Sin City

¿Cómo llegamos a tolerar esta realidad trágica y brutal a la que llamamos Poder Judicial?

 

En mi casa paterna había libros. Muchos, muchísimos libros. Sigue habiéndolos en un numero inverosímil. Una constante invasión de bibliotecas, mesas y rincones que no para de crecer y colonizar espacios, pese a los constante saqueos –liberación de espacio, en mi humilde e interesada opinión— que he realizado a lo largo de los últimos 23 años. El día que me fui a vivir a Córdoba, además de mi ropa, embalé varias cajas con mis libros favoritos. Adelanto para calmar el reclamo que invariablemente llegará desde San Juan, cuando lean esta nota, que la gran mayoría eran libros míos, pero alguno que otro técnicamente solo era mío por posesión interrumpida y pacífica a lo largo de los años. Después de todo, mi habitación se constituía en los claros límites de mi dominio.

La multiplicación inexplicable de libros parece ser una enfermedad claramente hereditaria. Es mi casa ahora la que se coloniza con cientos de ejemplares que ya han invadido un dormitorio entero, el estudio, el comedor – nivel: contabilizo 12 libros ahora mismo sobre la mesa en la que como y escribo y le disputo a los libros espacio en el dormitorio. Todo ello pese a la incorporación hace ya varios años de dispositivos de libros electrónicos en un desesperado intento de no seguir ocupando espacio con volúmenes que se reproducen entre ellos. Intento que a la luz de las evidencias, empíricamente comprobables, solo ha tenido un efecto parcial. Y sí, mi mayor fantasía es una casa con metros de pared donde colocar bibliotecas y finalmente poner orden en el caos donde vivo. Oleadas de admiración siempre me han despertado las bibliotecas ordenadas y pulcras como las de mis tíos Bebe y Danilo. He llegado a proponerle a Raul Zaffaroni que se case conmigo, no solo por la admiración que le tengo a su cabeza extraordinaria y desafiante, sino al orden absoluto en el que mantiene una de las bibliotecas mas asombrosas que he visto jamás. Y si bien no he tenido éxito en la propuesta hasta hoy, voy a seguir insistiendo.

 

«Nikopol», de Enki Bilal.

 

Pero hay un género al que llegué tarde, por fortuna y por desgracia: el género de los cómics. Recuerdo el maravilloso Nikopol de Enki Bilal, que venía en las páginas de la Revista Humor. Conocí a Baudelaire por ese cómic, porque el personaje central lo recitaba. Y las maravillosas y bellísimas mujeres que dibujaba Milo Manara, en una colección que encontré y leí escondida. Es justo decirlo, me llamaba tanto la atención el erotismo de las historias como la absoluta belleza de esas mujeres dibujadas por Manara.

 

Las chicas de Manara.

 

Pero tuvieron que llegar internet y “la mulita”, que era un rudimentario sistema para compartir archivos, de dudoso respeto a las leyes de propiedad intelectual, para que pudiera acceder al mundo del cómic de verdad. Y ahí descubrí Sin City, la oscura historia que dibujó Frank Miller para Marvel. Una ciudad del pecado, donde los malos son muy malos y los buenos, bueno, no son buenos en los términos tradicionales en que son buenos los buenos. Me enamoré de esa historia y de esos personajes y de ese mundo donde los protagonistas ensayan una áspera poesía, violenta y marginal. El policía capaz de sacrificarse para salvar a una niña. El feroz Marv, que comienza una matanza porque asesinan a Goldie, la única mujer bella que reparó en él. Dice Marv con su extraña ternura:  “Bañada en ese sudor suyo de ángel. La mujer perfecta. La diosa. Goldie. Dice que se llama Goldie”. La perfecta descripción de la noche en que algo parecido al amor redime a tanta ferocidad.

 

En Sin City, la violencia, la injusticia, la corrupción y la crueldad son la moneda común. Es el registro donde se inscriben las historias. Un mundo sin piedad.

