Las campañas extraviadas

El acuerdo del Mercosur y la UE difícilmente sea avalado por los Parlamentos de los países signatarios

 

La decimocuarta cumbre del G20 que transcurrió en Osaka, Japón, evidenció el repetido intento del Presidente de los Estados Unidos por reconfigurar los frágiles equilibrios internacionales. La multiplicidad de los conflictos desplegados por Donald Trump busca detener (o retrasar) el deterioro de su hegemonía, arremetiendo contra la creciente multipolaridad que diferentes actores internacionales promueven.

Las dimensiones básicas sobre las que se dilucidan los conflictos quedaron expuestas en Osaka, a partir de: (a) la disputa por la preponderancia científico-tecnológica, (b) las discrepancias en torno a los desequilibrios tarifarios (que remite a la pugna por los superávits o déficit de las balanzas comerciales) y, (c) la contienda en relación al control de zonas de influencia, capaz de digitar la vigilancia de territorios, circuitos marítimos y áreas del ciberespacio.

El primer capítulo remite a lo que muchos analistas denominan como formas de autoridad prospectiva, ancladas en la información y en la potencial cooptación cultural de vastos colectivo demográficos. Quienes obtengan ventajas en este plano, se conjetura, lograrán imponer visiones del mundo capaces de modelar formatos de comercialización. La convergencia digital (de la que las patentes y redes de 5g son futuros pilares) implica la capacidad potencial de orientar voluntades hacia diferentes formas de consumo y, al mismo tiempo, monitorear los movimientos, las orientaciones y los deseos. En este plano, los medios de comunicación y las centrales de inteligencia (públicas o privadas) quedarían entrelazadas, extinguiéndose la autonomía (ya hipotética) de las primeras, siempre y cuando los Estados continúen manteniéndose ajenos al proceso.

La segunda de las disputas se asienta en el déficit crónico de Estados Unidos, tanto en el de su balanza comercial como en la fiscal, ambos vinculados además a la potencial diversificación de formas de intercambio comercial por fuera del dólar. La utilización de la moneda estadounidense ha sido el soporte con que Washington ha logrado sortear, desde la década del ’70 hasta la actualidad, el deficitario status de sus estructuras económicas.

El tercero es de índole militar y se basa en la capacidad de controlar o intervenir en determinados espacios geográficos, rutas de tránsito comercial y depósitos de recursos naturales. La desforestación y las tecnologías depredatorias de acceso a minerales e hidrocarburos (como el implementado por el fracking), incentivadas por las empresas trasnacionales, explican el reiterado fracaso de las dóciles iniciativas, manifestadas en las últimas cumbres del G20 hegemonizadas por Donald Trump, para quien el cambio climático es una invención científica no fidedigna.

 

Guerras múltiples, ganancias concentradas

 

 

 

Los think tanks republicanos vienen advirtiendo, desde hace cuatro décadas, que la única forma de darle continuidad a la hegemonía geoestratégica de Washington supone la reconfiguración de estos tres marcos de referencia, impidiendo que sigan ampliando la multipolaridad.[1] La guerra tarifaria planteada por Trump contra Xi-Jinping, sumada a la interdicción contra el gigante de las telecomunicaciones Huawei, se inscribe en las dos primeras dimensiones. Y el conflicto en torno a los debates medioambientales remite al tercero de esos capítulos. La ausencia de debates en torno a las intermediaciones financieras globales, específicamente las especulativas, se explica a partir del beneficio que dichos flujos proveen a los mercados de capitales de los países centrales, mayoritariamente presentes en el G20, quienes omiten su tratamiento al ser solidarios con la continuidad de los mismos.

Los escarceos bélicos en el sur de la península arábiga, vinculados al conflicto en Yemen y el control del estrecho de Mandeb (por donde transita un 20 % del petróleo mundial), remiten al intento por parte de Washington de condicionar al mayor proveedor de hidrocarburos de China, la República Islámica de Irán, que además ha informado durante las últimas semanas sobre la decisión de darle continuidad a su proyecto de enriquecimiento de uranio, luego del abandono por parte de Estados Unidos del acuerdo conocido como 5 + 1, firmado originariamente en 2015. En este mismo plano, que remite a la tercera de las dimensiones de disputa global, Rusia ha obtenido un logro trascendente al quebrar el modelo de preponderancia atlantista, históricamente regido por Washington a través de la OTAN, reconvertirse en un facilitador central de la cuasi finalización de la guerra civil siria y establecer en forma simultánea vínculos de cooperación estratégica con Israel. En este marco, la inquietud del trumpismo se profundizó en Osaka ante la confirmación del acuerdo entre Putin y el primer mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, cuyas Fuerzas Armadas se aprestan a incorporar los misiles de última generación (S-400), capaces de romper la superioridad de los cazas estadounidenses F-35, también en posesión turca.

