Sin filtro

Una nueva difusión de archivos secretos abochorna al Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich

 

La ministra Patricia Bullrich no posa para la foto. Está despeinada, de entre casa y con unos anteojos rojos dispuestos casi a mitad de la nariz. La rodean juguetes. No quiso que saliera esa foto, pero empezó a circular por Telegram con el mensaje: “Te estamos observando”. Era parte de un hackeo masivo que pone en vilo a varias fuerzas de seguridad del país. Entre ellas, la Policía Federal, la Policía de la Ciudad y la Prefectura.

La foto de Patricia Bullrich que difundieron los hackers.

Poco después de las primarias, la filtración que se conoce como La Gorra Leaks 2.0 puso en la Deep Web más de 700 gigabytes con archivos de las fuerzas de seguridad. Aunque desde el Ministerio de Seguridad buscaron minimizar la filtración diciendo que se trataba de archivos que estaban en la nube y no en los servidores de la cartera, lo sucedido muestra una vez más la escasa seguridad cibernética del Ministerio de Seguridad.

No sólo se trató de filtraciones, sino también de hackeos de cuentas oficiales, como la de la Prefectura, en la que se vio un twitt que anunciaba que tres buques argentinos habían sido hundidos por misiles del Reino Unido con 27 oficiales muertos.

Quienes están detrás de la filtración empezaron a dar a conocer parte de la información a través de cuentas de Twitter, pero rápidamente fueron bajadas. Se mudaron a Telegram, donde un canal fue suprimido, pero se crearon otros dos. A lo largo de la semana advirtieron con filtraciones de bancos, del Ministerio de Defensa y la última fue con la difusión de papeles de la constructora IECSA, que pertenece a la familia del Presidente Mauricio Macri.

 

La investigación

La denuncia por la filtración cayó en el juzgado de Luis Rodríguez y en la fiscalía de Jorge Di Lello. Los investigadores pidieron información a Facebook, Twitter y Telegram – que, en general, funcionan como un agujero negro para la justicia argentina.

Según pudo saber El Cohete, están rastreando direcciones IP en el país y en el exterior, pero hasta ahora no pudieron individualizar a personas físicas o jurídicas que estén detrás del hackeo.

Para los investigadores el hecho está relacionado con un hackeo que había sufrido Bullrich en enero de 2017 en su cuenta personal de Twitter. Por ese hecho, el juez federal Sebastián Ramos procesó a los hackers Emanuel Vélez Cheratto y a Ricardo Damián Mirco Milski, que esperan ser llevados a juicio.

Además, La Gorra Leaks se adjudica el hackeo del Departamento de Inteligencia Contra el Crimen Organizado del Ministerio de Seguridad que ocurrió también en 2017. Según expertos, esa filtración habría seguido sin que pudieran contenerla durante dos años.

Nadie descarta que esta nueva filtración pueda deberse a una interna del Ministerio de Seguridad, pero, en todo caso, las vulnerabilidades quedaron expuestas.

 

 

Responsables de la inseguridad

En el Ministerio de Seguridad, el área de ciberdelitos depende del ingeniero Pablo Lázaro. Ciberdelitos es una de las dos áreas que integran la Dirección Nacional de Investigaciones – a cargo de Rodrigo Bonini.

 

Pablo Lázaro, el responsable del área de Ciberdelitos del Ministerio de Seguridad.

 

 

Lázaro, que está cursando la maestría en inteligencia estratégica nacional en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), trabajó como director de Tecnología de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Un día antes de que se diera a conocer el hackeo, promocionaba en su cuenta de Twitter una nota de Clarín en la que había opinado sobre extorsiones sexuales en internet. En esa red social, además de compartir notas sobre su trabajo, suele retuitear cada mensaje relacionado con la masonería que encuentre.

 

 

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