Taco

Diseño, Alejandro Ros. Animación, Silvia Canosa

Si algo le molesta a Donald Trump es que su conducta se describa con el acrónimo TACO.

  • La T es por su apellido.
  • La A significa que Always, es decir siempre, hace lo mismo:
  • Chicken out, que quiere decir acobardarse.

La expresión con que lo dicen, implica que el matón del barrio es un gallina, que siempre se achica. Lo hizo la última semana, en el Foro Económico Mundial de Davos. El miércoles al llegar exigió el título de propiedad de Groenlandia, la enorme isla del Polo Norte en vía de deshielo, de apenas 57.000 habitantes, que administra Dinamarca desde hace tres siglos, pero que está más cerca de Washington que de Copenhague. Con un inesperado legalismo, el presidente de Estados Unidos explicó que las grandes inversiones necesarias para que ese territorio refuerce la seguridad de Estados Unidos en su competencia global con China y nuclear con Rusia, no son posibles si sólo dispusiera de su arriendo. Trump exigió "negociaciones inmediatas" para comprar "este gigantesco pedazo de hielo, desarrollarlo, mejorarlo". Pero agregó que sería imparable si decidiera utilizar la fuerza para obtenerlo, pero "no tengo necesidad de utilizar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza". También se retractó de su amenaza de imponer aranceles del 10% desde el 1° de febrero a las importaciones de siete aliados europeos que disienten con su voluntad de apoderarse de Groenlandia. E incrementarlos al 25% a partir del 1° de junio de 2026 si no se alcanza antes un acuerdo para la compra de Groenlandia:

  • Alemania
  • Reino Unido
  • Francia
  • Dinamarca
  • Noruega
  • Suecia
  • Países Bajos

Esto equivale a dinamitar la OTAN. Dinamarca lo entendió así porque comenzó una movilización de sus tropas, por supuesto no para resistir a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, pero sí para levantar el precio de una aventura semejante para Trump y despertar a la sociedad estadounidense. Con sumo cuidado, dijo que esas tropas y las maniobras que realizarán  tienden a reforzar en el Ártico la seguridad europea y transatlántica. Hace medio siglo, Estados Unidos perdió la guerra contra los movimientos marxistas de Vietnam, Laos y Camboya, pese a la desproporción de fuerzas, porque gran parte del pueblo estadounidense y muy en especial los jóvenes, confrontaron con los gobiernos demócratas y republicanos. De nuevo ahora, la mayoría rechaza el reclamo de Trump sobre Groenlandia. Su popularidad está en un descenso pronunciado, ha perdido todas las elecciones locales posteriores a su elección, y las Fuerzas Armadas no están preparadas para tratar como enemigos a sus aliados desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Para completar la imagen de alguien que no está en sus cabales, cada vez que se refirió al territorio que le apetece, lo llamó Islandia.

 

 

 

Sus contendientes replicaron de distintos modos. Por un lado, varios países nórdicos coordinaron la venta de títulos del Tesoro de Estados Unidos, y la NATO empezó a crujir, con lo cual Trump consiguió exactamente lo que los mercados vienen temiendo desde la constitución de los BRICS. La ruptura más grave que padece Estados Unidos es entre el Tesoro y sus Fuerzas Armadas. El poderío militar que emergió de la Segunda Guerra Mundial,  se refleja desde hace ocho décadas en la centralidad del dólar en los intercambios internacionales. Y a su vez ese poder de su moneda permite que la descomunal maquinaria bélica sea financiada por el resto del mundo, rol en el que se destaca la Argentina. Hace cinco años, el Banco Central informó en forma oficial que con 200.000 millones de dólares en billetes atesorados, la Argentina tenía el 10% del total mundial.

Pero en Davos también hubo varios discursos durísimos. Al culminar su primera presidencia, Trump ya actuaba con furia ciega. Tanto que el ministro de Defensa, Mark Espert, dispuso que sin previa consulta con él no se acatara ninguna orden presidencial que implicara el riesgo de una confrontación nuclear. Nadie podrá decir que Trump no anunció que le gustaría volver como un dictador. Ahora el que está en apuros es Espert, que podría ser juzgado.

