Un mundo hostil

Las leyes que rigen el Poder Judicial hay que pensarlas desde quien solicita el amparo judicial

 

Vivo en un mundo donde casi nada y casi nadie es lo que parece. Ni lo que se muestra. Gente en la que confío me dice cosas poco agradables de otras personas en las que también confío. Y luego esa gente en la que también confío me cuenta cosas feas de otros en los que confío. Y así con muchos, casi con todos. Incluso me pasa con gente que un día se odia entre sí y después aparece de la manito como si nunca se hubiese odiado. Sin registro de lo que pasó y de lo que dijo. Tal vez por eso, entre otras cosas, la banco tanto a Cristina Fernández de Kirchner. Porque no hace eso. Cuando estuvo lejos de Alberto Fernández me lo dijo y cuando discutieron todo lo que tenían pendiente, también me lo dijo. No se trató de un hecho mágico ni pretendió que hiciéramos de cuenta que nunca había sucedido el distanciamiento político y personal. No es que me dé explicaciones de nada, no tiene porque ni yo lo pretendo —tampoco podría, por cierto—, pero valoro que me dice las cosas. Porque así puedo entender. Con todas las aristas que pueda tener, Cristina Fernández de Kirchner es una de las personas más consistentes que conocí en mi mundo donde casi nada ni nadie es lo que parece.

Mucha de esa consistencia se vio con claridad el día 2 de diciembre de 2019, cuando Cristina Fernández declaró como acusada ante el Tribunal Oral Federal N° 2 en el juicio que investiga el presunto direccionamiento de los contratos de obras públicas viales en Santa Cruz. Hacía poco más de un mes, el 27 de octubre, Alberto Fernández y Cristina Fernández habían ganado las elecciones presidenciales en primera vuelta. La regla no escrita de Comodoro Py establece que al poder político se lo trata bien… mientras dura. Y que, a cambio de ese buen trato, el poder político no opina sobre lo que hacen o hicieron en Comodoro Py.

Durante la campaña, Alberto Fernández había cuestionado duramente el funcionamiento del Poder Judicial, y en particular el del Poder Judicial federal penal. Había hablado de los juicios sin prueba, de las arbitrarias prisiones preventivas, de los jueces que persiguieron sin respetar el debido proceso ni el derecho a Defensa.

Ese 2 de diciembre, munida de la documentación, la Vicepresidente electa, durante casi cuatro horas, declaró y describió detalladamente no solo la ausencia de pruebas en el caso que la tenía como acusada, sino además la infinita cantidad de vulneraciones a sus garantías procesales que había padecido durante los últimos años. Cristina hablando siempre es abrumadora, pero en esa oportunidad fue incluso más sorprendente la cara de estupor de los jueces, porque ahí estaba alguien que les estaba diciendo frente a frente que el gobierno recientemente electo no iba a aceptar el pacto espurio de impunidad que le había ofrecido Comodoro Py. El fiscal de la causa, quien en esos días no dejaba de buscar cómo hablar con el nuevo gobierno, como contó Horacio Verbitsky, le preguntó a la Vicepresidenta si iba a contestar preguntas de las partes. Flamígera, ella respondió: “¿Preguntas? Preguntas van a tener que contestar ustedes”.

El 10 de diciembre de 2019, en su acto de asunción como Presidente, Alberto Fernández dijo ante la Asamblea Legislativa: “Sin una Justicia independiente del poder político, no hay república ni democracia. Solo existe una corporación de jueces atentos a satisfacer el deseo del poderoso y a castigar sin razón a quienes lo enfrenten. Hemos visto el deterioro judicial en los últimos años. Hemos visto persecuciones indebidas y detenciones arbitrarias inducidas por los gobernantes y silenciadas por cierta complacencia mediática. Por eso hoy vengo a manifestar frente a esta Asamblea y frente a todo el Pueblo Argentino, un contundente Nunca Más».

«Nunca Más a una Justicia contaminada por servicios de inteligencia, ‘operadores judiciales’, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos».

