Teatro y memorias

A cincuenta años del golpe de Estado del '76

Imagen de la obra "Nos arrancaría de este lugar para siempre".

 

En el mes en que se cumple medio siglo del golpe de Estado genocida, las artes suman su contribución a la reflexión. Con una sutileza menos masiva que la de las grandes movilizaciones, el teatro repone obras o invita a otras con temáticas vinculantes.

Un clásico ya es Teatro x la Identidad (TxI), el movimiento artístico que apoya la búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo. Convencidos de que “la mejor manera de resistir en tiempos difíciles es encontrarnos”, TxI repitió este año la invitación a concursar para Idénticos, una serie de micro monólogos. Convocan a presentar guiones, seleccionan una docena y organizan la puesta en escena, igual que en otros años, con estrenos que han tenido a actores como Daniel Fanego (El Señor Yo).

Las obras seleccionadas (el concurso cerró la semana pasada) contarán con la coordinación dramatúrgica de Mauricio Kartun y la dirección general de Daniel Veronese, responsables artísticos del proyecto, que a su vez sumarán a directores de renombre para la dirección individual de cada micromonólogo. Cuando esté todo listo, lo anunciarán en su sitio.

Fanego, fallecido hace un año y medio.

 

Por lo pronto, durante marzo, la sala de El Popular presta sus tablas al ciclo Impro x la Identidad, que ofrecerá tres obras con entrada a la gorra.

El viernes 20 desde las 21, Mosquito Sancineto y Gaby Villalba pondrán en juego A pura impro, con la que planean que el público sea “protagonista de esta experiencia teatral única”, en la que podrán definir desde el título hasta el estilo de cada ejercicio, con un lógico “Stop” y hasta la posibilidad de sumarse al escenario para la improvisación final.

El domingo 22 a las 18, el ciclo de monólogos breves que forma parte de TxI presentará Semejantes, para referirse a historias que exploran identidad, memoria y duda, con la intervención musical de Paco Fontana y Paloma Pisaco.

El viernes 27 a las 21 será el turno de Improbeat, dirigido por Mosquito Sancineto. Las tres obras se presentarán en la sala de Chile 2080, CABA.

Como la memoria no tiene fecha límite, también en abril habrá qué ver. Se trata de Nos arrancaría de este lugar para siempre, que sube en marzo, pero para este mes ya agotaron las entradas. Según explicaron, la temática gira en torno a Juana, quien espera a su novio Pablo para casarse en cuanto regrese de un viaje que parece vestido de eternidad, a cuenta de los días transcurridos sin noticias. Mientras, un elenco ensaya una obra pronta a estrenar, en lo que constituye una ficción dentro de la ficción, sobrevolada por una realidad de cercana violencia. “Juana ve a Pablo en sueños... más terribles que toda bomba”.

Esos estruendos de abril remiten a la última tragedia que dejó la dictadura iniciada hace media centuria, algo con lo que creció Diego Faturos, quien “desde chico” escribió “textitos que se llamaban Memorias de una guerra”, útiles a la hora de escribir esta obra cuando, tres décadas después, el Teatro Nacional Cervantes y el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA) convocaran a adaptar La española inglesa, novela de Miguel de Cervantes Saavedra.

En cuanto al personaje de Juana, para corroborar de qué van sus pesadillas, habrá que asistir a Timbre 4 (México 3554) los sábados 4 y 11 de abril desde las 18.30. La puesta, que formó parte del Festival TABA 2025, cuenta con media docena de actuantes, más otro tanto de asistentes en vestuario, luces, fotografía, maquillaje, producción. Las butacas cuestan 25.000 pesos, con la opción de poner tres lucas más “solidarias”; con la ventaja de que, si van en grupo de cuatro, les rebajan el combo a 80.000 mangos por la web de Alternativa Teatral.

 

 

Quienes quieran auscultar la mentalidad de la clase media alta que apoya las dictaduras (no las de Venezuela/Cuba, sino las de verdad) pueden aprestarse a reír con Soy Dicky Del Solar en el Teatro del Pueblo desde este lunes a las 20. En el mismo complejo sobre Lavalle 3636, Almagro, los domingos a las 17 suben El Cuerpo Anímico, de Mariela Asensio (Premio Argentores y Premio Artei, ambos de 2025), quien relata la historia de empatía entre una madre y su hija en medio de una enfermedad. Esta autora ya había trabajado con la directora Paola Luttini en el espectáculo documental La casa oscura, en torno a la salud mental. En la obra de este año, proponen una reflexión acerca de la enfermedad en un presente que exige producir como máquinas.