Pero al caer el día miércoles, Trump anunció que había llegado a un marco de acuerdo sobre Groenlandia y el Ártico con el Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Mark Rutte, que consideró muy bueno para Estados Unidos y los demás países de la OTAN. En un diálogo errático con un grupo de periodistas que lo interrogaron en un pasillo, exhibió una absoluta imprecisión sobre los detalles de ese marco. Pero eludió una pregunta acerca de la propiedad de Groenlandia. En su lugar afirmó que era un acuerdo definitivo, "para siempre". Ya había dicho que Rutte lo llamó "papi".

 

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés Jens Nielsen dijeron que sólo Dinamarca y Groenlandia pueden celebrar acuerdos sobre la isla, y su colega de Relaciones Exteriores, Vivian Motzfeldt, reveló que luego del diálogo con Trump, Rutte le informó que no habían llegado a ningún acuerdo sobre Groenlandia.  Afirmó que estaba de acuerdo con reforzar la seguridad del Ártico, con más dotaciones militares, pero rehusó hacer cualquier  comentario sobre el proyecto trumpiano del Domo Dorado. Al modo de la Guerra de las Galaxias que Ronald Reagan implementó hace medio siglo, el Domo Dorado se propone interceptar todo tipo de aviones, drones o misiles, de corta, mediana y larga instancia que se dirijan al territorio norteamericano. Goenlandia es el punto ideal para instalar los instrumentos de observación. Según la Casa Blanca, costaría 175.000 millones de dólares y se terminaría durante el actual mandato de Trump, pero la Oficina de Presupuesto del Congreso estima que podría superar los 500.000 millones de dólares, a lo largo de dos décadas.

En Groenlandia abundan las denominadas tierras raras, como en China y en la Argentina, lo cual indica que la discusión sobre el continente insular no puede ser indiferente en el Cono Sur. El Uranio y la docena y media de elementos que brillan a la izquierda de la tabla periódica de los elementos químicos metálicos, como Gadolinio, Lantano, Cerio, Praseodimio, Neodimio, Prometio, Samario, Europio, que, junto con minerales críticos como Cobre, Litio, Vanadio, Cobalto, Galio, Níquel y Platino, son imprescindibles para producir computadoras, autos eléctricos, misiles, celulares, turbinas, satélites y equipos médicos.

El rechazo europeo a los planteos de Trump es tan generalizado, que incluye a los líderes del ultraderechista Frente Nacional de Francia, Marine Le Pen, y su joven sucesor, Jordan Bardella. Las amenazas contra la soberanía de un Estado y el chantaje comercial son intolerables, dijo Bardella, de 30 años. Pero también el primer ministro de Canadá, Mark Carney, replicó con extrema dureza a los planteos de Trump y recogió la mayor ovación que se escuchó en Davos. Hace un año, cuando renunció el primer ministro Liberal Justin Trudeau, parecía inevitable el ascenso al poder del líder del partido conservador, Pierre Poilievre, un admirador de Milton Friedman que se declara libertario, como el argentino Milei. La prensa canadiense lo presentaba en forma unánime como el próximo primer ministro. Pero Trump irrumpió con su plan de incorporar a Canadá como la 51° estrella en la bandera de Estados Unidos, y los liberales que estaban liquidados escogieron como candidato al banquero Mark Carney, de 60 años. Había presidido el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá, no tenía experiencia política ni carisma. Su reacción contra la prepotencia de Trump fue tan fuerte, que borró a Poilievre, cuyo discurso de derecha, su lenguaje llano y agresivo, su permanente actuación en las redes antisociales, se asocia con la detestada personalidad del vecino.

Carney dijo que el orden mundial basado en reglas había dejado de existir y no volvería, que las potencias medianas debían unirse para defender juntas sus intereses, porque "si no estás en la mesa, estarás en el menú". Sin reglas, "los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben". La frase es de Tucídides, pero le falta el final: los fuertes son destruidos por su arrogancia, como recordó en un ensayo el profesor de historia en Yale, Greg Gradin. Sin nombrar ni a Trump ni a Estados Unidos, Carney cuestionó a los países con grandes economías y grandes ejércitos por utilizar herramientas económicas, comerciales y de coerción para imponer su voluntad, dejando de lado la cooperación. Debido al debilitamiento de instituciones como la OEA, la ONU o la Organización Mundial de Comercio, no es posible confiar pasivamente en ellas y es preciso reformular el multilateralismo, defendiendo la soberanía de países como Dinamarca y Canadá.

