Sequía+Covid-19+nieve

Emergencia en la Cordillera

 

A dos meses de la primera nevada grande de este invierno que cubrió buena parte de las tierras altas, los gobiernos provinciales de Río Negro, Chubut y Neuquén no aportaron medidas rápidas para la población rural en mayor riesgo, más allá de las declaraciones de emergencia que no dan calor ni aplacan el hambre. Los organismos nacionales con capacidad técnica y recursos tampoco lo hicieron en juridicciones provinciales con gobernadores que no son propios, aunque alineados con la administración del Presidente Fernández.

Al cierre de este informe, once familias de la comunidad mapuche-tehuelche Vuelta del Río permanecen aisladas en sus rukas sobre el cordón montañoso Maitén, con temperaturas bajo cero y el acompañamiento solidario de organizaciones sociales y políticas de la zona. A 350 kilómetros al norte, Marcos Ñancucheo, de 50 años, continúa desaparecido desde el 21 de julio cuando decidió regresar caminando a su ruka, sin la mercadería recién comprada, porque no lo acercaron en vehículo desde el Parque Nacional Laguna Blanca, al oeste de Zapala.

 

 

Vuelta del Río, el camino reabierto vuelve a cerrarse.

 

El tractor comunitario en Vuelta del Río.

 

 

La vida de Nazario Cayu —78 años, de la comunidad Pulan Lafken— y la de cientos de cabezas de ganado, sustento de vida de las familias más pobres y postergadas del área rural, son el primer saldo en las pérdidas que incluye las viviendas de adobe que cedieron bajo el peso de la nieve, gallinas, perros y algún caballo flaco que no aguantó. Las pérdidas de cabezas del ganado menor (ovejas y chivas) no serán inferiores al 50% en general, llegando en casos al 100%, según una primera estimación de un equipo técnico del INTA para la región de RN. El gobierno local hace una estimación más optimista. De todos modos, las pérdidas se cuantificarán en octubre, con los números de la parición de las hembras preñadas que sobrevivan y la producción de lana y pelo en la próxima zafra, coincidieron todos los testimonios de pobladores y técnicos que recogimos para este informe.

“Pasamos el año redondo con los animales”, dijo Rogelio Fermín, 36 años, autoridad de la comunidad Vuelta del Río, tratando de que entendamos que la mortandad de la hacienda es bastante más que la pérdida material del recurso económico de la subsistencia familiar y comunitaria. El destino de la gente corre a la par de la vida de los animales, así como las posibilidades reales de sostener la continuidad en el territorio tradicional, bajo el acecho de los capitales concentrados.

 

 

El principado de Benetton

En Chubut, el departamento Cushamen es el territorio tradicional de numerosas comunidades mapuche-tehuelche, muchas en conflicto con el grupo trasnacional Benetton de origen italiano. Tiene una superficie de 1.655.000 hectáreas, de las cuales 170.000 corresponden a la Colonia Pastoril Cushamen, donde se produjeron las nevadas más abundantes y temperaturas bajo cero en forma constante, especialmente por encima de la cota de los 900 metros sobre el nivel del mar. En los parajes de Vuelta del Rio, Tropezón, Ranquil Huao y Mina de Indios, viven 65 familias. Allí la nieve acumuló un metro promedio, según el informe oficial sobre la nevada del 20 al 25 de julio producido por el Sitio Piloto Cushamen del INTA. El viento, las heladas sucesivas y las nevadas posteriores bloquearon caminos y acumularon nieve por más de dos metros. Sobre el paralelo 42, otras 180 familias de los parajes Colonia Cushamen, Reserva Napal, Fitamiche, Rinconada y Blancura fueron muy afectadas.

Vuelta del Río es territorio recuperado en 2003, junto al río Chubut, vecino a las estancias de Benetton. La integran 34 familias; 11 viven en la parte alta del cordón El Maitén. Una sola niña de 4 años, siete adolescentes y mucha gente mayor. A mediados de junio empezó a nevar, a fines de julio ya no pudieron ni entrar ni salir por ninguno de los dos accesos. Hasta tres metros de nieve en partes. A pala y con la ayuda de una máquina vial de la brigada de incendios forestales de Trevelín la comunidad había logrado limpiar un camino vecinal, pero la nieve de agosto lo volvió a tapar. Sólo cuenta con un tractor para ingresar la mercadería de una campaña solidaria; a pala abren huella para que pase.