El teatro independiente ha hecho muchos aportes a la defensa de los derechos humanos. Desde la señera epopeya de Teatro Abierto en plena dictadura hasta la renovación generacional de este siglo, que ha combinado arte con historia en puestas como El Familiar, compartida para la 10.ª Edición del Ciclo Teatro x la Justicia iniciada hace dos décadas.

La mirada artística no se circunscribe a lo vernáculo. El vecino Chile estuvo presente en Alicia por el momento, con una protagonista cuya familia escapa de Pinochet, mientras ella trata de rehacer su identidad al tiempo que sobrevive en un contexto con ajenidad de idioma e idiosincrasia. En esa chilena que por el momento sólo tiene como rasgo identitario su nombre, hay una empatía con cualquier migrante, como apreciaron quienes la vieron durante 2023 en, por ejemplo, el Centro Cultural Haroldo Conti.

 

 

De continuo compromiso con los derechos humanos, la sala El Picadero continúa con su descuento para quienes formen parte del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) o de la comunidad de la Radio de Las Madres de Plaza de Mayo (AM 530).

A propósito de maternidad, en su sala del Pasaje Discépolo 1857 (entre Corrientes y Lavalle), Carola Reyna interpreta a una que viaja por primera vez a Japón para visitar a su único hijo. En esa cultura de extraña belleza lo hallará, pero como parte del paisaje, lo que le permitirá otro viaje, el de la aventura por encontrar quién será ella desde entonces.

Aunque si se habla de memoria, también es posible acercarse a su contracara en clave de comedia. Desde el unipersonal No me acuerdo las cosas, Julieta Otero tantea entre la niebla mental que acompaña el paso del tiempo. Lo hará “con el humor ácido con el que retrató la maternidad durante una década con Según Roxi”, describen desde El Picadero acerca de “las bondades de la menopausia y la bandera de la edad del olvido”

La Ciudad de Buenos Aires es la más añeja capital latinoamericana de las tablas, lo que sustenta la enorme oferta de altísima concentración de estrenos.

 

Lili Meier, con La Grasita.

 

Ante tanta oferta, hay quien migra hacia la costa, como la actriz Lili Meier (quien convirtió en unipersonal el libro La Grasita –declarado de interés provincial–, acerca de la vivencia de una nena de 10 años bajo el bombardeo de 1955). En Santa Teresita, con una troupe de 25 personas de un amplio abanico etario en defensa de Memoria, Verdad y Justicia, presentaron durante ocho viernes de enero y febrero la performance El barco de las eternas presencias, en la Carabela de Santa Teresita. Regresarán el domingo 22 al espacio cultural Lo de Juan y Emi (calle 31 N° 737, entre 7 y 8), “cerca del mar que devolvió los cuerpos”, destacan.

 

A escena, en Santa Teresita

 

 

A mitad de camino, el Conurbano cuenta con salas, bien cuidadas, con ofertas municipales:

  •  En Pilar, el Ángel Alonso
  • En La Matanza, el Leopoldo Marechal, en Belgrano 75, de Ramos Mejía. Hay otra sala en Av. Presidente Dr. Arturo Umberto Illia 2340, San Justo. Además, está el de la
    Universidad, en Florencio Varela 1903, San Justo.
  • En Moreno, el otro Marechal, donde el sábado 14 a las 21 presentarán Danza Teatro por la Memoria Vivir en Vos.
  • En Merlo, la Subsecretaría de Cultura cierra hoy, desde las 15, el Tercer Festival Nacional de Teatro, con actuaciones de Luisa Kuliok, Roberto Romano, Rodolfo Ranni y Marta González, además de charlas sobre Macbeth y una recreación histórica de las Mujeres de la Independencia. Todo gratis.
  • En Quilmes, el Teatro Municipal presentó anoche Morir es hermoso, una historia en el establecimiento V.I.D.A. (Vivienda Inédita De Almas), donde quienes han perdido sus ganas de vivir son recibidos por la Doctora Suplicio y su asistente Giovanni, quienes intentan contenerlos, hasta que llegan dos visitantes que los confrontan con las ganas de seguir viviendo. Una obra sobre el valor de la vida, la fragilidad y el recomenzar no es poco en estos días aciagos en que el campo popular parece retroceder ante variados embates mundiales.

 

 

El teatro municipal de Quilmes, con los colores de la diversidad.

 

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