¿Salto antropológico?

Elecciones en Alemania

Seguidores del AfD miran una pantalla con las proyecciones de voto en los comicios de Sajonia-Anhalt en Magdeburgo.

 

Los hechos son bien conocidos: las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt con el triunfo de Alternative für Deutschland (AfD) con el 44% de los votos han develado un cambio en la región que bien podríamos definir como antropológico, por las consecuencias sociales que podrían sacudir los cimientos de la democracia alemana. En tanto, un primer resultado está a la vista: el canciller Merz es ya un muerto que camina. A su partido le tocará elegir el momento de la caída. Merz es el canciller con menor imagen positiva desde la posguerra, conocido por su escasa empatía con la ciudadanía; proviene de las altas finanzas, donde probablemente ha afinado la arrogancia que lo caracteriza. El martes pasado ya repetía como un mantra: "No renuncio, sigo".

¿Cuáles son las cartas de Merz para enfatizar su obstinación de seguir en la Cancillería? Sin duda, el sostén de los potentes grupos industriales que se han coaligado detrás de la gran idea del rearme; los anuncios de Merz sobre cifras colosales para invertir en el ramo y crear el Ejército más potente de Europa son argumentos muy convincentes. Esperaremos declaraciones oficiales de las confederaciones patronales para ver cómo se posicionan frente a la novedad de Sajonia-Anhalt.

En tanto, se ha abierto un debate en su partido: ¿dejar gobernar a AfD para ponerlos a la prueba dentro de las instituciones? ¿Crear alianzas que incluyan partidos como los Verdes para contrastarla? O aquella escondida entre los pliegues más ocultos del partido, crear una gran coalición con la ultraderecha.

El portavoz de la Linke, Luigi Pantisano, hijo de emigrantes italianos, intentando una explicación instantánea de las elecciones, declaró que el canciller ha llevado adelante una política antisocial, especialmente contra los trabajadores: alargar la edad de jubilación, trabajar más horas por día, disminuir el tiempo de vacaciones, etc. La CDU y la SPD "hace decenios que intentan apagar el fuego con bencina", dijo Pantisano.

Claramente, las promesas de AfD, en caso de que el candidato Ulrich Siegmund llegara a la presidencia de la región, no serían de fácil realización por el entramado de legislación que reglamenta atribuciones, fiscalidad y relaciones con el gobierno central; y las posibilidades de influir en la política nacional son inexistentes; claramente, Sajonia-Anhalt no tiene el peso de Baviera.

La campaña electoral de AfD fue optimista y emotiva en esta región de 2.100.000 habitantes; si bien el electorado donde se nutre la derecha se asienta en áreas rurales conservadoras, el partido ha conquistado también las ciudades. Con el 38% de los votos, es el primer partido de Magdeburgo, la capital del land.

El diario berlinés Tagesspiegel, utilizando datos del instituto Infratest dimap, reveló que AfD es el primer partido en todas las categorías profesionales. En la clase obrera pasó del 33% al 61%, llega casi al 40% entre los empleados y cuenta con mayoría absoluta en los trabajadores autónomos. Tagesspiegel conecta estas cifras con el hecho de que Sajonia-Anhalt tiene los salarios medios más bajos de toda Alemania. También los datos de Infratest dimap revelaron los pasajes de votos hacia AfD: 80.000 de la CDU, 11.000 de la Linke y 8.000 de la SPD.

Si bien es notable la medida del triunfo de AfD, el porcentaje que impresiona más aún es el de afluencia a las urnas: del 60% de la última convocatoria se pasó al 78% del domingo 6 de septiembre; lo que indica que la mitad de los ciudadanos con derecho al voto concurrieron a votar con la idea de terminar con un régimen que detestan. Estamos hablando de entusiasmo cívico (de alguna manera hay que llamarlo) en una región económicamente deprimida, desindustrializada. Habitualmente en estos casos la población vive una indiferencia depresiva respecto a la política y alimenta la abstención; esta tendencia aquí no se ha verificado, todo lo contrario, los ciudadanos votaron contra el establishment político y a favor de AfD, que ha conseguido despertar ilusiones en una población que la reunificación de 1990 y las políticas neoliberales abandonaron a su suerte.

