Un grito ancestral: Whiphala

El golpe de Estado volvió como, en los años '70, a interrumpir los sueños libertarios de los pueblos del sur

 

La protesta popular generalizada en Ecuador, Perú, Chile, suma ahora el grito desgarrador del pueblo boliviano. El golpe de Estado volvió como, en los años ’70, a interrumpir los sueños libertarios de los pueblos del sur. La burda operación contra Evo Morales Ayma, que culminó con su renuncia y la del Vicepresidente Alvaro García Linera a raíz del levantamiento policial primero y militar después, se coronó en la tarde del martes con la autoproclamación de la ultraderechista senadora Jeanine Áñez ante una asamblea legislativa vacía, producto de la ausencia mayoritaria de los legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS). En nombre de la Biblia y de Dios, el empresario Luis Fernando Camacho realizó una sucesión de improvisados actos con carácter de cacería de funcionarios y familiares para crear el ambiente de terror fascista necesario para forzar la renuncia de Evo.

El supremacismo blanco se ha transformado en política de Estado y, como hace 500 años, en nombre de Cristo pretenden ahogar el grito de los pueblos ancestrales. Detrás están los intereses imperiales de los Estados Unidos, con el protagonismo activo de la oligarquía local emborrachada con el discurso de un empresario que perdió sus privilegios con la nacionalización de los hidrocarburos llevada adelante por el gobierno de Evo. El relato originario del terrorismo de la conquista se hace política con los usurpadores del poder en el altiplano. El miércoles llegó la respuesta de las comunidades indígenas y campesinas que llegaron a la Plaza Murillo de la Paz pese al despliegue militar y la represión indiscriminada que se cobró un número indeterminado de vidas.

 

 

La OEA mostró su cinismo en el rostro de Luis Almagro y su mueca racista para explicar que lo de Evo fue un autogolpe. Exime de mayores análisis. Un pueblo que vivió 14 años de democracia y libertad y vio crecer a su país, al que en 2003 le condonaban la deuda externa por considerarlo inviable, no se repliega al primer balazo. La fragilidad institucional del nuevo gobierno no puede imponer orden frente a un Congreso donde los partidarios de Evo tienen mayoría absoluta. El papel de la Central Obrera Boliviana es decisivo. Si la manoseada convocatoria a la huelga general por tiempo indefinido se concreta, el escenario cambiará definitivamente. La marcha desde El Alto hasta el centro de la Paz el día martes a la hora en que debía reunirse la asamblea legislativa da muestra de la endeblez del asalto racista de los bolivianos blancos. En pleno estado de sitio, la situación es de gran inestabilidad. Sesionaron los diputados del MAS, expulsan a periodistas argentinos por relatar fragmentos de la realidad nada favorables a la seudopresidenta Áñez, quien deja entrever un llamado a elecciones amañadas en 90 días. Se conocieron testimonios sobre jóvenes soldados que permanecen acuartelados, desobedecen a los altos mandos del ejército, se niegan a reprimir. No quieren matar a sus padres, madres, hermanos, primos, y marcharon junto a los manifestantes alteños que bajaron a La Paz en un fuerte reclamo por la democracia en contra de los golpistas del Estado Plurinacional de Bolivia.

 

 

Las protestas van, algo de dignidad queda

Chile continúa en estado de protesta generalizada a un mes del inicio de los reclamos, a pesar de la represión creciente del ejército y los carabineros. La huelga general convocada por la Mesa de Unidad Social y encabezada por la CUT tuvo carácter combativo, juvenil y popular, con jornadas de enfrentamientos y cortes, movilizaciones y paros de la producción. La más rancia burguesía chilena se preocupa por el componente social de la revuelta que en la periferia de Santiago y las regiones se sostiene con unidad de jóvenes, pobladores y trabajadores. Gobierna la derecha, rige la constitución de Pinochet y sin embargo la movilización se sostiene cada día.

 

 

 

 

Sebastián Piñera habló al país para anunciar su decisión realizar un pacto para reformar la Constitución y por supuesto amenazar con el incremento de la presencia de militares y carabineros en las calles.

