Todos los caminos llevan a Almagro

La trastienda de los observadores argentinos en Bolivia

 

Durante la madrugada del sábado 9 al domingo 10 de noviembre, uno de los dos observadores argentinos invitados a participar de la Auditoría de la Organización de los Estados Americanos en Bolivia recibió un llamado. Desde la OEA le adelantaron que iban a difundir los resultados preliminares del informe originalmente previsto para el martes 12. El argentino, Gerónimo Ustarroz, no estaba de acuerdo con la decisión ni con la metodología de chequeo de datos implementada por el organismo para evaluar el escrutinio del proceso electoral. Y lo dijo.

Esta semana el jefe de la OEA, Luis Almagro, acusó de espías a Ustarroz y al otro argentino enviado a la observación, Santiago Eguren. Ambos habían sido invitados oficialmente por la OEA a Bolivia, y se encargaron de explicarlo: les pagaron pasajes, los alojaron en hoteles y compartieron esos días con los observadores del organismo. La invitación original incluía a Jorge Landau, el veterano jefe de los apoderados del Partido Justicialista argentino. Landau no pudo viajar porque acababan de realizarse las elecciones en el país y él aún seguía los trámites. Viajó Ustarroz del PJ nacional y, en su lugar, se sumó Eguren de la provincia de Buenos Aires, ambos del espacio que llevó a la presidencia a Alberto Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner.

En La Paz pasaron días extraños. La auditoría empezó el 1 de noviembre. Y la OEA todavía era abucheada por las multitudes en las calles. Hacia el interior, ante los observadores, el organismo se había comprometido a entregar una serie de cuatro informes para comprender qué iban a hacer. Los informes incluían una peritación sobre las actas certificadas del escrutinio del 20 de octubre, un peritaje informático, cadena de custodia y metodología del conteo. Pero la OEA no entregó los informes. Por eso Ustarroz dijo estos días que estaban a ciegas, y no les daban información. Más tarde supieron que uno de los ejes del informe preliminar iba a incluir una impugnación de 1.500 actas (mesas) de las 34.551 en juego. La OEA proponía una metodología de cotejo con una comparación de 1.500 actas del escrutinio provisorio, pero eso también era un problema: el escrutinio provisorio había sido impugnado por el organismo.

Cuando se acercaba la noche del 9 al 10, los argentinos no estaban dispuestos a apoyar el informe. Hubo malestar. Según supo este medio, intentaron convencerlos de que lo hicieran. Los rosquearon, como explican en la lógica de las negociaciones políticas. Esas roscas fueron insistentes. Pero finalmente, ambos volvieron a Buenos Aires y entregaron al equipo de Alberto Fernández un documento con una impugnación a esa Auditoría.

Ustarroz dijo algo de esto en declaraciones públicas: «La OEA hizo una auditoría que emitió un dictamen preliminar, lo apuraron y las consecuencias están a la vista. Ahora, si mienten en algo tan burdo como acusarnos a Santiago y a mí de espías, los informes técnicos me hacen dudar».

Las dudas, de hecho, explican por qué no aprobaron el informe. Pero, ¿por eso Almagro habló de espías? ¿Por qué el jefe de la OEA salió a acusarlos? ¿Hablaba de ellos? ¿Había otros argentinos en la delegación?

Si eran ellos, puede pensarse que el uruguayo buscó una coartada ante una eventual difusión del informe de los dos apoderados, que contradice al que hizo el organismo. ¿Pero sus voces son tan importantes?

Si bien ya hubo otros reportes muy críticos sobre el informe de la OEA, puede pensarse que éste tiene el plus de que está hecho por dos de los observadores que participaron de la Auditoría como invitados. Pero hay otras dudas abiertas.

La OEA no entregó el informe definitivo. Sólo difundió una versión preliminar. ¿Por qué aún no lo hizo? La misión estuvo integrada por un equipo de 36 especialistas y auditores de 18 nacionalidades, entre ellos: abogados electorales, estadísticos, peritos informáticos, especialistas en documentos, en caligrafía, en cadena de custodia y en organización electoral, según el propio organismo. El grupo de expertos y auditores arribó a Bolivia el día 31 de octubre y comenzó sus actividades el 1° de noviembre. ¿Todos ellos aprobaron el informe? ¿Quiénes eran? ¿Qué dijeron?

