Si tenés dudas, vacunate con agua bendita

La diócesis católica de Nueva Orleans advirtió a sus fieles que sería inmoral aplicarse la vacuna de J&J

 

Mientras el gobierno del Presidente Joe Biden comprometió su apoyo al acuerdo celebrado entre dos gigantes farmacéuticos, para que Merck participe en la producción de la vacuna de Johnson & Johnson contra Covid-19, la arquidiócesis católica de Nueva Orleans advirtió a su feligresía que sería inmoral aplicársela porque en su desarrollo y sus pruebas se utilizaron células de fetos abortados. Esto pone a la arquidiócesis en conflicto con el segundo Presidente católico de Estados Unidos.

La vacuna de Johnson & Johnson fue aprobada por la agencia reguladora de drogas y alimentos (FDA), pero el laboratorio no tiene capacidad de producción en la escala masiva necesaria, por lo que aceptó la propuesta de su habitual competidor, el laboratorio Merck, que tiene disponibilidad y que no pudo desarrollar su propia vacuna. Merck pondría dos plantas a disposición, en las que podría producir el doble que J&J. Pero Margarida Jorge, quien dirige la campaña  Lower Drug Prices Now  (bajen ya el precio de las drogas) sostuvo que en vez de hacer lo necesario para que esas vacunas desarrolladas con dinero de los contribuyentes, se apliquen a los brazos que las necesitan, le gobierno permite que las pocas gigantas farmacéuticas mantengan su control monopólico de esas drogas para maximizar sus ganancias». También reiteró la exigencia de que el gobierno apoye la propuesta de Sudáfrica y la India, apoyada por la Argentina, de que mientras dure la pandemia se suspendan las patentes sobre estas vacunas, de modo que puedan producirse en todo el mundo sin pagar royalties.

Aparte de su eficacia y seguridad, la vacuna de Johnson & Johnson tiene dos ventajas significativas sobre las de Moderna y Pfizer-BioNtech y es que produce su efecto con una sola dosis y puede almacenarse durante meses en una heladera común. El epidemiólogo oficial Anthony Fauci recomendó que todos se vacunen lo antes posible, con cualquiera de las vacunas aprobadas por la FDA.

Una sutileza teológica es que las células HEK293 no provienen de un aborto sino de tejidos cultivados a partir de células de un feto abortado hace medio siglo. Por eso el Vaticano consideró aceptables las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNtech, pero no se pronunció aún sobre la de J & J, que usó esas células clonadas también en las pruebas de la vacuna.

Más extrema es la posición del obispo católico de Tyler, Texas, Joseph E. Strickland, quien insiste en que ninguna de las tres vacunas es apta para los creyentes de su iglesia. «No prolongaré mi vida usando a niños asesinados», clamó.

La revista NewYork dijo que estas decisiones son reminiscentes de las especulaciones medievales acerca de la cantidad de ángeles que podían bailar en la cabeza de un alfiler. Los dos papas católicos vivientes recibieron la vacuna de Pfizer-BioNtech y el Vaticano intimó con el despido a los empleados que no se vacunen.

 

 

 

 

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