El hecho nuevo de la estrategia de Donald Trump para la región latinoamericana se basa en el protagonismo creciente de los militares en los distintos gobiernos. La joven democracia conquistada luego de las dictaduras setentistas se viste cada vez más de uniforme militar. Nuevamente se habla de dictaduras, de imperialismo y de terrorismo de Estado en nuestros países. Trump apela a las obsoletas recetas de la Guerra Fría para probar un mejor resultado, acompañado de endebles gobiernos títeres.

En un entorno recalentado por el gobierno de Jair Bolsonaro como gendarme regional, asumirá Alberto Fernández el próximo 10 de diciembre. Su apuesta es a la consolidación de un frente interno que le permita poner a la economía en caja y enfrentar los compromisos de la herencia que deja Mauricio Macri. En ese contexto se inscribe la idea del pacto social o como se llame. Similar situación se enfrentó a comienzos de los ’80, cuando aún persistían dictaduras militares en varios países de la región latinoamericana. En aquel momento se creó la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur para brindar solidaridad efectiva a los movimientos sindicales que aún padecían a las mismas dictaduras. Esa Coordinadora sigue existiendo y funcionando hasta ahora. La solidaridad de los trabajadores fue una valiosa herramienta para enfrentar a las desgastadas dictaduras criminales de aquellos tiempos. El protagonismo de los trabajadores en tiempos de neoliberalismo degradado y senil estará nuevamente en el centro de la resistencia.

Un gesto de dignidad parlamentaria arrancó en la noche del miércoles una unánime condena en ambas cámaras del Congreso argentino al golpe de Estado en Bolivia. Se resquebrajó el oficialismo y eso marca nuevos tiempos que darán por tierra la imagen mediática de un Mauricio Macri jefe de la oposición, conduciendo masas movilizadas, por la realidad de un consuetudinario declarante que concurrirá a los llamados de la Justicia para dar cuenta del rosario de tropelías con los que coronó sus 4 años al frente del Poder Ejecutivo. El Poder Judicial es un dechado de contradicciones. Fue la pata necesaria para la impunidad macrista, pero fue también el único en el mundo que encarceló a más de un millar de genocidas del terrorismo de Estado. Comprender esas contradicciones internas dentro de una justicia clasista y analizarlas hacia el futuro es un desafío para consolidar la democracia que en nuestro país vino para quedarse.

 

 

La hora de la solidaridad activa

La CTA de los Trabajadores y numerosos dirigentes sindicales en Argentina se pronunciaron contra el Golpe en Bolivia. La propia Confederación General del Trabajo, con la firma de Héctor Daer, emitió un comunicado sobre los acontecimientos que provocaron que Evo Morales se retire de su cargo y definió la asonada como un golpe de Estado. Dirigentes y referentes de las dos CTA y de la CGT acordaron formar un comité de solidaridad con Bolivia. Lo integran organismos de Derechos Humanos, organizaciones estudiantiles, barriales y miembros de la comunidad boliviana y residentes en Argentina.

 

 

 

 

La primera acción será el lunes 18 con una jornada continental de lucha contra el golpe en el Estado Plurinacional de Bolivia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y se realizará una marcha hacia Plaza de Mayo. La concentración será en Avenida de Mayo y 9 de Julio a las 14.

Esta semana se cumplieron 27 años del Congreso Fundacional de la CTA. Más vigente que nunca se encuentra aquel postulado por la unidad de los trabajadores en el horizonte, por la defensa de las fuentes de trabajo, el nivel salarial, el sistema previsional, la salud, la educación y el patrimonio nacional. Un sindicalismo democrático y combativo que defienda las banderas históricas de los trabajadores.

Tras su definición en la CGT sobre la integración en el gobierno de la central obrera, Alberto se reunió en una sede episcopal con miembros del “Triunvirato de San Cayetano” y otras organizaciones sociales. “Fue una muy buena reunión convocada por monseñor Lugones. Hablamos de cómo resolver el problema del hambre y la pobreza y cómo recuperar el trabajo para estos sectores”, dijo Fernández.