 

 

Brandmauer

 El famoso cortafuegos (brandmauer) para aislar la ultraderecha no ha funcionado, y ya comienzan a abrirse expectativas de negociaciones sobre el futuro gobierno del land, dado que a la AfD le faltan tres bancas para formar gobierno. El parlamento regional se compone de 83 bancas; 39 fueron para AFD, 15 para la CDU; SPDP, Verdes y Linke cuentan con ocho cada uno y BSW ganó cinco.

En estas elecciones, fuera de AfD, el único partido que ganó votos fue el BSW, el partido de Sarah Wagenknecht, que consiguió superar el 5% requerido para entrar en el Parlamento; las declaraciones de la líder de que su partido podría abrirse a una colaboración han puesto bajo los focos su pequeña agrupación. Recordemos que el número de bancas necesarias para formar gobierno son 42; AfD cuenta con 39. Inicialmente, BSW había propuesto un Presidente imparcial capaz de gobernar con mayorías variables. La propuesta fue velozmente restituida al remitente por Ulrich Siegmund en una conferencia de prensa con una negativa seca.

Si bien el cortafuegos podría resurgir durante la formación del nuevo gobierno, hay serias dudas sobre su factibilidad; el temor del gobierno son los tránsfugas de su partido o del aliado que podrían pasarse a una coalición para formar gobierno con AfD.

Es interesante la declaración de un administrador de distrito del SPD, Markus Bauer: "La AfD ha sido elegida democráticamente y es el partido más fuerte". Bauer, citado por el diario Bild, sostiene que AfD no puede ser ignorada y hay que "explorar las posibilidades de coalición".

Este tipo de señales continuarán multiplicándose. Ya en el Parlamento Europeo hemos visto votar juntos a la bancada del Partido Popular y las agrupaciones de ultraderecha; al final, lo que une a estos partidos es la adhesión al modelo económico neoliberal y la cercanía ideológica a la clase empresarial. Hemos visto también en España cómo el partido conservador de Puigdemont, el Presidente fallido de la Cataluña secesionista, se une al Partido Popular, enemigo visceral de los independentistas, contra el Presidente Sánchez, que a los independentistas ha concedido la amnistía; aquí también cuenta qué intereses quiere representar cada partido. El caso catalán es notable y los discursos patrióticos de Puigdemont se vaporizan frente a la alianza con la derecha españolista.

Volviendo a Sajonia-Anhalt, según la ley, el nuevo Landtag (Parlamento) de Magdeburgo deberá reunirse como último plazo dentro de los 30 días después del voto, o sea dentro del 6 de octubre; no existe un término preciso para la elección del nuevo Presidente. Hasta que esta se realice, sigue en funciones para los asuntos corrientes Sven Schulze.

Con el país, o al menos una parte bajo shock, la expectativa crece frente a la próxima cita electoral del 20 de septiembre; ese día se renueva el Abgeordnetenhaus, la Cámara de Diputados de Berlín, actualmente con mayoría CDU, y el nuevo parlamento en Mecklemburgo-Pomerania, donde AFD es favorita según los sondeos; si AFD repite victoria, aumentará la presión sobre el gobierno y la CDU.

El debate sobre el cortafuegos está abierto; Sahra Wagenknecht lo ha calificado de ilegal; las dudas crecen además por el volumen de votantes que eligen el partido de la señora Weidel. ¿Cómo bloquear a estos alemanes que votan AfD? o bien ¿es correcto segregar una parte importante de la sociedad?

En la edición alemana de Jacobin, Thomas Zimmermann ha analizado el cortafuegos en su artículo "Sachsen-Anhalt offenbart den Bankrott der 'Demokratie-Verteidigung'" ("Sajonia-Anhalt revela el fracaso de la 'defensa de la democracia'" del 7 de septiembre de 2026). Considera que si los Verdes no hubieran entrado en el Parlamento, como se pensaba, la AfD habría obtenido la mayoría absoluta. Además, comenta que probablemente las dos organizaciones de la campaña electoral Campact y Taktikisch Wählen interpretarán esa remontada como una confirmación de su trabajo.

