Cuenta la leyenda sobre una noche de box, de porfía definitoria, después de dos peleas anteriores, feroces. La primera en 1971 la ganó Joe Frazier por puntos, en decisión unánime luego de quince intensos asaltos, y tres años después fue para Mohamed Alí, también por puntos y en decisión unánime, pero en doce asaltos. La tercera fue en Manila, en noviembre de 1975. Esa noche, los dos pesos pesados se jugaban la gloria frente a frente, cada uno con su estilo. Frazier, con gran capacidad para recibir castigo y también para propinarlo, con puños de acero y una fuerza demoledora. Alí, la elegancia del “pica como una avispa y vuela como una mariposa”, el mantra que le repetían desde el rincón para que bailara y golpeara en el ring. Se castigaron duramente ambos hasta que llegó el round número catorce y cada uno fue a su esquina. Ángelo Dundee, entrenador de Alí, pero también algo así como su ángel guardián, le ordenó: “Te pido que te muevas, por favor”. “No puedo más, hágalo usted”, devolvió Alí. “Bueno, entonces solo ponte de pie, solo eso. Quiero que te pares cuando suene la campana, por favor”, le insistió Dundee. Alí se paró mientras, en la esquina opuesta, se vio arrojar la toalla.
La demolición social, económica, física y cultural a la que nos someten las prácticas libertarias está generando una golpiza dura de absorber. La Argentina es un cuerpo social con capacidad para recibir golpes duros. Ante palizas fuertes, es como un boxeador que parece no reaccionar, pero se pone de pie en el momento más inesperado. Frente a nosotros está la escuela de pugilato libertaria: fajadores con ciertas destrezas que administran la golpiza con gran racionalidad, tecnológica y política. No son fighters como aquellos milicos asesinos de los ‘70. A esta altura, esa andanada de golpes deja de ser un daño colateral para convertirse en una técnica depurada y de escuela para dominar al rival: cualquier organización social existente que contraponga resistencia a lo impuesto. Este estilo es una radicalización superadora de todos los anteriores, amparada en la eficiencia técnica y en la novedad de las redes sociales y el dinero invisible que viaja a través de la nube. Podríamos decir que, en este momento del combate, como decían los antiguos relatores, el retador evidencia confusión ante el castigo que llega con un estilo “novedoso”, muy distinto al de otrora. Este nuevo estilo requiere, primero, un engaño: negar al Estado para utilizar al Estado. Entonces, este se transforma en un elemento direccionador extraordinario de la riqueza, un uppercut demoledor a quienes se vienen empobreciendo frente a la gran acumulación financiera de empresas sin rostro humano. La paliza se configura sobre ciertos pilares de una austeridad supuesta, destruyendo toda posibilidad de producción e inversión. Sabemos que hoy no se consume. Todas las cámaras empresariales y las centrales del trabajo lo reconocen. ¿Con qué dinero se podría hacer? El nocaut al gasto público también es socio de una recesión en la que ya empezó el conteo del árbitro. Todo esto con un recurrente e interminable endeudamiento externo.
El INDEC comunicó que noviembre fue el tercer mes consecutivo en el que los salarios cayeron frente a la inflación. Durante este gobierno ya se perdió un total de 6,4 puntos. Además, el Instituto Gino Germani de la UBA midió en 2025 que ocho de cada diez argentinos tienen ingresos menores al millón de pesos. También abundan las estadísticas que describen cómo la sociedad se endeuda, sobre todo en sus gastos esenciales, como comer. Mientras tanto se agota la oferta del rebusque. Se acaba el laburo por el abaratamiento de ofertas de esclavitud en bicicleta. Quienes pedaleaban cuatro horas ahora tienen que aumentar la carga horaria, porque el ejército de reserva de ciclistas crece y eso hace que los ingresos sean menores. La bolsa estipulada del combate en el campeonato contra la pobreza, solo para subir al ring de la subsistencia, asciende a unos dos millones de pesos aproximadamente para una familia tipo. Hoy hablamos de una pobreza existente de 15,5 millones de personas para el cuarto trimestre de 2025, según la Universidad Di Tella, y que la consultora ExQuanti ha expresado en términos de población proyectada sobre datos oficiales del INDEC. Si nos detenemos en estos datos o en este momento de la pelea, se ha comprobado que la pobreza ha vuelto a aumentar. Gente que quedó en la lona, tirada y esperando la cuenta de diez. Su expresión más lacerante es la que vemos en las calles: cuerpos dolidos, golpeados, tabiques rotos, ojos en compota, cuerpos tirados en cualquier rincón del cuadrilátero de nuestra manzana, sin ningún recato, como quien queda inconsciente y pierde todo decoro y convención social en la caída.
