Seguir riéndonos, en un país normal

Adrián Stoppelman y el humor de los sobrevivientes

 

Igual que muchos de sus colegas humoristas y standuperos, Adrián Stoppelman se pregunta: “Y ahora, ¿de qué nos vamos a reír?” Los inminentes cambios políticos justifican ese interrogante. En un mediodía de esta semana, frente a un periodista de El Cohete a la Luna en el restaurante Lo de Néstor, en San Telmo, sentado detrás de una pintura estilo pop de Néstor Kirchner, se la vuelve a hacer. En este lugar, el sábado 26, y con sala colmada, hizo su último show, a horas de las elecciones. Las dos horas de Vienen por todo (más Gente de M…), compartidas con su co equiper y pareja Bibiana Tonnelier, tuvieron un similar sentido y efecto que los que hicieron por todo el país en los últimos cuatro años. Ahora la dupla prepara un nuevo show que estrenarán el 14 de diciembre y al que titularon Que no escapen (Más y más Gente de M…).

“Nos seguiremos riendo. Los temas coinciden con ciertas obsesiones personales: cómo el odio obnubila a la razón, la estupidez humana vinculada con la ignorancia y todo eso relacionado con la política”, promete. E insiste: “Nos vamos a reír de lo mismo, en estilo popular y nacional: del poder y de sus modos y estilos de oprimir. Imaginate: hay un 40 por ciento que sigue pensando que las políticas neoliberales son buenas. Esa gente no nos va a hacer para nada fácil la vida. Y frente a esa acción reaccionaremos con humor”.

Ex estudiante de ingeniería electrónica, cinéfilo y teatrero desde joven, hijo de un farmacéutico en el barrio de Floresta, empezó a escribir en la década del ’80 de la mano del maestro Federico Herrero. Luego vinieron experiencias valiosas en La noticia rebelde y Kanal K (“Allí tuve mis primeros cinco minutos de fama”, apunta), integra desde comienzos de los ’90 hasta hoy los equipos de trabajo radial de Víctor Hugo Morales. A principios de 2016 los fletaron de Radio Continental, una decisión política que afectó mucho al grupo y lesionó su físico. “En abril me dio un bobazo, según el médico por estrés post traumático y descuido personal. Desde entonces me cuido mucho”, explica el pasajero frecuente de las redes sociales desde su página Pasan cosas raras.

Allí consta que en los años recientes recorrió el país actuando, y llenando reductos pequeños, pero también teatros de 300 butacas, mayoritariamente ante padecientes de la macrisis, pero en ocasiones frente a despistados que, ofendidos por las características de su humor, se retiraban a los diez minutos. Donde se presentó con más frecuencia fue en Capital y también en la provincia de Buenos Aires a la que llegó una y otra vez a bordo de un Ford K, con persistencia kicilofiana. Desde el escenario palpó los cambios de clima político.

“En el 2016, en las salas se sentía la marca de la derrota, una depresión generalizada a partir de la sensación de que estos habían venido para quedarse. De a poco comenzaban a expresar furia por lo económico, porque ellos o alguien cercano se había quedado sin trabajo y porque ya empezaban las privaciones. En 2017 apenas sugeríamos la idea de la vuelta los lugares estallaban cantando Vamos a volver. A principios de 2018 se inicia otra historia. El gobierno empezaba a chocar la calesita a repetición. La gente empezó a percibir que todo lo hacían como angurrientos, casi siempre muy rápido y mal y eso provocó mucho daño. Creció la necesidad de venir a hacer catarsis, a cantar en compañía El hit del verano, a reírse de quienes nos oprimían. Ahí empezamos a escuchar: ‘Pensar que no tenía ganas de venir, pero me hizo bien reírme. Muchas gracias’. Para nuestro público, Macri nunca fue”, reseña.

Todavía monitoreado de cerca por su afección cardiológica, con nuevos hábitos de comida  y con muchos kilos menos, Stoppelman sigue acompañando a Víctor Hugo y Gustavo Campana en radio, compromiso para el que escribió parvas de gags, publicó dos libros de humor (Pasan cosas raras y Noticias de Macrilandia) buscándole mil y una vueltas soportables a la actualidad, dictó cursos de escritura humorística presenciales y a distancia, participó como actor en varias miniseries  y en la película El rey del Once, en la que personificó a un carnicero kosher como había sido su abuelo Gustav en un mercado pituco de Belgrano. También se prendió en otras travesuras (covers de canciones conocidas, pero con la letra cambiada, junto a Alejandro Sanz y un grupo imaginario llamado Los auténticos recalientes) y como si fuera poco, calcula que animó más de 200 shows de Gente de M… y Vienen por todo (Más Gente de M…). Para su nuevo espectáculo, Stoppelman promete “continuidad conceptual” con los dos anteriores. “Hay mucho para hablar y para reírse”, afirma quien se considera “un militante de la risa. Prefiero hacer reír con algo que llegue y cambie dentro de la cabeza del que me escucha. Esa es la tarea: tirar centros, hasta que alguien los agarre”.

Y se larga a enumerar. “Ese ridículo e indignante ideario aspiracional que no coincide con nuestra realidad. Vamos a hablar mucho de la penetración cultural a través de las plataformas y del bullying, tan brutal en las redes. Propondremos una invasión a Netflix, que, en mi opinión, es uno de los principales enemigos públicos. Con la cultura de las maratones de programas origina gente mansa y que no sale de su casa. Y también que el doctor House deje de atender en New Jersey, lo reemplazaremos por otro médico recibido en la Universidad Nacional de La Matanza y que atienda en el Hospital del Cruce, en Florencio Varela. Hay muchos temas. Miren cómo terminó Chile, ese país que nos ponían como ejemplo, donde en la calle no encontrabas ni un papelito tirado. Nos reiremos de y con la grieta e incluso de los sapos que nos comimos durante la campaña. Nos reiremos mucho de los que tanto daño social, económico y mental nos provocaron, como para que no se fuguen fácilmente de nuestra memoria. Y, por supuesto, también nos reiremos de nosotros mismos”.

Para llenar y animar el camino de esperanzas Stoppelman promete risas. Y más risas mientras llegan la recuperación económica, el ahorro, el trabajo, el asado (o el sushi) con amigos o poner en funcionamiento el aire acondicionado sin culpas y sin pensar que estamos gastando una energía que no nos merecemos.

 

* El sábado 9 Adrián Stoppelman y Bibiana Tonnelier se presentan en el café Monserrat, San José 524 y el sábado 16 en el teatro Biselio, de Campana. Continúa en La Mañana, que conducen Víctor Hugo Morales y Gustavo Campana y los domingos de 11 a 13 está en Inconducibles por Radio Rebelde, junto a Bibiana, Alejandro Sanz, Rudy, Miriam Bercovsky y Maia Garaschenko.

 

 

 

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