Evo Morales acaba de pedir una Comisión de la Verdad para revisar los resultados de las elecciones del 20 de octubre. Consumado el golpe con la intervención de las Fuerzas Armadas que lo forzaron a renunciar a golpes de Twitter del jefe de la OEA, que desde el día de las elecciones cuestionó en público la metodología del país mientras el mesiánico Luis Fernando Camacho agitaba las redes con amenazas de paro en la calle. Ahora, con los muertos, los tanques cazando opositores y una Presidenta de facto que habla de revolución, Evo Morales exige lo que se hace en cualquier investigación penal: volver a la escena del crimen.

El Presidente dijo que tiene dos informes de organismos independientes que muestran que no hubo fraude. Los dos informes más importantes en esa línea se conocieron hace diez días. Uno es del norteamericano Michigan Walter Mebane, experto en fraude electoral. Y otro del CEPR, Centro de Investigaciones Políticas y Económicas que reúne académicos alrededor de los nombres de dos premios Nobel. A ese informe se sumó un tercero del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Todos discuten los resultados preliminares de la auditoría que exigió repetir las elecciones.

Mebane se concentró en el debate del fraude. Dijo que las evidencias podrían indicar fraude en 274 de las más de 34.000 mesas, un número habitual en otros comicios, y que si se las sacan no cambia el resultado de triunfo de Evo Morales por más de diez puntos de diferencia con Carlos Mesa. El segundo y tercer informe se concentran en los datos de la cuenta provisoria (no vinculante) y la cuenta definitiva. Trabajan sobre el debate que se abrió por la interrupción del escrutinio el día de las elecciones: el punto que la OEA objetó con mayor énfasis. Explicaron que la interrupción estaba prevista y que se había repetido en elecciones anteriores.

  • En el referéndum constitucional de 2016, el Tribunal Superior Electoral celebró una conferencia de prensa a las 18.15, donde anunció resultados preliminares con el 81,2% de las actas procesadas.
  • En ocasión del referéndum autonómico de 2016, el TSE publicó resultados preliminares a las 19.30 con un nivel de procesamiento de entre el 66,7 y el 100% de las actas según cada jurisdicción.
  • En las elecciones judiciales de 2017, se dieron a conocer resultados preliminares a las 21.30 con el 80% de las actas procesadas, avalados en su momento por Misión de Expertos Electorales de la OEA.

Y el dato importante es que no hubo variaciones entre el escrutinio provisorio y el definitivo.

Lo que hubo, en cambio, fue una manipulación de la información. Hubo distintas versiones sobre las razones de la interrupción. El gobierno dijo que faltaba la carga de los lugares más alejados y más pobres, números que iban a mantener las diferencias. También que el sistema tenía previsto esa interrupción porque se hacía así en cada elección. Y que había fallado el sistema. La OEA trabajó sobre esas hipótesis e incluyó otra según la cual la cuenta se había interrumpido cuando los números de la oposición achicaban la brecha con el oficialismo. La continuidad del escrutinio oficial demostró que eso no era así. Pero la CELAG dijo que al tomar esa hipótesis, la OEA intentó introducir en la opinión pública una deducción falsa: la del fraude y manipulación de datos sin tomar en cuenta las características demográficas de los votos de la población que faltaban contar.

El punto importante es que la acentuación de la OEA —la interrupción— licuó lo más importante: el resultado del escrutinio definitivo.

En ese sentido vale la pena volver a una imagen y a una información.

El Twitter de Luis Almagro tras la salida de Evo Morales. No quiso encuadrar los sucesos como golpe, pero además volvió a poner en duda el proceso electoral.

 

 

Es por todas estas dudas que ahora la CELAG acaba de exigir a la OEA la difusión de la Auditoria final. Y el nombre de las personas que la hicieron. Y las posiciones de disidencia. Si las hubo. El coordinador de la CELAG, Alfredo Serrano, dice: «Hemos solicitado la información precisamente sobre quienes son los firmantes del informe porque no hay transparencia al respecto. La primera respuesta que la OEA nos nos ha dicho prácticamente nada, ahora hemos hecho una segunda presentación para ver si nos dan información precisa».

 

 

La primera decisión de la OEA

Tal vez vale la pena un aporte. Una de las primera escenas del momento cero de este debate: el día de las elecciones. La evaluación hecha un día después de las elecciones por el Observatorio de la Democracia del Parlamento del Mercosur (ODPM).

