The Trump Show

Estados Unidos militariza su política en plena pandemia y amenaza a Irán y a Venezuela

 

La humanidad vive un momento muy delicado, que podría sortearse sin trastornos adicionales si no tuviera lugar el mandato de algunos Presidentes que impulsan una peligrosa cuota de inestabilidad.

Semanas atrás el clan Bolsonaro abrió una peligrosa grieta con China, siguiendo directrices de algún fanático del norte (Steve Bannon). Ahora es Donald Trump quien lleva adelante una serie de medidas de una irresponsabilidad difícil de dimensionar.

El Presidente de Estados Unidos twitteó el miércoles que Irán está planeando un “ataque furtivo” a las tropas o “activos” estadounidenses en Irak, advirtiendo que el país persa pagará un “precio muy alto” si esto sucede.

Desde Teherán twitteó también el canciller persa Mohammad Javad Zarif: «A diferencia de Estados Unidos, que de manera subrepticia miente, engaña y asesina, Irán sólo actúa en defensa propia».

Trump ya dio muestras sobre las cartas que está dispuesto a poner sobre la mesa cuando el 3 de enero pasado ordenó el asesinato de quien era considerado como el tercer hombre más poderoso de la República Islámica, el general Soleimani; lo que constituyó una acción de terrorismo estatal que ninguno de sus predecesores desde Jimmy Carter para acá se habían atrevido a cometer.

El mismo miércoles, el titular del ejecutivo estadounidense anunció la movilización de una fuerza naval militar hacia el Caribe, cerca de aguas de Venezuela, y el Pacífico oriental.

Buques destructores, barcos de combate, aviones y helicópteros fueron enviados a realizar tareas de «vigilancia».

«Estados Unidos está lanzando una operación mejorada de lucha contra el narcotráfico en el Hemisferio Occidental, para proteger a los estadounidenses del azote mortal de los narcóticos ilegales», señaló Trump desde la Casa Blanca.

Durante el anuncio acompañaron al Presidente su secretario de Defensa, Mark Esper, y el Fiscal General William Barr.

Barr es quien lidera una acusación judicial por narcotráfico contra Maduro en el que las autoridades estadounidenses ofrecen 15 millones de dólares para quien ofrezca información, al mejor estilo del Far West. Lo consideran el líder del cartel de los soles.

 

 

La iniciativa sólo reporta un antecedente, que se produjo en 1989; el objetivo fue Manuel Noriega. En la navidad de ese año, los marines invadieron Panamá para secuestrarlo.

El mismo Barr había redactado en aquella época la justificación legal para la invasión y para que el “FBI pudiera ingresar a tierra extranjera sin el consentimiento del gobierno anfitrión”.

 

 

Noriega, detenido por la DEA luego de la invasión a Panamá.

 

 

Maduro respondió a la movilización militar estadounidense afirmando que “la furia bolivariana está lista y preparada”. Su Vicepresidente, el psiquiatra Jorge Rodríguez, ya había calificado el anuncio como «un intento de desviar la atención» sobre lo que está ocurriendo en Estados Unidos con la crisis sanitaria por el Covid-19.

Un psiquiatra pareciera ser lo que necesita de manera urgente Trump, quien en su declaración también había agregado que “en conjunto con las 22 naciones aliadas, el Comando Sur de los Estados Unidos adelantará vigilancia en incautaciones de cargamentos de droga y dará apoyo en la erradicación”.

El jueves me comuniqué con Caracas y un funcionario del gobierno me informó que se encontraban en alerta roja y que la valoración de su Ejecutivo era que Washington intentaba llevar adelante un “operativo de extracción” de Maduro.

Pensé que tal vez sería un poco exagerado, pero las dudas se evacuaron después de escuchar una entrevista de Mauricio Claver Carone, director del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental (o sea, para América Latina), en la que el influyente funcionario confirma esta temeraria postura.

“En el tema de Venezuela tenemos una particularidad que no hemos tenido desde la década de los ’80 en Panamá, cuando un personaje usurpó los poderes de un Estado y los puso al servicio del narcoterrorismo. Eso lo vimos con Noriega en los ’80 y es lo que estamos viendo actualmente con Nicolás Maduro. Es una amenaza a la seguridad, no solamente a los vecinos de Venezuela y de la región, también de Estados Unidos. Tenemos aquí una amenaza a la vida de los norteamericanos”.

Claver Carone es un consumado anticastrista de la Florida y se lo recuerda en la Argentina por protagonizar un desplante al Presidente Alberto Fernández el día de su asunción, al observar que en los actos hacía presencia el Vicepresidente venezolano Jorge Rodríguez.

Al mismo tiempo que Washington informa que el Comando Sur de los Estados Unidos aumentará la vigilancia, las incautaciones, el despliegue de aeronaves y helicópteros destructivos en dirección a Venezuela, suceden otros hechos en aguas del Pacífico.

Allí patrulla el portaaviones nuclear de la marina estadounidense Theodore Roosevelt que reporta un brote de coronavirus, obligando al gobierno a implementar una evacuación masiva de su tripulación.

Su comandante, el capitán Bret Crozier, había escrito a Washington: «No estamos en guerra. Los marineros no deben morir. Si no actuamos ahora, estamos fracasando para cuidar a nuestro activo de más confianza, nuestros marineros».

Al nivel de contagio que registra Estados Unidos —consolidado como epicentro de la pandemia, gracias a la irresponsabilidad de su Comandante en Jefe—, no resultaría extraño que la flota que se dirige a Venezuela termine gravemente afectada por el virus. Espero que no deban atracar en La Habana para recibir ayuda humanitaria y me pregunto si a Trump acaso le importará algo la vida de sus marineros.

A propósito, el comandante del portaviones Roosevelt fue relevado de su cargo porque “perdió la confianza” de sus superiores.

Jamás me había resultado tan irracional reseñar una multimillonaria asignación de recursos estatales empleadas para la destrucción mientras resulta de extrema urgencia cuidar la vida.

 

 

PD: En enero de 2009 el director de cine Oliver Stone entrevistó a Néstor Kirchner, quien le relató una anécdota sucedida con George W. Bush durante la Cumbre de las Américas de Monterrey en 2004.

Narraba Néstor: “Se genera una discusión en Monterrey y yo digo que acá la solución para generar rápidamente… que es la solución que hay que hacer ahora, le dije a Bush, es un Plan Marshall; y se paró de la silla y se enojó, me dijo Plan Marshall, ¡no!, esa es una idea loca de los demócratas, me dice; y que lo que hay que hacer acá y la mejor manera de dinamizar es… Estados Unidos ha crecido en base a las guerras, me dijo. Así me lo dijo”.

Trump trasunta la misma atrocidad humana.

 

 

 

1 comentario
  1. Augusto Parma dice

    Trump quiere su propio «incidente en el golfo de Tonkín». Para los EEUU, Guerra significa armas, logística y pertrechos. Por ende, se mantiene bien aceitado el negocio armamentístico. El famoso «complejo militar-industrial». Además, estar en guerra ayuda al mandatario que pugna por su reelección.

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