«Nunca Más a una Justicia que decide y persigue según los vientos políticos del poder de turno».

«Nunca Más a una Justicia que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni a una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno».

«Lo digo con la firmeza de una decisión profunda: Nunca Más es nunca más”.

Esos eran los lineamientos de la Reforma Judicial que Alberto Fernández se comprometía a realizar ante toda la sociedad argentina.

Limpiar La Casa

Y rápidamente el Poder Ejecutivo comenzó con su realización. Antes de que terminase diciembre, se dispuso la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia y se puso a su frente a una ex fiscal de conducta intachable. Los abogados nos sorprendimos cuando dejamos de ver a los operadores —y denunciadores seriales— caminado por los pasillos de Comodoro Py. El análisis de la documentación que se encontró en la AFI luego de su intervención dio lugar a múltiples denuncias por la realización de espionaje ilegal durante el gobierno de Mauricio Macri. Solo un juez, que a mi criterio es uno de los más valientes y mejores de la Argentina, se había animado a investigar las actividades ilegales de inteligencia ilegal del gobierno de Cambiemos, mientras gobernaba Cambiemos. La investigación la llevó adelante el doctor Alejo Ramos Padilla, mientras era perseguido de modo ostensible y público por el gobierno de Cambiemos. De esa investigación surgieron como operadores de los servicios de inteligencia, funcionarios de la AFI, periodistas reconocidos y miembros del Poder Judicial que compartían, amañaban y blanqueaban información proveniente de tareas de inteligencia ilegal. Es por esa causa que el fiscal Carlos Stornelli, fiscal en la mediática causa conocida como “Cuadernos”, esta procesado. El fiscal sigue siendo fiscal, entre otras cosas porque su procesamiento duerme el sueño de los injustos en la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata.

Pero fue esa causa, en la ciudad de Dolores, la que delineó buena parte de lo que hoy se investiga en diversas causas sobre espionaje ilegal llevado a cabo por el gobierno de Cambiemos. El espionaje sobre la propia Cristina Fernández y el Instituto Patria, la inteligencia ilegal y la persecución sobre sus funcionarios, la fabricación de pruebas falsas por parte de la AFI, el espionaje a las personas privadas de su libertad y las presiones gubernamentales del gobierno de Macri sobre el Poder Judicial. Falta un capítulo, que supongo se abrirá en algún momento, y es la participación de servicios de inteligencia extranjeros en las maniobras de persecución. La puerta la abrió Marcelo D’Alessio y su vinculación aun no del todo esclarecida con la DEA y la CIA.

Las investigaciones judiciales sobre espionaje ilegal y el dictado del Decreto 214/20 que limitó la participación de la AFI en investigaciones judiciales, empezaron a poner luz donde solo había basura y a ordenar de cara al futuro el funcionamiento y misiones de los servicios de inteligencia.

La colonización

Otra de las reformas judiciales que ya está sucediendo es la revisión de los traslados de jueces que hizo el gobierno de Cambiemos, a los fines de colonizar cargos estratégicos dentro del Poder Judicial. Y quiero ser clara en esto: no todos los jueces trasladados fueron malos jueces. No se trata de revisar su accionar como jueces. Se trata de cumplir la Constitución que establece un trámite federal complejo para la designación de los jueces de la Nación. Trámite en el que intervienen el Consejo de la Magistratura, el Poder Ejecutivo Nacional y el Senado de la Nación. El Consejo de la Magistratura aprobó el jueves un dictamen en el que se informa de la situación de varios jueces trasladados y cuya designación en determinados cargos o juzgados no dio cumplimiento a los requisitos constitucionales. Todo parece indicar que se revisarán esas designaciones y se someterán al trámite constitucional correspondiente. Lo digo con honestidad, a algunos de esos jueces les tengo un enorme respeto y afecto y no me consta que hayan pagado un precio horrible por ese traslado. Sólo de uno de ellos me consta en primera persona el precio que pagó, que como suele ser siempre en el Poder Judicial, no lo pagó el juez que obtuvo su traslado, sino un tercero que era juzgado por ese juez. Lo pagó a la vista de todos y de un modo desvergonzado. No me lo contaron, yo estaba ahí.