A veces, recorriendo los pasillos de Comodoro Py, siento que estoy en Sin City. Cuando veo los pibitos esposados. Cuando veo gente que conozco mucho y que es buena gente. Y los veo actuar mal. Sabiendo que actúan mal. Ese sistema, ese mundo actúa así. Pero no todos los que lo conforman son Kevin, el asesino caníbal de Sin City.

No sé cuál es el origen de la crueldad y tal vez no lo sepa nunca. Porque hay historias en Comodoro Py que no conozco y otras que no termino de comprender.

 

 

¿Por qué Claudio Bonadío detuvo el trámite de investigación sobre el encubrimiento de AMIA durante 5 años? ¿La lealtad de sus viejos compañeros le pesó mas que las 85 muertes aún sin justicia? ¿Por qué, sabiendo las consecuencias que tendría sobre la frágil salud de Héctor Timerman, dictó la sentencia que a la postre seria una sentencia de muerte? ¿Tanto odia a Cristina, que su odio se prolonga sin paz ni justicia hacia los demás?

¿Por qué un fiscal al que le tengo estima porque es una persona cálida y amable, toma escuchas ilegales y pretende usarlas contra alguien más? ¿Por qué hace algo que sabe que está mal? ¿Por qué, si él mismo ha sido víctima de filtraciones de sus comunicaciones privadas?+

¿Por qué otro fiscal, a quien considero una persona noble y correcta, toleró maniobras de forum shopping?

¿Por qué un juez admitió un peritaje tan falso como moneda de tres dólares en la causa de la muerte de Nisman? El resultado estaba tan amañado que fue publicado en Clarín antes de que el peritaje  fuese iniciado. Es un juez respetado y estimado por sus colegas. Me resulta incomprensible.

 

 

En estos años he visto a jueces a los que respeto —e incluso a jueces a los que les tengo afecto y admiración— hacer cosas horribles. Y lo mismo me pasa con muchos fiscales. Y no lo entiendo. Realmente no lo entiendo.

Ensayo explicaciones para mí misma. Son también horribles las justificaciones que pretendo elaborar para explicar – y explicarme— Comodoro Py. Y como son horribles, sólo funcionan durante un rato.

Cuando lo converso con mis colegas, muchos me dicen que es la “política”. Y me pregunto: ¿desde cuándo la política se volvió un juego perverso de intereses y crueldad? Eso no es la política y mucho menos la política judicial.

Hay una cosa casi celebratoria del pragmatismo más inhumano. ¿Qué cosas están dispuestos a aceptar en Comodoro Py como válidas? ¿Qué cosas están dispuestos a hacer para conseguir un ascenso? ¿Para qué quieren el poder dentro del Poder Judicial, si el costo es hacer cualquier cosa?

Mi experiencia con los alumnos de grado de la carrera de Abogacía es que hay una cuestión de tradición en muchos de los que estudian Derecho. Y también, salvo rarísimas excepciones, un amor por el orden y las leyes. Un firme convencimiento de que hay un sistema racional y no cruento de solución de conflictos. Porque incluso hasta quienes rechazan ese sistema, por burgués, conservador, clasista y/o machista, lo que quieren es implantar un sistema más justo. Pero jamás me topé con un estudiante de abogacía que no crea que puede existir un sistema racional de normas que hagan a este mundo un poco mas justo, frente a esos hechos que perciben como injustos.

¿En qué momento, para muchos, cambia ese sentido? ¿Cuándo sucede que un joven abogado renuncia a todo aquello en que creía para aceptar ser un juez o un fiscal que está dispuesto a vulnerar las normas que juró defender por la Constitución?

¿Cómo hacen con sus propias conciencias? Cuando llegan a sus casas, esos hombres y mujeres, ¿piensan alguna vez en las personas que están presas por sus decisiones? En la cena de celebración de sus ascensos, ¿acaso se les cruzan por la cabeza los hijos de otra persona, haciendo la fila para visitar a su padre detenido?

