Un fondo de emergencia

Una propuesta de la CTA de los trabajadores ante la pandemia

 

En estos días, ante la grave situación provocada por el avance global de la epidemia de Covid-19, estamos demostrando una vez más la enorme reserva de solidaridad que existe en nuestro pueblo. El gobierno argentino ha afrontado con inteligencia y sensibilidad esta prueba, procurando evitar el colapso del sistema de salud y al mismo tiempo tratando de paliar las dificultades que el distanciamiento social genera en la vida de quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad. Nuestro país, tal como ha sido reconocido a nivel internacional, y particularmente destacado por la Confederación Sindical Internacional, está a la cabeza de los Estados que han adoptado resguardos importantes para proteger la salud, el empleo y los ingresos de sus poblaciones. Los ejemplos contrapuestos a esto los constituyen los casos de Estados Unidos, Brasil y Ecuador, cuyos gobiernos impusieron la lógica del darwinismo social con las consecuencias dramáticas que hoy estamos viendo.

Sin embargo, es preciso advertir que esta emergencia sanitaria se produce en el contexto de la pauperización de millones de argentinos como consecuencia de cuatro años de gobierno de Mauricio Macri. La destrucción producida por el saqueo especulativo que endeudó al Estado y empobreció al pueblo argentino, hace mucho más difícil sostener en el tiempo medidas como el distanciamiento social.

La paralización de la actividad económica debida a las restricciones a la circulación impacta de lleno en los sectores de la población cuyo sustento diario exige salir a la calle.

Las personas más vulnerables, ya golpeadas por el abandono sufrido en años pasados y del cual apenas empezaban a recuperarse, están hoy más expuestas no sólo a la enfermedad sino a que se agrave su condición de pobreza.

Por ello esa parte de nuestra población no puede soportar el aislamiento sin asistencia directa de un Estado que ha sido desfinanciado hasta el agotamiento por las políticas del anterior gobierno. Es la misma población sobre la cual pesa de manera desproporcionada todo incremento de los precios de los productos esenciales para la vida. Los alimentos y los artículos de higiene no pueden seguir aumentando. Hay que controlar los precios y castigar a los especuladores. Para ello la emergencia requiere fortalecer las posibilidades de la acción estatal en todos los niveles, desarrollando instrumentos de política pública, pero también dotando rápidamente al Estado de mayores recursos económicos.

Para eso es necesario exigir más a quienes tienen mayor capacidad contributiva, y pedir mayores esfuerzos a quienes la recesión económica en el peor de los casos sólo hará perder, eventualmente, una porción de las riquezas que nunca han dejado de acumular. Pero es precisamente ese poderoso núcleo del empresariado que se ha enriquecido con la concentración económica y la especulación financiera, cuyas ganancias dolarizadas están en los paraísos fiscales, el que hoy pretende imponer por encima de cualquier lógica solidaria la ley del más fuerte.

El ejemplo paradigmático de esto fue el despido de 1.450 trabajadores dispuesto por Techint, la empresa de Paolo Rocca, el hombre más rico de la Argentina, cuyas ganancias anuales superan los 400 millones de dólares. Esta brutal decisión no solo se explica desde la óptica de un despiadado calculo económico, sino que está dirigida a convertirse en la punta de lanza de una ofensiva de los grupos dominantes que, con acciones como esta, pretenden dejar claro que no están dispuestos a aceptar medidas que le devuelven al sector público capacidad de incidir sobre las ciegas leyes del mercado.

La rápida reacción del Presidente Alberto Fernández calificando de miserables a quienes despiden en medio de esta crisis y la firma del decreto estableciendo la prohibición de despedir durante 60 días, generó la reacción de algunos empresarios y del núcleo más retrogrado de la alianza Cambiemos que, reavivando el discurso de la antipolitica, histórico caballito de batalla de la derecha, replicó convocando al cacerolazo para que los políticos se bajen los sueldos. Cumpliendo aquello de que no hay mejor defensa que un buen ataque, intentan sacar rédito del supuesto desgaste político que debería afrontar el gobierno a partir de que el malestar por las condiciones del aislamiento se fuera intensificando. Esa especulación constituye una extorsión que pretende presionar al poder democrático y a la opinión pública, para poner por encima de cualquier otra consideración su rentabilidad empresaria y, a la vez, favorecer al sector más duro de la oposición. En una situación como la actual, cuando la protección de la vida es el valor que convoca al esfuerzo comunitario, la avaricia y la mezquindad que revela este accionar resultan especialmente obscenos.

