¿Un Israel diferente?

Uri Avnery lo propuso hasta el último minuto de sus 94 años

 

Tres semanas antes de celebrar su nacimiento hace 95 años, falleció en Tel Aviv el periodista, escritor y ex parlamentario israelí Uri Avnery, miembro de su legislatura unicameral durante más de una década. En la quincena previa había tenido que ser internado, tras desmoronarse en su departamento, después de concluido su comentario semanal para distintos medios, entre los cuales se contó El Cohete a la Luna.

Su última pieza, una robusta crítica de la novel legislación israelí sobre nacionalidad, con sus elementos discriminatorios para el 20% de la población de ese país que conforman sus minorías no judías, se incluye en esta misma edición.

La muerte de este lúcido analista e incansable luchador por la paz árabe-israelí ocurrió infortunadamente antes de concretado un Estado palestino independiente, libre y soberano, y en convivencia con Israel, causa a la que le dedicó buena parte de su vida. Esa labor le ganó una sumatoria de galardones y reconocimientos.

Su muerte ocurrió asimismo cuando el asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton, llegó a Tel Aviv para coordinar con el premier Benjamin Netanyahu otras vueltas de torniquete para poner de rodillas al gobierno iraní y provocar su caída, si no ver desatada la guerra largamente incentivada por ambos: Bolton, desde su actuación previa como representante de Washington en la ONU, para que la desatase Israel; Netanyahu para que lo hiciese Estados Unidos. De ahí la dosis de escepticismo de Avnery a propósito de guerrear con Irán.

Originariamente Helmut Ostermann, un Uri Avnery preadolescente llegó a Palestina en 1933, hebraizando allí su nombre. Junto a sus mayores, dejó atrás la Alemania natal, ya entonces bajo el nazismo.

A los 15 años se unió a la lucha armada antibritánica del Irgún, vale decir al terrorismo del brazo armado de un partido nacionalista judío de derecha ―Herut, liderado por Menahem Begin, y más tarde núcleo basal del Likud― al que pueden rastrearse los antecedentes familiares de Netanyahu y otras figuras de ese partido. Gobernante casi ininterrumpido desde 1977, el Likud y sus socios coalicionarios se han estado alejando cada vez más de la solución biestatal recomendada por el concierto internacional para resolver el conflicto palestino-israelí.

Tras reponerse de las heridas sufridas en el frente egipcio durante la primera guerra árabe-israelí (1948-1949), Avnery fue uno de los adquirientes de Haolam Haze, semanario surgido bajo otro nombre en la década de 1930, combinándose en este el periodismo investigativo de alto nivel con rubros más mundanos. Por más de cuatro decenios, su dirección de esta publicación legendaria hasta su cierre en 1993 combinó investigaciones con otros rubros, retratados como sensacionalistas por la pacata prensa israelí.

En los años ’50 Avnery comenzó a abogar por un Estado palestino, bastante antes que la canciller y eventual jefa de gobierno israelí, Golda Meir, se permitiera una negación quimérica: declaró la inexistencia de los palestinos y por elevación la de su derecho a un Estado propio. Avnery descubrió más temprano que Meir y otros que a partir de 1967 las aspiraciones nacionales palestinas no serían menores que las israelíes.

Durante la primera guerra israelo-libanesa (1982), lanzada por Ariel Sharon para alejar a los combatientes palestinos del límite norte de Israel y dividir al mundo árabe con un acuerdo de paz con el Líbano, Avnery viajó clandestinamente a Beirut para reunirse con el líder de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat. Ese primer encuentro inauguró una seguidilla de reuniones, antecedente de las negociaciones palestino-israelíes que desembocaron en los hoy mortecinos acuerdos de Oslo. Dichos acuerdos incluían el reconocimiento de Israel por parte de la OLP y el de esta como representante del pueblo palestino, así como la creación de la Autoridad [Nacional] Palestina, con jurisdicción sobre parte de los territorios palestinos que Israel lleva ocupando desde 1967.

