Tendrían que haber traído la Kodak

A veces una guía de turismo puede ser el mal menor

 

Siendo yo bailarín consorte en el Ballet de Danza Moderna del San Martín, me pasaba largos ratos junto a otros pobres maridos como yo, esperando a nuestras mujeres.
Una noche veo en la vereda a dos típicos jubilados yanquis, pero, detalle curioso, sin su camarita Kodak, consultando un mapa.

Como parecían perdidos, me les acerqué con un «hello, can I help you?» Agradecidos de poder hablar con alguien en inglés y después de que los orienté, nos pusimos a charlar.

Eran dos judíos oriundos de Minnesota que, según me dijeron, habían decidido conocer la América Latina profunda; habían salido hacía dos años desde su ciudad y viajaban exclusivamente por tierra, para poder estar en contacto con el pueblo y comprender nuestras costumbres, ya que odiaban el estilo yanqui de turismo.

Muy interesado por esa infrecuente actitud, les pregunté cuál había sido el lugar de todo su viaje que más les había impresionado.

El viejito judío me respondió con total firmeza, mientras la viejita judía asentía sonriendo lo que decía su sabio compañero:

«Without any doubt, it was that citadel built by the incas in the Peruvian mountains: Pichi Muchi!»

 

 

 

2 Comentarios
  1. mireille vincendeau dice

    y bueno! pobres! solamente se les lenguó la traba, qué tanto……..

  2. pablo dice

    …JAAAA … GENIAL y DESOPILANTE EL RECUERDO QUE NOS COMPARTE…gracias !

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