Un represor suelto en Israel

Shlomo Slutzky presenta su documental Nuestra bronca, sobre Aníbal Teodoro Gauto, agente del Batallón 601

 

Shlomo Slutzky vive en Israel desde 1976, siempre trabajando para medios argentinos y preocupado por lo que ocurría con los derechos humanos en ese país donde vivía exiliado para preservar su vida.

No imaginó que luego de tanto tiempo se iba a enterar que un agente civil de inteligencia militar durante la dictadura, acusado de crímenes de lesa humanidad por su tarea en el Centro Clandestino de Detención “La Cacha” de La Plata en la provincia de Buenos Aires. Allí fue secuestrado, encerrado, desaparecido, torturado y asesinado un primo hermano de su padre, Samuel Leonardo Slutzky, médico de 42 años, según lo denuncia también, entre otros testigos, su compañero de militancia, Envar “Cacho” El Kadri.

La sorpresa de Shlomo es que se encuentra con este criminal, Aníbal Teodoro Gauto, no en la Argentina, sino en Israel. Al norte del país, en Haifa, a 14.000 kilómetros de los tribunales donde debería comparecer para ser sometido a un juicio con todas las garantías constitucionales, Gauto vive bajo el nombre de Yossef Karmel.

“Estuvimos acostumbrados durante mucho tiempo a la impunidad por el hecho de que los señalados como responsables estuvieran dando vueltas entre nosotros, hasta los juicios de lesa humanidad. Pero enterarte de que uno estaba viviendo a 14.000 kilómetros, en un lugar donde goza de privilegios, no me deja impasible”. Por eso, como ciudadano de Israel, como argentino, como persona a la que le interesan los derechos humanos y como familiar de una víctima, dice Shlomo: “Junto a mi hijo nos planteamos la posibilidad de que se cumpla con el trámite para que sea extraditado para ser indagado, y si fuera necesario juzgado, como lo fueron sus colegas del destacamento 601 de Inteligencia de La Plata”.

“Hay un pedido de captura de la Argentina, hay una oferta de recompensa, hay alertas de Interpol. Llevamos el caso a la Suprema Corte de Justicia de Israel, pero nada dio resultados. Como no se pudo actuar civilmente para que este represor fuera llevado para ser indagado en la Argentina, y no pudimos en ese momento impedir la injusticia, no quedó otro camino que hacer todo público mediante una película”, dice el co-director de Nuestra bronca.

 

 

 

 

 

 

 

La película ya ha ganado premios en festivales y presentaciones y ahora se exhibe en Buenos Aires y comienza a girar por las ciudades, dentro de los espacios INCAA y los lugares en donde la gente organiza eventos culturales, de reivindicación y de militancia en defensa de los derechos humanos y la búsqueda de verdad y justicia.

 

 

 

 

 

Shlomo y su hijo Tomer, ambos a cargo del film, plantean que al principio pensaban que la falta de respuesta del gobierno de Israel y de la Argentina, con respecto a la extradición de Gauto, tenía que ver con problemas burocráticos y administrativos. Pero con el paso del tiempo cambió la visión sobre la realidad relativa a este caso. Durante 2002, muchas personas optaban por emigrar a Europa debido a la crisis. Varios argentinos que tenían abuelos judíos aprovecharon la Ley de Retorno, que fue un beneficio para que las familias que se dispersaron por el Holocausto pudieran llegar a Israel mediante algunos beneficios que otorga el Estado. Hasta 2001 salían para Israel unas 800 personas por año. En 2002 la cifra de retorno fue de más de 6.300 personas y allí Gauto viajó con gran parte de su familia.

La legislación vigente en Israel otorga ciudadanía a los miembros de la comunidad judía dispersos por el mundo en necesidad de residencia. Sin embargo, la falta de investigación sobre el pasado de Gauto llevó a que recibiera ciudadanía y ayuda económica del Estado, a pesar de las acusaciones que lo comprometen.

En Israel, Shlomo llegó hasta la Suprema Corte de Justicia y se definió que Gauto entró en forma ilegal. Como ya pasaron 14 años y no cometió delitos, no recomiendan la extradición. Los dirigentes de la comunidad judía en la Argentina estaban de acuerdo, como dan testimonio en la película, de que este represor civil (que ha reconocido su participación en delitos de lesa humanidad) debería ser extraditado para ser indagado ante la Justicia. El represor tiene cuatro pedidos de Interpol, tres por estafas y uno por no presentarse ante los Juicios de la Verdad, y aun así nadie lo buscó ni intentó llevarlo ante la Justicia.

Gauto fue detenido en 1981 en España con un documento falso y estuvo involucrado en la Argentina en una causa por defraudación al Banco Central, pero cuando solicitó su residencia en Israel aseguró que no tenía antecedentes penales ni créditos exigibles. Es decir que el antiguo miembro de Inteligencia del Ejército mintió para ser admitido en el país donde vive en la actualidad, lo cual podría ser motivo suficiente para justificar su expulsión en función de las leyes que rigen en el Estado de Israel. Efectivamente sabe esconderse y tiene alguna protección por parte de sus camaradas de los servicios de inteligencia nacionales y posiblemente algunos de Israel vinculados a cuando estaban en actividad durante el período de la dictadura.