Autor de no pocos libros, sólo dos son conocidos en el mundo hispano hablante gracias a sus respectivas ediciones argentinas:  Los zorros de Sansón, diario de la intervención de Avnery en la guerra de 1948, e Israel sin sionistas, que Ediciones de la Flor publicó en 1970. Dicho título habilita su lectura como obra de autor no sionista, filiación más tarde matizada al declararse Avnery patriota, sólo que de un Israel diferente, en paz con sus vecinos árabes y musulmanes, incluido el Estado de Palestina que, pese a la ocupación israelí, es reconocido por más de 130 países. O como lo puso un periodista británico, un Avnery que abogaba por una versión progresista de Israel, valiente a la vez que humilde, y afín a la “luz entre las naciones” pregonada por los publicistas del nacionalismo judío desde antes del período genésico del Estado de Israel.

Es de esperar que el creciente interés despertado por sus escritos en España y América latina ―al igual que en otras latitudes, interés lamentablemente mayor que entre sus connacionales israelíes y otros judíos―, se traduzca eventualmente en un tomo en español de su frondosa obra autobiográfica, titulada Optimist. Y para los interesados en tal optimismo y la lucha por la paz árabe-israelí, en 2016 los papeles personales de Avnery fueron donados a la Biblioteca Nacional de Israel, sita en Jerusalén.

 

 

11 Comentarios
  1. Susana dice

    No voy a opinar sobre este buen señor -QEPD-que quería, según parece ¿la paz? con el pueblo palestino…Irgún mediante. Pero es imposible hablar de dos Estados, cuando Israel nunca tuvo ningún derecho sobre tierras que jamás le pertenecieron. Es increíble que en pleno siglo XXI se siga insistiendo con la mentira de “lo que dice el Antiguo Testamento”, anteponiendo ¿derechos religiosos inventados al Derecho Internacional? Los antiguos hebreos que convivieron siempre en paz con el pueblo palestino NADA tienen que ver con los israelíes -originarios de la zona caucásica, llamados jázaros o khazarios- que usurparon dichas tierras a principios del siglo XX. La Declaración Balfour muestra patentemente de qué estoy hablando. ¡Y ni qué decir de ciertos párrafos del libro DER JUDENSTAAT escrito por el periodista austro-húngaro Theodor Herzl, fundador de una ideología política fascista, racista, genocida y discriminatoria como es el sionismo. La que, arteramente, se pretende seguir mimetizando con judaísmo, cuando ésta refiere tan sólo a una religión, respetable como cualquier otra, pero que de ninguna manera se puede considerar etnia. Y ahí está la principal mentira del sionismo. Que, además y en el colmo del cinismo ¡pretende también hablar de sinonimia respecto de semitismo, cunado semitas son los árabes, los hebreos mencionados, los etíopes y su lengua!

    EL PLAN
    (Del libro El Estado Judío)

    ¿Palestina o la Argentina?

    ¿”A cuál de las dos hay que dar preferencia? La Society tomará lo que se le dé y hacia lo cual se incline la opinión general del pueblo judío. La So­ciety averiguará ambas cosas.
    La Argentina es por naturaleza uno de los países más ricos de la tierra, de inmensa superficie, po­blación escasa y clima templado. La República Ar­gentina tendría el mayor interés en cedernos una porción de tierra. La actual infiltración de los judíos ha provocado disgusto: habría que explicar a la Argentina la diferencia radical de la nueva emi­gración judía.

    Palestina es nuestra inolvidable patria histórica. El sólo oírla nombrar es para nuestro pueblo un llamamiento poderosamente conmovedor. Si Su Majestad el Sultán nos diera Palestina, nos compro­meteríamos a sanear las finanzas de Turquía. Para Europa formaríamos allí parte integrante del ba­luarte contra el Asia: constituiríamos la vanguardia de la cultura en su lucha contra la barbarie”.

