Teatro de la confusión

La geopolítica indescifrable

L'Intrigue, James Ensor, 1890.

 

"Estamos muy lejos de llegar a una visión científica de la guerra que resulte satisfactoria"

De War and Militarism, de Theodore Ropp 

 

El anuncio lanzado por la administración estadounidense sobre el acuerdo conseguido con Irán, pendiente de las firmas del Presidente Trump y de Mojtaba Khamenei, parece embocar el tramo final de la guerra en el golfo Pérsico. Si así fuera habría que darle un premio a los mediadores, que han tenido que moverse en un teatro de confusión notable y mutante. Probablemente han seguido algunas máximas que amaba el Presidente Kennedy y que seguramente le habrán servido en la negociación de la crisis de los misiles de 1962, donde el mundo estuvo a punto de precipitarse en la guerra atómica:

"Soporta, si es posible, nunca perder la calma.
Conserva una paciencia ilimitada.
No acorrales a tu adversario contra la pared y ayúdalo a no perder la cara.
Ponte en su lugar, de manera de ver las cosas desde su punto de vista.
Evita como la peste considerarte superior a los otros, no hay nada que te encandile más".

Las máximas fueron escritas por el teórico de la guerra Basil Liddell Hart en uno de sus libros, Deterrent or Defense. Un experto en estrategia de guerra no puede eludir un capítulo fundamental: cómo llegar a la paz. Una guerra se desencadena en un clima de excitación y éxtasis bélico; el final es un epílogo que concentra pocas alegrías, frustración, desilusiones y rabia; si se necesita una cabeza fría para iniciar un conflicto armado, para cerrarlo en una negociación se necesitan doblemente frialdad y serenidad.   

Poco de esto hemos visto desde que comenzaron las negociaciones de parte del protagonista más vistoso de este proceso, el Presidente Trump, al que generosamente podríamos definir como un Presidente original. A esta originalidad ahora hay que agregar los rumores sobre su salud física, disimulada públicamente gracias al maquillaje; el desinterés con que encara reuniones de trabajo, solo parece atraído por el Salón de Baile de la Casa Blanca, mientras aparecen los rumores de otro proyecto faraónico, un puente sobre el Potomac. ¿Se repite otro caso de senilidad sobreviniente como el de Joe Biden? Otra inquietante faceta es el odio que descarga sobre los republicanos, a quienes considera tibios o traidores; en este momento el partido está atemorizado por los desplantes del Presidente.

Obviamente las presiones que está soportando son inmensas. Como destacó el miércoles The Guardian, el área belicista atacó el acuerdo que Trump estaba buscando desesperadamente. Además, Trump ha agregado un nuevo punto que complica el trabajo de negociadores y mediadores: la extensión de los Acuerdos de Abraham a otros países árabes, incluyendo a Irán. Axios cuenta la reunión telefónica con los líderes árabes; Trump expone su propuesta a los líderes árabes... silencio, pasan los segundos hasta que "Trump pregunta bromeando si están todavía en línea". La propuesta parece evidentemente fuera del mundo real. Esta pretensión apunta a mostrar alguna carta de triunfo al frente interno pro-Israel que lo ataca. Sin embargo, los sauditas le habían advertido que dichos acuerdos podrían ser tomados en consideración si se verificaban las condiciones concretas para la creación de un Estado palestino. Con un genocidio en curso en Gaza, es evidente que la propuesta era fuera de lugar. Pero inesperadamente las facciones anti-tratado con Teherán aceptaron como brillante la propuesta de Trump a los árabes, y dieron vía libre al Presidente para continuar negociando.

En tanto se renovaron las "escaramuzas", como el mismo Trump definió hace dos semanas las acciones armadas aisladas que se verifican en el golfo, esta semana el ejército americano atacó una nave posa-minas iraní y presuntas plataformas lanza-misiles en Bandar Abbas; la excusa del CENTCOM fue una "percepción de peligro" de parte de los estadounidenses. Irán anunció que respondería a los ataques. Se sentía un aire de provocación estilo golfo de Tonkín.

