Terminó la impunidad

El periodista Lucas Carrasco fue condenado a 9 años de prisión

 

El periodista Lucas Carrasco fue condenado a 9 años de prisión por el delito de “abuso sexual con acceso carnal” contra Sofía Otero. Así lo decidió la jueza Ana Dieta de Herrero, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 9 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Al mismo tiempo, la jueza lo absolvió por la denuncia de otra joven, cuya identidad está reservada. Los fundamentos se conocerán el miércoles 18 de septiembre.

Otero, de 27 años, denunció a Carrasco en 2016 por un hecho ocurrido en febrero de 2013. Por entonces la joven militaba en La Cámpora y acordó ir al departamento del periodista, en Palermo. Una vez allí, lo que comenzó como una relación consentida terminó en un abuso sexual: en un momento, Sofía le pidió que frene pero él siguió y la violó. La joven pudo escaparse porque la hermana del periodista llegó al departamento.“Fueron tres años de un proceso judicial horrible y tortuoso. Agradezco a mis abogades que en todo este tiempo no solo me asesoraron, también estuvieron acompañando y conteniendo. Lo que se logró hoy ya no es para mí, esto es para les que vienen”, dijo Sofía en una breve conferencia de prensa tras conocerse la sentencia.

“No festejamos la condena, no es algo festejable para nosotres. Sí estamos conformes con el fallo del Tribunal. Entendemos que este hecho no debía quedar impune”, aseguró por su parte Natalia D’Alessandro, una de las abogadas de la querella. “Entendemos que este fallo no tiene ningún sentido si no va acompañado del reclamo de la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) que, a pesar de haber sido sancionada hace más de 10 años, solo se aplica en 9 de las 24 provincias del país. También es necesario que se dé una discusión en los medios de comunicación respecto al rol que cumplen en la repetición de estereotipos que refuerzan la desigualdad entre hombres y mujeres, que reproducen la violencia machista, que justifican la cosificación de las mujeres —una situación en la que no hay lugar para la expresión de nuestro deseo— y principalmente una reflexión profunda sobre cuánto colaboran en la formación de varones machistas y que cometen este tipo de abusos”, agregó.

La letrada también hizo referencia al contexto social que posibilitó las denuncias contra Carrasco, en el marco del avance de los feminismos en nuestro país y el movimiento Ya No Nos Callamos Más. “Haber llegado a esta instancia y conseguido que este hecho sea calificado como lo que es, un delito, no es producto de nuestro trabajo como abogadas solamente. Es producto del largo recorrido que viene realizando el movimiento de mujeres y disidencias que permitieron que Sofía se sienta acompañada al realizar la denuncia, que sienta que en el largo y complicado camino que tenía por recorrer no iba a estar sola. Pero no queremos que la única respuesta que tenga el Estado para nosotras sea el castigo penal. Queremos el respeto integral de nuestros derechos y desarrollar nuestras vidas en libertad”, manifestó D’Alessandro.

“Como abogado me parece que es de suma relevancia poner en claro que lo que sufrió Sofía —como muchas otras mujeres— no es una práctica sexual, es un abuso de poder muy fuerte y es un delito aberrante. Me parece importante que el derecho, como discurso social legitimado, empiece a marcar estas conductas porque no va a servir solamente para responsabilizar a los autores sino también para generar la transformación social que queremos”, agregó Matías Busso, otro de los abogados de Sofía, quien aseguró que se trata de “un fallo bisagra”. “No tengo conocimiento de fallos precedentes que den cuenta de que el abuso se puede producir en situaciones en las que, en un principio, hubo consentimiento. En este sentido, es un fallo bisagra que establece que, una vez que se consiente, no hay ninguna carta blanca para el varón: en cualquier momento se puede decir que no, y si el varón insiste con una conducta no consentida ya está configurando un delito. Ese es el mensaje que la Justicia está dando con este fallo”, explicó.

“Yo creo que hoy logramos un gran acto de libertad. Es paradigmático porque una persona fue condenada a prisión, pero siento que va a liberar a muches y que a partir de hoy Sofía es un poco más libre que cuando la conocimos”, resumió el abogado tras conocer el veredicto.

Poco después de escuchar la condena, Sofía habló con LATFEM y dijo “estar contenta” aunque aún no logra dimensionar lo ocurrido. “Si bien esperábamos una condena, no esperábamos que fuera tan alta porque no estábamos enfocades en el monto de la pena sino en que efectivamente hubiera una condena. Estoy contenta pero todavía no tomo dimensión”, manifestó. También hizo referencia al impacto que tuvo el proceso judicial en su vida cotidiana y los prejuicios con los que tuvo que enfrentarse en ese camino.

“El proceso judicial es horrible. Se padece. Te interrumpe la vida. Y si eso me pasó a mí, que tuve recursos a mi favor para llevarlo adelante, no puedo imaginarme lo que viven las que no tienen esos recursos. Por eso digo que esto es para las que vienen. Para que sepan que pueden denunciar y que quede claro que las violaciones también pasan en ámbitos familiares o con conocidos”, dijo Sofía y agregó: “Lo más difícil fue tener que explicar que realmente no consentí si yo había acordado para ir a su departamento y si, en principio, yo había dado un consentimiento. ¿Cómo explico que en un momento yo dije que no y mis pedidos no fueron oídos? Parece mentira, pero lo primero que había que hacer en esta causa era derribar ese prejuicio según el cual si fuiste a la casa de un tipo tenés que acceder a lo que él quiera, que es él quien dispone de tu cuerpo”.

Además denunció la falta de perspectiva de género en el Poder Judicial. “A la Justicia le falta feminismo y entender las desigualdades en todos los ámbitos de la sociedad. Y entender que si callamos tanto tiempo fue porque nos daba vergüenza y teníamos miedo. Yo tardé en denunciar porque, además de que me daba vergüenza y tenía miedo, no podía dimensionar que eso que me había pasado también había sido una violación”, aseguró la joven, que está a punto de recibirse de abogada.

Por último, Sofía señaló la importancia de haber estado acompañada por el feminismo desde que hizo pública su denuncia, en 2016, hasta hoy. “Esta condena para mí significa ejercer nuestro derecho a hablar públicamente y a decir que ya no nos callamos más porque históricamente guardamos silencio. Ya no nos callamos más porque no tenemos por qué hacerlo. Yo no hubiese llegado hasta acá entera sin mis compañeras. No hubiese podido, en ese sentido creo que lo que vivimos es un acto colectivo”, aseguró.

“Hoy cuando estaba con mis compañeras y escuché la condena me sentí libre después de un montón de tiempo. Yo no sé lo que es la justicia, pero creo que esa sensación de libertad que viví hoy debe ser algo parecido”, concluyó.

 

 

 

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