UN SAMBA POR EL IV REICH

Una sugestiva película sobre el nazismo en Brasil, cuatro décadas antes de Bolsonaro

 

Seguramente para cuando el lector dé con esta nota, y siempre y cuando no se produzca un milagro electoral, se habrá hecho realidad la noticia de que Jair Bolsonaro será el nuevo presidente del Brasil.

Este tipo de personajes que hielan la sangre con su discurso y que a su vez son tan fáciles de caricaturizar me provocan, entre otras cosas, espanto e incertidumbre o más bien incredulidad. De lo primero se encargarán los más duchos en política. En cuanto a lo segundo —la incredulidad—, no deja de sorprender el apoyo que ha cosechado en gente de raza negra, como el famoso futbolista Ronaldinho Gaúcho. Se me vino a la memoria entonces, por asociación forzada, una de las películas más originales del cine de Brasil, llamada Aleluia Gretchen. Estrambótica, grotesca, aterradora, una pantomima que hace cuarenta años nos advirtió que el fenómeno Bolsonaro lejos está de ser una rareza dentro de la compleja sociedad brasileña.

 

 

Esta película fue dirigida por Sylvio Back, realizador de varios filmes bastante conocidos en su país pero que, por haber hecho su carrera por caminos decididamente alternativos, no suele formar parte de la filmografía obligada del Brasil. Sus padres eran un judío húngaro y una alemana que llegó a escapar tempranamente del nazismo para radicarse en Santa Catarina, región que junto a Rio Grande do Sul (allí de donde es oriundo Ronaldinho) ha albergado a gran parte de la comunidad alemana brasileña y en donde florecieron muchas agrupaciones filonazis. Back hizo muchas ficciones y documentales que indagan con agudeza la historia de su país. (Por citar algunas: República guaraní acerca de las reducciones jesuitas y A guerra dos pelados sobre un sangriento y bastante silenciado episodio conocido como la “Guerra do contestado”.) Como además de hacer cine Back trabajaba de periodista, siempre oyó hablar de la llegada de oficiales de la SS a su vecindario, rumores de infancia que aterran y fascinan. Así fue como en los ’70 y en plena dictadura tuvo la gran idea de hacer Aleluia Gretchen, una película que narra cuatro décadas de la familia alemana Kranz, radicada en Río Grande durante los años ’30 y dueña del Hotel Florida, bucólico anagrama de Adolf Hitler.

Vale la pena mencionar uno por uno los miembros de esta familia Kranz, ya que en su conjunto constituyen un verdadero bestiario del grotesco filonazi brasileño y son la esencia de la película.

 

 

El padre es el profesor Ross, quien se vio impulsado a emigrar no por ser un anti nazi sino por no tener el suficiente coraje para asumirse como tal. Su mujer, Lotte, no quiere saber nada con estar en Brasil, y añora su Alemania lamentando mucho no poder ser testigo de su gesta histórica. Sus hijos son Guddun, una inocente joven bastante desinteresada que va a casarse con un lugareño, el impulsivo Jospeh que pretende continuar en tierras sudamericanas con su formación al servicio de las juventudes nazis; y la descontrolada Heike, embarazada por un oficial nazi que la entregó a sus compañeros de armas en una de esas orgías en busca del ario perfecto. Junto a ellos llegaron Frau Minka, la empleada doméstica que se sostiene en su hijo Wilhelm, el único que ve en la experiencia migratoria algo positivo.

 

 

También está la familia alemana que trabaja en el hotel desde hace años: la joven Inge, que nos presenta la película, y su hermano Werner, que junto al ya citado Jospeh será enviado a Alemania para servir a la causa. Ellos son hijos de un campesino que adora a los nazis.

La vida de los Kranz, como puede suponerse, no será sencilla. Sobre todo porque muy pronto llegarán las noticias de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra, mas no habrá noticias de los dos jóvenes que volvieron a Europa para servir en el frente. Aun así, en cada charla, en cada gesto, en cada acto, vuelve a reflotarse el sueño de la Alemania poderosa y del triunfo de su Reich. Heike, la que ha llegado embarazada, tiene sueños recurrentes con jóvenes arios desfilando y haciendo ejercicios desnudos, mientras suena una deformada versión de la Cabalgata de las Walkirias en ritmo de samba-rock. Escenas alucinantes como estas abundan en la película, sin dudas el director Sylvio Back entiende a la perfección este amorío entre el humor y el espanto.

A todo esto, los nativos de la región tendrán alguna que otra muestra de hostilidad pero con el correr de las décadas todos parecerán convivir tranquilamente. Sin embargo, la posta del nazismo no será responsabilidad de los inmigrantes alemanes sino más bien de los mismos brasileños. Uno de ellos es un huésped del hotel conocido como el Doctor Aurelio, un elegante monigote fascinado por las armas y los uniformes nazis que forma parte del Integralismo Brasilero, movimiento de extrema derecha.

Y también está Beppo, que gusta bailar samba y disfrazarse de Papá Noel para ser algo más que el sirviente negro del Hotel Florida. De tanto convivir con la familia Kranz, Beppo aprenderá a echarle la culpa de todos los males a los judíos y estará allí cuando torturen al marido de la ya no tan inocente Guddun. Los ejecutores de esta práctica, felices de retomar viejas costumbres, serán una pareja de nazis que solo están de paso por Brasil, de camino a la Argentina plenamente confiados en la ayuda que les brindará “O geral Perao”.

Pero, ¿quién es la Gretchen del título? Bueno, aquí es donde la película llega al paroxismo de su humor y su espanto. Gretchen es la niña que va a nacer del vientre de la joven Heike. Será un ejemplar de la más pura raza aria, gestado en una orgía reproductiva entre oficiales nazis y jovencitas alemanas. Sin explicarse el cómo y el por qué la niña muere apenas nacer y con ella parece morir también el proyecto nazi en el Brasil. Pero no hay de qué preocuparse ya que de eso se ocupará el sirviente Beppo y su desfile de sambistas tan negros como Ronaldinho bailando y cantando en homenaje al Cuarto Reich.

 

FICHA TECNICA

Título original ALELUIA, GRETCHEN / Año 1976 / Duración 118 min. / País Brasil / Dirección Sylvio Back / Guion Sylvio Back / Música Carlos Castilho / Fotografía José Medeiros/ Reparto Miriam Pires, Carlos Vereza, Kate Hangsen, Sergio Hingst, Selma Egrei

 

Tenés dos alternativas para verla. En alta calidad pero en portugués sin subtítulos.

 

 

O subtitulada pero en calidad VHS.

 

 

Que cada cual elija.

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1 comentario
  1. miguel dice

    La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, aseguró ayer que vigilará el respeto de los derechos humanos en Brasil tras el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales. “Como oficina vamos a estar muy atentos porque queremos que en una democracia tan importante de América latina los derechos humanos se sigan respetando y la democracia siga consolidándose”. Yo me pregunto: ¿Esa oficina, que cuenta entre sus miembros a Michelle Bachelet, dónde está instalada? ¿En Marte o en Urano?

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