El Parlasur es el único organismo regional en el que aún conviven parlamentarios de la oposición y oficialismo de Venezuela, representantes del Brasil de Jair Bolsonaro, de la oposición y oficialismo argentino, de Paraguay y Bolivia. El organismo fue uno de los primeros en pronunciarse categóricamente contra lo que definió como golpe cívico-militar en Bolivia, en una votación con 44 votos a favor y 4 en contra. A La Paz viajaron cuatro parlamentarios como observadores para las elecciones generales: Alexander Andreatta de Brasil, Mario Metaza de Argentina y dos de la derecha de Paraguay, José Torres de la Asociación Nacional Republicana y Pedro Duré del Partido Liberal Radical Auténtico.

Todos ellos firmaron un documento consensuado en el que no objetaron ni votaciones ni escrutinio y felicitaron a las autoridades. Entregaron el informe el lunes 21 ante el Superior Tribunal Electoral y en una reunión en la que estaban todos los integrantes de las representaciones diplomáticas del mundo enviadas como observadores. Y todos los representantes manifestaron la misma postura. Todos a excepción de la OEA, que para sorpresa de los participantes no estuvo ese día en la sala.

«Todos los organismos que estuvimos ahí no objetamos el proceso electoral y no detectamos ninguna anomalía precisamente en ese proceso», explica a El Cohete a la Luna Mario Metaza, el parlamentario del Frente para la Victoria argentino que integró la delegación. «Con respecto al resultado, no nos pronunciamos porque aún estaba todo en veremos sin una definición, pero sí se hizo una observación sobre la razón de la interrupción del conteo y se observaron cuestiones de la lentitud del escrutinio del órgano judicial Plurinacional pero eran aspectos muy menores, nada que podría llegar a pensar que podía haber fraude».

Las elecciones generales del 20 de octubre se hicieron con presencia de los siguientes auditores:

  • 91 de la OEA
  • 22 de Uniore (Unión Interamericana de Organismos Electorales)
  • 2 de la UE (Unión Europea)
  • 4 del ODPM – Parlasur
  • 3 del Parlamento Europeo
  • 97 representantes diplomáticos acreditados
  • 9 de la Cancillería Británica

La misión llegó a Bolivia seis días antes de las elecciones del 20. Y permaneció hasta la noche del lunes 21, por lo menos la del Mercosur. La última reunión se hizo el lunes 21 a las 14. Quienes estuvieron expusieron a viva voz.

 

Metaza en el edificio del Superior Tribunal Electoral.

 

El Parlasur ponderó la concurrencia de los ciudadanos a las urnas, el horario de apertura, la tranquilidad de la jornada. De la interrupción de la cuenta, introdujeron un punto menor en las conclusiones y en las recomendaciones sugirieron mejorar el sistema de escaneo para comicios próximos. En cambio, llamaron la atención sobre la difusión de los datos que estaba haciendo la oposición que ese mismo día salió anticipadamente a decir que había ganado porque se abría la chance de la segunda vuelta.

Conclusiones:

  • La jornada electoral en este 20 de octubre ha culminado de forma exitosa, donde la población boliviana ha demostrado una conducta ejemplar de forma pacífica y democrática. Ocurrió dentro de los parámetros democráticos aceptados universalmente, marcado por un proceso electoral plural, representando un éxito desde el punto de vista del funcionamiento del proceso electoral.
  • Sin embargo, expresamos nuestra preocupación ante los inquietantes comentarios y expresiones de los candidatos incluso antes de la conclusión y publicación de los resultados preliminares del sistema TREP (transmisión electrónica de datos), sin el reconocimiento oficial. Las elecciones generales, por todo que la comisión pudo constatar y presenciar, podrá dejar cuestionamientos antes de estos anuncios por los distintos candidatos.

Sobre la interrupción del conteo, en el punto tres de los únicos cuatro que escribieron, explicó lo siguiente:

  • Aunque haya ocurrido una falla operacional del TREP en el recuento de votos, retrasando la publicación de los resultados preliminares, fue posible percibir que la disputa fue tranquila y la población la asistió, no se notó ningún inconveniente en la ruta que los representantes del ODPM asistieron.

Y luego dijeron:

  • Así, felicitamos a todos los actores políticos de Bolivia, a los vocales de mesa, policías y funcionarios que se desempeñarán durante todo el proceso electoral e instamos a los candidatos a esperar los resultados oficiales emitidos por la OEP.

La participación en esa reunión, sin embargo, no fue fácil. Los comisionados habían sufrido embestidas de los grupos más violentos movilizados contra el MAS.

