Sobrevivir sin petróleo

Estados Unidos va por Cuba

 

En su cruzada por controlar el mundo y destrozar los mecanismos de la gobernanza internacional creada después de la Segunda Guerra Mundial, Donald Trump tiene la puntería puesta en Irán desde el portaaviones Abraham Lincoln y tres buques de guerra equipados con misiles Tomahawk, estacionados cerca de sus costas. En la región apunta a Cuba, a la que se ha propuesto asfixiar sin compasión, como lo analizaremos en esta nota. 

El jueves el Presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a los bienes y servicios procedentes de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba, argumentando que la ayuda a la isla “constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. Hasta antes del secuestro de Nicolás Maduro, el petróleo consumido por Cuba, indispensable para su suministro eléctrico, provenía fundamentalmente de México y de Venezuela.

Pocos días después del secuestro de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, Trump advirtió en su cuenta de Truth Social que "Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela, a cambio de lo cual proporcionó 'servicios de seguridad' a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡pero ya no! (...) ¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba! ¡Cero!"

Esta semana, el gobierno estadounidense ha conseguido doblarle el brazo a México, que intentaba suplir el vacío dejado por Venezuela en el suministro petrolero a la isla. La estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) tuvo que suspender un embarque programado para el mes de enero que, sin los envíos regulares desde Venezuela, darán lugar a cortes eléctricos devastadores, que podrían producir una crisis humanitaria sin precedentes. 

 

 

Venezuela

El giro radical de la orientación política del gobierno presidido por Delcy Rodríguez, quien gobierna con una pistila apuntándole en la sien, ha dado lugar a la suspensión de los envíos de petróleo a Cuba. El gobierno avanza firmemente en abrir su sector petrolero, tal como exige el Presidente Trump. El jueves, la Presidenta encargada promulgó la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos inmediatamente después de que fuera aprobada, por unanimidad, en la Asamblea Nacional. Rodríguez dijo estar “de verdad demasiado emocionada” y que “en esta ley está la impronta del comandante Chávez (…) y la visión del futuro del Presidente Nicolás Maduro”. Curiosamente, la medida fue calificada como "un gran paso" por Marco Rubio.

De inmediato, Washington emitió una licencia general que levanta sanciones a algunas transacciones con petróleo venezolano. Trump ordenó liberar el espacio aéreo de Venezuela –cerrado desde que anunció que incursionaría militarmente en el país– y la compañía American Airlines anunció que retomaría vuelos entre ambos países tras siete años de interrupción, como parte de las sanciones.

La reforma revierte, en esencia, los cambios introducidos en 2006 por el entonces Presidente Hugo Chávez para aumentar la participación estatal en la renta petrolera, que en su momento permitió importantes avances sociales, como proyectos masivos de construcción de viviendas y las denominadas “misiones” en salud, educación, entre otros. Además, la ley le permitirá a las compañías privadas comercializar el petróleo, que estaba reservado para el Estado, e introduce la posibilidad de que los conflictos puedan ser resueltos "mediante mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes". Es decir, se vuelve al redil del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), una institución del grupo Banco Mundial que facilita la resolución de disputas entre Estados e inversionistas extranjeros.

Lo más grave, según expertos como Carlos Mendoza Pottellá, es que se violan los artículos 150, 151  y 302 de la Constitución, se deja a la Asamblea Nacional sin capacidad de dirimir en este ámbito, como una suerte de testigo inerme, y se atenta contra la soberanía del país. Así lo señaló Mendoza en la conferencia “Venezuela: ¿botín petrolero?”, impartida en el Centro de Estudios para la Democracia Socialista (CEDES). Considera que la ley de hidrocarburos recientemente modificada tomaba en cuenta que Venezuela no podía desarrollar por sí sola sus recursos petroleros, por lo que permitía perfectamente negociar con empresas privadas sin violar la Constitución. Los cambios realizados, según el mismo experto, “nos están convirtiendo en un nuevo estado de Estados Unidos o en una colonia bajo el mando del Emperador Donald Trump y el Capitán General Marco Rubio”.

Promulgada la ley para su entrada en vigor, la Presidenta confirmó diálogos con Donald Trump y Marco Rubio, para profundizar los vínculos binacionales. El Departamento del Tesoro emitió una licencia general que suprime las sanciones impuestas a algunas transacciones comerciales con petróleo venezolano, lo que permitirá a las petroleras estadounidenses operar en el territorio venezolano. 

Como si el gobierno venezolano tuviera actualmente la potestad para decidir el destino de su petróleo, el canciller Yván Gil rechazó el viernes la orden ejecutiva emitida por Trump el día anterior, en la que anuncia la imposición de aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. En un comunicado señaló que "cualquier medida que limite o condicione el intercambio de bienes y servicios, así como la libertad de los Estados para decidir soberanamente a sus socios comerciales, constituye una violación del derecho internacional y de los principios fundamentales que rigen el comercio global”. Además, expresó que "considerar a Cuba una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos constituye un despropósito que entraña graves amenazas contra su existencia como nación". Tiene toda la razón. Pero la práctica del gobierno venezolano avala lo que él mismo denuncia.

El secretario del Departamento de Energía, Chris Wright, ha señalado que Estados Unidos controlará la venta de petróleo de Venezuela. El petróleo se transportará en buques de almacenamiento directamente a los muelles de descarga en Estados Unidos por tiempo indefinido y se depositará el dinero que resulte de esas transacciones en cuentas controladas por Washington. Como si no bastara, el Vicepresidente J.D. Vance señaló que Venezuela solo podrá vender su petróleo si beneficia a los intereses de Estados Unidos.

