Solo le conviene al gobierno

Los atentados con bombas le permiten al gobierno justificar su despliegue represivo.

 

La explosión de un caño casero en las manos de Anahí Esperanza Salcedo frente a la tumba del Coronel Ramón Falcón fue simultánea con el hallazgo de otro artefacto precario pero presumiblemente de mayor poder, en el domicilio del Doctor Glock.

 

 

Falcón y Glock son dos emblemas de la represión contra movimientos populares, con un siglo de diferencia. El militar era el jefe de policía que en 1906 desalojó a manguerazos de agua helada a los inquilinos en huelga por el alquiler exorbitante que no podían pagar. El 1° de mayo de 1909 ordenó abrir fuego sobre anarquistas, sindicalistas y socialistas que manifestaban cerca del Congreso en forma pacífica. Se estima que hubo un centenar de muertos y otro de heridos. Seis meses después un anarquista los vengó con una bomba que cobró la vida de Falcón. Once décadas más tarde el juez Glock encabeza la cruzada contra la ex presidente CFK, cuyo desafuero y detención procura por causas de escaso sustento probatorio. Pero también procesó a varios anarquistas detenidos luego de una movilización.

Dicho esto, es imprescindible señalar que quien celebra lo acontecido es el gobierno, porque corporiza a bajo costo el fantasma terrorista con el que intenta justificar una escalada represiva dirigida a establecer un férreo control social sobre sectores gremiales combativos, movimientos sociales, pueblos originarios y mujeres que se manifiestan contra el injusto orden vigente. El reclamo de las garantías para las personas detenidas no obsta para señalar el carácter contraproducente de actos de este tipo, que fortalecen a aquellos a quienes se pretende combatir. En esta misma edición te cuento el desarrollo del histórico juicio a Ford Motors por el secuestro y torturas a 24 de sus trabajadores en 1976, 17 de ellos delegados que luchaban por mejoras salariales y en las condiciones de trabajo. Y Guillermo Munné escribe sobre la primera condena por violación, embarazo y aborto forzados, a la militante Silvia Suppo, en la Santa Fe de los años ’70. Esas son las respuestas que fortalecen el tejido social y dificultan el surgimiento en la Argentina de un Bolsonaro.

En esta edición Héctor Rodríguez cuenta la trágica historia de los Salcedo, del peronismo de Perón a la primera expedición Cóndor sobre las islas Malvinas, encabezada por Dardo Cabo, y a los asesinatos cometidos por la última dictadura, que diezmaron la familia a la que pertenece la militante anarquista detenida en el cementerio. El CELS advierte sobre el uso de estos episodios y de la próxima reunión del G20 como excusa para la violencia estatal, que potencia la persecución y represión a la protesta social. Sobre este tema ahonda Graciana Peñafort, quien denuncia la estigmatización de la colectividad musulmana sobre la base de presunciones infundadas.

Con la presentación del armamento que se utilizará para custodiar la cumbre del G20, Patricia Bullrich culmina otra parábola penosa. De la rebelión montonera en su temprana juventud, a la confiscación del 13% de los ingresos de jubilados y estatales durante la Primera Alianza, al fierrerismo galimbertiano como sexagenaria irascible al servicio del gobierno cuyo ministro principal se jacta de haber realizado el mayor ajuste de la historia sobre los ingresos populares.

 

Del ridìculo no se vuelve.

 

El Poder Ejecutivo también está jaqueado por la reacción de los familiares de los 44 tripulantes del submarino San Juan, quienes dudan de la secuencia informativa por la que el gobierno dijo haberlo hallado en el aniversario de su pérdida, que coincidía con la finalización de la búsqueda. El Cohete a la Luna fue el primer medio argentino en informar, hace diez meses, sobre la señal acústica detectada el 15 de noviembre del año anterior, que la Organización del Tratado para la completa prohibición de ensayos nucleares atribuyó a la implosión y colapso de la nave.

 

 

8 Comentarios
  1. Alberto dice

    Si Ramon Ortega no es un seudonimo y es quien creo que es, cabe mi comentario de que siempre fue basrante pelotudo

  2. Cecilia dice

    a mi me encanta que publiques la música que escuchás

  3. Pat dice

    El tango suicida ejecutado en 2015 y ratificado en 2017 por el voto popular, es argentino. Gracias HV, por compartir su música, mientras teclea con verdad, el horror cotidiano que vivimos. Bienvenido Tony Bennett. La Bosta color dólar instalada en el botox del deseo argentino, nos empujó, entre tantos nefastos deseos, al cepo real, deuda externa por cien años. HV, un poco de música en pos de por un rato, suspender las heridas punzantes, de tanto dolor.

  4. Ramon Ortega dice

    HV. Me alegra que no haya publicado la musica que escucho mientras escribia esta nota o la de Ford. No aporta nada saber lo que escucho ud. Al contrario, solo desilusiona a los que lo vemos como pensador y luchador.
    Un abrazo

    1. Pat dice

      El tango suicida nacional ,grabado en 2015 y ratificado en 2017 con los votos de los argentinos; es el horror voluntario, aún incomprensible, como acto que inicia la mayor tragedia democratica bajo la máscara amarilla siniestra de la felicidad. La bosta verde dólar, botox del deseo argentino, hizo realidad ‘el cepo’ real: Deuda a cien años.Horror voluntario.Bosta verde dólar, tango suicida nacional y desafinado. Bienvenido Tony Bennett, acompañando el teclado de HV, quien tiene la generosidad de compartir su música. La actual partitura de la tragedia, la escribieron los propios argentinos.

    2. Pat dice

      El tango suicida ejecutado en 2015 y ratificado en 2017 por el voto popular, es argentino. Gracias HV, por compartir su música, mientras teclea con verdad, el horror cotidiano que vivimos. Bienvenido Tony Bennett. La Bosta color dólar instalada en el botox del deseo argentino, nos empujó, entre tantos nefastos deseos, al cepo real, deuda externa por cien años. HV, un poco de música en pos de por un rato, suspender las heridas punzantes, de tanto dolor.

  5. Ricardo Alberto Comeglio dice

    La pregunta sería: ¿Y después del G20 qué? ¿Qué hacemos con todo este armamento? ¿Quién lo mantiene? ¿Quién lo utiliza y para qué? ¿Cómo se amortiza esa inversión? ¿Cuántos muertos justificarían la inversión? ¿Qué territorio será defendido de su posible anexión a una potencia extranjera con este armamento? ¿Qué territorio ya anexado a una potencia extranjera puede ser recuperado con lo aquí invertido? ¿Cuál es el tiempo de uso eficaz de este material bélico y dónde van a depositar todo cuando sea hierro inútil? ¿Qué pasa si no pasa nada y no pueden utilizar el material ni siquiera para desfilar en un acto patrio? ¿A quién asustan más, a los que nunca van a hacer nada ni piensan hacerlo o a los que quieren hacer algo y lo pueden hacer? Contestada la pregunta anterior sugiero la siguiente ¿Quién paga por ese susto?
    No tiene mucho sentido fortalecer la vigilancia de un país que pierde a su único submarino y no tiene plata ni siquiera para recuperarlo, mucho menos para construir otro. Es demasiado desesperante tener que ver semejante estupidez.
    Si vivimos en una villa y nos endeudamos para comprar armas para matar a todos los que suponemos nos van a atacar para robarnos las cañas, lonas y chapas, entonces hay que pensar seriamente en el estado psicológico de quien lo hace.

    1. Graciela Gigli dice

      Exacto. Coincido en todo.

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.