¿Se dan cuenta los funcionarios judiciales de que prevarican, de que están cometiendo un delito? Delito que los pone en el mismo lugar de las personas que ellos juzgan. ¿No les importa? ¿No les hace ruido, cuando en las mañanas se miran al espejo, despeinados y aun sin lavarse los dientes?

 

 

Yo puedo comprender que sentirse poderoso es una emoción potente y hasta adictiva. Es cierto que en lo personal nunca me he sentido más poderosa que cuando he estado enamorada. Las mejores cosas que he hecho, las hice para poder sentir que alguien más puede estar orgulloso de las cosas que hago. Sentirse digno del amor de otros.

Y mi pregunta es: ¿cómo hacen esos hombres y mujeres del Poder Judicial para recibir el afecto de los que quieren? ¿Reflexionan alguna vez sobre la vergüenza que sería que sus parejas, sus familias, sus hijos viesen el costado más abyecto que a veces muestran cómo funcionarios?

También me pregunto cómo afrontan el momento de pedir colaboración para hacer lo que hacen. ¿Cómo es el dialogo con alguien más, cuando necesitan que validen una injusta decisión? ¿Explican acaso lo que necesitan o simplemente informan?

Y cuando se cruzan en los pasillos de Comodoro Py… ¿Qué sienten hacia sus colegas? ¿Qué piensan? ¿Cómo se miran entre ellos?

¿Cómo se justifican, hacia adentro de sus propias conciencias y hacia afuera, cuando conversan?

Me pregunto esto porque en muchos casos los conozco desde hace mucho. Y no los entiendo.

Voy a suponer que muchos de ellos están sinceramente convencidos de que los funcionarios del anterior gobierno son corruptos. Y que obteniendo su castigo imparten justicia. Incluso esos convencidos. ¿Reparan alguna vez en que ellos mismos están cometiendo delitos para intentar obtener algo que consideran justo? ¿Y que eso los aleja de la Justicia? Digo, si alguien sufre la pérdida de un ser querido y se convence que el Poder Judicial no castigará al asesino y entonces va y lo mata, tal vez sea justo desde la perspectiva de quien sufrió el dolor de la víctima. Pero sigue siendo un segundo homicidio. Es decir un segundo delito. Que a su vez dejará a otras personas con la misma sensación de pérdida irremediable que tenía quien sufrió la primera muerte. Ese espiral de muerte y dolor y de profunda injusticia solo se interrumpe cuando entre el delito y la pena media un acto de justicia. Si no la rueda sigue y solo deja memorias de más dolor y menos, cada vez menos justicia. El Poder Judicial, el Derecho, lo creamos las personas para parar esa rueda.

Tengo cientos de preguntas más. Preguntas que le haría a muchos de ellos si pudiera. Alguna vez he podido preguntar. Recuerdo una tristísima charla con un juez, que también había recibido esquirlas del sistema que él mismo había sostenido. Yo ardía de fiebre e igual había tenido que ir a Tribunales. Me invitó a tomar un té a su oficina, y mientras yo trataba de recomponerme, charlamos. Yo estaba muy triste ese día, porque sabía que Timerman se moriría en breve y le pregunte: ¿cómo llegamos a esto, doctor? ¿Cómo puede ser que a nadie le importe que se muera un hombre bueno?

Y el juez me miró, con una aire tristísimo y cargado de historias —esa fue la única charla sincera que tuve con él— y me contesto: “Graciana, nosotros no ‘llegamos’ a esto. Nosotros hicimos esto”.

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

30 Comentarios
  1. Ikigai dice

    Estimada Graciana,con solo leerte se nota que sos una mujer sensible y muy humana. Que no te engañe la calidez y amabilidad del fiscal al que le tienes estima. Deberías considerar que el poder corrompe y que este en particular,por más amable y cálido que te parezca,no es más que un perverso narcisista que se dedica a manipular y a hacer lo que hace guiado por el profundo odio que tiene a todo lo que tenga que ver con gobierno de tintes k.

