Sorpresas te da la vida

Diseño, Alejandro Ros. Animación, Silvia Canosa

 

En el ranking internacional de Forbes, Paolo Rocca figura como el segundo empresario más rico de la Argentina, con 5.700 millones de dólares, sólo precedido por Marcos Galperín, con 6.300 millones. Pero además, anegó el gobierno de los Hermanos Milei con gerentes de su holding siderúrgico y petrolero. Integran esa escudería

  • El presidente de YPF, Horacio Marín y su vicepresidente de Infraestructura Gustavo Gallino;
  • los gerentes financiero y de Exploración y Producción, Federico Barroetaveña y Matías Farina,
  • el subsecretario de hidrocarburos de la Nación, Luis Ridder,
  • los sucesivos secretarios de Trabajo Julio Cordero y Miguel Ángel Ponte, autor de la frase de que “la posibilidad de entrar y salir del mercado de trabajo hace a su esencia, como comer y descomer”;
  • el Director de la Unidad Ejecutora de Gasoductos en el área energética , Horacio Amartino.

Líder en la fabricación de tubos con y sin costura, en la última década pasó a encabezar también la producción de gas y petróleo shale, con su empresa Tecpetrol. Tanto con gobiernos civiles cuanto militares, los Rocca prevalecían en todo tipo de licitaciones. Por eso, el rabioso conflicto que en estos días enfrenta a Paolo con Milei, y con su desregulador Federico Sturzenegger, ha desplazado cualquier otro tema de interés. No por la licitación en sí para los caños del gasoducto de Vaca Muerta a San Antonio Oeste, donde se licuará para su exportación por mar, ya que 200 millones de dólares son insignificantes para un conglomerado que según los años factura entre 35.000 y 40.000 millones de dólares, sino porque lo desplaza de su rol privilegiado y evidencia la intervención de un poder superior.

 

Un país de fantasía

El capitán Agostino Rocca, en la WWI.

Igual que El Cohete, Forbes califica al líder de Techint como italiano, para fastidio del holding, que se postula como más argento que el puchero.

Sólo en un país de fantasía la organización Techint, cuyas sedes principales están en Milán y en Luxemburgo, puede liderar al supuesto empresariado nacional. Su fundador, el capitán de artillería milanés Agostino Rocca, nacido el 25 de mayo de 1895, llegaría a ser el principal asesor siderúrgico del estado fascista. Benito Mussolini le encomendó la conducción de una industria estratégica para el esfuerzo bélico del Eje, la siderurgia integral Dalmine, que llegó a tener 60.000 empleados en el norte de Italia. Desde Bérgamo, producía tubos sin costura. Además de la Dalmine, Agostino Rocca fue directivo de la Società Italiana Acciaierie Cornigliano (Siac), las Terni, Ansaldo, Sofindit y Società Finanziaria Siderurgica SpA, (Finsider), que desde L'Istituto per la Ricostruzione Industriale (IRI) manejaba el sector siderúrgico. Terminada la guerra, en abril de 1945 Mussolini fue fusilado, colgado de los tobillos en la Plaza Loreto de Milán y su cuerpo profanado. Los Rocca se abocaron a recolectar una pequeña fortuna entre capitales italianos y alemanes que eludieron las requisas de los aliados, para retomar la tarea interrumpida, ahora en la Argentina. Los partigiani detuvieron y juzgaron a Agostino Rocca por su rol prominente en el régimen fascista, pero en 1946 resultó absuelto, cuando Italia estaba más interesada en la reconstrucción que en la Justicia. Rocca se consideraba un técnico, sin contacto con la política, por más que su tarea fuera proveer tanques, aviones, camiones, bazucas, ametralladoras, pistolas y ferrocarriles para el esfuerzo bélico. Torcuato Di Tella, que estaba levantando la industria liviana en la Argentina, con heladeras, lavarropas y automóviles, se lo recomendó a Perón, quien apoyó el establecimiento de Techint, que inició la industrialización pesada. La declinación de Gran Bretaña y la desconfianza estadounidense hacia el peronismo, favorecieron esos nexos. Perón también confió en el ingeniero francés Emile Dewoitine, que había diseñado y producido aviones en la zona ocupada por Alemania, para crear el Pulqui, el primer avión a reacción fabricado en Sudamérica, y en el austriaco Ronald Richter, que había trabajado para la Lutftwaffe alemana, para montar el proyecto Huemul, de producción de energía atómica en Bariloche, que nunca logró.