El jueves 28, The Washington Post escribió que Estados Unidos atacó una base de drones en el sur de Irán; noticias no confirmadas informaron que los iraníes respondieron atacando una base estadounidense en Kuwait.

En Washington, Trump anunció que no teme a las elecciones de medio término en evidente desafío a las noticias de prensa. Además, amenazó a Omán por su contubernio con Teherán para organizar un ente conjunto responsable del peaje en el estrecho.

Con declaraciones y desmentidos, el proceso de paz sigue, pero moviéndose en un tembladeral. En este momento es Qatar el que está llevando adelante las negociaciones; mientras tanto, recordemos que lo que se estaba buscando era un protocolo de acuerdo que bloquee las acciones bélicas al menos durante 60 días para dejar respirar a los negociadores y enfrentar las cuestiones fundamentales en un marco más sereno, y eso es lo que se ha logrado; los efectos inmediatos serían el levantamiento del bloqueo del estrecho, el retiro de las minas acuáticas, la liberación parcial de fondos iraníes congelados. Ahora comenzarán las conversaciones importantes: programa nuclear y capacidad misilística de Teherán. 

Pero las buenas intenciones de mediadores y negociadores están visiblemente amenazadas no solo por las visiones divergentes de Washington, sino también, como hemos notado ya en esta columna, por la política del Estado de Israel.

 

 

Doble discurso, único objetivo

El Líbano tuvo que presentarse a negociar en Estados Unidos mientras sufre ataques indiscriminados. Desde 2023 Israel agrede al país; el gobierno de Joseph Aoun participó de dos vueltas de encuentros en Washington; está a la vista que estos fueron inútiles para detener los ataques. El gobierno de Beirut algo tiene que vender al pueblo para justificar su inacción frente a la agresión: el producto se llama estabilidad.

Pero el único punto estable es la agresión del Ejército israelí. Para comprender mejor la situación, debemos saber que tanto Aoun como el premier Nawaf Salam han adherido al proyecto estadounidense-israelí para la región, en general redistribuir equilibrios modificando el mapa, no físico, pero sí geopolítico. En particular, en el Líbano la estrategia es rediseñar el país, aislar a Hezbollah, cancelar el rol militar de la resistencia.

¿Qué se ha obtenido de los dos encuentros de Washington? La primera cosa es la disponibilidad de Beirut a acceder a las condiciones de seguridad solicitadas por USA e Israel; más allá de las intenciones del gobierno, es evidente que los libaneses no poseen una fuerza contractual, el ejército es inadecuado, hay escasa voluntad de poner algún objetivo armónico con las necesidades de Beirut.

La importancia que da Estados Unidos a la región se refleja en la embajada estadounidense, 43 acres en Awkar, la segunda embajada por su tamaño después de la iraquí, y además del tamaño, desde allí se ejerce poder.

La impresión de los analistas es que la sujeción de Beirut a Washington va más allá de las cuestiones ligadas a un alto el fuego. El Departamento de Estado, a través de su portavoz Thomas "Tommy" Pigott, en un comunicado de prensa del 15 de mayo informa del triple encuentro de los gobiernos estadounidense, libanés e israelí. Se trata de un sendero a recorrer para la creación de "una seguridad real en la frontera compartida". Y se agrega que "Estados Unidos es consciente del desafío creado por los continuos ataques de Hezbollah contra Israel, lanzados sin la aprobación y consenso del gobierno libanés, con la intención de descarrilar este proceso (de paz)". Algunas fuentes bien informadas sostienen que las discusiones van más allá del discurso público; la intención estadounidense es propender al desarme de la resistencia por parte del Ejército. Conviene recordar que el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Libanesas, Rudolphe Haikal, ha rechazado las demandas de Estados Unidos e Israel para que el ejército desarme a las milicias de Hezbollah. Y también ha insistido en que Israel se debe retirar y respetar el alto el fuego antes de comenzar a discutir las condiciones internas de seguridad y de la milicia armada.