 

Premier de Canadá, Mark Carney

 

 

 

Pero quien se adelantó a esa reformulación fue Trump, al crear el Board of Peace, como unas Naciones Unidas a su imagen y semejanza. Inicialmente se presentó como una iniciativa para asegurar el futuro de Gaza, borrando la línea de separación entre el Estado y los negocios familiares.  Su yerno, Jared Kuschner presentó en Davos el render de la nueva riviera que se construiría sobre decenas de miles de cadáveres, pero luego se extendió hasta cubrir todo el planeta. A su juicio sería el Board de Líderes más prestigioso que jamás se haya reunido. Por supuesto, Trump  cursó las invitaciones a participar a los países que sabían decir sí, yes, oui y da. A Carney le dijo que Canadá debería estar "agradecida" porque "vive gracias a Estados Unidos".  Y cuando Carney le respondió que Canadá existe por sus propios valores e identidad, le retiró la invitación para integrar el Boad of Peace. Para sorpresa de Trump, rechazaron la invitación o no respondieron Alemania, Inglaterra, Francia, España, Noruega, Suecia, Italia, India, Rusia y China. Incluso Lula y Xi Jinping coordinaron el apoyo a la ONU y al multilateralismo. En cambio, la aceptaron complacidos Israel, la Argentina y Paraguay. La participación de Beinamin Netanyahu ahuyentó a todos los países árabes con los que Trump estaba en tratos políticos y comerciales. En la Argentina, Milei decidió sortear al Poder Legislativo, pese a que la Constitución requiere al Congreso "aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones internacionales" (artículo 75, inciso 22). No importa solo quiénes faltan, sino también algunos que lo integran. Por ejemplo Kosovo, una provincia Serbia arrebatada en la guerra de los Balcanes a la que la Argentina no reconoce como Nación independiente, debido a la similitud de su caso con el de las islas Malvinas. Esto empaña el gesto del embajador argentino en París, Ian Sielecki, que se negó a continuar una exposición hasta que no se tapara con un post-it el mapa a sus espaldas en el que las islas figuraban como posesión británica. Carney no sólo hace bonitos discursos. También ha firmado un convenio comercial sobre autos eléctricos con China, otro tiro por la culata del gallina en jefe. Y sus planificadores militares están estudiando las tácticas guerrilleras con las que los afganos repelieron la invasión estadounidense. Y no es sólo Canadá. El premier belga, Bart De Wever , dijo que Estados Unidos está cruzando demasiadas líneas rojas . "Ser un vasallo feliz es una cosa, ser un esclavo miserable es otra muy distinta".

La primera reacción de Trump fue un elogio al acuerdo de Carney con China, pero ayer cambió de humor y amenazó con aranceles del 100% a todos los productos canadienses.

El viernes 22, los 27 países de la Unión Europea celebraron una reunión extraordinaria en Bruselas para discutir la posición conjunta ante las amenazas militares y económicas de Estados Unidos. Como ocurre desde los tiempos de Charles De Gaulle, Francia fue el país más enérgico en el rechazo a la posición de quien ha pateado el tablero en el que se jugó la política internacional desde la Segunda Guerra Mundial. En aquella época Francia defendió su autonomía creando una force de prappe nuclear, que respondía a mandos propios y no a la OTAN. En aquel momento, Estados Unidos cuestionó esa actitud. Pero ahora Trump exige a las naciones europeas que incrementen por lo menos en un 5% su aporte a los gastos de defensa para que no dependan sólo de Washington. ¿Ya le habrá llegado el momento a Trump de entender que quien sufraga sus gastos de defensa no ve con agrado que el papi de Mark Rute se haga cargo de las decisiones? En una conferencia de prensa después de la cumbre de emergencia, la presidenta del órgano ejecutivo de la Unión Europea,  Ursula von der Leyen, anunció que se propondría un paquete de inversiones para Groenlandia  y que parte del gasto en seguridad se dirigiría hacia el Ártico. De ese modo la UE piensa suavizar las relaciones con Estados Unidos, si bien Europa también procura reforzar su independencia de ese socio impredecible.