Como decíamos al principio, a pesar de esto sigue habiendo una gran mayoría de los argentinos y argentinas que creemos en el valor del esfuerzo solidario de una comunidad para enfrentar la crisis que nos impuso la pandemia. No es casual que seamos los trabajadores quienes estemos ocupando los principales lugares en este combate en el que para garantizar el bien comunitario seguimos produciendo los bienes y recursos necesarios para la vida y la salud de nuestra comunidad. Hablamos de los que todos los días dicen presente para poner en funcionamiento los servicios de salud, la distribución de los alimentos en los comedores escolares, el trabajo no rentado de los militantes de los barrios garantizando comida y asistencia, la producción de bienes básicos para el consumo y todas las otras actividades detrás de las cuales hay hombres y mujeres que creen en una Argentina que deje de ser la jungla donde se impone el más fuerte para convertirse en una comunidad en el que entre todos y todas construyamos un país con justicia social.

Estos hombres y mujeres pertenecientes a la clase trabajadora, que no tienen reservas dolarizadas en los paraísos fiscales ni riquezas acumuladas en cajas de seguridad, son los únicos que verdaderamente tienen derecho a reclamar un esfuerzo solidario para que los que más tienen, en esta crisis de gravedad inusitada, aporten de manera extraordinaria a la constitución de un Fondo de Emergencia para enfrentar la pandemia.

Desde la CTA-T, al igual que el resto de las organizaciones sindicales del país, hemos puesto a disposición de las autoridades nacionales y provinciales toda nuestra infraestructura hotelera y de salud. Estamos dispuestos también a aportar el porcentaje que se determine de la recaudación de los aportes de nuestros afiliados, que significa tributar para la constitución de ese Fondo, el esfuerzo de los que menos tienen. Estamos convencidos de que si es imprescindible para garantizar que nuestra comunidad salga de esto en las mejores condiciones y en el menor tiempo posible, hay que hacerlo. Pero también estamos convencidos de que al pueblo argentino le asiste el derecho a reclamarle a los que más tienen, un esfuerzo que sea proporcional a la riqueza que detentan. Si de las cincuentas personas más ricas de la Argentina, según el listado de la revista Forbes publicado por Infobae en abril de 2018, aportaran por única vez el 1,5 % de sus fortunas personales valuadas en conjunto en 70.040 millones de dólares, se estarían reuniendo en ese Fondo 1.050 millones de dólares.

Es decir, un monto equivalente al que haría falta para adquirir 90.000 respiradores o 50.000 equipos para test de coronavirus o poco más de 1.000.000 de internaciones en terapia intensiva.

Creemos que como se lo hizo en tiempos de la Primera Junta en los albores de la Patria para reunir recursos durante la Campaña al Alto Perú, hoy deberíamos asumir un esfuerzo compartido para que nuestro pueblo pueda salir lo más indemne posible de esta crisis sin precedente. Creemos que es el momento de sumar esfuerzos y de dar señales de unidad. No vamos a convocar a cacerolazos ni a ninguna acción que les sirva a los que quieren sembrar el odio y la división. Vamos a seguir poniendo el cuerpo para aportar a que entre todos superemos con el menor costo posible, tanto en vidas como en fuentes de trabajo, este momento doloroso.

Pero cuando haya pasado, entonces sí miraremos hacia atrás, para ver dónde estuvo parado cada uno. Para saber quién puso el pecho y quién dio la espalda. Para saber quién tendió la mano solidariamente y quién eligió cerrar el puño. Porque más temprano que tarde, a todos los que detentamos algún grado de responsabilidad dirigencial, en la esfera pública, en la empresarial, o en la esfera sindical, nos llegará el momento de la rendición de cuentas ante un pueblo que, como lo ha hecho otras veces, reclamará Memoria Verdad y Justicia.

 

 

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9 Comentarios
  1. Paula Diaz dice

    Buenísimo.