En 1948, Agostino Rocca instaló en Campana la Sociedad Argentina para la Fabricación de Tubos de Acero (Dálmine Safta), punto de partida de un polo industrial que creció con la Siderurgia Campana (Siderca) y Cometarsa (Construcciones Metálicas Argentinas) que producía estructuras metálicas, silos, calderas y materiales ferroviarios. Esas estructuras son las que le permitieron construir para Gas del Estado, el gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, un prodigio de ingeniería de acero, con tubos de 30 cm de diámetro y 6 mm de espesor tendido a través de la Patagonia con las condiciones meteorológicas más adversas. La coincidencia del establecimiento de Rocca con la primera presidencia de Perón, cuando se emprendían las obras más audaces, para substituir importaciones, rodearon de épica al obsesivo ingeniero lombardo.

 

Huérfanos y viudas

En su libro de 1992 Los dueños de la Argentina, Luis Majul cuenta que Roberto Rocca le entregó un documento que confirma el carácter extranjero del grupo. Roberto había sucedido a Agostino luego de su muerte, en 1978. "Todas las inversiones provienen de un Fondo de Inversión, al que yo llamo Huérfanos y Viudas, porque al principio aportaban a ese fondo los dueños de los grandes grupos italianos. Pero después quedaron los hijos de éstos, los nietos, y también las viudas", le dijo. Agregó que el 68,8% de las acciones pertenecían a inversores extranjeros, radicados en los paraísos fiscales de Panamá, Bermudas y Cayman. Agostino también tuvo una hija, Anna, más inclinada a las actividades artísticas y culturales que a los fierros.

 

Roberto Rocca.

 

Roberto dividió las operaciones entre sus hijos varones: Agostino como el abuelo, en quien delegó la producción de aceros planos y la presidencia del grupo, y Paolo, a cargo de los tubos sin costura. Los hermanos mantuvieron una permanente rivalidad, hasta la muerte de Agostino, el primogénito, nacido en 1945 y preferido del padre. Murió en un accidente aéreo en 2001. La vida de Paolo tiene paralelos con la de sus contemporáneos argentinos. Hijo y nieto de convencidos fascistas pero heredero de una de las familias más acomodadas de Europa, en la adolescencia militó en una organización radical de iquierda, Lotta Continua, que incluía a intelectuales, universitarios y obreros industriales, que reprochaban la pasividad del Partido Comunista. Cuando esos fogonazos revolucionarios se apagaron, la familia lo convenció de anotarse en la universidad estadounidense de Harvard. Como saldo de aquellos años queda un libro de investigación que Paolo escribió sobre las Fuerzas Armadas italianas, del que sólo ha prestado un ejemplar a un amigo argentino, que honró su confianza.

El segundo hermano, Gianfelice, nació en 1948 y siempre vivió en Milán, donde está casado con una de las herederas de la editorial Mondadori, dirige el negocio de Salud de la familia, Humanitas, que presta servicios de alta tecnología a hospitales, y viene rara vez a la Argentina. El actual jefe del grupo, Paolo, es el menor. Nació en 1952, se graduó en ciencias políticas en la Universidad de Milán. Allí sigue viviendo su esposa, Beatrice Bergamasco, aunque Paolo tiene una vida independiente muy activa en Buenos Aires, donde es un protector de las bellas artes, asistido por la curadora Adriana Rosenberg.

 

Gianfelice Rocca.

 

Una de las mayores preocupaciones de Paolo Rocca es que a sus dos hijos, especializados en matemáticas y medio ambiente, no les gusta Italia. Si Techint no puede considerarse un grupo argentino, la cúpula de las cámaras patronales que a su silbato se lanzan al cuello de los distintos gobiernos por su presunta indiferencia por el interés nacional tienen una enorme participación extranjera. Según la Encuesta Nacional a Grandes Empresas que publica el INDEC (las 500 no financieras más grandes del país, con representatividad sectorial), el 81,7% del valor bruto de producción, el 83,8% de su valor agregado y el 90,2% de las utilidades del panel fueron generados por empresas con participación extranjera, que crearon el 62,9% de los puestos de trabajo y pagaron el 69,4% de los salarios. ¿La burguesía nacional? Un mito.