  2. Lelia Gonzalez Sieira dice

    Impresionante tu reflexión Graciana! Me conmovió mucho y me hizo pensar en la saga de El Padrino, la trilogía de Francis Ford Coppola. En la última, Michael Corleone reflexiona sobre lo que ha hecho de su vida, demasiado tarde. Comodoro Py, simbólicamente hablando, se fagocitará a sí mismo

  3. Marcelo Domínguez dice

    Ahora que Juntos por Un Vuelto se agenció una nueva plaza en el Consejo de la Magistratura, al menos en el corto plazo, la cosa empeorará.

  4. gorila gorila dice

    O sea «buena gente. Y los veo actuar mal. Sabiendo que actúan mal…. fiscal al que le tengo estima porque es una persona cálida y amable…otro fiscal, a quien considero una persona noble y correcta… Es un juez respetado y estimado por sus colegas… he visto a jueces a los que respeto —e incluso a jueces a los que les tengo afecto y admiración— hacer cosas horribles… Y lo mismo me pasa con muchos fiscales…»

    Decime Graciana, yo te quiero mucho, pero ¿sos o te hacés?.

  5. Horacio dice

    Estimada doctora: excelente nota!…nos refresca el profundo misterio que es la existencia del MAL. Para mi, con su carga metafísica y pensándolo como creyente religioso, es un insondable misterio…

  6. Emilio dice

    Graciana,
    Pasó con los inquisidores, con los Nazis, con Pol Pot. Pasa en Estados Unidos, en Colombia, en Israel. Pasó antes de todo eso y seguirá pasando. Se llama naturaleza humana, y no tiene remedio. Pero cada desmán de esos criminales hay que combatirlo con fiereza, con uñas y dientes, y con inteligencias como la tuya porque, precisamente, es imperdonable.

  7. Julio Maier dice

    Querida Graciana:

    Soy extraño por edad a las dos realidades básicas que mencionas: por un lado los comics, que abandoné ya desde niño, aproximadamente después de la primaria, y por el otro, Comodoro Py, que, a pesar de ser conocido por mí, no lo es en esta época en la cual se ha convertido en una tragedia amoral del llamado poder judicial.

    No puedo contestar a todas tus preguntas porque sería un despropósito en este lugar. Yo también me las he formulado. Pero sí puedo creer que el que más se aproxima a explicarte cotidianamente a la razón de ser de la contestación a esas preguntas es quien aquí firma como Ciro, algo antes de que yo escribiera. La verdad, además, es que el ser humano no está hecho para juzgar a su semejante, como un señor llamado Cristo parece que lo advirtió 2000 años antes. No practico religión alguna, pero entiendo que ellos se aproximan a la explicación y a la verdad. Lo único que se me ocurre a mí contra esto es, por un lado, la creación de una organización horizontal de los servicios judiciales profesionales y, por el otro, la búsqueda de una selección polular de sus miembros profesionales y de una participación popular en aquellos conflictos que deban llegar a una sentencia. Abrazo. Julio (entre paréntesis, estoy celoso).

    Yo regalé mi biblioteca al TSJ BAires y a la Fac. de Der. U.B.A., precisamente porque ya no tenía lugar para ubicarla, por un lado, y porque reniego del Derecho, por el otro.