La agenda preparada por el primer ministro japonés Shinzo Abe no incluyó algunos de los temas centrales que se debatieron en Osaka. Entre ellos figuraron las crisis migratorias del Mediterráneo y del norte de México, el Brexit y la situación de los Derechos Humanos al interior de las monarquías absolutistas arábigas, o las matanzas recurrentes en Colombia. A pesar de que no estaba en el orden de temas a ser tratados, no pudo ser omitida la fracasada ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro por parte del Grupo de Lima, impulsada por Mauricio Macri, Sebastián Piñera y Jair Bolsonaro. Estos tres mandatarios, presentes en la cumbre, recibieron la noticia en Osaka de que Uruguay abandonó la 49 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, en apoyo a las autoridades legítimas de Venezuela. Las deliberaciones de la OEA se llevaron a cabo en Medellín, Colombia, en forma simultánea al G20 y se constituyeron en un nuevo fracaso en la política de Washington, obsesionado en deteriorar al gobierno chavista. La delegación oriental abandonó el encuentro al ser sorprendida, junto a las representaciones de Bolivia, Nicaragua y México, por la acreditación intempestiva e inconsulta de representantes de Juan Guaidó, primer legislador en la historia de América Latina en autoproclamarse Presidente.

Por su parte, el gobierno de Mauricio Macri prolongó en Japón su campaña electoral tendiente a conquistar avales para su reelección, socorrido por varios jefes de Estado extranjeros que apuestan a su continuidad como garantía para darle viabilidad al modelo neoliberal que le es beneficioso a las empresas monopólicas trasnacionales y a los centros financieros asociados a ellos. El promocionado acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur que se concretó en Bruselas ha sido publicitado por la cancillería argentina como un éxito del oficialismo, cuando difícilmente sea aprobado por los Parlamentos de los países signatarios, ante los groseros desequilibrios que pretende instaurar.

El desorden global tiene socios menores y grandes beneficiarios. Macri está entre los primeros. Pero sus víctimas actuales y potenciales pueden llegar a ser incontables.

 

 

 

 

 

 

 

 

[1]. Gwiazda, Adam: Controversies over the US Hegemony in the Multipolar World. Politics in Central Europe, 6 (1), Págs. 7-21. Disponible en http://bit.ly/2X8Ej2f

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5 Comentarios
  1. Susana dice

    Es de esperar que este caballo de Troya -porque para el gran público así será hasta que compruebe tardíamente sus nefastos efectos-no sea aprobado por los parlamentarios de los países involucrados.
    En cuanto a los diferentes aspectos que la nota aborda respecto de otras cuestiones internacionales, podrían analizarse minuciosamente «los por qué». Sin embargo, prefiero volver a lo vernáculo. Porque resulta increíble que un desgobierno como el que soportamos; plagado de corrupción, asesinatos e impunidad; y donde campea día a día la inequidad, sumiendo en la desesperación a miles de familia, sigue impertérrito por andariveles que, decir tan sólo que son errados es una falta de respeto al más desprevenido: son una burla impía, son ya siniestros, con horrible carcajada como telón de fondo. Si se tratara de los primeros tiempos de esta pesadilla mafiosa, con gran indignación diría, igualmente, «es comprensible». Pero a esta altura del partido-que no es Argentina/Brasil, precisamente- resulta ya inexcusable, socialmente hablando.
    ¿Será que el buscado «efecto Basílica de Luján», hizo inflar nuevamente al deleznable y cocorito globo amarillo?

  2. gerardo senderowicz dice

    JORGE
    Rescato frases para el análisis:
    «los Estados continúen manteniéndose ajenos al proceso»… Los estados TIENEN que hacerse cargo; debemos refundar el parlasur a partir de la esperada reelección de Evo, los resultados que se den aquí, y el gobierno uruguayo y trabajar en éstos aspectos.
    «las crisis migratorias del Mediterráneo y del norte de México, el Brexit y la situación de los Derechos Humanos al interior de las monarquías absolutistas arábigas»… les importa un pito.
    El promocionado acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur que se concretó en Bruselas….tal como lo hablamos en la semana, en oportunidad de la fallida aprobación por parte del senado del «Tratado de Cooperación en Materia de Patentes» (PCT), no es mas que otra opción que están tratando de utilizar las potencias para someternos definitivamente.
    Un fuerte abrazo y el viernes hablaremos de las herramientas para una militancia popular.

  3. apico dice

    Impecable nota,como siempre. Me gustaría saber,si los efectos del Capitalismo salvaje,hoy denominado Neo liberalismo,produce iguales efectos económicos en las poblaciones de los países centrales ricos,que en los de las áreas periféricas,como en nuestro caso. Creo que darle repuesta a esta pregunta ayuda a comprender cual puede ser la salida.Cuando puedas sería enriquecedor tu análisis. Un saludo peronista.

    1. Jorge Elbaum dice

      Creo, Apico, que los efectos nunca son idénticos. El sufrimiento social acumulado es superior en los países periféricos. Además se da el caso, como sucede hoy con Trump, que sus sectores dominantes (a los cuales el supremacismo blanco expresa) intentan la mejora en los nivele de ocupación de los ciudadanos de sus países, sobre todo de los WASP, y que por eso presionan para el retorno de sus empresas, ayer desterritorializadas.

  4. Javier dice

    Me emociona como Elbaum, se involucra con sencillez y profundidad los temas que a los pobres y jubilados nos llegan de rebote, el plan siniestro de Mauticio Macri i para pasar a la historia como el Pte mas entregador de los intereses argentinos

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