 

Ternium y Tenaris

La mejor fuente de información acerca de la Organización Techint, proviene de la base de datos Economática y de las páginas institucionales de Tenaris y Ternium. El primer consorcio, reúne a todas las empresas relacionadas con tubos de acero, y Ternium, a aquellas de aceros planos. Ambos fueron constituidos por Paolo ocho meses después de la muerte de su hermano Agostino, el 17 de diciembre de 2001, en las últimas horas de la presidencia de Fernando De la Rúa, y tienen sede en el principado de Luxemburgo. Esto es muy conveniente para no pagar el impuesto a las ganancias sobre el capital distribuido. Así lo explica la nota 7 del estado contable de 2004 y se repitió en años subsiguientes: "Conforme a las actuales leyes de Luxemburgo, mientras la Sociedad mantenga su estado como una compañía holding billionaire, no estaría sujeta a ningún impuesto a las ganancias, retenciones de impuestos (incluyendo los relacionados con dividendos), o impuesto a las ganancias sobre el capital pagadero en Luxemburgo". Con esta estructura Techint controla un centenar de empresas, de las cuales sólo cuatro importantes radicadas en la Argentina: SIAT y Siderca, por medio de Tenaris, y Siderar e Impeco a través de Ternium.

En total los Rocca poseen empresas en 40 países. Menos de un tercio de los 40.000 puestos de trabajo que generan se crearon en la Argentina. El resto son empresas de Italia, Estados Unidos, China, Canadá, Brasil, Gran Bretaña, Chile, México, Japón, Rumania, Portugal, Liechstenstein, Uruguay, Colombia, Guatemala, Noruega, Irlanda, Singapur, Indonesia, Islas Vírgenes Británicas y Venezuela. En las Islas Vírgenes, que como se sabe son las más putas, está radicada su financiera e inversora SIDTAM Limited. Esta extensa globalización ridiculiza el deseo de los Rocca por asimilarse a la burguesía nacional que se desarrolló con el primer peronismo bajo un férreo control del Estado.

 

Tómese un Novegil

Las operaciones de Techint en Venezuela fueron conducidas por su ejecutivo Daniel Novegil. El grupo adquirió la productora de chapas Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) en 1997, bajo la presidencia de Agostino (n.).

Novegil, quien trajo al teniente coronel Hugo Chávez a la Argentina antes de que fuera presidente, se jactaba de tener acceso a la residencia de Miraflores sin cita previa. SIDOR producía 4,5 de las 12 millones de toneladas de aceros planos del grupo. Su reestatización se produjo luego de un extenso conflicto sindical, en el que Novegil recriminó a Paolo Rocca su inflexibilidad con los trabajadores. A la luz de esa experiencia y pese al mal momento del mercado mundial, Novegil dice que el grupo estaba pagando la totalidad de los salarios de las tres compañías cuya estatización anunció Chávez. El interés de Techint por Venezuela se explica por el bajo precio del mineral de hierro y por la proximidad con Estados Unidos, que tenía un tratado virtual de libre comercio con Caracas. Desde allí ingresaban al mercado del norte tubos y aceros planos producidos también en otras plantas del grupo. Sólo una de las estatizaciones realizadas por Chávez en aquellos años fue litigiosa, pero el CIADI le dio la razón al gobierno de Caracas. Siempre que consiguieran una indemnización tan buena como la de SIDOR, las expropiaciones no preocupaban demasiado a los italianos, ya que sobraba acero en el mundo. Cuando el gobierno de Maurizio Macrì impulsó la investigación de su fiscal y amigo Carlos Stornelli, el Doctor Glock procesó a Paolo Rocca, por los pagos realizados al gobierno de Chávez por medio de la presidencia argentina. El calabrés detestaba a los lombardos, que le cobraban precios excesivos por la chapa que los Macrì estampaban en Sevel. Pero ese procesamiento fue revocado, porque la Cámara Federal sostuvo que Rocca fue extorsionado y su pago fue el rescate por la libertad de sus gerentes. Varios de ellos fueron procesados en la causa de los cuadernos Fenix, del suboficial del Ejército Oscar Centeno, pero Rocca quedó a salvo, por un argumento insólito: él no estaba al tanto de lo que hacían sus subordinados.

 

Mauricio con Paolo. La pelea por el precio de la chapa.