    Julio

    1. Graciana Peñafort dice

      Querido Dr. Gracias siempre por sus respuestas. Yo leo que me lee y debo confesar que me recorre un calorcito calido por dentro. Me dan muchas ganas de gritar: «hey, a mis notas las lee el mismisimo Julio Maier…el que nos enseño derecho a todos». Tomo – siempre lo hago- sus reflexiones. Me cuesta entender como seria el funcionamiento de una «organización horizontal de los servicios judiciales profesionales y, por el otro, la búsqueda de una selección polular de sus miembros profesionales y de una participación popular en aquellos conflictos que deban llegar a una sentencia», pero estoy dispuesta a pensar esa posibilidad, aun rompiendo mis rigidas estructuras previas.
      No tiene porque estár celoso,, no le pido matrimonio a ud solo porque su esposa es una maravillosa compañera. una extraordinaria anfitriona y un verdadero encanto como persona. Y yo en esa disputa, tengo clarisimo que salgo derrotada por legitima goleada.
      Le mando a ambos un abrazo enorme. Y avisen cuando los puedo molestar. Tengo el libro que le prometi.
      Muchos cariños y la constante admiracion
      graciana

  8. Virginia dice

    Graciana, yo también me hago estás preguntas. Y no sólo en relación a los que cometen estos atropellos en el Poder Judicial. También me las hago respecto de los periodistas que viven haciendo operaciones que saben a ciencia cierta que son mentiras o verdades incompletas. Y que ocultan otras verdades para favorecer sus intereses personales (económicos, políticos o del tipo que fuesen). Me hago estas preguntas respecto de políticos inescrupulosos de los que tenemos demasiados ejemplos. Qué les pasa por la cabeza cuando ponen la cabeza sobre la almohada, cuando están solos consigo mismo y no tienen a nadie al lado para que los adule, les mienta diciéndole lo grandes que son y lo bien que están haciendo. Y no les queda más remedio que verse a si mismos como la mierda que son.
    Leerte siempre es reconfortante Graciana.

  9. Jose Alberto dice

    QUERIDISIMA GRACIANA, tu error es que creías conocerlos, pero simplemente observabas una cascara. Son seres pequeños, los grandes no tienen dobleces. La ética no se negocia

  10. Elida de Bianchetti dice

    Queridísima Graciana, esas preguntas un día nos las hicimos con respecto a los militares, institución que debía guardar por la República y lo que hizo fue destruirla. Me pregunte varias veces si hubo con los años remordimiento, creo que no. Lo que se que el haber insistido en Memoria Verdad y Justicia nos llevo muchos años y aun sigue siendo imprescindible. Quizá en años venideros tengamos un Poder Judicial que dignifique. En el mientras tanto sigamos. Te quiero con el alma. Elida.

  11. Bernardo dice

    Un juez que no actúa a derecho, es como un médico, que, en vez de curar, mata a conciencia…

  12. Mario Bernasconi dice

    Celebro que haya buceado en la biblioteca familiar, seguro que eso contribuyo a que sea la persona que hoy es. Espero sus escritos sabiendo que siempre los voy a disfrutar y siempre lo hago. Muchas gracias.

  13. Sergio Gustavo Mendez dice

    Muy linda nota , muy racionalmente justa su posición pero estos tiempos …están muy complicados.
    Gracias por la nota ..es lindo leerla dra.

  14. Luis dice

    Me sorprende que la mayoría de las preguntas que Usted hace en su excelente artículo, tienen una respuesta en común (bastante amplia y un tanto simplista, pero real). Ninguna de las posibles respuestas refiere a un(a) psicópata. El psicópata tiene SU propia ética (en realidad un bosquejo de justificaciones a modo de ética), porque cree que está por encima de todos los demás, ya que él/ella es superior. No siente remordimiento por el mal que hace, o peor aún: siente mayor placer por el poder de hacerlo impunemente. Creo que eso explica algo. Me pregunto si esos Alumnos de Abogacía que Usted menciona ya tienen la semilla para ser psicópatas (¿todos la tenemos?), o si es algo que se adquiere con el ambiente y lo que allí se aprende. Tal vez un poco de cada cosa.

  15. Horacio dice

    Gracias Graciana. Estoy emocionado por tu artículo. No es sólo Comodoro Py. Esto ha pasado en las demás justicias instrumentalizadas y atestadas de clientelismo nepotico. Gracias por tu sinceridad.

