida.»
    Desafortunadamente este mensaje tuvo una corta vida, y los banqueros internacionales triunfaron instalando otro banco central en 1913, la Reserva Federal. Y mientras esta institución exista, la deuda perpetua está garantizada.
    Hasta el momento hemos discutido la realidad de que el dinero se crea del endeudamiento a través de préstamos. Esos préstamos están apoyados en las reservas bancarias, y las reservas derivan de depósitos. Y mediante este sistema de reserva fraccionaria, cualquier depósito puede originar nueve veces el valor original.
    A su vez, devaluar la oferta de dinero aumenta los precios en la sociedad.
    Y, como todo el dinero es creado por el endeudamiento, y circula al azar a través del comercio, las personas se van alejando de su deuda original, y se crea un desequilibrio donde las personas son forzadas a competir por trabajo para poder sacar dinero suficiente de la oferta de dinero para cubrir su costo de vida.
    Tan disfuncional y retrógrado como esto nos pueda parecer, hay todavía una cosa que hemos omitido de la ecuación. Y es un elemento estructural que revela la naturaleza realmente fraudulenta del sistema en sí mismo. La aplicación de intereses.
    Cuando el gobierno pide prestado dinero a la FED, o cuando una persona le pide prestado a un banco, casi siempre tiene que devolverlo con un interés primario. En otras palabras, casi cada dólar existente debe ser finalmente devuelto al banco con interés.
    Pero, si todo el dinero es prestado por el Banco Central, y se expande por los bancos comerciales a través de préstamos, sólo lo que denominaríamos el «principal» ha sido creado en la oferta de dinero. Así que entonces, ¿dónde está el dinero para cubrir todos los intereses cargados? En ningún lado. No existe.
    Las ramificaciones de esto son asombrosas, ya que la cantidad de dinero que se debe a los bancos siempre excederá la cantidad de dinero que está disponible en circulación. Por eso la inflación es una constante en la economía. Porque siempre hace falta nuevo dinero para cubrir el perpetuo déficit inherente al sistema causado por la necesidad de pagar intereses.
    Esto también significa que matemáticamente los impagos y las bancarrotas son literalmente parte integral del sistema, y siempre existirán los pobres bolsillos de la sociedad que sufrirán la peor parte del mismo.
    Una analogía sería un juego de sillas musicales, ya que cuando la música se para, alguien se queda sin refugio. Y de eso se trata. Invariablemente se transfiere riqueza verdadera del individuo a los bancos. Ya que, si uno no es capaz de pagar su hipoteca, ellos se quedan con tu propiedad.
    Esto le pone a uno particularmente furioso cuando se da cuenta de que no sólo el impago es inevitable, debido a la práctica de la reserva fraccionaria, sino también por el hecho de que el dinero que el banco te ha prestado, en ningún momento ha existido legalmente.

  4. La muy cínica sabe perfectamente cuales son las consecuencias de sus políticas económicas genocidas para con los mas pobres. Solo pueden ocultar esta farsa monumental bajo una montaña de mentiras, como siempre hace el FMI. Es sencillo cuando ellos dicen día es de noche, cuando dicen blanco es negro. No es difícil leer entre líneas sus escandalosas mentiras.

  5. Patricia Laría dice

    Sebastián Soler como de costumbre un maestro. Interesante lo que el FMI evalúa como «apoyo político» y «consenso» a la barbaridad de estos tres años. Ese «consenso» tiene nombres y apellidos claros que Sebastián Soler blanquea con valentía: los gobernadores, el Senado y en particular Miguel Pichetto. Afirmo dejando de lado a estos dos últimos que, si esos mismos gobernadores feudales siguen instalados y más fuertes en nuestras provincias, no habremos cambiado lo suficiente. Y la historia se seguirá repitiendo.

  6. Eduardo dice

    Si los potenciales candidatos papables de la oposicion para las proximas elecciones, no le advierten al FMI, su proximo interlocutor, que si los u$s que entrega para «estabilizar la moneda y garantizar el cumplimiento de los vencimientos venideros», los realiza anticipadamente, tal como estan en «acuerdo», sera suya la respnsabilidad de que por evasion o fuga, no se apliquen a lo pautado y consiguientemente seran considerados aportes a una campaña politica y no un prestamo a una nacion soberana, no pudiendo solicitar su «devolucion» al nuevo gobierno. La decision sera de ellos y no nuestra en continuar con el «cronograma de cuotas» que a espaldas del Congreso de la Nacion, han pautado con un Ejecutivo temporario

    1. Bebeto dice

      Ojalá funcionara así. Lástima que en este mundo no se hace lo que manda la lógica sino lo que manda el presidente de USA.

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