Un país más

Israel pierde amigos en Estados Unidos

 

Las encuestas en Estados Unidos muestran que el apoyo a Israel ha disminuido en todo el espectro político norteamericano, pero más acentuadamente entre los demócratas y los votantes jóvenes. Un relevamiento de Gallup, publicado el día anterior al ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, reveló que los estadounidenses simpatizan más con los palestinos que con los israelíes. Según Gallup, entre 2001 y 2025 los israelíes mantuvieron sistemáticamente una ventaja de dos dígitos en esas simpatías, pero la diferencia comenzó a reducirse con las protestas estudiantiles contra el genocidio en Gaza. Este proceso se profundizó luego –pese a la feroz censura contra los críticos al genocidio–, al punto que hoy el 41% de los estadounidenses apoya la causa palestina, mientras que solo el 36% simpatiza con Israel. Si consideramos solo los jóvenes, esa diferencia es abrumadora, lo cual indica que estamos ante un cambio radical de tendencia. En una encuesta publicada por el Centro de Investigación Pew, el descontento con Israel es más pronunciado entre los votantes de 18 a 49 años, con un 70% de encuestados que manifestaron opiniones desfavorables. La mayoría de los demócratas (84%) y republicanos (57%) menores de 50 años tenían opiniones desfavorables.

La reciente guerra de agresión contra Irán, que en casi todos los análisis es considerada fruto de la influencia de Netanyahu sobre Trump, probablemente incrementará la antipatía de los votantes norteamericanos hacia Israel, lo que puede derivar en cambios radicales en la tradicional política exterior bipartidaria de ayuda militar incondicional a Israel. Según la opinión de un columnista de The New York Times, “la guerra parece haber acelerado el amplio giro anti-israelí en la opinión pública estadounidense, más marcado entre los demócratas, pero cada vez más importante también entre los jóvenes republicanos, al tiempo que ha impulsado las críticas a Israel en una dirección más radical: hacia un anti-sionismo más profundo, una visión del mundo más conspirativa y la afirmación de una equivalencia moral entre el gobierno israelí y Hamás”.

No cabe duda de que esta pérdida de apoyos entre los ciudadanos norteamericanos pone en riesgo la tradicional y generosa ayuda militar a Israel. Según el actual Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Israel, la ayuda militar estadounidense asciende a 3.800 millones de dólares anuales hasta 2028, lo que representa el 15% del presupuesto de defensa de Israel. En los dos primeros años de la guerra librada en Gaza, Estados Unidos proporcionó a Israel aproximadamente 32.000 millones de dólares en ayuda militar directa. Durante el primer año, bajo la presidencia de Joe Biden, la ayuda de emergencia ascendió a unos 23.000 millones de dólares, cubriendo aproximadamente el 70% del gasto militar israelí relacionado con la guerra. Durante el segundo año, bajo la presidencia de Trump, la ayuda descendió a 3.800 millones de dólares, la cantidad anual comprometida en virtud del acuerdo.

 

Reacciones por Gaza

Según una agencia de la ONU, los ataques israelíes causaron la muerte de un promedio de 47 mujeres y niñas por día durante los 23 meses que duró la guerra de Gaza. Desde que se declaró el alto el fuego en octubre de 2025, más de 750 palestinos han sido asesinados por los disparos de soldados israelíes. El brutal bombardeo a que ha sido sometida la Franja, transmitido en directo por todas las televisiones del mundo, se ha traducido en la destrucción de casi todas las escuelas, hospitales, universidades y edificios públicos. Se estima que más del 90% de las viviendas han sido destruidas o dañadas como resultado de la guerra, dejando la mayor parte del territorio en ruinas. Esta catástrofe humanitaria no podía dejar indiferente a los ciudadanos norteamericanos y en especial a los de religión judía.

En general, lo que caracteriza a los judíos norteamericanos es su liberalismo, y como tales se han sentido horrorizados por el giro extremista y ultranacionalista de Israel. Una encuesta del Washington Post muestra que el 61% de los judíos estadounidenses afirma que Israel ha cometido crímenes de guerra y el 40% afirma que Israel es culpable de genocidio contra los palestinos. Para estos judíos liberales resulta incomprensible que en Israel la inmensa mayoría de la población haya justificado las matanzas que han tenido lugar en Gaza. En relación con la guerra contra Irán, una encuesta encargada por la organización judía-estadounidense J Street reveló que el 60% se oponía a la acción militar contra Irán y que el 58% consideraba que debilitaba a Estados Unidos y perjudicaba a Israel.

 

Restos de Gaza. Foto UNRWA.

 

 

Repercusión entre los demócratas

El tema del apoyo a Israel también ha agitado las aguas en el Partido Demócrata en las últimas semanas. Las encuestas muestran que sus votantes desaprueban la guerra por un margen de tres a uno, y los legisladores demócratas, de forma inusual, parecen dispuestos a criticar duramente a Israel por arrastrar a Estados Unidos al conflicto. Algunos legisladores y candidatos a las primarias se han distanciado del grupo de presión pro-israelí AIPAC en medio de la creciente inquietud por las acciones militares de Israel. Un sondeo realizado por IMEU Policy Project y Data for Progress reveló que entre los votantes de las primarias demócratas en Texas, la relación de Estados Unidos con Israel influía significativamente en la decisión de elegir el candidato al Senado estadounidense. En la interna entre James Talarico y su oponente en las primarias, Jasmine Crockett, Talarico obtuvo una ventaja de cuatro a uno cuando se pronunció en contra del suministro de armas estadounidenses a Israel. Casi el 90% de los encuestados coincidió con su postura, y el 44% de sus partidarios afirmó que su posición influyó profundamente en su voto.