-Tamaño grandulón, jugando a hacer pozos en la arena

Durante los años de la guerra fría, la Berlín dividida en el centro de Alemania y de Europa constituyó la frontera caliente entre la NATO y el Pacto de Varsovia. La caída del muro, que Honecker no atinó a impedir ante el alzamiento popular el día en que su gobierno comunista cumplía 40 años, y que Gorbachov saludó esperanzado, pareció terminar con esa confrontación, mientras Fukuyama proclamaba el fin de la historia. Pero no fue así y desde ese momento comenzó a incubarse la primera guerra europea desde 1945, cuando quedó en evidencia que Estados Unidos no pensaba cumplir la garantía que había dado primero a Gorbachov y luego a Putin de que no proseguiría la expansión de la NATO sobre Ucrania. Ahora la Alemania reunificada como consecuencia de esos hechos, trata de que el respaldo a la soberanía de Dinamarca no termine de enturbiar la relación con Estados Unidos.

Trump parece creer que efectivamente puso fin a ocho guerras, que es un gran pacificador y que por eso debieron darle el premio Nobel de la Paz, así como Milei es sincero cuando afirma que deberían entregarle el Premio Nobel de Economía, por los galimatías que descerraja desde cualquier tribuna que le pongan a mano. El que María Corina Machado le regaló a Trump, por lo cual ahora le exigen que devuelva el millón de dólares que incluyó el premio, se discierne desde 1901, y el de Economía desde 1969. La razón de su prestigio e influencia es incomprensible.  En realidad están a la altura de Trump y Milei.

En el caso del bróker inmobiliario de Manhattan, la última encuesta del New York Times con el Siena Research Institute muestra que su índice de aprobación entre quienes se identifican como republicanos es de un 86 %. Pero entre los independientes, cayó al 34 %, con un 48 % que desaprueba su desempeño. Trump anunció en su red Truth Social que se proponía demandar al New York Times por esos resultados. También lo desaprueban el 54 % de los votantes registrados menores de 30 años y el 53 % de los votantes registrados no blancos. Son los mismos que en 2024 votaron por Trump. El 44% de quienes ahora lo han abandonado mencionan problemas económicos, tal como le ocurrió hace un año a Joe Biden. El célebre It's the Economy Stupid con que los Clinton barrieron a Gerald Ford no ha perdido vigencia. El actual índice de aprobación de Trump por grupo demográfico es casi idéntico al de la encuesta de Times /Siena antes de su derrota en las elecciones presidenciales de 2020.

El avance chino

El avance de China sobre Estados Unidos es espectacular. En su boletín en chino, David Wallace-Wells enumera:

  • China instala unos 2/3 de la nueva capacidad eólica y solar del mundo cada año.
  • Reduce el costo de sus componentes y el mundo en desarrollo los compra a una velocidad vertiginosa.
  • Fabrica el 60% de las turbinas eólicas del mundo y en 2024 instaló casi 20 veces más energía eólica que el segundo instalador más grande del mundo.
  • Controla más del 70% de la producción mundial de vehículos eléctricos (de los cuales 7.000 acaban de llegar en un solo barco a la Argentina, primera entrega de un convenio por 100.000 entre 2025 y 2026).
  • Produce el 90% de las baterías del mundo
  • Produce el 70 % de los drones comerciales del mundo.
  • En 2024. China instaló casi nueve veces más robots que Estados Unidos.
  • Está ganando la carrera de la Inteligencia Artificial.
  • En los últimos cinco años el valor de los medicamentos con licencia global china creció quince veces.
  • En 2024 China construyó más buques comerciales que Estados Unidos en los 80 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
  • Más del 90 por ciento de los chinos son propietarios de sus viviendas.
  • Cada año se multiplican líneas ferroviarias de alta velocidad, puentes kilométricos y carreteras elevadas que serpentean entre ciudades de rascacielos.
  • Estados Unidos tiembla ante la posibilidad de que China logre curar el cáncer.