Hezbollah considera a su vez que se trata de una tentativa de modificar el rol, la identidad y la posición del Líbano en los conflictos de la región. El peligro es una escalada interna, aun para Washington, que ha trabajado duramente para construirse la influencia que ejerce desde su embajada en Awkar.

El diario Elnashra, en tanto, informó que Hussein Ajj Hasan, diputado del bloque Lealtad a la Resistencia, en un discurso desde la ciudad de Al-Ain, en el valle de la Bekaa, denunció que se estaba preparando un acuerdo de seguridad entre Estados Unidos, el Líbano e Israel, bajo la dirección estadounidense: "Quien piense que puede dar a los estadounidenses lo que quieren, y enseguida a los israelíes, es un iluso", recordando el acuerdo del 17 de mayo de 1983, fracasado ya en febrero de 1984. Dicho acuerdo apuntaba a transformar el territorio libanés en un espacio de seguridad controlado por Israel.

El gobierno de Aoun parece que realmente (como denuncia el diputado Hasan) no conoce la historia. Se dirige a Estados Unidos como si fuera un país tercero mediador; algunos países del golfo ya aprendieron que las bases estadounidenses son como el pararrayos, inicialmente vendido para proteger las habitaciones de los rayos, cuando en realidad los atraía. El Líbano todavía no ha aprendido que la única cobertura constante que ofrecen los estadounidenses es a Israel.

Las garantías verbales de Trump a Irán, de que Beirut no sería bombardeada, se han volatilizado bajo el peso de las bombas de Israel. El representante de Oxfam (que mantiene un centro de asistencia sanitaria en la región) en Italia, Paolo Pezzati, declaró el martes en Radio Popolare de Milán que las técnicas que emplea Israel en el sur del Líbano son iguales a las de Gaza: bombardeo para espantar a la población civil, bombas y bulldozers para arrasar las casas y destrozar la infraestructura, expulsión de los pobladores, transformar en páramos los asentamientos civiles.

El jueves llegaron las noticias de que el Ejército israelí está dirigiendo sus ataques contra la ciudad de Tiro, una de las más importantes del país. La técnica es la que describe Pezzati; las excusas son siempre las mismas, ataques contra posiciones de Hezbollah. A los analistas no les pasa desapercibido que Israel no solo quiere demoler el país, sino también el acuerdo de paz con Teherán.

Mientras tanto, en Gaza, el Ejército israelí confirmó la muerte de Mohammad Odeh, cuarto en la jerarquía de mando de Hamás, nombrado a mitad de mayo para sustituir a Izz al-Din al-Haddad, también asesinado; en el caso de Odeh también asesinaron en la acción a su esposa y a dos de sus hijos.

Mientras Washington promete respeto al aliado de Teherán en la mesa diplomática, ejerce otro discurso sobre el terreno.

Fagocitar políticamente El Líbano en un futuro no lejano pone a los americanos frente a una cuadratura del círculo, que compromete seriamente el trabajo de los mediadores.

 

 

Doctrina y acción

La doctora Yagil Henkin publicó el 7 de junio de 2018 un análisis en The Jerusalem Institute for Strategy and Security. En él describe una doctrina adjunta para enfrentar los desafíos enemigos. Se trata de guerras menores donde las molestias provienen de actores hostiles no estatales, como es el caso de Hezbollah o Hamás. 

Israel no posee una única teoría de guerra y seguridad, pero las líneas fundamentales provienen de los años '50, es decir, de cuando ya existía el Estado de Israel; los presupuestos estratégicos eran que Israel deberá sostenerse con sus propias fuerzas, que los acuerdos de paz por sí solos no garantizan la seguridad y que el futuro del Estado de Israel se basa en el principio del "muro de hierro", formulado por Ze'ev Jabotinsky en los años '20.