También dentro de las reformas al Poder Judicial que ya están sucediendo pasan cosas en el Congreso, tales como la activación de la Comisión de Control y Seguimiento de las actividades de los Organismos de Inteligencia que finalmente está haciendo las investigaciones que debió haber hecho siempre y no hacía. Además se puso en funcionamiento la Comisión Bicameral de Ministerio Publico. Curiosidad cruel de los últimos días, se le pidieron desde la Comisión al fiscal interino Eduardo Casal una serie de informes sobre sus actividades como responsable del Ministerio Público. Respondió que le resultaba imposible contestar, por falta de personal. Esa misma semana se vio con toda claridad que a los fines de perseguir a la fiscal Gabriela Boquín, Casal no estaba taaan falto de personal, ya que el miércoles en horas tardías de la noche le comunicó a la fiscal el inicio de un sumario administrativo. Dato de color, una de las denunciantes es la esposa de un juez ternado para ser camarista comercial. La denunciante le dijo a la fiscal Boquín que quería ser trasladada lejos de la fiscalía, porque mientras trabajara con la fiscal de la causa Correo Argentino, que involucra a Mauricio Macri y a su familia en una fenomenal maniobra fraudulenta, corría riesgo la designación de su esposo como camarista, por parte del gobierno de Cambiemos. En el sumario están acompañados los mensajes de la denunciante a la fiscal. Escenas de macrismo explícito. Así funcionaban las cosas entonces.

Mientras tanto está pendiente en el Senado el tratamiento del pliego de Daniel Rafecas para su designación como Procurador. Fue uno de los pocos jueces que conozco que no se dejó presionar y respetó derechos y garantías durante los cuatro años que gobernó Cambiemos.

La reforma

El miércoles 29 de julio de 2020 el Presidente de la Nación presentó la Reforma Judicial. Los puntos destacados son la creación de una Justicia Federal Penal, la que será conformada por la fusión del fuero penal federal (12 juzgados) con el fuero Penal Económico (11 juzgados). Jugada arriesgada, porque los abogados le tenemos poca confianza a ambos fueros. Penal Cómico, solemos decirle a Penal Económico, para que se den una idea; y Comodoro Pus o Pro a Comodoro Py.

También se prevé la transformación de una de las dos secretarías de cada uno de los juzgados hoy existentes, en un nuevo juzgado. Lo cual dará lugar a un total de 46 juzgados con competencia penal federal. El objetivo es desconcentrar el poder casi omnímodo de Comodoro Py y evitar su colonización por parte de los poderes políticos, económicos o mediáticos. Ello además con la creación de nuevas fiscalías, defensorías y tribunales orales para los juicios. En lo personal, me preocupa que no se modifique la Cámara de Casación Penal federal, que es el órgano máximo de la Justicia Penal Federal y que por cierto fue, en algunas de sus salas, parte activa del Lawfare. Jueces como Bonadio y fiscales como Stornelli no hubiese podido hacer lo que hicieron sin la colaboración de miembros de la Casación Penal Federal.

Un acierto sin dudas es el sistema de subrogancias de los nuevos juzgados, que será cubierto transitoriamente y por un plazo máximo de un año, sólo prorrogable por seis meses más, mediante un sistema en el que participarán la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, que enviará la nómina de los potenciales subrogantes al Consejo de la Magistratura de la Nación para su evaluación y luego remitirá al Poder Ejecutivo los que aprueben la evaluación, para que este los designe, previo acuerdo del Senado.