  16. Irismary dice

    Repito lo de Cecilia y digo: Seria posible imprimir tu pensamiento y enviarselo a todos ellos para obligarlos a leerlos. Puede que algunos
    ( seguro que no todos ) sientan verguenza por lo que hacen!!!
    Y…. si acaso se logra que alguno cambie…..

  17. Nestor Marcelo Paz dice

    Graciana, el dolor de tus sinceros pensamientos sobre partes de la justicia que puede privarnos de la libertad de alguna manera hoy o mañana tendrá que volver a impartir Justicia aplicando el respeto al ciudadano y respetando el debido proceso y que nadie sea condenado sin sentencia.Respetar el derecho ambulatorio, la privación de la libertar no es moneda de cambio, es un derecho
    Gracias

  18. Ciro dice

    Graciana, tal vez la respuesta más sencilla están en recordar a Galileo Galilei. Aquello que lo llevó a retractarse fue la exhibición del hierro candente, es decir, el miedo. Hay dos cosas indiscutibles que distinguen al poder judicial, y no solo al federal, sino a todos los provinciales. Una es su característica de vela al viento según los aires partidarios que rigen, la otra es el miedo a perder el privilegio de la carrera y la jubilación por un enjuiciamiento amañado, consecuencia de intentar sortear esos vientos. En definitiva, es siempre, de una u otra forma, el miedo.

  19. Felipe dice

    En el cómic los personajes saben que la ciudad funciona de una sola manera, todos toman su rol y por medio de la violencia y pactos llegan a asimilar la rueda.
    Yo en cambio, espero la mano del escritor, que nos saque del cómic, o aunquesea que nos coloree y todo el tramado de poderes e intereses sea una anécdota de como nos pudimos organizar alguna vez.

  20. Cecilia dice

    Me encanta leerte. Gracias.

  21. Jorge dice

    Graciana, excelente tu artículo, pero ¿sería muy complicado incluir los nombres de los fiscales y el juez a los que aludís?. Es probable que mayormente sepamos de quién hablás, pero para no inducir a exclusiones o confusiones estaría buena esa aclaración. Gracias.

  22. Myriam dice

    Graciana, siempre somos nosotres, quienes hacemos las instituciones. Si les pibes vienen mejor, mejorará el sistema democrático. Gracias por tener esa mirada tan tuya de la realidad.

  23. Teresa Doti dice

    Estimada Graciana: el problema de todos esos fumcionarios que denigran las leyes argentinas se llama COBARDÍA.
    Un abrazo y gracias por tu estilo literario para contar esta triste realidad.

  24. JOE AUBERGINE dice

    Sus porqué indican que su percepción de conductas y honras está muy equivocada..