Pero ese razonamiento no tiene en cuenta el resultado principal de la política de intercambiabilidad dentro del "campo democrático": cuatro partidos débiles cuya suma penosamente se acerca a la AfD; esta forma de "defensa de la democracia" se encuentra al borde del colapso, y se evidencia cuando se enfoca el evento del cual "la democracia" se defiende: una mayoría casi absoluta, una afluencia récord a las urnas y una movilización de no votantes, que dieron el voto mayoritariamente a AfD.

Zimmermann sostiene que el trabajo de la izquierda social es superar el suceso de AfD en su capacidad de movilizar no votantes. Para ello debe dotarse de una visión diversa del futuro para ofrecer a la sociedad una visión que trascienda tanto el decadente estado de cosas actual como el regreso a un pasado imaginario propuesto por AfD.

Tendremos novedades en este sentido; probablemente el cerco sanitario en el resto de Alemania pasará a ser una opción política y no una obligación de conciencia cívica como hasta ahora.

 

 

Anschluss

Escuchando transmisiones sobre las elecciones en Sajonia-Anhalt, algún cronista se pregunta si Rusia y Estados Unidos han influido sobre el resultado. Pensar que un campesino empobrecido haya sido convencido de votar AfD por Estados Unidos es cómico; es cierto que AfD ha contado con apoyo económico de Rusia, como también la Liga de Salvini en Italia, pero pensar que el voto ha sido teledirigido por las dos potencias demuestra incapacidad de enfoque. Quienes votaron AfD el domingo tenían acumulados motivos suficientes para hacerlo sin necesidad de Trump y Putin.

Las causas que influyen en el voto de una persona son múltiples, pero en este caso particular hay una fundamental que es la reunificación de Alemania en 1990.

En 2013, el economista italiano Vladimiro Giaché publicó un libro sobre ese proceso y lo tituló "Anschluss, l'annessione". Anschluss es una palabra alemana que significa "anexión", que es lo que verdaderamente sucedió según su punto de vista y así lo explica en el libro; la palabra tiene además connotaciones históricas, fue utilizada por los nazis cuando se anexaron Austria.

Podemos imaginarla con una patrulla de managers de traje y PC portátil que se abatieron como cuervos sobre la región derrotada, pugnando por las joyas de la fenecida República Democrática (DDR).

Bonn en 1990 creó un ente que se ocupó de dichas operaciones, la Treuhandanstalt, que podríamos traducir como administrador fiduciario; el objeto del ente fue privatizar o reestructurar las miles de empresas estatales de la ex República Democrática Alemana (RDA).

Una de las claves de la anexión fue el tipo de cambio; en 1988/89, las transacciones comerciales entre las dos Alemanias se regulaban en un marco occidental a 4,44 marcos orientales; Giaché encontró este informe en un libro escrito por el banquero Edgar Most, que era vicepresidente del Staatsbank de la Alemania oriental y participó en la venta al Deutsche Bank de la red de filiales del este.

La unificación llevó el tipo de cambio a uno a uno. Esto equivale a un incremento de casi un 350% del precio de los productos fabricados en el país que tenía la moneda más débil. Con esa tasa de conversión, la destrucción del patrimonio industrial de la ex RDA estaba asegurada.

La narración azucarada explica que la catástrofe económica de la Alemania del Este se debe a que las empresas del este no eran competitivas, pero si vendían un automóvil a 2.000 marcos y con la nueva tasa lo tenían que vender a 7.000, era seguro que la situación en el mercado sería insostenible.

La fábula de la ayuda gracias a la inyección de grandes capitales de Occidente para incentivar el crecimiento también cae mirando los números reales: las tasas de crecimiento en la ex RDA desde la reunificación en adelante son inferiores a aquellas de todos los países del este europeo en los últimos 30 años.

En un período bastante breve, la Treu Hand vendió o cerró 14.000 empresas; la velocidad del proceso creó fuertes tensiones sociales que pasaron desapercibidas en Occidente, que festejaba tanto el suceso de la unificación bajo la conducción del canciller Kohl como el fin del comunismo.