Esto ayuda a entender por qué Milei exhibió a China como un valioso socio comercial con el cual el país seguirá haciendo negocios, muy alejado de su filípica inaugural advirtiendo que no habría vínculos con regímenes comunistas.

Y por casa

El abúlico y anacrónico discurso de Milei en Davos, fue elogiado como un mensaje serio por el Washington Post, que lo contrastó con las divagaciones de Trump. Es cierto que esta vez no bailó, saltó ni gritó. Y el diario respaldó la afirmación de que en la Argentina ya hizo 13.500 reformas estructurales, lo cual sólo demuestra el desconocimiento de su junta electoral sobre el país. Milei cambia la cifra cada vez, como quien arroja miguitas de pan a las palomas. La interpretación más generosa posible es que cuenta como una reforma cada artículo de un decreto o de una ley que modifique. Pero las derogaciones por el mismo Congreso, las nulidades e inconstitucionalidades dispuestas por los tribunales y la resistencia sindical han dejado ese tejido institucional apolillado. No obstante el gobierno de los Hermanos Milei persiste en la firma de decretos y proyectos de ley que intentan ratificar ese sendero. El jefe de gabinete de adorno, el ministro del Interior Santilli, los primos Menem  e incluso Milei están recorriendo el país, para tratar de persuadir a algunos jefes provinciales para que sus senadores apoyen esa legislación.

Pero la resistencia que encuentran pone en duda qué proyectos pasarían y cuáles quedarían atrapados en el cedazo legislativo. Los gremios industriales de la CGT y las dos CTA siguen los pasos de los enviados oficiales. Además han surgido agrupamientos transversales, como el Foro por la Defensa del Trabajo y de la Justicia Social, que integran un centenar de organizaciones. Su último documento, emitido la semana pasada afirma que absolutamente nada de los contenidos del proyecto de reforma laboral es admisible y compatible con ninguno de los Tratados, Convenios Internacionales de la O.I.T, la Constitución Nacional Argentina, los principios generales y específicos del derecho internacional y nacional del trabajo y de la seguridad social y su inserción en el conjunto de los Derechos Humanos. Nada tiene de moderno su contenido; por el contrario, su aprobación nos retrotraerá al siglo XIX. Demuele normas y valores universales e irrenunciables. Además de dejar indefensos a los trabajadores y trabajadoras, reduce la presencia y acción sindical y de representación colectiva, limita el derecho de reunión y restringe el derecho de huelga. Asesta un golpe mortal a la negociación colectiva por actividad a través del fomento de la creación de sindicatos de empresa para que negocien a la baja en ese reducido ámbito. Niega que vaya a contribuir a la creación  de empleo y pone los ejemplos de la década del 90, donde con  una ley similar a la que ahora se propone se perdieron millones de puestos de trabajo y, el kirchnerismo, donde se crearon, porque el crecimiento positivo de los indicadores sociales es la política económica, y la de este gobierno va en sentido contrario. También es falso que exista una industria del juicio laboral. La litigiosidad existente deriva del alto nivel de ilegalidad del mundo del trabajo y de una verdadera industria del incumplimiento patronal. La eliminación de los sistemas de indemnizaciones y sanciones incrementará los niveles de precarización existentes, favoreciendo la evasión laboral, previsional y la informalidad. El Fondo de Asistencia Laboral disminuiría los ingresos del Sistema Previsional (SIPA), mediante la reducción de 3 puntos en las contribuciones patronales. La progresiva eliminación de la Justicia Nacional del Trabajo procura impedir que los trabajadores puedan reclamar sus derechos en igualdad de condiciones. Frente a todo ello, es impensable la discusión de algunos aspectos parciales, secundarios o sectoriales de este proyecto. Es necesario discutir un fortalecimiento del sistema protector del derecho laboral y una política estatal que elimine la clandestinización y privación de derechos y garantías constitucionales para un universo que ya está representando la mitad o más de la totalidad de la fuerza de trabajo activa en la República Argentina. El Foro concluye anunciando que llevará adelante acciones de resistencia, exigirá reuniones con gobernadores y legisladores nacionales, denunciará en todas las instancias nacionales e internacionales la gravedad del presente proyecto, y defenderá a quienes viven de su trabajo.

 

La música que escuché mientras escribía.

 

 

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