    Tomando tan sólo este párrafo-aclaro que al libro lo leí y analicé hace varios años y hace más de veinte que investigo sobre Palestina y Medio Oriente- ¿de qué DERECHOS DE ISRAEL Y PAZ CON LOS PALESTINOS podía hablar este buen señor fallecido recientemente,que formó parte del terrorismo que voló el Hotel Rey David en 1946 y perpetró la masacre de Deir Yassin el 9 de abril de 1948, que causó más de cien muertos.?
    Acá no se trata del invento del sionismo-verdadero dueño del Poder Financiero a nivel mundial- de afirmar, por ejemplo, que Irán o quienes no reconocemos el derecho a la existencia de un Estado israelí afirmemos que “debe volar por los aires”. No. Los israelíes DEBEN asimilarse a un Estado Palestino y así convivir EN PAZ. Porque cuando fueron llegando de a poco a las tierras palestinas a principios del siglo XX-como ya dije-, allí se encontraba una comunidad perfectamente organizada, con su economía, sus organizaciones políticas, sociales y sus costumbres. Es decir: NO ERA UN DESIERTO como sigue VILMENTE afirmando el sionismo.
    Por otra parte ¡qué curioso! Un pseudoestado, que se pergeña en la ONU unilaterlamente en 1947, a espaldas de ¿el otro interesado, verdadero dueño de las tierras que destripaban viles diplomáticos? Y no me vengan con que ES LA RESOLUCIÓN 181 DE LA ONU Y HAY QUE RESPETARLA. Porque hay decenas y decenas del Consejo de Seguridad-ni siquiera menciono de la Asamblea porque no son vinculantes pero con gran peso político-que los Estados miembros DEBEN ACATAR ¡¡e Israel NO RESPETA NINGUNA!! ¿Por qué el servilismo de la ONU agacha su testuz y no ordena a la CEA que una comisión se apersone en las tierras usurpadas y verifique si Israel tiene armas atómicas?
    ¿Quiénes son los verdaderos judíos que desnudan tamañas tropelías y mentiras del sionismo y acólitos? Ilan Pappé, Shlomo Sand, Norman Finkelstein. Por algo el primero fue amenazado de muerte y tuvo que emigrar a Inglaterra. Por algo el segundo es profusamente denostado por el sionismo fascista. Y finalmente, por algo al tercero, estadounidense (autor de “La Industria del Holocausto”, con madre y padre sobrevivientes del Ghetto de Varsovia) le quitaron su cátedra, ante la protesta de sus alumnos no respetada y lo relegaron a un cargo administrativo.

    “Nunca habrá dos estados”. “El proyecto sionista es tan colonial como lo fue la Sudáfrica del Apartheid”. “La gente rompe el espejo cuando no le gusta lo que ve en él”. Ilán Pappé . Habría que ver qué frase le cupo al señor que ya no está y supo pertenecer al Irgún.

    1. Susana dice

      Pido disculpas por omitir involuntariamente mi apellido. Aquí dejo completo: Susana Fernández

    2. Kurt Brainin dice

      Estimada Susana, creo que tiene usted mucha razón en lo que dice de Israel y el sionismo pero no tanta en su desprecio a Uri Avnery.

      Fue miembro del Irgun entre 1938 y 1942, entre sus 15 y sus 19 años. Su actividad se redujo a propaganda y jamás tuvo participación en ningún atentado terrorista. Lo del King David fue en 1946 y Deir Yassin en 1948. Y él se había borrado cuando se dio cuenta de donde estaba. Más que como un adolescente fanatizado por ideas equivocadas merece ser recordado como un anciano dispuesto a hacerse apalear por manifestarse por una causa justa, aunque no se tratara de la justicia perfecta.

      La justicia perfecta hubiera sido que quienes han habitado Palestina bajo diversos dominios durante catorce siglos hubieran podido seguir haciéndolo sin interferencias de sionistas con delirios bíblicos apoyados por potencias coloniales.