Una breve lista de las grandes empresas que cambiaron de mano puede ayudar a dar una idea de la magnitud del proceso:

  • Petroquímica de Leuna (Leuna-Kerke). Fue comprada por la francesa Elf Aquitaine asociada a algunas empresas alemanas, entre ellas Thyssen.
  • Petroquímica de Schwedt (PCKraffinerie). Comprada por Veba y Dea (forman parte de Rosneft Deutschland y Shell).
  • AWE - Auto Wartburg Eisenach, comprada por Opel, o sea, General Motors Alemania occidental.
  • AWZ, la fábrica que producía el Trabant, comprada por Volkswagen.
  • Carl Zeiss Jena. Después de una disputa legal, la Carl Zeiss Oberkochen de Baden-Württemberg consiguió quedarse con la empresa, reunificando finalmente las sedes separadas por la Guerra Fría.
  • Red Eléctrica de la DDR (RWE EON Vattenfall). Se trataba del entero sistema de la ex república, se lo repartieron tres grandes empresas del oeste: RWE, Preussen Elektra y Bayernwerk.
  • Aceros de Eisenhüttenstadt (Eko Stahl). Se verificaron diversos pasajes de propiedad; hoy pertenece a Arcelor Mittal.
  • Wismar y Rostock son dos grandes astilleros del Báltico; fueron adquiridos por el grupo occidental Bremer Vulkan, después envuelto en varios escándalos financieros.
  • Rotkäppchen (Sekt). El sekt es el famoso vino espumante de Alemania. Después de varios pasajes de propiedad, se alió con distribuidores occidentales; el grupo siguió una evolución sorprendente, compró algunas marcas famosas de Occidente como el champagne Mumm.
  • Cervecerías del Este, Radeberger y Köstritzer; la primera fue adquirida por Oetker Bindig y la segunda por el grupo Bitburger.

Se calcula que solo un 5% de las empresas liquidadas quedaron en manos de la ex república; existía una notable asimetría con los ciudadanos del oeste, principalmente porque no poseían el D-mark, que era la moneda de Alemania occidental, la moneda fuerte.

Este proceso de apropiación trajo consecuencias no solo económicas; los alemanes de la antigua DDR fueron desposeídos de una identidad, considerados de clase B, estigmatizados por haber sido comunistas, independientemente de que lo fueran o no. Una consecuencia inesperada fue la denominada Ostalgie, palabra compuesta derivada de Ost (este) y Nostalgie (nostalgia); este sentimiento se reflejaba en una nostalgia de la vida cotidiana en la vieja RDA, con el puesto de trabajo asegurado y los servicios sociales garantizados. Fueron revalorizadas marcas y productos, que se transformaron en símbolos culturales de la época comunista; el automóvil Trabant, hoy codiciado por coleccionistas, es un ejemplo.

La otra consecuencia inesperada fue el resentimiento acumulado por una población desclasada y humillada, que antes tenía una identidad, llena de dificultades y controles, ciertamente, pero eran parte de un gigantesco proceso prometeico. La Alemania unificada fue para estas personas un evento desastroso; la AfD les ha dado la ilusión de una redención, que no sabemos si sucederá; por el momento se trata de hacerle pagar alguna de sus culpas a la clase dirigente alemana, lo que llamamos habitualmente voto castigo.

 

 

Merz, una respuesta

 El canciller ha recibido un durísimo ataque de la Weidel en el Parlamento, que dijo, entre otras cosas, que la coalición negro-roja (CDU, CSU y SPD) está acabada, que el gobierno está llevando Alemania a la bancarrota, y lo acusó de aumentar la propaganda bélica y el enfrentamiento con Rusia. Merz replicó recordando que el 56% de los electores de Sajonia-Anhalt no ha votado AfD: "No tienen la mayoría absoluta y no la conseguirán tampoco en Alemania", dijo; refiriéndose a la remigración que sostiene AfD, la describió como "limpieza étnica" y además los acusó de mantener una posición vecina a Rusia.

Pero a las palabras, el canciller prefiere la acción, afirmar que su programa es más importante que lo que dicen las urnas. Obviamente quiere demostrar que no le tiembla el pulso. A través del inoxidable ministro de Defensa Boris Pistorius anuncia la línea, que es la misma de siempre: "Más armas a Ucrania".

Aprovechando una videoconferencia del Ukraine Contact Group (UDCG), el grupo internacional que coordina el apoyo militar a Kiev, Pistorius anunció la entrega de misiles interceptores Pac-2. ¿De dónde salen? Pues del arsenal del Bundeswehr; a la lista se agregan misiles aire-aire y algunos miles de misiles Iris-T; el material será financiado a través de un crédito europeo para la defensa de Ucrania "para reforzar el escudo antiaéreo del país".