El caso recuerda a una historia que se ha difundido en detalle, cuando los servicios buscaron, secuestraron y se llevaron a un nazi para ser juzgado en Israel por sus crímenes durante el régimen totalitario en Alemania. (Otto Adolf Eichmann utilizó el nombre de Ricardo Klement durante su estancia en la Argentina, desde el 15 de julio de 1950 hasta el 20 de mayo de 1960, cuando fue secuestrado y trasladado a Israel por el Mossad para ser juzgado, siendo encontrado culpable de crímenes de guerra en un juicio ampliamente publicitado en Jerusalén. Fue encontrado culpable y ejecutado por ahorcamiento.)

También se concreta en forma de paradoja la consigna presente en las marchas pidiendo juicio y castigo a los culpables, en los cantos que referían “Como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.

Aníbal Gauto es entrevistado en un programa del 19 de febrero de 2015, emitido por la televisión local israelí. Allí reconoce –con ciertos matices– que integró el Batallón de Inteligencia 601. Dice que su trabajo se reducía a confeccionar carpetas con datos. Esta información significaba una “sentencia de muerte” para quien estuviera en esa lista, según Slutzky. “No tengo ni tuve ideología”, niega Gauto en la entrevista telefónica que concedió al periodista. “Tenía 20 años, me interesaba tener el auto nuevo, la pilcha nueva y esas boludeces. Por eso entré a trabajar ahí”. Además, confiesa: “Mientras yo esté en este país y medianamente pueda estirar el tema, es decir, jugar con el tema de que no hay extradición, seguiré acá. Si yo voy a la Argentina y me presento me van a encerrar en un calabozo y yo, obviamente, no estoy preparado para eso”.

 

 

El agente del Batallón 601 fue entrevistado para el documental.

 

 

 

Trailer

 

 

 

 

Los directores

Sergio Shlomo Slutzky, además de documentalista, es periodista en medios israelíes y latinoamericanos. También dirigió publicaciones israelíes de educación política y derechos humanos en castellano, hebreo, árabe e inglés. Entre sus documentales se encuentran: Segunda oportunidad en Arad (2001), Algo se está gestando (2002), Cambio lugar, cambia la suerte (2003), El año que viene en… Argentina (2005), El tercero en camino (2009), Sin punto y aparte (2012), Impuros (Producción, 2017), Disculpas por la demora (2018), Nisman (Netflix, Producción en Israel, 2020), Perón y los judíos (2021), Nuestra bronca (2022),

Tomer Slutzky nació en Israel en 1990. Desde 2008 a 2011 fue director y editor en la Unidad de Filmación de la Fuerza Aérea de Israel; de 2013 a 2016 estudió la carrera de Licenciatura en Filosofía y Teoría del Cine en la Universidad de Tel Aviv. En 2015 trabajó por un año como supervisor de restauración de películas en Realworks Studios. Fue director de fotografía en Disculpas por la demora (2018), 100 millones de entradas (2019), Stav (2019), Pandemic Diaries (1 capítulo, 2022), Fanáticos del Chelsy (2021), Nuestra bronca (2022), Cielo tenebroso (en realización, 2022). Entre sus películas dirigidas están Nuestra bronca (2022) y Judíos por elección (en realización, 2022).

 

 

Ficha Técnica

Nuestra bronca (Argentina, 2022, 69 minutos). Documental
Calificación: Apta todo público, con reservas

Distribución: Batata Films
Dirección: Shlomo Slutzky y Tomer Slutzky
Guión: Malen Azzam y Shlomo Slutzky
Investigación y desarrollo de proyecto: Shlomo Slutzky
Producción: Soy Cine y Shlomo Slutzky
Jefa de Producción: Patricia Salvadeo
Productor ejecutivo: Rodolfo Durán
Fotografía y cámara: Tomer Slutzky
Música: Alberto Schwartz
Dirección de sonido: Carolina Pérez Sandoval
Montaje: Tomer Slutzky y Marisa Montes

 

 

 

Participantes

Agustín Szbar, Alberto Fernández, Alejandro Incháurregui, Alex Stein, Carlos Rozanski, Claudio Avruj, David Timerman, Diana Jramoy, Dov Khenin, Efraim Zadoff, Eitay Mack, Emmanuel Albaz Phelps, Felipe Solá, Guillermo Lipis, Gustavo Béliz, Hernán Dobry, Hernán Schapiro, Hovav Shapira, Iosi Salzman, Javier Quinterno, Marcos Weinstein, Mariano Slutzky, Martín Maether, Norma Donenberg, Oscar Jaimovich, Pablo Pastrana, Pinhas (Pini) Avivi, Roberto Perdía, Ruben Gorvatt, Ruth Liss, Sergio (Shlomo) Slutzky, Tamar Zandberg, Teodoro Aníbal Gauto, Tomer Slutzky.

 

 

Fuentes

  • Un argentino acusado por crímenes de lesa humanidad, refugiado en Israel
    Ene 17, 2018 | DDHH. Publicado en el sitio del CELS informe sobre “La Cacha” (2018).
  • Entrevista de Ariel Robert y Emilio Vera Da Souza, a Shlomo Slutzky en el Programa “Muchas Gracias”, de Radio Nacional Libertador de Mendoza, 23 de noviembre de 2022.
  • Agencia de Noticias Télam.
  • Agencia Nacional de Noticias Jurídicas Infojus

 

 

 

 

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