Metaza y el resto se alojaron en el hotel Real Plaza de Convenciones, sede de otras delegaciones y del escrutinio oficial. Durante los días previos habían hecho recorridas oficiales y reuniones de capacitación sobre el Sistema de Transmisión Electrónica de datos conocido por las siglas TREP, comparable para los argentinos con el sistema de transmisión implementado por el gobierno de Mauricio Macri con SmartMatic para las PASO y las generales de 2019.

«Los observadores recibieron la presentación y explicación de los aspectos generales operativos, tecnológicos y de la normativa —reseñaron— que demarca la elección general. Esta capacitación fue amplia, clara, pertinente y oportuna».

Durante la semana vieron dos situaciones que les llamaron la atención. La primera fueron las preguntas que les hicieron los medios locales: ya les preguntaban por el fraude en una agenda que trabajaba con esa hipótesis como eje de las elecciones. La segunda, las declaraciones del principal candidato de la oposición, Carlos Mesa. También con la hipótesis del fraude, aseguró que si Morales ganaba las elecciones iba a desconocer los resultados.

La delegación siguió con la agenda. Hizo las capacitaciones. Y el día de las elecciones recorrió varias escuelas. En escuela Agustín Aspiazo votaba el Vicepresidente Álvaro García Linera. Metaza cuenta que desde temprano le llamaron la atención ciertos movimientos que terminaron entendiendo cuando entró el Vicepresidente. Una multitud se abalanzó para gritarle y se lo hubiesen llevado puesto, dice, si él no hubiese llegado con equipo de custodios. «Nunca vi en un día de elecciones esa situación de violencia sobre un Vicepresidente», dijo el parlamentario.

Ese día estuvieron en otras tres escuelas con la situación siempre normal. Aquí un ejemplo:

  • Unidad Educativa Evita Perón – A las 10,45 en el horario de llegada, todas las mesas habían sido constituidas. Fueron contabilizadas 23 mesas. Se percibió una mesa de información con delegados capacitados con acceso al APP (Aplicativo móvil) de información del OEP. Todavía la accesibilidad se mostró precaria. También se percibió que los jurados de mesa estaban muy comprometidos y capacitados. Se constató la alta presencia de los delegados de partidos y/o alianzas políticas en el recinto en la hora. Se percibió importante cantidad de personas con dificultades para desplazarse quienes tuvieron inconvenientes para acceder a sus correspondientes mesas debido a que las características físicas del lugar complicaron el acceso. No existen rampas para personas con discapacidad y muchas de las mesas se encontraban en planta alta, solo accesible mediante escaleras.

A las 20, la delegación observó los primeros resultados con el escrutinio provisorio de 80 por ciento con ventaja para Evo Morales, ocho puntos de los diez requeridos para evitar la segunda vuelta. En ese momento se interrumpió el cálculo. A los observadores les dijeron que la demora era por saturación, una hipótesis que hoy no se descarta asociada a un hackeo, y porque se había complicado la carga de las actas del interior.

En ese contexto, oyeron a Mesa celebrar anticipadamente la victoria. Y en paralelo crecieron las protestas en la calle hasta alcanzar la sede del hotel. Para entonces se movilizaban los grupos cívicos de Camacho y los que respondían a Mesa intentaron atacar el hotel.

«Estábamos adentro y se nos venían encima», dice Metaza. La seguridad logró detener a los que estaban afuera pero los observadores debieron cambiarse la ropa, sacarse los chalecos de identificación y las credenciales. Y al día siguiente los hicieron salir por una puerta de emergencia, caminar tres cuadras para no ser reconocidos, subir a una combi y dirigirse al Tribunal para entregar los informes.

 

Las movilizaciones al hotel Plaza.

 

Esa tarde, después de entregar el informe, los llamaron de la Embajada argentina en La Paz para avisarles que Evo iba a reunirse con todos los observadores al día siguiente. Esa noche, sin embargo, volvieron a llamarlos para cancelar el encuentro.

Como se dijo, la OEA no estuvo en la reunión de esa tarde ante el Superior Tribunal Electoral. Hoy Metaza todavía sigue sorprendido. Pero tal vez basta volver a los twitts.

 

Día 20

 

Día 21, reenvío de un tuit de la Casa Blanca, el subsecretario de Estados de Estado para América Latina.

 

 

 

 

 

Fue el último twitt del día. Es decir, cuando se hacía aquel encuentro de observadores en el Superior Tribunal Electoral, la OEA ya tenía una evaluación distinta. El resto es historia conocida.

 

 

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6 Comentarios
  1. Pedro dice

    No sabía que La Chilindrina escribía artículos.

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