 

 

“Que no quede piedra sobre piedra”

Los últimos días del macrismo se van convirtiendo en un calvario colectivo para los trabajadores. Nuevos aumentos de los combustibles avivan la fogata de la inflación y el aumento constante de los productos de primera necesidad va arrojando cada día a más sobrevivientes de la balsa de náufragos. Ya no hay casi reclamos. Todos están mirando la hora para que llegue el 10 de diciembre. Los despidos y cierres de fuentes de trabajo no amainan y quienes lo padecen tienen el agravante del silencio comunicacional porque otros temas más importantes ocupan la pantalla. Un pacto de no despidos deberá imponerse como emergencia en el cambio de mando. Con un desempleo instalado por encima de los dos dígitos que afecta en forma alarmante a jóvenes y mujeres, la secretaría de Trabajo clausuró todos los programas de capacitación e inserción laboral. Lastimar al mundo del trabajo hasta el último día es la consigna macabra con la que se despide el gobierno que fue derrotado en ese universo. Los pedidos de reapertura de paritarias se acumulan en la mesa de entrada para dejar el gobierno con una pérdida salarial del 20% promedio y una inflación estimada por el INDEC que ronda los 60 puntos.

Con la paralización durante cinco meses de la producción de Iveco, la planta de camiones de Córdoba y la suspensión de más de 500 operarios hasta abril, con el desguace de la Línea 60 de colectivos en la región metropolitana, sumado a la crisis por la presencia generalizada de asbesto en los subterráneos, Macri deja sentado para siempre que no vino a resolver ni un solo problema de los trabajadores.

Los docentes de Chubut siguen paralizados por falta de cumplimiento de los acuerdos paritarios por parte del gobernador Mariano Arcioni y los docentes de capital nucleados en UTE y Ademys advierten, por boca nada menos que de la supervisión escolar, que “protestar, reclamar y defender activa y beligerantemente los derechos de los y las trabajadores/as no puede ser considerado violencia o vandalismo, sino cuando arbitraria e inconsultamente se implementan interpretaciones sin tener en cuenta las diferentes posiciones. Este nuevo ataque al estatuto es considerado por este colectivo una provocación a los trabajadores. Una provocación más”. El retroceso de los planes de la ministra Soledad Acuña fue un triunfo docente por la vía rápida para poner las cosas en orden.

 

 

 

 

El futuro para el movimiento sindical es representar en la mesa de los acuerdos, en la calle y en cada conflicto los intereses de los trabajadores en forma autónoma. La política no debe licuar todo en una sola fórmula mágica sino articular intereses de modo que las nuevas conquistas acumulen conciencia para defender con fuerza un nuevo proceso de acumulación nacional y popular.

Se trata de aprovechar la tregua que otorga el triunfo en las urnas para consolidar en la región una salida contra el neoliberalismo hacia la integración latinoamericana.

 

 