El proyecto además establece la entrada en vigencia del Código Procesal Acusatorio en el plazo de dos años. Cosa que celebro con las tripas. Desde el punto de vista operativo resulta entendible el plazo, ya que hay que crear la estructura para hacer posible el funcionamiento del sistema, pero me permito señalar que el Código acusatorio establece una serie de salvaguardas y garantías para los procesos penales que ya han estado suspendidas por mucho tiempo por decisión de Mauricio Macri y me pregunto si es razonable —y legal— seguir con garantías de raigambre constitucional en modo “pausa”.  Mi instinto de abogada defensora me grita que no.

Sin perjuicio de ello, celebro la incorporación de las reglas de actuación del sistema acusatorio, esas reglas que ordenan cosas tan básicas como que el Poder Judicial debe asegurar un trato equivalente con las partes, sus representantes y abogados, ejercer sus funciones libre de interferencias y denunciarlas cuando las sufre y no permitir el tráfico de influencias. Pero además el incumplimiento de esas reglas será causal de mal desempeño. Lo cual implica que los miembros del Poder Judicial podrán ser denunciados, e incluso removidos de sus cargos por incumplir dichas reglas.

Respecto a la Justicia Federal, el proyecto promueve la creación de 100 juzgados nuevos en lo penal, a los fines de concluir con los juzgados de competencias múltiples y demoras imperdonables. Iniciativa que ya había tenido el proyecto de “Fortalecimiento de la Justicia” presentado por legisladores hoy opositores.

La competencia penal no federal, es decir la investigación y juzgamiento de los delitos no federales que se cometen en la ciudad de Buenos Aires y hoy tienen los juzgados nacionales, será transferida a la Ciudad, junto con los recursos necesarios por parte del Estado Nacional.

Mi corazón de administrativista gritó: ¡Viva Perón!, cuando leí que finalmente se unifican los fueros Contencioso Administrativo con Civil y Comercial. Se acabó el forum shopping mas grosero de la historia, donde el poder económico siempre elige un juzgado de conveniencia a sus intereses. Y espero que la unificación nos dé mejores jueces en fueros donde se discuten cuestiones importantes y que muchas veces pasan desapercibidas. Y que les proporcione a jueces que parecen tener patrones entre el dinero y los servicios, la vocación de libertad e independencia que a veces algunos parecen olvidar.

Mas allá de todo, yo quiero agradecerle como abogada a Alberto Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner la enorme esperanza que, creo, nos ha dado la posibilidad de discutir una reforma judicial. No fui una entusiasta defensora de las leyes de democratización de la Justicia de Cristina Fernández, porque siendo buenas leyes, me pareció siempre que no iban al núcleo del problema. Y una de ellas me parecía particularmente poco justa y he solicitado su inconstitucionalidad y la he obtenido en más de una oportunidad. Porque a las leyes que rigen el funcionamiento del Poder Judicial hay que pensarlas siempre desde el lado de quien solicita el amparo judicial. Como decía Scalabrini, las leyes hay pensarlas siempre a favor de los débiles, porque los fuertes no necesitan ley que los proteja. Ya la tienen. Es su propia fuerza.

No veo en esta ley ninguna cláusula de impunidad para nadie. Veo más garantías y búsqueda de desconcentrar el poder. Veo un intento honesto de mejorar el servicio de justicia de este país. Veo también un sector de la oposición política aferrado al sistema tan horrible que tenemos hoy en día. Como si se le fuese la vida en ello — y pienso que tal vez se les va la impunidad en ello. Veo que no quieren siquiera dar el debate, porque pretenden sostener un sistema que no imparte Justicia. Un sistema injusto y sospechado por todos, incluso por quienes necesitan defenderlo y no pueden. Negar el debate es negar la democracia. Espero que reflexionen sobre ello.

A lo largo de los años de ejercicio profesional me ha tocado ganar y perder. Es parte de mi vida. Aprendí que las victorias no deben quitarnos a los abogados ni la humildad ni la generosidad ni mucho menos restarnos humanidad e inteligencia. Que las derrotas son parte de la vida. Y que el único reclamo digno es el de Justicia.

