Sistema intolerante al ajuste

Lino Barañao anticipó en 2015 que el ajuste en ciencia no se toleraría. Lo que no anticipó fue que él mismo sería el encargado de ejecutarlo

 

Ahora es un tren con muchos vagones y quien se suma tiene la responsabilidad de mantenerlo en este ritmo. No hay el margen de tolerancia que tuve cuando recién empezamos. Hay una expectativa muy grande por lo que ocurre. No sólo por los investigadores, que han visto mejoradas sus condiciones como nunca en la historia de la Argentina, en salario, en reconocimiento, sino también por el sector productivo”. Así opinaba el que fuera ministro de ciencia y técnica entre los años 2007 y 2015 en un reportaje que le hiciera Nora Bär cuando creía que su sucesor sería Daniel Filmus. Evidentemente Lino Barañao ya tenía aptitudes para las profecías, si bien sus conexiones con la Fundación Columbia y la pseodociencia todavía no eran públicas.

La cantidad de científicos y tecnólogos que están cada vez más preocupados por la situación del sector no deja de aumentar y la tolerancia parece agotarse. Ya se conocen los números finales del ejercicio presupuestario del año 2017 y el devengado, como se le suele llamar técnicamente al gasto, en Ciencia y Tecnología (CyT) sigue bajando. Eso se puede ver tanto en términos del porcentaje destinado a la Función CyT del Presupuesto Nacional (ver Figura 1) como en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) (ver Figura 2). En ambas figuras la línea amarilla, que indica el cambio de gestión del gobierno nacional, muestra un notorio cambio de tendencia. A partir de la línea amarilla, mientras la inversión en CyT baja el gasto en Deuda Pública aumenta (nótese la diferencia de escala entre ambas curvas en ambas figuras).

 

 

El caso que ha llamado más la atención de los medios es el del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), por el abrupto cambio tanto en la cantidad como en las temáticas de los ingresos a la Carrera del Investigador, como ya comentamos en esta columna hace dos meses. La novedad que se conoció hace unas semanas es que para el año 2018 no habrá 600 ingresos, como había indicado el Ministro que sería la política a partir del año 2017. Los puestos se limitarán a 450, de los cuales solamente 150 serán en temas generales, mientras que otros 150 se destinarán a temas estratégicos y 150 se reservarán para convocatorias a acordar con aquellas instituciones que el CONICET determine que necesitan investigadores.

Por supuesto, en una entrevista realizada recientemente el Ministro trató de eludir la crítica indicando que no todos los investigadores deben incorporarse al CONICET. Pero al mismo tiempo destacó como un logro que se incorporan al menos algunos investigadores a ese organismo en un contexto donde los ingresos a la administración pública estaban cerrados, en una evidente contradicción. El CONICET ha estado desde diciembre de 2015 en el ojo de Mario Quintana, vice jefe de Ministros y quien es reconocido por el propio Ministro como el que establece las políticas del área. Dado que representa el 33% del gasto del estado nacional en CyT, el CONICET figuró en primer lugar en la lista de organismos a ajustar. Pero las características del CONICET hacen que recortar su presupuesto sea muy difícil. Por un lado, ya a fines del año 2015 casi todo el gasto estaba dedicado a pagar sueldos. Pero además el personal de investigación y apoyo ingresa por concurso a planta permanente, a diferencia de la situación de la mayoría de los que otros organismos de CyT, que ingresaron en el gobierno anterior mediante contratos de renovación periódica y pueden ser fácilmente despedidos, como se ha visto por ejemplo en el INTI.

Además el gasto del CONICET arrastra desde diciembre del año 2015 tres decisiones políticas con efecto en los dos años siguientes:

  • Mediante el Decreto 2503/2015, que impulsó el Ministro Barañao, se aprobó a partir del 01/12/2015 una jerarquización salarial al personal de las Carreras Científico Tecnológicas
  • En la convocatoria de ingresos a carrera del investigador cuyos resultados fueron anunciados en diciembre del año 2014 ingresaron 950 investigadores, que comenzaron a cobrar por grupos desde mediados del año 2015 y recién impactó completamente en el gasto del año 2016.
  • En la convocatoria de ingresos a carrera del investigador cuyos resultados fueron anunciados en diciembre del año 2015 ingresaron 950 investigadores, que comenzaron a cobrar por grupos desde mediados del año 2016 y recién impactó completamente en el gasto del año 2017.