Desde el estallido de la guerra, tres demócratas judíos con posibilidades razonables de ser candidatos presidenciales, y con un historial de apoyo a Israel, han condenado enérgicamente a Netanyahu. El gobernador de California, Gavin Newsom, que durante mucho tiempo ha mantenido una postura favorable hacia Israel, ha agudizado cada vez más su retórica contra el primer ministro Benjamín Netanyahu y la influencia de organizaciones pro-Israel como el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC) en el sistema político estadounidense a medida que su perfil político ha crecido. Se ha atrevido a usar la palabra apartheid para referirse al sistema legal israelí. Otro candidato demócrata es Rahm Emanuel, quien ha sido el jefe de gabinete del ex Presidente Barack Obama entre 2009 y 2010 y arrastra un historial de halcón pro-israelí. Declaró al medio estadounidense Semafor que consideraba conveniente modificar el sistema de ayuda militar estadounidense y aplicar a Israel las mismas restricciones que a cualquier otro país que compre armas. “Será un país más entre los demás… Ahora las reglas del juego han cambiado y no conseguirá que los contribuyentes estadounidenses paguen la factura”. Mientras tanto, el gobernador de Illinois, JB Pritzker, criticó duramente el papel de Netanyahu a la hora de presionar a Trump para que entrara en guerra, durante una entrevista en The New York Times el pasado fin de semana. “Al seguir pasivamente el plan de Benjamín Netanyahu —que, por cierto, lleva muchos años en marcha— de atacar a Irán, deberíamos habernos preguntado: ¿Existen alternativas? El hecho de que Donald Trump lo apoyara es un ejemplo de lo que no deberíamos hacer”, dijo Pritzker.

Estos comentarios de destacados dirigentes demócratas se producen tras dos votaciones en el Senado donde se discutieron propuestas para acabar con la venta de armas a Israel. Si bien las iniciativas fueron rechazadas, los demócratas votaron abrumadoramente a favor de las iniciativas. El hecho de que 40 de los 47 senadores demócratas votaran a favor de retener el armamento militar a Israel, apoyando los planteos del senador Bernie Sanders, supone un paso enorme en la estrategia de bloquear la ayuda militar a Israel. Tras la votación, Sanders declaró en las redes sociales: “Hoy, más del 80% del grupo parlamentario demócrata se puso del lado del pueblo estadounidense y votó en contra de la ayuda militar estadounidense a Netanyahu y sus horribles e ilegales guerras”. “Estamos progresando. Cuando comenzamos este esfuerzo, solo había 11 votos, ahora hay 40”, concluyó.

 

Bernie Sanders.

 

 

 

El mundo MAGA

La inquietud por la guerra con Irán y el aumento del precio de la gasolina han hecho que el índice de aprobación de Trump caiga al 36%, su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca, según una encuesta de Reuters/Ipsos. No obstante, el apoyo entre su base principal se mantiene fuerte, con un 74% de los republicanos respaldando los ataques contra Irán. Trump arremetió en un mensaje en su red Truth Social contra cuatro figuras mediáticas del mundo MAGA que lo apoyaron en el pasado pero que ahora lo critican por la guerra con Irán: Tucker Carlson, Megyn Kelly, Alex Jones y Candace Owens. El mandatario los calificó de “locos alborotadores” y se burló de ellos por haber sido “expulsados de la televisión” y dedicarse a hacer podcasts, además de reprocharles sus teorías de la conspiración.

Tucker Carlson respondió renovando sus críticas a la guerra en Irán, afirmando que Trump “claramente no tenía un plan” y que era plenamente consciente de que traicionaba sus promesas explícitas de no comprometer a Estados Unidos en nuevas guerras eternas. “Me mortificaré durante mucho tiempo por el hecho de haber contribuido a la elección de Trump. Engañé a la gente”, dijo, pidiendo perdón. Su hermano, Buckley Carlson, calificó a Trump de “Presidente descontrolado, megalómano y destructivo” y sugirió que el Congreso debería considerar invocar la 25ª Enmienda, que establece la sucesión presidencial y permitiría a los miembros del gabinete y al Vicepresidente destituir al Presidente si se le considera incapacitado.

 

 

La idea de que Israel es un agente provocador de conflictos en Medio Oriente, de que reniega de la diplomacia y de que no está dispuesto a permitir que los palestinos tengan su propio Estado, está extendida en el mundo entero. Por lo tanto, no debe sorprender que también se haya impuesto en la sociedad norteamericana. El historiador israelí especializado en el Holocausto, Omer Bartov –quien ha llegado a calificar el ataque israelí contra Gaza de genocidio– opina que “si Estados Unidos suspende el apoyo militar –como abogan cada vez más legisladores demócratas–, Israel tendrá que reconciliarse consigo mismo. En tales circunstancias, el país no tendría más remedio que recurrir a la diplomacia. Irónicamente, esa podría ser la mejor esperanza del llamado Estado judío para alcanzar un futuro pacífico y próspero”.

 

 

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