Este último principio explicaba que cualquier acuerdo futuro se conseguirá solo cuando los árabes sean conscientes de que derrotar a Israel es imposible, por lo tanto, hasta que no se llegue a la posición "Muro de Hierro", cada victoria israelí es solo una preparación para el round sucesivo. Y "en el próximo round será mejor que sea Israel quien abra el fuego antes", máxima que Ben Gurion repetía a menudo.

Estos principios fueron el fundamento de la doctrina llamada "3 D" (disuasión, detección temprana y victoria decisiva). La primera D debe inducir al enemigo a pensarlo dos veces antes de atacar, pero si la disuasión no bastase, Israel debe individualizar la situación lo antes posible para movilizar sus fuerzas de reservas. Importante es llevar las acciones hasta el campo enemigo a través de un ataque preventivo; y la victoria debe ser rápida para desmovilizar la reserva y regresar a la normalidad lo antes posible, porque el país no puede permanecer en estado de guerra por largo tiempo. Además de rápida, la victoria debe ser decisiva, porque de esta manera refuerza su capacidad de disuasión.

De la gran escala de la "3 D", el comandante Moshe Dayan pasó a ocuparse de "los desafíos de seguridad continuos", ataques perpetrados por saboteadores, infiltrados, kamikazes, etc. Se elaboró una doctrina jamás escrita, y hemos visto cómo se ha afirmado en los comportamientos militares sucesivos.

Existe una declaración clara a partir de la conferencia de Dayan de 1955, "La incursión de represalia como medio para garantizar la paz"; fue entonces que Dayan dijo: "No tenemos los medios para impedir las muertes de trabajadores (israelíes) en las plantaciones de frutas, o de familias que duermen en sus lechos de noche. Lo que podemos hacer es fijar un precio altísimo por nuestra sangre, tan alto que ninguna localidad árabe, ningún ejército árabe o gobierno árabe querrá pagarlo". Esta idea está muy bien contada en el film Munich de Steven Spielberg, 2005.

 

 

La doctrina del trauma

El ISPI (Instituto para los Estudios de Política Internacional) italiano publicó el 2 de abril de este año un artículo de Eran Etzion que analiza los cambios de la doctrina de seguridad y defensa de Israel; el cambio tiene una fecha, el 7 de octubre de 2023, que "hizo pedazos la psiquis de una nación entera... el sentido más profundo de seguridad personal y colectiva". Etzion cita a Eran Halperin del Accord Institute de la Universidad Hebrea, quien hizo un estudio comparativo de traumas nacionales y sus derivaciones; Israel puede comenzar a recuperarse después del regreso del último rehén en enero de 2026. Otro elemento para tener en cuenta es la sorpresa estratégica, superior (según el estudio) al 6 de octubre de 1973, la guerra del Kippur. El hecho de que Yahya Sinwar (planificador del ataque), un personaje confinado en un territorio de 365 km², bajo estricta vigilancia israelí, haya podido realizar el ataque es una cuestión que permanece incomprensible.

El otro elemento fundamental es el predominio absoluto de la mentalidad militar dentro del círculo de estrategas israelíes, con la exclusión de la política o diplomacia.

Con la caída del concepto de defensa tradicional, la dirigencia creó el concepto de "defensa avanzada", al que Etzion juzga como "algo más de un impulso casi reflejo y, por lo tanto, mal concebido, miope e insostenible". Atacar preventivamente se transformó en la doctrina dominante con operaciones en Gaza, Líbano, Siria, Yemen, Irán, una doctrina militar apoyada por un grupo de políticos derechistas, que ignora la geopolítica, la historia, el derecho internacional, la legitimidad y todas las consideraciones no militares.