 

 

México

Desde que asumió la presidencia hace un año, las presiones de Donald Trump a Claudia Sheinbaum, en particular las referidas a la intervención del Ejército en territorio mexicano para combatir el narcotráfico, se agudizan. En ese marco, el gobierno mexicano aumentó el envío de petróleo a Cuba bajo el manto de la doctrina Estrada y de su Constitución. Esto, junto con la contratación de maestros y médicos cubanos en México, irritaba profundamente al Presidente estadounidense desde hacía varios meses. 

Sin embargo, el lunes la agencia Bloomberg informó que Pemex, que tenía previsto enviar un cargamento de petróleo a Cuba en enero, retiró la carga de su calendario sin que se sepa cuál fue la causa de esa suspensión. Días antes, la agencia Reuters había informado que el gobierno mexicano estaba analizando si seguiría enviando petróleo a Cuba ante los crecientes temores de represalias de Estados Unidos. La Presidenta Sheinbaum tuvo que dar explicaciones y dijo que no se trataba del envío de una donación, sino de una resolución de Pemex, empresa autónoma que toma decisiones sin su participación. Sin embargo, confirmó que el crudo mexicano ya no llegará a Cuba, al menos por ahora, a pesar de que no existía una petición formal para que México dejara de enviar petróleo a la isla. 

En realidad, Estados Unidos blindó a Cuba para que no pudiera recibir ningún barco con petróleo del mundo, salvo de México, a pesar del desagrado de Trump. Hace unos días, el buque cisterna “Mia Grace” cargado con petróleo, que salió el 19 de enero de Lomé, la capital de Togo en el golfo de Guinea en África, con destino a La Habana, fue desviado de su destino. El crudo mexicano sólo resuelve el 40% de las necesidades del país. Con la suspensión de las exportaciones de petróleo de México a Cuba, el gobierno estadounidense tiene el camino allanado para acentuar la asfixia del pueblo cubano e incrementar su malestar.

El viernes, Sheinbaum advirtió sobre una crisis humanitaria de gran alcance en Cuba debido a los aranceles impuestos por Trump a países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba y dijo que su gobierno buscará distintas alternativas para “ayudar de manera humanitaria al pueblo cubano que atraviesa un momento difícil en línea con lo que ha sido históricamente nuestra tradición de solidaridad y respeto internacional”. Agregó que los aranceles anunciados por Trump podrían “afectar directamente a hospitales, alimentación y otros servicios básicos del pueblo cubano”.

Ante este escenario, la Presidenta mexicana instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a entablar contacto inmediato con el gobierno estadounidense, con el objetivo de conocer con precisión los alcances del decreto publicado por Trump. Sheinbaum indicó que “había que hacer saber también la necesidad de impedir una crisis humanitaria para el pueblo cubano”. Buenas intenciones de la Presidenta mexicana que se estrellarán contra una roca, puesto que Trump ha señalado que Cuba representa una amenaza extraordinaria para su seguridad nacional y Marco Rubio tiene como obsesión, desde hace años, terminar con el gobierno cubano, en el poder por seis décadas.

 

Pórtate bien

El miércoles, el secretario de Estado defendió ante la comisión de relaciones exteriores del Congreso la operación militar para arrestar al entonces Presidente Maduro. Informó que, con la operación del 3 de enero, Trump había eliminado una gran amenaza a la seguridad nacional en su propio hemisferio: “En nuestro hemisferio, teníamos un régimen dirigido por un narcotraficante acusado que se convirtió en la base de operaciones de prácticamente todos los competidores, adversarios y enemigos del mundo. Para Irán, Rusia, China, Cuba y Nicaragua, Venezuela era su principal lugar de operaciones en el hemisferio occidental”.

Rubio informó sobre el acuerdo al que se llegó con el gobierno venezolano sobre el petróleo sancionado que no puede salir de Venezuela: “Les permitiremos transportarlo al mercado a precios de mercado, no con el descuento que obtenía China. A cambio, los fondos obtenidos se depositarán en una cuenta que supervisaremos, para que ese dinero se gaste en beneficio del pueblo venezolano”. Se trata de un mecanismo de corto plazo que permite satisfacer las necesidades del pueblo a través de un proceso en el que cada mes presentarán un presupuesto con los requerimientos de financiación. “Nosotros les indicaremos por adelantado para qué no se puede utilizar ese dinero”. Agregó que las autoridades venezolanas se han mostrado muy cooperativos en este sentido y se han comprometido a utilizar una parte sustancial de esos fondos para comprar medicamentos y equipos directamente a Estados Unidos. 

Rubio dijo que la nueva ley de hidrocarburos elimina muchas de las restricciones de la era de Chávez a la inversión privada en la industria petrolera, lo que consideró como un cambio importante, pero añadió que no sería fácil, pues “al fin y al cabo, estamos tratando con personas que han pasado la mayor parte de su vida viviendo en un paraíso para los gánsteres”. Concluyó diciendo que tenía “la esperanza de estar mejor de lo que habríamos estado si Maduro siguiera allí”.

El nuevo circunstancias del gobierno de Venezuela lo han obligado a aceptar la condición estadounidense de definir con qué países no puede comerciar. Asimismo, las presiones y amenazas crecientes de Trump a la Presidenta mexicana para suspender el suministro de petróleo a ese país colocan al gobierno y al pueblo cubano en una situación extremadamente vulnerable. Como si se tratara de fichas de algún juego de mesa, Trump se regocija y ha dicho que, “tras el cerrojazo energético de Venezuela”, Cuba estará a punto de caer. A su vez, Marco Rubio ha señalado que “si estuviera en La Habana, estaría preocupado, aunque fuera un poco”. El corolario Trump de la doctrina Monroe marca el camino para tomar posesión de la región, lo que está logrando eficazmente con el silencio cómplice de los gobiernos de la región, sus organizaciones sociales y sus instituciones académicas.

 

 

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