Sueños en el corazón de las masas

La historia del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres

 

Soy cura de la Diócesis de San Isidro, párroco y teólogo, conocido también como el padre Nepi. Nací en San Fernando en 1960. Ordenado sacerdote en 1985, fui destinado al barrio Bajo Boulogne, donde comenzó mi compromiso con los más pobres y con la realidad social. Desde 1986 participé activamente en una pastoral popular y liberadora, trabajando en comunidades eclesiales de barrios y villas. Integré desde sus inicios el Grupo de Curas en la Opción por los Pobres (Curas OPP). Hoy, como párroco del barrio La Loma en Olivos, sigo desarrollando mi misión pastoral. Ese mismo año, 1986, se realizó el primer Encuentro Nacional en Quilmes. En ese momento yo tenía seis meses de cura, recién ordenado, y vivía inserto en una casilla en el barrio Bajo Boulogne de la Diócesis de San Isidro. Me tocó vivir todo el proceso del grupo durante los 40 años que tiene de vida, hasta el día de hoy. Y por mi afán de conservar la historia, guardé durante todos estos años todos los documentos y apuntes de los encuentros que tuvimos, pensando que algún día podría presentarlos como un archivo histórico del grupo.

Por esa razón, hace unos años algunos de mis compañeros, especialmente mi amigo el padre Eduardo de la Serna, me insistió para que escribiera la historia. Así fue como el año pasado, en el invierno de 2025, comencé a escribir este texto que se plasmó en el libro que pude editar. Qué es y qué significa este libro lo dice muy bien Pocho Brizuela en el prólogo: “Un viaje, sentados en el estribo del tren de la Iglesia, se verifica en la lectura de esta historia que recoge un camino audaz y fraterno de un puñado de curas comprometidos con el reino de Jesús y su justicia. Curas metidos en el barro de sus pueblos, comunidades, barriadas, abrazando caminos de lucha con trabajadores, pueblos originarios, jóvenes de las periferias, militancia de derechos humanos y la porfiada resistencia del amor. Curas que expresan una Iglesia de comunidades y sueños en el corazón de las masas. Cuánta riqueza y espiritualidad tejida junto al pueblo, y que Nepi supo guardar en sus notas, en su corazón de pastor y compañero, reflejándola en este libro, ordenándola en un cauce que no le quita la frescura y la vivacidad de una aventura y de un camino que se hace al andar”.

Escribí el libro apelando a mi experiencia personal, buscando los datos históricos en documentos originales, tanto de mi archivo personal como del archivo que guardó el padre Pichi Meisegeier. Me contacté con unos 50 compañeros curas y ex curas que aportaron sus testimonios.

El objetivo es hacer conocer una parte de la Iglesia argentina que en distintos tiempos históricos fue haciendo una opción por los más pobres. No es una mirada solamente desde Buenos Aires, aunque yo escribo desde mi pertenencia a los barrios populares de la Diócesis de San Isidro, pero refleja el compromiso de curas que en todo el país trabajamos con campesinos, indígenas, trabajadores de la ciudad y de las villas. Siempre nuestro grupo fue variado y representativo de distintas provincias del país; siempre hubo mucha diversidad, unidos en un solo espíritu de la opción por los pobres.

Puedo asegurarles que el libro atrae para la lectura porque no es una colección de documentos, sino el relato vivo de un camino, de una aventura eclesial, de una construcción colectiva que nació del evangelio, del compromiso con los más pobres y de la búsqueda de cambios animados por una pastoral liberadora.

El contenido del libro podemos dividirlo en cuatro elementos que forman un collage o un tapiz de muchos colores y dimensiones. Sobre todo, es una historia documentada de los inicios del grupo, sus encuentros y debates, la explicación de cómo llega a llamarse Curas OPP. Está salpicado por testimonios y recuerdos de los curas protagonistas. A lo largo del libro comparto mi experiencia espiritual desde los inicios de mi ministerio, siendo un reflejo de la experiencia de todos los que adherimos a este grupo. Y para hacer más atractivo el libro y más profunda su lectura, cada tres capítulos intercalo una reflexión teológica de los temas que marcaron la identidad y opciones del grupo.

Para comprender el espíritu de este libro, es necesario comprender el origen de esta historia. En 1976, la Argentina vivió un golpe militar; sufrimos años de represión y de gobiernos de facto. Hasta la vuelta de la democrática en 1983, vivimos un tiempo político doloroso. La apertura democrática despertó, en los curas que habían sufrido la persecución, el deseo de reunirse. El ambiente eclesial latinoamericano estaba marcado por la presencia entre los pobres. Eran los años de la puesta en práctica del Documento de Puebla en la pastoral y del crecimiento de la teología de la liberación en la reflexión latinoamericana. Ese contexto y esas corrientes pastorales nos movilizaron en la búsqueda de un espacio de construcción colectiva. Esto se concretó en un encuentro de curas con historia y una larga experiencia de compromiso con los pobres, junto a curas jóvenes con deseos de aprender de ellos y continuar esa tarea.

El libro refleja la historia del camino recorrido por curas que, a lo largo de 40 años, partiendo del compromiso con los pobres, trabajamos por una pastoral liberadora en barrios populares y en comunidades campesinas. Tuvimos una característica propia, la de acompañar con palabras y gestos la historia del país y caminar junto al pueblo en su compromiso político.

Pusimos siempre nuestro ministerio al servicio del anuncio del Reino que Jesús inauguró y del que somos constructores unidos a las comunidades, al pueblo creyente, a los militantes políticos, a los movimientos sociales y a todos los que buscan una sociedad más justa y más fraterna.