      Este es un problema de hechos consumados y de hasta donde es posible hacerlos retroceder. Restituir la situación de una Palestina presionista podría ser tan difícil como volver atrás la situación de otros países colonizados eliminando, expulsando y sustituyendo a la población autóctona, como sucedió con Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Incluso en nuestra Argentina, los que somos europeos de nacimiento u origen debiéramos irnos y devolver el país a mapuches, tobas y demás autóctonos.
      Y hasta una solución de estado único con igualdad de derechos para todos, lo cual sería muy deseable, chocaría con que el sionismo tiene la fuerza y está en camino de instaurar un estado único pero donde seríamos los judíos los ciudadanos de primera y los no judíos los de segunda.

      La solución de dos estados no es justa, condonaría la apropiación del 78 por ciento del país en vez del 100 por ciento. Pero no me siento con derecho a decirles a los palestinos lo que tienen que hacer. Ellos parecen desear ese objetivo y la alternativa sería jugarse a todo o nada. Como son ellos los que ponen el cuerpo y se juegan su futuro creo que son ellos los que deben decidir qué es lo que están decididos a arriesgar en esa apuesta.

      Mientras tanto, los que estamos fuera podemos apoyar la causa de la justicia en dos formas:
      – Difundiendo la verdad histórica para combatir la desinformación y los lavados de cerebro
      – Apoyando la campaña BDS cuya eficacia se hace evidente por lo que les molesta.

      1. Susana Fernández dice

        Estimado Kurt:
        No es mi intención mostrar desprecio hacia Uri Avneri. En todo caso, apunto más a la idea de este señor de insistir con la existencia ¿pacífica? de dos Estados, absolutamente errada. Y en este sentido, no es comparable como dice usted “la Palestina presionista” con la historia de Canadá, Estados Unidos- sin adentrarme en el escandaloso robo de territorio mexicano por parte de éste último- y aún de la misma Argentina. Son procesos históricos (valga la redundancia) completamente diferentes. Lo cual no deja de lado en absoluto las tropelías de los terratenientes, por ejemplo en nuestro país, en su arremetida por arrebatarles a mapuches, qom, wichis sus tierras. Pero gran parte de nuestro pueblo, descendientes de europeos, apoya los derechos de estos hermanos. Un claro ejemplo: Santiago Maldonado.

        La historia de Palestina es muy diferente. A tal punto, que los padecimientos que este valiente pueblo soporta del asesino sionista israelí en pleno siglo XXI, constituye en la actualidad un paradigma de horror, que la mayor parte de las comunidades del mundo rechaza con indignación. Porque la usurpación de los territorios palestinos por parte de “los falsos descendientes del Antiguo Testamento”-por así decirlo- es un crimen continuo, amparado por las grandes potencias como Estados Unidos-en realidad el lobby israelí de Wall Street- e Inglaterra, principalmente. No existe actualmente comparación posible con los crímenes de Israel-a pesar de tantas guerras ¡en las que también Israel está presente!-, ante la pasividad de la ONU en la práctica. La impunidad del sionismo data incluso desde los comienzos de la llegada de los intrusos a un territorio que jamás les perteneció ni les pertenecerá. Es por ello que cito la Declaración Balfour y fragmentos del libro de Theodor Herzl. Y también es por ello que sus comparaciones son erróneas. Más bien suenan a un resignado y llamativo “qué vamos a hacer”. Rechazado por quienes defenderemos siempre La Causa Palestina. Con sus criterio, también Cuba debería renunciar al reclamo de expulsión de su territorio de la base norteamericana en Guantánamo. O la República Bolivariana de Venezuela a su legítimo derecho sobre la Guayana Esequiba. O nosotros con Malvinas. Y si estos casos son irrefutables ¿cómo un pueblo puede resignarse a que invasores les arrebaten su territorio, con la gravedad que conlleva el martirio de malvivir, en SU propia patria como parias? Es por ello que los palestinos se juegan “al todo o nada”. La pregunta que cabe es por qué las potencias guerreristas conocidas por todos miran para otro lado.