Sólo hay una derrota que no he podido superar. Porque le costó la vida a un amigo que yo adoraba. Y fue el Poder Judicial argentino el que, sin humanidad, ni compasión ni decencia ni mucho menos Justicia lo empujó a morirse, infamado en su buen nombre y quebrado de dolor. Mi amigo se llamaba Héctor Timerman. Antes de morirse me pidió que le prometiera que iba a reclamar Justicia. Tengo la esperanza infinita de que esta reforma judicial que se presentó permita que el horror por el que el Poder Judicial argentino hizo transitar a Héctor Timerman y a su familia sea el primer paso para que lo que le hicieron a mi amigo no pase Nunca Más. A Nadie Más.

 

 

 

 

 

 

[1] https://www.elcohetealaluna.com/la-oruga-y-la-mariposa/

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15 Comentarios
  1. HERNÁN DE ROSARIO dice

    La doctora Peñafort comienza su artículo con un párrafo que es una ácida crítica a la simulación, la hipocresía, el cinismo: “Vivo en un mundo donde casi nada y casi nadie es lo que parece. Ni lo que se muestra. Gente en la que confío me dice cosas poco agradables de otras personas en las que también confío. Y luego esa gente en la que también confío me cuenta cosas feas de otros en los que confío. Y así con muchos, casi con todos. Incluso me pasa con gente que un día se odia entre sí y después aparece de la manito como si nunca se hubiese odiado. Sin registro de lo que pasó y de lo que dijo. Tal vez por eso, entre otras cosas, la banco tanto a Cristina Fernández de Kirchner. Porque no hace eso. Cuando estuvo lejos de Alberto Fernández me lo dijo y cuando discutieron todo lo que tenían pendiente, también me lo dijo”.

    Peñafort se queja amargamente de quienes basan sus relaciones humanas en la mentira, el engaño, la falsedad. En política tales miserias del alma son moneda corriente. Creo que la política sería impensable sin la hipocresía y el cinismo. A lo largo de nuestra historia política hubo excepciones que no hicieron más que confirmar la regla. Pienso, por ejemplo, en don Lisandro de la Torre que fue blanco del instinto asesino del orden conservador. Sin embargo, la mayoría fueron (son), lamentablemente, como Patricia Bullrich, un extraordinario ejemplo de camaleonismo político.

    A continuación de me tomo el atrevimiento de transcribir gran parte de un artículo escrito por Alfonso J. Palacios Echeverría cuyo título es “Hipocresía y cinismo político”. Evidentemente en todos lados se cuecen habas.

    “La política es un campo que se presta admirablemente a la hipocresía. No es el único, pero quizá sí sea el terreno en el que más se use. Me explico iniciando con una definición de hipocresía en dos niveles. Todos tenemos una buena idea del hipócrita. Es esa persona que busca dar una apariencia que […] La política es un campo que se presta admirablemente a la hipocresía. No es el único, pero quizá sí sea el terreno en el que más se use. Me explico iniciando con una definición de hipocresía en dos niveles. Todos tenemos una buena idea del hipócrita. Es esa persona que busca dar una apariencia que no tiene, que persigue simular lo que no es. Hace esto con la intención de lograr algún objetivo de beneficio propio por medio del engaño a los demás. Ese es su rasgo natural, el engaño intencional. Creo que es necesario distinguirlo del presumido, ese que también quiere dar una apariencia que no posee, pero que resulta inocente con respecto al hipócrita. Un presumido es más un vanidoso, un snob. El hipócrita es más profundo, más malévolo y torcido, alguien que busca no sólo aparentar sino engañar y mentir con esa apariencia. Creo que esto es lo que merece una segunda opinión, la faceta del engaño del hipócrita. En la superficie, se entenderá rápidamente que el hipócrita busca engañar a los demás para de allí lograr un beneficio. Quiere hacer que los otros crean que posee alguna cualidad, la que sea, que en verdad no tiene. Es, al final de cuentas, un caso de fraude, de mentira. Pero hay mucho debajo de esa superficie de la hipocresía. Sí, todos entendemos que se trata de una mentira, de un engaño.