  25. fabio villarruel dice

    entiendo que el problema no es comodoro py, ni esto se reduce al poder judicial en tiempos actuales; y lo que si «rescato» de la época y de las causas que hoy conmueven, porque se utiliza a la administración de justicia para operar y armar causas hacia referentes de la oposición, es que hace visible cómo opera el sistema de justicia penal, que estimo no es más que reparar en cómo operan en nosotres y en nuestros modos de relacionarnos, los prejuicios, los estigmas, y las demonizaciones. A punto tal que hacen que en pleno siglo XXI, validemos enjaularnos para conjurar nuestros males, que casi invariablemente veremos encarnado en quienes serán les otres, que no son otres que nosotres cuando no nos reconocemos; porque si resulta posible armarles causas e incluso a plena luz del día, y con todas las cámaras encendidas convocar la atención pública, a quienes y por el motivo que sea -no deja de ser bueno recordar-, son personas «visibles»; tomémonos un par de minutos y hagamos por un momento el ejercicio de interrogarnos e imaginar, pues entonces lo que es posible hacer respecto de quienes no tienen siquiera quien les acerque un paquete de yerba, y les ha tocado «en suerte» transitar por entre los pliegues y a la sombra de ese mismo sistema; y no tengamos duda que todo lo que imaginemos como posible ocurre; y se me ocurre que tal vez deberíamos reparar en cosas tan básicas como que todas las causas son armadas, desde que son producto de relatos que necesariamente se construyen, de eso se trata una investigación penal, contar una historia respetando ciertos marcos, de donde se impondrá el relato que mejor explique lo que deseamos representar, de entre los relatos posibles, y eso no sale gratis ni nace de un repollo; y por ahí también de ahí, que no todos nuestros conflictos van a parar al sistema de justicia penal, donde de por cierto y de ordinario quienes la administran y aplican, no la padecen, al menos en lo inmediato claro, porque el sistema de premios y castigos es el baño maría que nos cocinamos todes; no creo entonces se trate de nombres propios, menos aún de personalizar, la administración de justicia penal funciona así y está naturalizado, acá no se está inventando nada, el dispositivo que se aplica no viene con dedicatoria y funciona tal vez desde tiempos inmemoriales; lo interesante estimo es que cada vez somos más quienes nos sentimos interpelados, porque cada vez somos más quienes reparamos en que somos nosotres quienes hacemos y validamos ese oprobio

  26. Ana dice

    “Nosotros HICIMOS esto”
    Te dijo, Graciana, ese juez resignado y entregado porque seguro que su vida es una falsía permanente
    No sé tanta historia como para vaticinar de qué modo podrá limpiarse la inmunda cloaca que es la justicia federal de Comodoro Py, pero quiero pensar que quizás palabras como las tuyas, acciones como la del pequeño gran juez Alejo Ramos Padilla, puedan inspirar los pocos resabios de dignidad que allí quedan o, llegará el día que ese sistema implosione o lo bombardeen, y en ambos casos, la inmundicia derramada tapará a todos

  27. Eduardo dice

    A veces me asusto de compartir el usar la ley del Talion, pero hay casos en los que poner la otra mejilla, es quedar desfigurado para siempre, porque lo que cuenta en nuestra postura, tambien debe contemplar la decision del otro. Si todas las mañanas que voy a trabajar, me encuentro a un morrudo vecino en el ascensor, que me golpea en toda ocasion, pese a haber recurrido a la justicia, y nada…, haber cambiado los horarios de salida, y que el vecino haga lo propio para poder golpearme «porque si», entonces en base a los «principios», deberia mudarme a otro departamento, o dejar de trabajar, o mudarme a otra ciudad o pais?. Cuando un tumor resiste a los medicamentos, la ultima instancia es extirparlo manualmente por un cirujano, entiendo, es una terapia agresiva, temida y no deseada, pero sino?

  28. Hector dice

    Graciana desde que te leo o escucho te respeto como abogada y más como buena persona , pero creo que se estudia «Derecho» para ser torcido.

  29. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Bueno Graciana, tampoco hay que ser ingenuos. Esos jueces y fiscales tienen una vida privada que ya no tienen nada de privada y son prostibularios, se encaman con las mujeres que ayudan en sus casas, se comen a menores de edad, se van de viaje de vacaciones pagadas por abogados del foro, reciben regalos de esos mismos abogados para sus hijos y esposas, tienen amantes a rolete, son casados y gay, no pueden ejercer el comercio pero les sobra la guita y negrean inversiones. ¿O nadie quiere reconocer el puterío que son estos imbéciles que han vendido el alma al diablo y lo pagan con sus sentencias de mierda?
    El problema argentino es de valores, no de comportamientos. ¿Yo quien soy para juzgarlos a estos tipos por lo que hacen? Nadie, pero como ciudadano les pediría que sigan haciendo sus inmundicias lejos de cargos públicos porque la República no tiene que ser inmunda tal como ellos la ponen cuando siguen dictando sentencias.

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.