 

La sonrisa del Nono

Por lo general las informaciones que Paolo Rocca suministra sobre el holding familiar son imprecisas o lisa y llanamente falsas. Con la sonrisa invariable de un abuelo afectuoso, Rocca desinforma sin inhibiciones. En un homenaje a su abuelo Agostino, dijo que había llegado a la Argentina con 10.000 dólares reunidos entre algunos amigos. También dijo que "entre los mandatos que dejó mi abuelo, nunca había que invertir en la fabricación de armamentos, en los medios de comunicación y en actividades financieras”. No sólo falta a la verdad. Paolo Rocca es el beneficiario final de la financiera San Faustin NV, de Curaçao-Antillas Holandesas, que a su vez está bajo el control de Rocca & Partners, establecida en Islas Vírgenes Británicas. Desde Luxemburgo, San Faustín también controla Tenaris, Ternium, Tecpetrol, Tenova, Humanitas y la propia Techint, en un juego de cajas chinas propio de la valorización financiera del capital, el que mejor juegan y más les gusta a las mayores empresas del mundo. Ya en 1993 publicamos el facsímil del borrador de la Financiera Santa María, en el que se consignaban las "prestaciones en sede", como se denominaban las coimas que el consorcio formado por Techint, las Sociedades Macri y Pérez Companc pagaron en vísperas de los comicios de medio término de 1987 a los políticos peronistas, radicales y liberales para habilitar el tendido del gasoducto Loma La Lata, antecedente de Vaca Muerta. Sólo en 1987 se pagaron en tangenti por esa obra 11.527.000 dólares, o expresado con la técnica financiera de las planillas de Santa María: 11.527 US$ x10 a la tercera. El más alto porcentaje de las contribuciones, casi 3 millones de dólares, se pagó el mes previo a las elecciones del 6 de septiembre, en el que se adelantaron parte de las cuotas de los meses siguientes. Esto explica la mayor facilidad de este sector para tratar con duhaldes, rucucus y alfonsines y también su posibilidad de apelar a las clases subalternas en castellano o pasable cocoliche.
En 1981 Techint creó Tecpetrol, una empresa marginal que le sirvió como aprendizaje. Su crecimiento se produjo en la década siguiente con las privatizaciones del menemismo.

 

Entre 3 y 5 veces menos

Cuando el peronismo volvió al gobierno luego de la dictadura y del interregno radical, Techint fue el grupo que mejor aprovechó el transformismo argentino. Techint pasó a ser el grupo más importante. En 1992 adquirió la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA) y al año siguiente Propulsora Siderúrgica, que fusionó con otras empresas en Siderar. Los precios de venta, apenas por 150 millones de dólares, fueron entre dos y cinco veces inferiores a los de mercado (entre 350 y 750 millones de dólares). Obtuvo concesiones de gas y de petróleo en la Argentina, México, Venezuela, Perú y Ecuador. Ya en este siglo avanzó hacia la integración total. Con Fortín de Piedra ha pasado a ser el principal productor de Vaca Muerta. Pero si a eso se suman los tubos, las chapas y los servicios a la industria energética global y su implantación en todo el mundo, se torna más difícil que nunca reclamar protección ante los competidores globales. Siderca/Tenaris ya no depende de los contratos industriales con el Estado y los precios preferenciales. Hoy es Tecpetrol la generadora de caja propia, que torna al grupo menos dependiente de los ciclos del acero. Hay pocos grupos en el mundo que produzcan gas y petróleo, fabriquen tubos Premium, suministren la ingeniería para construir plantas y gasoductos, es decir que a la renta industrial sumen la renta energética.

No obstante, sus roces con los gobiernos han sido constantes. En 2012, el viceministro de Economía, Axel Kicillof, dijo en el programa de propaganda oficial 6,7,8 que "habría que bajar el precio de la chapa y fundir al señor Paolo Rocca, pero no lo vamos a hacer, aunque habló mal de nosotros”. Esas bravatas agriaron la relación, pero en todo caso eran dos partes dispuestas a jugar fuerte.

 

Viceministro Kicillof en 2012: bajar el precio de la chapa y hacer quebrar a Rocca.

 

Doce años después Rocca reiteró su pedido de protección contra las importaciones y esta vez quien le contestó fue el jefe de gabinete Guillermo Francos. Dijo que el gobierno apuntaba a una economía abierta y no será proteccionista, sino “equilibrada” y enfocada en facilitar las inversiones. Agregó que Rocca defiende sus propios intereses, pero "lo mejor para el país es que haya inversiones y generación de empleo”.

Nuestra industria no logra competir con China. Hace falta que la política de los Estados nos apoye. La defensa contra la competencia desleal es esencial –replicó Rocca. La industria necesita estabilidad en las reglas de juego, reducción tributaria y un tipo de cambio acorde a la productividad local.