    Pero hay otra posibilidad aún más aterradora. ¿Qué sucede si el hipócrita termina creyendo que es verdad lo que aparenta? Me refiero a eso de convencerse a sí mismo del engaño que hace a otros. Pongamos esto de manera sistemática. La hipocresía de primer grado es la que engaña a otros. La hipocresía de segundo grado es la que engaña a otros, pero también al mismo hipócrita, el que acaba creyendo cierta su mentira. Un articulista venezolano, Edgard Perdomo A., decía en uno de sus escritos lo siguiente: por encima de las palabras y los conceptos, la batalla de las ideas no significa de manera alguna una consigna, sino que implica la total comprensión de los ideales de un pueblo en busca de su soberanía, independencia, paz y progreso. Para muchos la batalla por la anhelada justicia social se ha convertido en una recia actitud de avanzar ante la vida misma. Abraham Lincoln decía: «Los poderes del dinero están sobre la nación en tiempos de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Es más despótico que la monarquía, más insolente que la autocracia, más egoísta que la burocracia». Históricamente en la actividad política se ha comprobado que quien más utiliza los términos salvar a la patria del «régimen», lucha a muerte contra la corrupción, la inseguridad en las calles, el alto costo de la vida de sus ciudadanos. Son los eternos politiqueros de siempre y los que más se han llenado sus bolsillos con el vil metal, a costa de los infelices ciudadanos que dicen defender.

    Resulta paradójico y hasta incomprensible como en nuestro país, que pretende evolucionar hacia el desarrollo y ser una autentica expresión de la voluntad popular, todavía exista una casta de políticos que sigan pontificando sobre la demagogia cuando la «mediocridad filosófica» les brota por los poros, ante la mentira y la incapacidad manifiesta en el arte de gobernar. La hipocresía política cuando se une al cinismo, siempre apunta hacia una complicidad manifiesta, ordenada y sociológicamente concertada, que repercute directa o indirectamente, en una práctica beneficiosa y no benefactora hacia el común de la gente. El cinismo político implica por lo demás, la exaltación indiscriminada de la improbidad, de la práctica maliciosa y del doblez moral. Ocurre muchas veces que el político hipócrita no alardea de su incorrección, sino que siempre tiende al ocultamiento y a la circunspección cuando están al frente de los micrófonos y las cámaras de Radio y TV. En cambio el cínico politiquero, presume mucho de lo que sabe: que es un impostor arrogante y pendenciero. Cada día con mucha indignación y, lo que es peor, con mucha indiferencia, buena parte de la ciudadanía de este país, que viven al margen de los círculos clientelares del poder, el nepotismo, el tráfico de influencias, el amiguismo, la falsa información privilegiada que pulula alrededor de alcaldías, ministerios, instituciones del Estado etc. son testigos del cinismo ramplón con el cual actúan buena parte de los políticos tanto del gobierno como de la oposición.