Somos herederos de una experiencia anterior, la del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM). A muchos de esos curas los conocimos personalmente. Siendo nosotros curas recién ordenados, fue el deseo de encontrarnos con ellos lo que nos impulsó a querer participar del primer Encuentro en Cura Brochero en Quilmes en 1986.

He vivido con alegría y entusiasmo los años que relato en el libro. La experiencia del grupo me sostuvo y alentó siempre mi ministerio, me dio la confianza de saber que no estaba solo, el coraje para ser arriesgado en la realidad de la villa, jugándonos la vida por los demás. Me dio hermanos y amigos para el camino, un espacio para pensar y discernir con distintas miradas. Los encuentros nos hicieron buscar juntos cuáles eran los anhelos del pueblo, por dónde pasaba el Reino de Dios en la historia, para desde allí poder hacer, como curas, nuestras opciones pastorales y políticas.

También las palabras de Eduardo de la Serna en el prefacio de este libro explican muy bien el objetivo de esta obra: “Con cierto 'complejo de culpa', a Nepi 'lo volví loco' por años para que pusiera por escrito nuestra historia. Un poco por su disponibilidad y, quizás, otro, por intuición. Cuando vi la obra terminada, me encontré con algo bastante diferente a lo que imaginaba, o incluso, también, a lo que yo hubiera hecho. Pero, por 'diferente', entiendo algo mejor, mucho mejor, probablemente. Nepi supo mezclar momentos del grupo nacional, momentos regionales, momentos diocesanos y también personales que permiten una buena ubicación en tiempo y espacio, y, con un estilo que, en lo personal, me pareció muy bueno. Incluso pude encontrar cosas que yo mismo había dicho o hecho y no las recordaba".

”Hoy sabemos que el grupo de 'Curas OPP' tiene una cierta trascendencia. Incluso supe que un obispo se lamentaba de que hubiera, además del magisterio episcopal, 'un magisterio paralelo de los curas OPP'. Podría ironizar sobre eso (¡ese sí es mi estilo!), pero como no es el de Nepi, lo dejaré para otra ocasión; pero, ciertamente, y es evidente, como curas desde los primeros momentos, con estilos variados, intencionalidades diversas, siempre hemos intentado decir una palabra mirando la realidad y mirando nuestro ser curas en medio de ella, y –a lo largo de estos muchos años– Nepi también colaboró activamente en que así fuera".

”Como grupo somos muy diversos; obviamente los ha habido y hay curas villeros, curas en barrios marginales y populares, curas en ambientes campesinos, con comunidades indígenas, curas que alientan cooperativas, curas que acompañan hogares, que alientan y caminan con la fe del pueblo, o acompañan comunidades eclesiales de base, curas que intentan poner el hombro a diferentes situaciones de marginalidad: comedores, hogares, adicciones, etc., y otros; los pobres son el lugar donde queremos poner un oído, teniendo el otro en el Evangelio. Solemos decirlo así: 'curas que tenemos el corazón junto a los pobres y queremos que dejen de serlo'. Se trata de 'ser honrados con lo real' mirando el 'contexto vital' (y el contexto mortal) en el que viven (y mueren) los y las pobres, usando imágenes del amigo Jon Sobrino”.

Finalmente dos reflexiones que aparecen en el prólogo y epílogo del libro remarcan lo que esta obra puede significar. Que buscamos caminos para recuperar nuestra dignidad como pueblo, y lo que significará en el futuro para conservar la memoria histórica.

Dice el padre Eduardo González: “Las declaraciones y reflexiones que aparecen en estas páginas, aunque suelen ser referidas a años anteriores, vuelven a tener vigencia, tanto en sus críticas denuncias como en sus ilusiones y propuestas, para el hoy preñado de oscuros presagios y luminosas esperanzas, en el horizonte político, económico, social y religioso. Entonces, la experiencia vivida en el pasado, y la que recorremos en estos tiempos, ¿qué vigencia tendrá en el futuro? Fue ayer. ¿Será mañana?”

Dice Emilio Rojo: “Los textos de Nepi son un testimonio de su vida como discípulo de Jesús. Es un libro vocacional. Recoger los fragmentos de nuestra historia, datos, documentos y vivencias que conforman los inicios del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres —y de quienes nos precedieron en el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo— es un acto de fidelidad al mandato de que 'nada se pierda'. Como los discípulos del Evangelio, Nepi con su trabajo responde solícitamente al pedido de Jesús: 'Le dijo a sus discípulos recojan todos los trozos para que nada se pierda' (Jn 6,12)".

”Los fragmentos de las crónicas, los apuntes, las referencias testimoniales históricas y sus reflexiones revelan una decidida responsabilidad para cuidar lo vivido en la Iglesia argentina —como tradición viviente— a la luz del Concilio Vaticano II sembrado en Medellín y Puebla. El libro es también una memoria activa de lo cultivado en las comunidades eclesiales populares, en las acciones solidarias y en el compromiso histórico-político con el pueblo pobre y testigo mártir de su fe en Cristo”.

Agradezco a los que escribieron su testimonio. El aporte de tres curas históricos: Eduardo González, Juan Ángel Dieuzeide y Domingo Bresci. La valiosa mirada femenina de Mirta Jáuregui y Aurora Álvarez. La mirada desde el interior de Delfor Brizuela y Marcelo Trejo. Y especialmente el acompañamiento de Eduardo de la Serna y Emilio Rojo, que me alentaron a escribir y aportaron ideas claves en la redacción. Agradezco a Sebastián Stolis, que ayudó en la revisión del texto, y a Enrique Bassi por su invaluable colaboración en la edición.

Que este libro ayude a conservar la memoria de lo vivido y sirva para alentar a curas y laicos jóvenes a comprometerse con los pobres, siguiendo las opciones de Jesús.

 

 

 

 

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