A este material se agrega la financiación de decenas de miles de proyectiles para la artillería de largo alcance, que serán adquiridos asociados con Inglaterra y después entregados a Kiev.

Estas concesiones de material bélico a Ucrania llegan después de las declaraciones del ministro de Exteriores ruso Lavrov, que afirmó que las acusaciones de Alemania referidas al ataque con drones en Leipzig-Halle señalan "el inicio de una verdadera guerra". El cruce de represalias continuó y Lavrov señaló que la situación recuerda los hechos que precedieron a la Segunda Guerra Mundial y acusó a Alemania de querer "de nuevo la guerra". ("Rusia cierra el consulado alemán mientras se agrava la tensión diplomática", Al Jazeera).

 

 

Siegmund, la mayoría estable

La pregunta es qué hará AfD con el triunfo en Sajonia-Anhalt. Ulrich Siegmund lo tiene muy claro: conseguir una mayoría estable. Los caminos pueden ser dos: primero, lograr el apoyo de algunos parlamentarios ajenos a su partido; y el segundo, una nueva votación para conseguir de un golpe la mayoría sin necesidad de pactos externos ("Ulrich Siegmund está buscando una mayoría estable", en el periódico Volksstimme).

Por lo que corresponde al BSW de Sahra Wagenknecht, ha indicado cuatro puntos potenciales para establecer una colaboración con AfD: 1) cambio de ruta en la política energética, 2) terminar con las sanciones contra Rusia, 3) una educación mejor y 4) una reforma fundamental del servicio público radio-televisivo. Obviamente no sabemos todavía si los dos partidos acercarán sus posiciones (ZDF Heute).

 

 

SPD, hundirse o remontar

Las reacciones frente al voto dieron una oportunidad a los aliados del Partido Socialdemócrata para expresar temores y dudas, comenzando por Lars Klingbeil, que declaró que "el voto es una señal para Berlín", agregando que el resultado debería empujar al gobierno a reflexionar sobre su propia política. La co-líder Bärbel Bas declaró que el resultado "asusta a muchas personas".

Los líderes del SPD se encuentran frente a una disyuntiva: abandonar el programa de Merz que habían aceptado o hundirse junto con el canciller.

Merz no es estúpido; el lunes 7 reconoció con la dirigencia de su partido que sus bajos índices de popularidad habían contribuido a la derrota, pero insistió en seguir adelante con sus reformas, explicando mejor a la ciudadanía la necesidad de concretarlas.

Los aliados obviamente no comparten esta idea; la cuestión no es una comunicación deficiente, sino la sustancia del programa.

Lo ha dicho públicamente la diputada Rasha Nasr del SPD al podcast "Berlin Playbook" de Politico: "El curso del gobierno federal con sus reformas ha generado particulares incertidumbres" y agregó que su partido no se deberá limitar a seguir adelante sin ulteriores intervenciones, dado que los habitantes de Sajonia-Anhalt han dicho claramente "hasta aquí llegamos".

El SPD cuenta con una cartera importante en el gobierno, el Ministerio de Finanzas guiado por Lars Klingbeil, que hasta el momento se había presentado como disponible para adoptar medidas difíciles para sanear la economía, pero con las dificultades crecientes de Merz y las dudas sobrevinientes, el SPD parece decidido a cambiar estrategia. El mismo Klingbeil, la noche del domingo, con el escrutinio todavía en curso, declaró a la emisora ZDF que "el resultado ofrece un motivo para reflexionar sobre la agenda del gobierno federal, y pueden estar seguros de que es lo que haremos". El vistoso desacuerdo del SPD llevó a Merz a discutir el lunes con la dirigencia de sus aliados, según un funcionario que solicitó el anonimato.

El SPD no piensa deshacer la coalición; está en el mínimo histórico de consenso, alrededor del 12% de apoyo, pero las recientes señales indican que la dirigencia está pensando en su supervivencia mientras la cancillería se vuelve más débil.