    El cinismo, la hipocresía, la desvergüenza, la desfachatez, el descaro, la impudicia son los ingredientes corrosivos en el accionar político y son parte de la escuela filosófica socrática. Cuando el cinismo se junta con la corrupción. Entonces el deterioro afecta el cuerpo y el alma de la República. Muy poco son los políticos que, cuando son criticados por los medios de comunicación, censurados por el pueblo o investigados por la justicia, intentan engañarlos o confundirlos, utilizando con frecuencia sus terminales mediáticos, para señalar que las críticas, en realidad lo que buscan es perjudicarlos. José Martí decía: «Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura siempre lo que un pueblo quiere». Por eso es que hay estar siempre en política con el: Veni, Vidi, Vinci con la ética y la moral siempre por delante. Porque hay una frase lapidaria que reza lo siguiente: «Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas». Este lenguaje hipócrita y cínico, que tanto utilizan muchos políticos, es lo que más desacredita la política. El doble y falso lenguaje. Tanto el heroico como el salvavidas. No es necesario citar nombres -de aquí y de allí-, para no reducir a anécdota la categoría. Además, estos días están en la mente de todos. Decir lo que no se piensa es cinismo puro. Proclamar como propio lo que no es más que una consigna de partido, es simple teatro. Defender lo que ya se sabe que no se cumplirá, constituye vil engaño.
    El cinismo, la hipocresía y la mentira no son instrumentos honestos ni válidos para la gobernabilidad. La política -se repite- es el arte de lo posible, y de hacer posible lo que parece imposible. Pero no con artimañas engañosas e impuras. Las conductas y los medios innobles o sucios, corrompen los objetivos más nobles, los idealismos más legítimos y las ansias de estabilidad más necesarias. Todo puede defenderse en democracia, pero con sinceridad y honestamente. No con engaños ni imposiciones, de ‘iure’ o de ‘facto’. No atribuyéndose la representación de todos, cuando sólo se cuenta con la de una parte, dividiendo así a una sociedad plural. Esto contradice el principio democrático de la buena fe y el respeto al otro. El mismo fundamento de la convivencia. En situaciones de grave tensión, generalmente alentadas por intereses partidarios o posicionamientos temerarios, y en que el apasionamiento suele ofuscar la razón, no se repara en los medios, que se creen justificados por inmovilismos trasnochados, de unos, o por idealismos quiméricos, de otros. Estamos en una de estas situaciones, que casi nadie quiere, pero que demasiados se dejan llevar por la fuerza del viento, quizás de un viento soplado entre bastidores, con más o menos buena o mala fe, con ánimo redentor de espesas nieblas pero con consecuencias devastadoras. Por esto es tan importante para la ciudadanía, para el pueblo llano, detectar bien y a tiempo el grado de cinismo, hipocresía o engaño de los discursos políticos, de todo signo, que pretenden perpetuarle inmerecidamente en el inmovilismo o arrastrarle en la aventura de la rebelión. El tráfico político tiene su código legal (…)».

    19/08/2014
    Fuentes: Rebelión

  2. Cristina dice

    muchas gracias Graciana… me das una esperanza…
    aunque me cuesta creer que se pueda mejorar la esencia de los comportamientos antiéticos, y siempre a favor del más poderoso… si tenemos herramientas para mejorarlo, pero no funcionan… ¿como hacemos? qué impotencia !!!

    a Carlos Alberto Barroso, le dijo… que si está en una compu, pruebe con apretar «control» junto con el signo +… y eso hace un zoom que facilita la lectura… al menos mientras el cohete cambia la tipografía… jaja

  3. FPV dice

    La justicia como valor ya es una ilusión, que exista en el poder judicial es ciencia ficción, y no solo la federal. Dedicado a la criminalistica creí por mucho tiempo que en los juzgados dedicaban el mismo cuidado a todas las causas. Y no es así. Sufrí lesiones graves en «accidente de transito» y confiado en que fiscal y juez llevarían sin problemas el sumario, me sorprendió la notificación de la otra parte que había perdido y debo abonarles casi un millón de pesos. Dejaron vencer los tiempos, juez y fiscal,en complicidad con sus abogados amigos y ahí ando, estrolado y rematando lo que no hay. Es una mafia. Atiende media jornada. Gozan de la impunidad vitalicia. Y sus delitos prescriben con sus renuncias, sin perder su jubilación de privilegio.

  4. Ernesto dice

    GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS… Graciana, por tu claridad, pasión y ética profesional. Me emocionan inmensamente tus homenajes al Gran Héctor Timerman y a su familia. Gracias. No aflojes. Aquí estamos.

  5. Carlos Alberto Barroso dice

    Soy un jubilado de 72 años y mi vista -a pesar de los lentes- no me alcanzan para ver como necesito tan pequeña letra en que se publican los comentarios. ¿sería mucho esfuerzo cambiar el tamaño de la tipografía? ¡¡Ahh! si se lograra les paso una sugerencia: «arial 12″…….Por todo lo demás muchas pero muchas gracias.

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