Un palo por aquí

Represión en Bariloche. Hay 15 adultos detenidos y también un menor.

 

La lista de detenidos comenzó a circular de teléfono en teléfono durante las primeras horas de la tarde del lunes 5, exhibiendo la destreza de una práctica que se ha vuelto habitual. La fuerzas de seguridad de la Policía Federal y Gendarmería salieron a cazar a los manifestantes después de las protestas por la decisión del juzgado federal de Bariloche de extraditar al líder de la RAM Facundo Jones Huala. En el operativo —que los defensores de derechos humanos describen como una razzia contra los manifestantes—, detuvieron a un número de 16 personas, entre los que se encuentra un menor de edad. Todos están alojados en la Comisaría 2, en el centro de la ciudad. Les pegaron y algunos fueron alcanzados por balas de goma, aunque los exámenes físicos realizados por un forense señala que las heridas son leves.

«Estamos en la comisaría desde hace dos horas», explica a El Cohete A la Luna la abogada Marina Schifrin. «Vimos lesiones leves, con excoriaciones producto de las esposas y rastros de perdigonada de las balas de goma, según nos explicó recién el médico que los revisó». A las cuatro de la tarde, las organizaciones llamaban a la comunidad local a concentrarse alrededor de la comisaría para exigir la libertad.

Las autoridades no dejaron entrar a los representantes de la APDH, ni a otro de los abogados. Marina Schifrin está en el lugar porque es abogada, se presentó como tal, y fue una de las primeras que llegó. «Hasta ahora no aparece ni la fiscal ni el juez. No sabemos quién dio la orden de detenerlos. No nos dicen nada. No hay un oficial de turno que nos atienda. Afuera hay un grupo esperando, de las organizaciones y organismos de derechos humanos».

 

 

Los hechos ocurrieron durante la mañana del lunes 5, luego de la lectura de la sentencia en el juzgado federal de la ciudad. La sentencia se leyó a puertas cerradas. Los manifestantes supieron durante la mañana que el juez leería el veredicto de extradición sin público y sin trasladar a Jones Huala, que permaneció detenido en el Penal. A lo que el juez definió como razones de seguridad, los abogados replicaron que se trató de una medida de aislamiento para no dar la cara públicamente sobre la decisión. A continuación, y luego de las protestas realizadas por un pequeño grupo de manifestantes enojados con la decisión de la justicia, las fuerzas de seguridad salieron a cazarlos.

 

«Decimos que esto fue una razzia porque se hizo después de la protesta en la que se dio a conocer la sentencia de extradición. Corrieron a los manifestantes durante muchas cuadras. Agarraron a 16, ellos dicen que por desmanes, pero llama la atención. Esto es un pueblo chico. La manifestación fue chica, así que ese número es un número alto que muestra que se llevaron a medio mundo. Muchos de los detenidos son de las organizaciones políticas y de derechos humanos».

Los abogados y los organismos locales exigen la libertad inmediata. «Estamos en un estado donde lo que prima son las zonas de excepción».

Esta foto, así como la imagen que abre el texto, son gentileza de la Revista Cítrica, las imágenes fueron registradas por Eugenia Neme y 

 

 

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