Por esto al menos en los años 2016 y 2017 el gasto del CONICET debía seguir aumentando entre un 5 y un 7% anual en moneda constante para poder cubrir esos compromisos preexistentes. Los recortes a los ingresos decididos en 2016 y 2017, que comentamos en la nota anterior, recién impactarán en una baja del gasto desde este año.

Con estos elementos en la mano, veamos que ocurrió. La Tabla I muestra los devengados del total de la Función CyT y de los principales organismos del Sector en los años 2015, 2016 y 2017:

 

Tabla I: Devengados del total de la Función CyT y de los principales organismos del Sector en los años 2015, 2016 y 2017. (Datos: Oficina Nacional de Presupuesto).

Para poder comparar, ajustemos los valores al año 2017 tomando el Índice de Precios Implícitos (IPI) elaborado por el INDEC (825,3 para el año 2015, 1.156,1 para el año 2016 y 1.449,1 para el año 2017). Los resultados obtenidos se muestran en la Tabla II:

Tabla II: Devengados del total de la Función CyT y de los principales organismos del Sector en los años 2015, 2016 y 2017 ajustado por el IPI. (Datos: Oficina Nacional de Presupuesto e INDEC.)

 

Entre 2015 y 2017 el ajuste mínimo estimado en la Función CyT fue de $3.077,65 millones, con el siguiente resultado para cada organismo:

Organismo Ajuste en Millones de $
MinCyT 841,47
CONAE 807,95
CNEA 742,50
INTA 671,90
INTI 64,14

 

Y el presupuesto del CONICET apenas se mantuvo, cuando hubiera necesitado al menos 1.000 millones adicionales para cubrir los compromisos que detallamos, ya tomados a fines del año 2015 por la anterior gestión del Ministro.

Para los que no conocen los detalles, vale recordar que el CONICET tiene un presidente y ocho Directores, que tienen mandatos de 4 años y que pueden ser renovados una vez. La mayoría de los actuales miembros del Directorio son los mismos que estaban en esos cargos en los años 2014 y 2015, y el Presidente actual en esos años era Secretario de Articulación Científico Tecnológica del MinCyT. Es decir que resulta paradójico referirse a “la pesada herencia” o criticar el Plan Argentina Innovadora 2020 (AI2020). Otro hecho que ha generado malestar y que lesiona seriamente la institucionalidad del CONICET es que Vicente Macagno, el Director en representación del Área de Ciencias Exactas y Naturales, tiene su mandato vencido desde julio de 2016, pero el gobierno se ha negado a designar a Roberto Salvarezza, el candidato más votado, porque no quiere cuestionamientos a sus políticas de ajuste.

Los números demuestran claramente que todos los organismos del sector están sufriendo ajustes. Se han recortado programas específicos en cada uno de ellos, mientras que el ajuste en la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), cuyo presupuesto depende del MinCyT, ha implicado una baja en los montos disponibles para comprar equipamiento y reactivos así como para asistir a congresos. La crítica situación del CONICET está limitando el envío de fondos necesarios para cubrir los gastos de funcionamiento de sus Institutos, que se duplicaron entre los años 2006 y 2015.

El Ministro asegura que las críticas a su gestión se limitan a sus “ex amigos porteños”. Y que las “nuevas políticas federales”, como el Instituto del Litio en Jujuy, el telescopio Llama en Salta, el Proyecto ANDES en el paso Agua Negra en San Juan, el Proyecto Pampa Azul o los Centros Interinstitucionales, le aseguran el apoyo de los científicos del interior. Todas esas iniciativas estaban en vigencia en el año 2014, por lo que son una continuación del AI2020 iniciado en la gestión anterior y ahora formalmente abandonado.

La actual gestión ha intentado que confronten las ciencias exactas con las sociales, los temas básicos con los aplicados y ahora porteños contar el interior. Veremos si la estrategia funciona o si lo que ocurre es que el Ministro no percibe que el sistema se está poniendo intolerante a las políticas de ajuste que se intentan implementar, como bien había predicho en 2015.

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