  2. Alicia Maxuach de Diaz dice

    Felicitaciones por la oferta de hoteles y clínicas, es sindicalismo básico o sea solidaridad

  3. Luis Juan dice

    Estimado Hugo:
    Excelente análisis.
    Una digresión al propósito.
    Evitándome realizar comentarios adicionales sobre estas entidades, cito algunos textuales:
    El secretario general de la ONU (news.un.org/es) refirió: “…El CERF “es el único fondo mundial de emergencia lo suficientemente rápido, predecible y flexible como para alcanzar cada año a decenas de millones de personas cuando más lo necesitan”.
    El Secretario General atribuyó gran parte del éxito del CERF a los donantes, informando que 127 Estados miembros y observadores, así como otros contribuyentes, han financiado el fondo.
    Detalló que 52 Estados miembros que han recibido ayuda del CERF también han aportado a largo de sus años de existencia, “convirtiéndolo en un fondo de todos y para todos”…”
    El Banco Mundial (bancomundial.org/es) refiere: “Cuando los países tienen garantía de acceso a recursos financieros mediante fondos para riesgos de catástrofe antes de que se produzca un desastre, pueden responder rápidamente frente a esas situaciones y reducir el impacto en las personas y en sus medios de subsistencia.
    Esto es lo que han hecho países insulares tanto del Caribe como del Pacífico en los últimos 10 años a través de sendos fondos regionales para riesgos de desastre: el Fondo de Seguro contra Riesgos de Catástrofe para el Caribe (CCRIF SPC) y la Iniciativa para la Evaluación y el Financiamiento de Riesgos de Catástrofe en el Pacífico (PCRAFI).
    … Finalmente, los fondos para riesgos de catástrofe son solamente uno de los elementos que conforman un planteamiento eficaz con respecto a la gestión de riesgos. Para reducir el impacto de los desastres en las personas, en los medios de subsistencia y en los presupuestos nacionales, los Gobiernos deben estudiar formas de identificar y reducir los factores subyacentes que generan riesgo. Los fondos para riesgos de catástrofe, conjuntamente con otras soluciones de financiamiento y seguro contra riesgos de desastre, complementan la reducción de riesgos al ayudar a los Gobiernos a afrontar aquellos peligros que no pueden mitigarse. También contribuyen a encaminar la gestión de riesgos hacia un planteamiento proactivo, centrado en la planificación anticipada de las respuestas financieras, en lugar de apoyarse en iniciativas de movilización de fondos después de ocurridos los desastres…”.
    Unicef (unicef.es) dice: “Las primeras horas tras una emergencia son vitales. Cuando una emergencia golpea a una población es fundamental que las acciones de respuesta lleguen lo más rápido posible a los afectados. Cada minuto cuenta.
    El Fondo de Emergencias de UNICEF España hace posible esta respuesta. Este fondo es una de las vías que contribuye a que se atiendan las necesidades de los niños y niñas en desastres y conflictos tan pronto como tienen lugar.
    La respuesta debe continuar más allá del primer impacto. 1 de cada 4 niñas y niños vive en países afectados por conflictos armados, desastres naturales y epidemias, cuyos efectos persisten en su vida más allá del foco mediático. Las llaman «emergencias olvidadas». Con este fondo conseguimos llegar adonde nadie más llega…”
    La Organización Mundial de la Salud (who.int/es) sostiene: “El Fondo para Contingencias relacionadas con Emergencias permite actuar rápidamente para salvar vidas.
    …El Dr. Peter Salama, Subdirector General de la OMS para la Preparación y Respuesta ante Emergencias, señala: «Sabemos que cada dólar gastado en los primeros días puede suponer un ahorro de US$ 10 semanas después. Sin embargo, es difícil conseguir los recursos necesarios para poner en marcha la respuesta a las emergencias que llegan de improviso. Este déficit de financiación suele aumentar los costos totales y el número de víctimas».
    …Como indica el Dr. Salama, «sin el Fondo para Contingencias relacionadas con Emergencias, no hubiéramos podido controlar los recientes brotes de ebola en la República Democrática del Congo, la enfermedad por el virus de Marburg en Uganda y la peste neumónica en Madagascar. Es una fuente de financiación fiable y flexible que nos permite actuar con rapidez y hacer del mundo un lugar más seguro»…”.
    El papa Francisco crea Fondo de Emergencia para atender las zonas misioneras en regiones pobres afectadas por el Covid-19 (telesurtv.net).
    Alberto Fernández pidió crear un Fondo de Emergencia Mundial en la cumbre del G20. Recordó que durante su gira europea Ángela Merkel, le manifestó: “Nunca entendí por qué en la Argentina los ricos no pagan más impuestos”.
    Emmanuel Sáez, profesor de Economía de la Universidad de California, Berkeley, y parte del equipo que trabaja junto al economista francés Thomas Piketty, se refirió al impuesto a la riqueza: «Es la herramienta más poderosa para aumentar el pago de impuestos de los que están en la cima», dijo en el programa de radio de la BBC Business Daily.