        En lo que se refiere al BDS: pertenezco hace mucho tiempo al mismo. Ese movimiento ha logrado grandes éxitos en el mundo. Y justamente por ello, el genocida ¿estado? de Israel presiona a diferentes países del mundo para que lo declaren ilegal. Afortunadamente, no puede lograrlo.

        Para terminar: quiero hacer público un gran abrazo para la valiente jovencita Ahed Tamimi. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, mi pancarta en la marcha llevó su imagen.

        1. Kurt Brainin dice

          Estimada Susana, la comparación con Estados Unidos, Canadá, etc., se refiere a que se trata de un colonialismo que no busca explotar a los autóctonos sino sustituirlos. Cuando los ingleses se fueron de la India los colonizados seguían allí. Nunca se les había ocurrido expulsarlos y sustituirlos porque no hubieran tenido a quienes explotar. En cambio, en el caso de Israel y de esos ejemplos a que me refiero el objetivo es quedarse con la mayor cantidad posible de tierra con la menor cantidad posible de pobladores autóctonos a los cuales consideran no como un filón a quienes explotar como fuente de mano de obra y un mercado para sus productos sino como a una especie de plaga a erradicar para “purificar” un territorio que es su único objetivo.
          La diferencia estaría en el tiempo que ha transcurrido y en como se han consolidado por ello los hechos consumados.
          El robo del norte de Méjico por los Estados Unidos es un fenómeno distinto, una guerra de conquista como hubo tantas otras. Se “auto limitaron” a los territorios poco poblados que forman hoy el sur de los Estados Unidos y renunciaron a quedarse con Méjico entero, cuya capital llegaron a ocupar, porque no quisieron hacerse cargo del “problema” de su población. Se hubiera parecido a lo que ellos hicieron con los indios o a lo que Israel hace con los palestinos si hubieran decidido expulsarla y repoblar el país con los “propios”.

          1. Susana Fernández dice

            Estimado Kurt: entiendo perfectamente a lo que se refiere respecto de los ejemplos que cita sobre colonialismo y diferencias, según de qué países se trate. Sobre ello yo también hago alusión, pero en cuanto a que son historias diferentes, nada más. Porque en caso contrario, “nos vamos por las ramas” y parecería que evadimos el tema central: el planificado exterminio por parte del invasor-usurpador israelí hacia el pueblo palestino, auténtico dueño del territorio que habita.

            Lo concreto, lo importante: no es posible la existencia de dos Estados. El único, el legítimo debe ser un Estado Palestino. Ello es irrefutable. Y reitero ¿qué más pruebas que la Declaración Balfour y las citas del panfleto de Theodor Herzl, por citar tan sólo los ejemplos más emblemáticos? Esto continúa siendo Historia presente, no ha perdido vigencia. Aunque algunos sectores arteramente y con intereses siniestros quieran argumentar lo contrario. Los perjudicados, los hermanos palestinos, así lo consideran. Y no lo olvidan. Y por eso luchan.
            Saludos cordiales.
            Susana

        2. Kurt Brainin dice

          Estimada Susana,

          Debatir entre nosotros sobre si un estado o dos estados me parece muy bien como intercambio de opiniones pero no encuentro que pueda tener otro significado que ése.

          La solución de dos estados no solo es injusta sino que, con la colonización, se está volviendo bastante impracticable. Sin embargo parece ser una aspiración de muchos palestinos.

          La solución de un estado, evidentemente más justa en la medida en que sea democrático e igualitario, parece todavía más difícil de alcanzar. Y con la actual relación de fuerzas, Israel se dirige a un estado único con expulsión y/o apartheid de los palestinos.

