Dólar y movimiento de capitales

Más trabajo argentino para importar  el mismo trabajo extranjero es el modelo Macri de integración al mundo

 

Más trabajo argentino para importar el mismo trabajo extranjero es consecuencia del modelo Macri de integración al mundo. La liberalización de la cuenta capitales tornó posible superar cualquier récord de formación de activos externos según datos del BCRA, eufemismo elegante de la fuga de capitales, este nuevo esfuerzo del factor trabajo —otra disminución de su ingreso medido en dólares— es la verdadera contracara de aquello que Macri repite desde el primer día: «¡Hemos regresado al mundo! ¡Nos han recibido con los brazos abiertos!» Porque como en todos los órdenes de su discurso sus propios números lo contradicen.

Veamos los últimos datos disponibles. Si analizamos las importaciones 2016-2018 (188.322 mm.usd.) vs el período 2013-2015 (200.380 mm.usd.), el total general disminuyó -6,1% aunque las importaciones de bienes de consumo aumentaron 18,5%, mientras que de similar comparación surge que las exportaciones 2016-2018 disminuyeron 11,5% con respecto al 2013-2015 (201.151 mm.usd. vs. 178.089 mm.usd), destacándose la caída de las manufacturas de origen industrial 15,6%.

En resumen, la comparación de la suma de importaciones y exportaciones entre ambos períodos, verdadero indicador de la integración de la economía en el orden internacional, refleja una disminución del 8,8% durante la gestión cambiemita (401.532.mm.usd.vs 366.312 mm.usd)

Contrariamente a esto, la cotización del dólar estadounidense en esta gestión tuvo un comportamiento radicalmente diferente si analizamos el comportamiento del tipo de cambio actualizado por el índice de precios mayoristas

El tipo de cambio expresa el precio en dólares que asignamos fundamentalmente al trabajo argentino para ofrecer nuestros productos y el precio que pagamos por el trabajo extranjero. Es decir, desde diciembre 2015 hasta ahora hemos devaluado nuestro trabajo de manera tal que para el mismo producto que demandaba cierta cantidad de trabajo argentino ahora demanda un 57,3 % más o el necesario. Para exportar ese producto ahora se paga 28,3 % menos aunque hayamos visto que esto no tuvo efecto sobre importaciones y exportaciones, contradiciendo el lugar común de la competitividad del tipo de cambio alto y el efecto sobre las exportaciones, solo se concretó una gigantesca transferencia de ingresos a los sectores exportadores y a aquellos cuyos precios en el país están dolarizados.

¿Porque esta devaluación tan significativa si la balanza comercial no tuvo un cambio tan drástico? Porque falta analizar otra arista del tema, el movimiento de capitales que fue la bandera de corso de los gestores de esta tragedia económica, mientras la ansiada lluvia de inversiones se convertía en sequía, las inversiones extranjeras directas disminuyeron un 18% (24.157,8 mm usd 2016-2017-2018 y I° trimestre 2019 vs. 29.619 mm usd 2013-2013-2014 y I° trimestre 2015) el endeudamiento externo se incrementaba en más de 100.000 mm de dólares y la fuga de capitales en el mismo período superaba los 90.000 millones.

Es esta la grieta, distinta a la que describía Sarmiento en Facundo pero pero tan desesperadamente vigente como la primera, la que genera la brecha que devalúa el trabajo argentino toda vez que el compulsivo atesoramiento de dólares desangra nuestra economía. (Según el Presidente de BCRA, Guido Sandleris, fundamentalmente 26.000 argentinos son sus principales protagonistas, un 2% de los actores; los mismos que blanquearon 96.000 millones de dólares y reclaman el libre albedrío para despedir trabajadores.)

Desde 1976 se han aplicado todo tipo de medidas económicas y el liberalismo fue hegemónico, excepto entre 2002 y 2015. Dos denominadores comunes se destacan en esas gestiones, por un lado los instrumentos y las coincidencias de Martinez de Hoz, Cavallo y ahora Prat Gay/Dujovne: apertura, incremento de deuda externa, desindustrialización y default, y cada vez un nuevo escalón más abajo en cualquier indicador social que se compare y, por el otro, la formación de activos externos de argentinos que obviamente en la era Macri logro superar cualquier récord, el promedio mensual de la gestión del mejor equipo hasta julio 2019, 1.709 millones de dólares es 17.4% superior al período (sin restricciones cambiarias)  enero 2008- noviembre 2011, que totalizó 1.455 millones de dólares y lamentablemente desde junio 2003 hasta julio 2019 se fugaron 173.150. Un ejemplo de este desquicio es que el BCRA, en su Informe Mensual del Balance Cambiario y Evolución de Reservas Internacionales además del ítem Formación de activos externos del sector privado no financiero desde julio 2017 debió incluir un nuevo egreso que denominó Concepto no informado por el cliente (¡totaliza 14.561 millones de dólares!!!)

Es imposible pensar en cualquier estructura económica que se plantee recuperar el trabajo sin atender  a este tema.

 

 

 

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