    Aunque para que funcione, debe ser aplicado con regulaciones internacionales que permitan evitar la fuga de capitales de un país a otro y controlar efectivamente los problemas de elusión y evasión tributaria. (bbc.com)
    …»La desigualdad de riqueza o de patrimonio en América Latina es mucho más grande que la desigualdad medida por ingresos», le dice a BBC Mundo Daniel Titelman, director de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
    Es por eso que Titelman considera que el impuesto a la riqueza «es una alternativa válida, un instrumento muy útil», dado que los países de América Latina necesitan aumentar la carga tributaria de una manera más progresiva…”
    En 8/2011 (elpais.com) en un artículo de Ana Teruel se podía leer: “El llamamiento del multimillonario Warren Buffet a aumentar los impuestos para los más ricos ha calado en Francia, donde un grupo de 16 grandes fortunas emula el ejemplo estadounidense.
    …»Deseamos que se instaure una contribución excepcional que afectaría a los contribuyentes franceses más favorecidos», empiezan el llamamiento, redactado por el semanal y aprobado por los firmantes, la gran mayoría presidentes de grandes empresas. Entre ellos se encuentran los de L’Oréal, Jean-Paul Agon; de Total, Christophe de Margerie; de Société Générale, Frédéric Oudéa, y de PSA Peugeot Citroën, Philippe Varin.
    «Somos conscientes de habernos beneficiado plenamente de un modelo francés y de un entorno europeo a los que estamos vinculados y que deseamos seguir preservando», añaden.
    …Según los estudios de los economistas Thomas Piketry, Camille Landais y Emmanuel Saez, el sistema fiscal actual, debido a la gran cantidad de desgravaciones, es tal que el 50% de la población más modesta paga en torno a un 45% de impuestos en Francia, cuando los 500.000 más adinerados apenas contribuyen con un 35%…”
    Naturalmente, estas cosas, deberían estar contemplada en una nueva constitución, que cada vez se hace más necesaria para defensa del pueblo y la soberanía como país, con una redacción acorde con los tiempos que corren y especialmente los por venir, donde quede plasmado muy claramente en el futuro artículo 29º y 119º, con la finalidad de evitar los recurrentes latrocinios criminales a que fue sometida la patria y quitarle al Poder Judicial la capacidad de recurrir a eternos eufemismos para violentar el espíritu de la Carta Magna.
    El fondo patriótico alguna vez existió, así como el de Garantía de Sustentabilidad y demás, hasta que resultaron saqueados por los de siempre.
    Es un momento oportuno para instaurar un impuesto para la emergencia y otro (menor pero no menos importante) para que quede de forma permanente sobre las grandes fortunas.
    Y, hay que empezar a considerar seriamente, qué se hace desde el punto de vista judicial respecto de aquellos defensores del statu quo que, para mantenerlo, sugieren eliminar a parte de la sociedad (cfr. los dichos de Julio Carballo) o extorsionan a los gobiernos para seguir dirigiendo el curso de los acontecimientos u obtener beneficios y prebendas provenientes del sacrificio de un pueblo (Techint y muchos más).
    Desde el vamos, en lo personal, considero que se le deben retirar todo tipo de subsidios a estas empresas y empresarios, para que los recursos que aportan los que ellos quieren eliminar, al menos, no financien su propia muerte.
    Respecto de los funcionarios, cualesquiera sea el rol que ocupan dentro de los tres poderes del Estado, desde presidente al último de los empleados, en el orden nacional, provincial y/o municipal, deberían quedar sujetos a juicio político, destitución o proceso penal, ante cualquier invocación como las realizadas por Carballo, porque también, resultaría un oxímoron que los sentenciados le paguen los salarios o prebendas a los ejecutores de su extinción deseada.
    Es libertad de expresión y de empresa o apología de un genocidio selectivo. La falta de reacción de la Justicia, per se, resulta escandaloso o cómplice. No es menor el detalle, estamos hablando de una instancia que el ciudadano tiene en defensa de su vida, su dignidad y su libertad. Todo un mensaje.
    El editorial de Roberto Navarro de fecha 8/4/20 resulta complementario a todas estas cuestiones
    Ojalá, Hugo, después de tantas experiencias traumáticas, al menos las inmensas mayorías lo tengan muy en claro, porque de lo contrario, el futuro resultará mucho más ominoso de lo que se presenta.

  4. apico dice

    En la reunión que se desarrolla en Olivos entre empresarios y dirigentes sindicales, ¿está convocada la CTA-A?.. porque si así fuera, sería excelente oportunidad para tratar de impulsar su idea. Ahora, si no está convocada, ya tiene su respuesta. Un saludo peronista.

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