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3 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Victorio:
    Totalmente de acuerdo.
    Una digresión, si me permite:
    María Laura Lencia, en la edición Cono Sur de Le Monde diplomatique (Nº86-Agosto 2006-p.10), refiere en un artículo titulado “La Cruz y la Espada”, lo siguiente:
    “¿Qué hay de realidad en el tópico que vincula el autoritarismo y la inestabilidad de las instituciones políticas argentinas con una particular relación entre la Iglesia católica y las Fuerzas Armadas? Si bien la conquista de América estuvo signada por la conjunción de la cruz y la espada, las relaciones entre la Iglesia católica y las Fuerzas Armadas en Argentina independiente tienen un punto de inflexión en la década de 1930. A partir de entonces, aunque con intermitencias, parece haberse establecido entre ambas instituciones una intimidad que se ancla en la creciente preeminencia de tendencias nacionalistas corporativas, en un antiliberalismo articulado con embates antidemocráticos y en el fortalecimiento de ambas instituciones a partir de un juego de legitimaciones mutuas.”
    “La unión entre la cruz y la espada es uno de los tópicos más frecuentes para referir a la conquista de América por parte de los reinos de Castilla y Aragón. Tópico que también ha servido como explicación recurrente de varios de los fenómenos políticos y sociales que caracterizaron a América Latina en general y a Argentina en particular. Así, el autoritarismo y la inestabilidad política fueron interpretadas como un baldón o un destino inevitable derivado del «tipo» de conquista que padeció nuestra región.”
    “Mucho se ha dicho acerca de las relaciones entre la conquista de América y la importancia del catolicismo en ese violento proceso. Las visiones contrapuestas de la conquista -que en términos historiográficos pueden sintetizarse como «la leyenda negra» y «la leyenda rosa»- refieren por igual al proceso de transición entre el sistema feudal y los inicios del capitalismo. Los teóricos de la modernidad reformularon la cuestión medieval de las relaciones entre el sacerdocio y el imperio en términos de las relaciones entre la Iglesia y el Estado. La relación entre la cruz y la espada está en el origen de la empresa de la conquista: la espada lleva adelante la tarea de exploración y dominación y la cruz la legitima. Son las bulas papales las que adjudican a los reyes de España y Portugal las tierras descubiertas o por descubrir.”
    “Esta trama, inextricable de los orígenes de la conquista, incidirá fuertemente en la Argentina del siglo XX. No porque la conquista en sí misma signifique una marca indeleble que condiciona los procesos posteriores, sino porque a partir de los años ’20 la redefinición de la nación se remite a una idea de la conquista que concluye con un nuevo pacto entre la cruz y la espada.”
    “Respecto de otras experiencias latinoamericanas -como México y Perú- la Iglesia argentina fue durante el siglo XIX la más maleable y con menos tradición. Por eso el fortalecimiento eclesiástico se basó en dos pilares: el proceso de romanización de la Iglesia argentina del último cuarto del siglo XIX y el estrechamiento de las relaciones con el Estado nacional de fines de ese siglo, una vez resueltos los conflictos provocados por el proceso de secularización llevado adelante por la generación del ’80.” (1)
    “Este es un período crucial para entender el proceso de creciente intimidad entre la Iglesia y las Fuerzas Armadas, que llega a su cenit en 1934, con el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, realizado en Buenos Aires. Fueron décadas decisivas, recorridas por fuertes tensiones entre católicos «liberales» e «intransigentes»; entre católicos sociales y conservadores, entre «democracia cristiana» y «centralización eclesial». En su transcurso las relaciones entre Iglesia y política se complejizaron a partir de los embates que llevaron a la consolidación del concepto de «nación católica», esa conformación ideológica que a partir de 1930 promueve la militarización y confesionalización de la vida política.” (2)
    “Un elemento central que alimenta este proceso es el avance del nacionalismo, tanto en la Iglesia como en las Fuerzas Armadas. La confluencia entre nacionalismo y catolicismo se basó en la combinación de tres cuestiones: la oposición al liberalismo, la preferencia por las políticas corporativas y la reinterpretación del concepto de argentinidad, ahora ligada a las raíces hispanas y católicas de la herencia colonial. El liberalismo, y las formas políticas que había adquirido desde el período de la formación del Estado, era percibido como un cuerpo de ideas y estilos foráneos, ajenos a la idiosincrasia y los valores del pueblo argentino. Sin embargo, hay otro elemento que es preciso contemplar: la creciente identificación que se produce entre fe y cultura. Si la historia argentina que el nacionalismo católico necesita reescribir remite al pasado hispánico, la cultura nacional que esa historia supone comienza a confundirse con la fe católica.”