Cada familia tiene su piño de animales —ovejas y chivas—, que van de 180 a 600 el que más tiene. O tenía, porque las pérdidas aumentan con los días. “Empezó a nevar de noche. De la casa al galpón hay menos de cincuenta metros, tardamos un día en llegar paleando. Habían muerto todos los corderitos. De 140 chivas perdimos 70. Las chivas madres, todas preñadas, son la mayor pérdida. Las gallinas se salvaron”, resumió Verónica Fermín, 26 años, en una conversación que pudimos mantener cuando tuvo acceso a señal de comunicación. Por estas semanas está en el centro comunitario donde se acopia y reparten las donaciones de alimentos, ropa seca y forraje. Tratan que siempre haya mate y comida caliente para los grupos que van y vienen reabriendo caminos. Con ella sus tres hijos, la mayor de 13 colabora en la cocina, el de 11 con la pala. Marcelo Calfupán, su compañero, en la montaña con los aislados.

Emilia Marianao alcanzó a salvar 17 animales. Hasta el perro perdió. Ocupada en los animales no pudo ocuparse de su ruka, que se vino abajo con el peso de la nieve en el techo. Con lo puesto se fue a vivir a la casa de un sobrino. Lo mismo le pasó a su hermano José, a quien un vecino le dio resguardo. La presión de la temperatura partió el adobe de la casa de Teresa Calfiqueo, de unos 80 años, la madre de ambos, así es que no se sabe cuánto resistirá esa ruka.

Vuelta del Río está dentro de la jurisdicción del municipio de El Maitén. “Nunca se presentaron. Nada del gobierno. No es la primera vez. Hace seis años pasó lo mismo. Siempre postergados. Como productores salimos adelante con lo que nos queda. Casi ninguno tenemos sueldo o ingreso fijo, solamente los animales”, expresó Rogelio en tono firme. “Están cuando vienen a corretearnos”, dijo refiriéndose a los Unimog de Gendarmería, a todo el aparato de estado que protegió a los apropiadores de su territorio antes y ahora, a Benetton que mantiene alambrada casi toda la costa del río impidiendo el acceso para cortar y retirar leña.

“Van a seguir muriendo porque no hay pasto. Para noviembre o diciembre vamos a saber las pérdidas. Tenía 120 chivas, encontré 30 muertas; de 100 ovejas, 18 muertas. Otras siguen bajo la nieve”, resumió Rogelio sobre su propia situación. “Es muy triste, muy duro. No poder hacer nada, tampoco tenés qué darles de comer”. El tono de voz de Rogelio no sugirió resentimiento ni desesperanza, fortaleza en una autoridad comunitaria en esta coyuntura.

 

 

 

Hijos y entenados

Félix Mussa, intendente municipal de Ñorquinco (RN), encabezó personalmente la distribución de alfalfa en camionetas municipales y un Unimog. La ayuda de emergencia del 13 de agosto incluyó alimento para la hacienda de los capitales de Qatar en el río Alto Chubut. En cambio, siguen libradas a su suerte las vacas de la comunidad Kom Kiñé Mú (KKM), que desde las nevadas de mayo quedaron en tierras altas de veranada por el avance territorial de Manzil SA sobre la gente mapuche.

En la zona urbana de Ñorquinco se acumularon unos 80 centímetros de nieve. Más al sur, sobre la costa del arroyo del mismo nombre, se juntó más; allí algunos productores perdieron prácticamente el rodeo completo. Hacia el norte, en Chacay Huarruca, la nieve tapaba los alambrados que tienen 1,20 metros. La última hebra del alambrado emergiendo de la nieve fue el paisaje dominante por semanas. Desde allí se rescató a un anciano de Fitatimén.

 

 

Fardos al hombro en Pilcaniyeu.