Para Francos, mientras los valores argentinos sean competitivos no habrá importaciones chinas. “Si le dice a una empresa petrolera que tiene que instalar tubos, y que por la producción argentina tiene que pagar 80% más que del exterior, es muy probable que ese productor petrolero quiera traerlo desde el exterior”. Lo que el gobierno intenta modificar son "los enormes costos para producir en el país”. Como siempre "eso significa modificar algunos aspectos de las leyes del trabajo”.

Las ventas reales del grupo Techint rondan los 30/35.000 millones de dólares según los años. Sólo Tenaris factura de 12.000 a 15.000 millones, y Tecpetrol varios miles de millones en gas. Al 31 de marzo de 2024, el patrimonio total de las subsidiarias argentinas apenas alcanzaba el 10% del patrimonio total de Tenaris, y las ventas de esas subsidiarias argentinas al mismo tiempo, no llegaban al 20% de las ventas totales de Tenaris.

La brutalidad con que Milei rebautizó a Paolo, Don Chatarrín de los tubos caros, indica que los italianos no perdieron un negocio, sino una posición estratégica de poder, ahora que la transnacionalización es el recurso que exhibe el gobierno nacional. Esta vez, no se trata de una licitación pública, sino privada. La convocó el consorcio Southern Energy que integran
• Pan American Energy (PAE) donde los Bulgheroni están asociados en partes iguales con el consorcio China National Offshore Oil Corporation (CNOOC)
• YPF S.A. que encabeza el ex CEO de Tecpetrol Horacio Marín.
• Pampa Energía, de los Mindlin.
• la británica Harbour Energy, y
• Golar, creada en Noruega pero con dirección en Bermudas, que se especializa en la licuefacción del gas.

Si el Estado no está para favorecer a Techint, se hizo presente para humillarla: reveló que salió última en la licitación y que su cotización, de 290 millones de dólares superaba en 40% a la oferta de la empresa india Welspun. Fiel a sus raíces, Marín intentó torcer el resultado. Primero consiguió que se presentara una segunda oferta. Esta vez, Techint reclamó sólo 280 millones. Y la última fue permitir que los italianos igualaran la mejor oferta. Pero con los plazos vencidos, Marcos Bulgheroni no aceptó más enmiendas.

Desde hace varias décadas, los Rocca se alinean entre quienes propician una fuerte devaluación, porque ese es el camino más recto para la valorización de sus exportaciones. Del otro lado pugnan siempre los dolarizadores. Ninguna alternativa beneficia a los trabajadores, que, salvo periodos excepcionales como los gobiernos de los Kirchner, han visto decaer en forma constante el poder adquisitivo de sus salarios.

Antes y después de las elecciones de medio término del año pasado, Rocca reiteró sus habituales advertencias sobre la destrucción de la industria argentina por la avalancha de importaciones de acero chino. Según Rocca, la Argentina está en condiciones de competir con los bloques económicos del mundo occidental (Europa, Norteamérica y Japón), pero no con China, porque la cancha de juego no está nivelada. Por ello, reclamó al Estado medidas de protección para la industria local.

Rocca invitó a Patio Bullrich a cerrar el foro Pro Pymes, el evento anual de la “T”. Allí, dijo lo que Caputo niega: que la economía está en crisis, que las empresas penan, y que la gente no siente las mejoras económicas.

Para Rocca, la reforma laboral es un tema casi cosmético. La historia lo avala: datos del Ministerio de Trabajo reflejan que entre el cuarto trimestre del 2001 y el tercer trimestre del 2007, cuando estaba vigente la doble indemnización, el empleo formal en el sector privado creció 49,1%. Con todas las facilidades pro empresa de Milei, el desempleo parece ser una norma y las compañías caen como moscas. En 2025 la capacidad instalada fabril que mide el INDEC bajó del 63 al 61%. Los textiles, el rubro que más emplea, trabajan al 35 por ciento de su capacidad instalada, es decir, tienen sólo algo más de 3 de 10 máquinas prendidas y 7 tapadas con lonas.

El líder del grupo Techint, graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Milán y con un PMD en la Universidad de Harvard, fue uno de los principales aportantes a la campaña electoral de Milei y es uno de los soportes más fuertes del gobierno, con una marcada influencia en un área fundamental en la provisión presente y futura de dólares, la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta.

 

La música que escuché mientras escribía.

 

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