    “Este viraje del nacionalismo argentino acentuó las tendencias antidemocráticas que la propia Iglesia contenía. En el contexto de fuerte romanización, que la convierte en modelo del resto de las Iglesias latinoamericanas, la Iglesia argentina de los años ’30 llevó adelante algunas de las más caras iniciativas del reciente Estado Vaticano, como por ejemplo la organización, en 1931, de la Acción Católica Argentina, creada a imagen y semejanza de su par italiana. Sin embargo, el catolicismo argentino se negó a crear un partido político confesional, otra de las estrategias católicas italianas.”(3)
    “En este sentido, no parecen casuales las agrias reacciones que despertaron las conferencias de Jacques Maritain en algunos de los principales ámbitos católicos argentinos, como por ejemplo la influyente revista Criterio. Maritain, uno de los principales impulsores de la democracia cristiana, visitó Buenos Aires en 1936 y desató una ola de reacciones al plantear, en contra de lo que se esperaba, la imposibilidad de reestablecer una cristiandad de corte medieval. También abogó por el carácter secular de las instituciones políticas y concluyó que el fascismo era más peligroso que el comunismo.”
    “Esa relación entre la Iglesia y las Fuerzas Armadas, forjada al calor de los críticos años ’30, continuaría con altibajos en los años sucesivos. No parece un elemento menor que durante las dictaduras militares la Iglesia católica haya conseguido algunos objetivos institucionales fundamentales.”
    “Sin pretender exhaustividad, se pueden destacar algunos «logros». En cuanto al desarrollo institucional de la Iglesia, la mayoría de las diócesis existentes en el país fueron creadas durante las dictaduras militares. Si bien este hecho remite a un complejo proceso en el que intervienen tanto el Estado nacional como el Vaticano y las Iglesias nacionales, no parece desmedido interpretar que «la lógica de la relación de la Iglesia con los regímenes militares marcan una constante. La neutralización de otras organizaciones, religiosas y no religiosas, competidoras en la pugna por hegemonizar las representaciones sociales, impensable en un sistema democrático con plena vigencia de sus instituciones, se implantó casi como una norma a cumplir por las autoridades de los gobiernos de facto».” (4)
    “Finalmente, en el plano de la estructura institucional, conviene atender la evolución del clero castrense. El vicariato castrense fue creado por el Vaticano en 1957, durante la dictadura de la autodenominada Revolución Libertadora; elevado a obispado castrense en 1992, puede ser considerado el sector más reaccionario de la Iglesia.” (5)
    “En el ámbito cultural y simbólico, la Iglesia también se legitimó y fortaleció institucionalmente durante regímenes militares. El gobierno de facto instaurado por el golpe de Estado de 1943 reinstauró la enseñanza religiosa en Argentina, casi sesenta años después de la imposición de la enseñanza pública laica por la Ley 1.420. En el plano simbólico, el mismo régimen, en 1943, concedió el grado de generalas del Ejército a la Virgen del Carmen y a Nuestra Señora de las Mercedes. El presidente de la autoproclamada Revolución Argentina, teniente general Juan Carlos Onganía, consagró en 1969 la República Argentina al Sagrado Corazón de la Santísima Virgen María, en Luján.”
    “Para concluir, la última dictadura militar (1976/1983), contó con la legitimación de la Iglesia -y en no pocos casos con la complicidad de sus miembros- para llevar adelante sus políticas de exterminio físico, material y cultural. En esos años, las peligrosas relaciones entre la cruz y la espada desplegaron, como durante la conquista de América, toda su potencial ferocidad.” (6)
    (1) La ruptura de relaciones diplomáticas entre Argentina y el Vaticano se produjo a partir del conflicto entre el presidente Julio A. Roca y el delegado apostólico monseñor Matera, por la Ley 1.420 de 1884, de enseñanza laica.
    (2) Loris Zanatta, Del Estado liberal a la nación católica. Iglesia y Ejército en los orígenes del peronismo (1930-1943), UNQ, Bernal, 1996.
    (3) El Partido Popular italiano fue fundado por Luigi Sturzo en 1919. Considerado por algunos como un antecedente del Partido Demócrata Cristiano de la posguerra. En Argentina, el Partido Demócrata Cristiano fue fundado en 1954, al calor del conflicto entre Perón y la Iglesia.
    (4) Juan Esquivel, «Los dilemas de la Iglesia Católica argentina a fines de siglo», IX Jornadas sobre alternativas religiosas en América Latina, Instituto de Filosofia e Ciências Sociais – UFRJ, Rio de Janeiro, 21 al 24-9-1999. http://www.ifcs.ufrj.br/jornadas/papers/09st0403.rtf
    (5) La última de estas manifestaciones reaccionarias fue la del vicario castrense, monseñor Antonio Basseoto, quien sugirió que «habría que arrojar al mar» a quienes postulan la legalización del aborto, lo que motivó la airada reacción del gobierno argentino…
    (6) Horacio Verbitsky, Doble juego. La Argentina católica y militar, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2006; y Laura Lenci, «Iglesia y dictadura. Heridas que no cierran», Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, junio de 2006.

  2. Juan dice

    La POLÌTICA no es articular intereses. La elecciòn NO OTORGÒ NINGUNA TREGUA.

    EL CONFLICTO ESCALA en Argentina y Latinoamèrica. Y la situaciòn es de GUERRA, nò de negociaciòn ni arbitraje.

    NO REMPLAZAR gobierno y lucha polìtica por ADMINISTRACIÒN Y CONSENSO…..ES EL DESAFÌO POLÌTICO de la hora.

  3. Jorge dice

    Muy bien Victorio Paulón. Abajo la dictadura racista y asesina, con sus manos ensangrentadas

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