          Una solución justa requeriría doblegar la voluntad dominadora y colonizadora de Israel, lo cual sería teóricamente posible si se diera alguna de estas condiciones por ahora poco probables:
          – Que Estados Unidos dejara de apoyarlos incondicionalmente,
          – Que la economía de Israel no soporte indefinidamente un estado de guerra permanente,
          – Que hubiera cambios importantes en el equilibrio mundial de poderes.

          Nosotros no solo no podemos hacer gran cosa al respecto, salvo la limitada influencia de la campaña BDS, sino que no creo que debamos siquiera intentarlo.

          Son los palestinos los que tienen que decidir sobre el futuro que desean o que consideran posible. Luchar por un estado único justo tendría para ellos un premio importante en caso de triunfar. Pero, en caso contrario, podrían encontrarse con el mencionado estado único con expulsión y/o apartheid.

          Creo que a nosotros ni nos corresponde ni estamos en condiciones de decidir en nombre de ellos. Me parece muy bien que cambiemos ideas pero son ellos los que ponen en juego su futuro y corren los riesgos. Y, sinceramente, no encuentro muchas señales de que luchen por un estado único, hasta Hamas parecería conformarse a veces con las fronteras de 1967.

          Retribuyo los saludos, Kurt.

  2. Elida Lapadú dice

    EXCELENTE NOTA DE VERBISKY!! CLARIFICADORA Y PARA DIFUNDIR AMPIAMENTE, GRACIAS!

  3. Daniel Weiss dice

    excelente “hesbed”, reponso de Ignacio Klich sobre Uri Avnery; para los que lo seguíamos un lindo mode de recordarlo, y para los que no lo conocian un excelente modo de presentarlo

  4. Kurt Brainin dice

    Uri Avnery sería merecedor de que todos los judíos le rindiéramos el más profundo y sincero homenaje. Pero lamentablemente no lo recibe, a un gran número desinformado por un ancestral y mutuo lavado de cerebro ni siquiera se les pasa por la mente que podrían no tener razón en un enfoque totalmente distinto que ha llevado a un Israel nada diferente, a un Israel como desgraciadamente es hoy.

    Lo conocí por su libro “Israel sin sionistas” y desde entonces he seguido con admiración todas sus actividades, incluyendo el hacerse apalear por la policía siendo un anciano manifestante contra el “muro de la vergüenza”.

    Dejando de lado que el sionismo vio favorecido su éxito por basarse en un colonialismo que era “normal” hace un siglo y tener poco elogiables intereses comunes con él (las gestiones de Herzl ante las potencias, la Declaración Balfour y el Mandato lo ponen sobre el tapete) y como la historia suele ser muy poco reversible me parece realista y sensato centrarnos en esta posibilidad de un Israel diferente y oportuno recordar que hubo otros que también lo quisieron así:

    – Isaac Epstein, en su escrito “La cuestión oculta” de 1907 destacó que no se debía hacer nada en Palestina sin tener en cuenta a los árabes que la habitaban.
    – Los miembros y simpatizantes de la Brit Shalom, incluyendo al filósofo Martin Buber, al primer presidente de la Universidad Hebrea Jehuda Magnes, a Albert Einstein y a otros, también sostenían en los años 20 que no se podría dejar de tener en cuenta a los árabes palestinos.
    – Nahum Goldmann, fundador y presidente del Congreso Judío Mundial, después de haber sido un importante colaborador desde lejos en la creación de Israel sostenía en los años 70 la necesidad de acordar con los palestinos, incluyendo al entonces “intocable” Arafat. Probablemente fue eso lo que le llevó a publicar en un libro de 1978 (“The Jewish Paradox”) lo que le había dicho Ben Gurion en 1956, que si fuera un dirigente árabe nunca acordaría con Israel porque “los judíos les habían robado su país” y “no tenían por qué aceptarlo”.

    Que la muerte de ese magnífico luchador y ser humano que fue Uri Avnery sirva para traer un poco de esa necesaria sensatez a la mente de algunos judíos poco informados.

    1. Daniel Weiss dice

      excelente comentario

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.