El SPD mantiene una luz de esperanza para las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania el 20 de septiembre; la socialdemócrata Manuela Schwesig se presenta a revalidar la presidencia de la región, es uno de los políticos más apreciados de Alemania y la ubican segunda en los sondeos electorales, después de reducir en campaña electoral los puntos de ventaja que le llevaba AfD. Una victoria o presentarse como alternativa creíble al AfD podría darle un poco de aire al SPD, que lo necesita desesperadamente.

 

 

Los votantes de AfD, según los democráticos

¿Quiénes son los votantes de AfD? Il Corriere della Sera propone un modelo: "Hombre, 45 años, poca instrucción". Después, yendo a la estadística, se descubre que el 42% de los menores de 25 años ha votado AfD, mientras que solo un 5% lo hace por CDU, y si vamos a la franja de mujeres, vemos que AfD es el primer partido con el 39%. Claramente, al Corriere della Sera le gusta más su modelo si se trata de describir al votante de la AfD.

La Repubblica de Roma presenta un comentador estrella, el ex Presidente del gobierno italiano Paolo Gentiloni, persona muy apreciada en Bruselas, que dice: "Vencieron los que quieren terminar con la memoria del Holocausto". Después da una esperanza para los verdaderos democráticos: "Por suerte, es un land un poco menos poblado que nuestra Calabria" y además "sus ciudadanos son los más ancianos y pobres de Alemania". O sea, gente que no cuenta, que a nadie interesa.

Otro editorialista estrella, Maurizio Molinari, considera que la victoria de AfD es "el desafío de Putin a Europa" dado que "Rusia siembra incertidumbre a través de acciones híbridas"; aquí hasta han desaparecido las personas.

Nadia Urbinati, profesora en Columbia, Estados Unidos, se explaya en el Domani de Roma: "El cordón sanitario es impotente porque la derecha, cuando está en la oposición, 'se normaliza'. El populismo ha cumplido con su misión movilizadora contra el establishment", como si el establishment necesitara agentes externos para hacerse odiar por el ciudadano común.

También se expresa el portal online Linkiesta: "Otra vez se encuentra el populismo de izquierda con el de derecha; ayer con el pacto Hitler-Stalin, hoy en la hostilidad contra Ucrania".

Como se notará, las razones de familias en dificultad, de trabajo precario, de costo de energía, etc., han desaparecido, así como las esperanzas de la gente común, que ya no sabe a qué santo atenerse. Después está la cuestión de "la comunicación que no funciona" con la gente; en realidad, la gente ha entendido muy bien el mensaje de Bruselas y la dirigencia europea, por eso votan a los otros.

 

 

Epílogo con psilocibina

Diecinueve miligramos de psilocibina, el principio activo de los hongos psicodélicos, suministrados a 62 voluntarios sanos, fueron la base del trabajo de investigación del equipo de la Monash University de Melbourne; el registro de la actividad cerebral de estas personas y sus resultados publicados en Nature contradicen 15 años de relatos científicos, creencias arraigadas y mitos de flower power: bajo la influencia de esta droga, el cerebro no escapa de la realidad, sino que se adhiere más intensamente a ella que cuando está sobrio.

Hay una cuestión estrecha a la psilocibina: toda la investigación científica del mundo usa psilocibina sintética, pura, replicable, dosificada al miligramo y, sobre todo, está patentada la propiedad intelectual. Pero un grupo de investigadores del Institut de Recerca Sant Joan de Déu de Barcelona publicó en Natural Product Research un análisis que indica otra dirección: sobre modelos animales, los estratos de hongo entero producen efectos distintos o potenciados respecto a la molécula aislada, sobre todo en los comportamientos. La idea de fondo es que alcaloides menores y otros compuestos podrían actuar en sinergia con el hongo, amplificando lo que la molécula sola no replica. No es una tesis demostrada todavía, pero el hongo, al contrario del homólogo sintetizado, no se puede patentar; por lo tanto, su utilización no paga derechos. Si pensamos que un ciclo de terapia antidepresiva con psilocibina en Estados Unidos cuesta alrededor de 5.000 dólares, se comprende la importancia de la investigación de los catalanes (L'Independente).

Pero una nube empaña el horizonte. ¿Nos sirve verdaderamente una droga para sumergirnos aún más en la realidad cotidiana?

 

 

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