La combinación de golpes empezó ni bien asumió Milei. Allí el castigo se hizo bestial desde que sonó la campana, ya que la pobreza en el último trimestre de 2023 había llegado al 45,2%. Estos datos son de ExQuanti, que realiza un estudio comparativo por trimestre en base a datos oficiales del INDEC. Allí se registra un salto al 13,8% de indigentes, dentro de aquellos pobres antes mencionados. Esto fue producto de la estampida de precios en alimentos provocada por la corrida cambiaria incentivada por las declaraciones del entonces candidato libertario, conjugadas con las expectativas sobre el nuevo gobierno y las primeras medidas económicas tomadas, que generaron ese salto récord de la pobreza, incluso superior al de Macri.
@leanachoross Carlos Pagni y Alejandro Bercovich analizan en 1 minuto la pobreza y la indigencia "récord" en el último trimestre de 2023 y el rol de Milei, en base a la consultora ExQuanti. #politica #economia #argentina #milei #carlospagni #bercovich #pobreza #indigencia #exquanti
En un informe próximo a salir de la consultora antes mencionada, se afirma que no sería posible acreditar que el actual gobierno haya bajado la pobreza. Esto es según cómo se prefieran tomar las distintas declaraciones de Milei, en doce, catorce o quince millones de pobres. ExQuanti, insospechada de tener simpatías K, a la que el periodista Alejandro Bercovich citó como fuente en su programa y Carlos Pagni calificó como la mejor consultora en materia de estadísticas socioeconómicas, estima que, en términos netos, en el actual gobierno la cantidad de pobres se ha reducido en apenas 2,5 millones de personas, con una primera salvedad: que esa performance es el resultado de cargar con la responsabilidad de haber hecho explotar, en el inicio de su gestión, el número de pobres en casi 7,7 millones de personas. Fue el momento en que el ajuste inicial llevó a buena parte de la clase media a caer en la pobreza relativa. Ni siquiera el cobro del aguinaldo registrado en el primer trimestre de 2024 pudo evitar el incremento de la pobreza. La segunda salvedad de ese neto de reducción de pobres, según Milei, advierte lo siguiente: antes que él, desde el mejor momento de la época de Macri, la cantidad de argentinos pobres había aumentado en cuatro millones de personas, según ExQuanti, usando datos oficiales del INDEC. Entonces, hoy la cantidad de argentinos en la pobreza es 1,5 millones mayor que casi una década atrás. Esa fue la trompada feroz que nos dejó groguis, mirando el reloj, con el cachete pegado a la lona, tratando de ganar aire en el conteo para volver al rincón. Y en el rincón esperan los planes sociales, que crecen a seis millones, dos más que con Alberto Fernández, y se actualizan al 50%. Lejos quedaron los 207 mil planes pre pandémicos, de CFK, ya convertida en calabaza, que dejo un país incómodo para los dirigentes. ¡Pero ojo! El que nos pegó más que nadie fue Milei, incluso más que Mauricio Macri, fue un resentido por el bullying, refugiado en la virtualidad para ganar velocidad y contundencia en sus golpes.
Como en Manila, tendremos que aceptar consejos de los más sabios del rincón (o de la más sabia, que está presa) y atender a sus sugerencias para volver al centro del ring. Tenemos que ponernos de pie y demostrar nuestra fortaleza, no solo en un acto de voluntad o de fe —aunque no vienen mal—, sino gracias a aquel juramento interno que fuimos fraguando a lo largo de la vida junto a nuestro pueblo, ese que nos dio fortaleza cuando entendimos que la gloria era un pueblo feliz y fuimos por ella. Solo así veremos cómo, del otro lado, quien nos golpeó se asombra y deja caer la toalla. Solo es cuestión de ponerse de pie una vez más.
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