 

Algunos casos los informaron los rescatistas por la prensa y las redes sociales. Otros vamos conociéndolos con el paso de los días, a través de sus vecinos. En La Horqueta arriba, arroyo que desemboca en el río Alto Chubut, un hombre estuvo casi un mes aislado, sin alimentos. Perdió unas cuantas chivas, todas las gallinas y hasta un perro. “Lo encontré vivo”, describió un hermano cuando finalmente pudo llegar. Tenía leña, fundamental para resistir en condiciones extremas. En arroyo Las Minas, Irma Cayunao hace la invernada en un sector recuperado hace varios años por la KKM. Sus ovejas murieron dormidas en el filo de un cerro durante la nevada nocturna. Los pumas y zorros llegaron antes que doña Irma al lugar. Esta comunidad organizó su propia campaña solidaria, con rápida respuesta de la sociedad local, que es la misma que respalda a Vuelta del Río.

La ruta 23 vertebra todo el sur de RN. Acumuló hasta un metro entre Ingeniero Jacobacci y Comallo. La finalización del asfaltado de esa ruta y el mantenimiento de caminos vecinales de tierra son eternas demandas que en esta emergencia volvieron a surgir. Las dificultades para la asistencia y la evacuación de personas mayores o enfermas llegaron al extremo cuando la provincia no rescataba el cuerpo sin vida de Nazario Cayu, muerto bajo el temporal en el paraje Cabresto Quemado, cercano a laguna Blanca.

 

 

Lavandina con fideos

A fines de junio cinco crianceros quedaron aislados durante doce días en la Cordillera del Viento (noroeste de Neuquén), habían retrasado su descenso a las tierras de invernada. La provincia los auxilió con éxito. El clima puede sorprender a un poblador, pero no a una gestión de gobierno después de por lo menos seis años de sequía continua, agravada por algunas consecuencias de las restricciones por la emergencia sanitaria del Covid-19. Así, parte de la mortandad de animales que se registra en el norte y centro neuquino se debe a la poca pastura natural en los campos la última temporada, sumado a que faltó forraje a tiempo por la escasa capacidad de compra de los productores impedidos de hacer trabajos estacionales estos meses de pandemia, según los testimonios de los productores y el relevamiento propio que está haciendo la Mesa Campesina del norte neuquino.

Ernesto Méndez, 67 años, hace la invernada en un campo fiscal en el paraje Leuto Caballo, a pocos kilómetros al oeste de Tricao Malal. Tiene una majada chica de 400 chivas y unas pocas ovejas, de las que murieron unas diez por falta de peso suficiente para afrontar el frío. Ya había perdido la huerta y el invernadero por la falta de agua el verano pasado. En la veranada en el cerro Wayle se secaron las lagunas, que se repondrán con estas nevadas, estimó esperanzado. Habían podido comprar financiado unos 120 fardos de pasto que le alcanzarán si no siguen las heladas y se afirma el pasto natural para fines de setiembre.

Como Méndez, Julio Vázques es miembro de la Mesa Campesina. Cría chivas para leche en Paila Leche, cerca de Andacollo, donde retomó la tradición de la quesería de la familia de su esposa. El relato de los hijos de Irma Millape y Francisco Quilaqueo del paraje Santo Domingo, a pocos kilómetros de Zapala; y de la werkén (vocera) de la comunidad Marifil de Limay Centro, entre otros, dan cuenta de las particularidades del conflicto estructural de la vida de la gente mapuche y criollos pobres en estos territorios. El conflicto de fondo no necesita verse desde el aire, no se aprehende en un vuelo de helicóptero como el que hizo el gobernador de Chubut Mariano Arcioni el 28 de julio, cuando arrojaron bolsones con la ayuda humanitaria que estalló sobre la nieve endurecida mezclando lavandina con fideos . Todo un día tardó la gente de Vuelta del Río en abrir a pala una huella hasta la mercadería destruída. Gasto inútil el de esas horas de vuelo, gesto ofensivo.

 

 

Ilustración de Sanyu.

 

 

 

 

Parajes afectados por nevadas. Cartografía de Javier Grosso, geógrafo de la Universidad Nacional del Comahue.

 

 

 

2 Comentarios
  1. Patricia dice

    Gracias por la información, ayuda a poner en contexto nuestras cómodas vidas

  2. Alexis Papazian dice

    Excelente nota! Gracias por informar de forma federal.

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