Con una doctrina plasmada en el trauma del 7 de octubre, de la urgencia y de la necesidad del control, la idea de confiar únicamente en el poder militar comprometerá a largo plazo la seguridad del país; es lo que sostiene el autor, pero lo que tenemos que agregar es que no solamente Israel ha sufrido un trauma; un genocidio en Gaza y los devastadores ataques en El Líbano han difundido un clima venenoso en la región, y será difícil superarlo. 

 

 

Colaterales

  • Indonesia tomará las riendas de la economía con una decidida política estatal y el poder de Danantara, el fondo soberano del país lanzado por el Presidente Prabowo Subianto en 2025. La gestión de la exportación de las materias primas claves quedará a cargo de la empresa estatal Danantara Sumberdaya. Propiedad en un 99% del fondo soberano, una especie de IAPI. El diario The Diplomat ha criticado la decisión alegando que "podría inquietar a los inversores internacionales", que ya han manifestado preocupación por la política del Presidente, quien, sin tantas vueltas, ha respondido: "Cada precio debe ser determinado por nosotros; no están obligados a comprar".
    Indonesia, con 287 millones de habitantes, mayoría musulmana, posee las mayores reservas de níquel del mundo; el gobierno apunta a obtener un mayor poder contractual en el intercambio con otros países. Ha promovido el desarrollo de la refinación nacional de carbón y níquel, buscando aumentar las entradas estatales para compensar las pérdidas causadas por los subsidios a los consumidores, a raíz del aumento de combustibles por la guerra del golfo. La primera fase del control de exportaciones se desarrollará entre junio y agosto; dentro de septiembre, las empresas estatales deberán administrar todas las transacciones comerciales entre vendedores locales y compradores extranjeros.
  • Guerra espacial. Rusia ha movilizado cinco satélites militares Cosmos hacia una idéntica posición orbital que es la del Iceye-X36, el satélite ucraniano lanzado en 2024 con un vector Falcon 9. El Iceye-X36 es un satélite radar que ha revolucionado la guerra a favor de Kiev porque la información de alta resolución que transmite permite una identificación cierta de sistemas de armas mimetizados, objetivos cruciales contra los cuales Ucrania utiliza medios valiosos como el sistema Himars.
    Rusia considera que el satélite opera con la ayuda de la OTAN y que ha contribuido a golpear con precisión más de 150 depósitos de carburante y objetivos militares en Crimea; la maniobra apunta a un "rendezvous", como se dice en la jerga técnica; dicho encuentro podría intentar el disturbio de la acción armada que podría acarrear la destrucción del aparato. Un satélite interceptor puede contar con sistemas de microondas o láser, incluyendo movimientos imprevistos y veloces para efectuar maniobras de interdicción. Por el momento es una opción, pero si se efectúa, la operación podría considerarse el primer paso de una guerra galáctica.

 

 

Epílogo caluroso

La prematura ola de calor en Europa occidental ha sorprendido a meteorólogos, políticos y autoridades sanitarias; a finales de mayo se registran temperaturas de julio, se habla del Niño y la Corriente del Golfo; y sobre todo se recomienda a las personas de la tercera edad protegerse del calor, refugiarse en los supermercados, beber mucha agua y comer liviano para evitar colapsos peligrosos. Robin Cros, en su biografía de Winston Churchill, cuenta la travesía del premier en el Queen Mary, de Londres a Quebec en septiembre de 1944: "Ni el calor pegajoso del viaje a través de la Corriente del Golfo, ni los efectos alienantes de los fármacos que consumía afectaron el prodigioso apetito de Churchill. La tercera noche en el mar, su cena fue de ostras, consomé, rodaballo, pavo al horno, melón sobre colchón de hielo, queso Stilton, fruta, masas acompañadas de una botella de Mumm 1929, vino Liebfraumilch y brandy del 1870".

Churchill falleció a los 90 años y seguramente nunca entró a un supermercado.

 

 

 

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