Un triunfo reconfortante

El sistema político se deslegitima si el ajuste es razón de estado y se bastardea la negociación

 

Luego del enorme triunfo de los trabajadores aeronáuticos —de escasa difusión en los medios masivos—, el gobierno suspendió la campaña de estigmatización de la línea de bandera. No ha modificado sus aviesas pretensiones, pero en la reunión del lunes 3 anunció el reconocimiento de la deuda con los trabajadores y se comprometió a abonarla y dejó sin efecto las suspensiones que estaba aplicando al azar a trabajadores que participaron de la asamblea informativa por el desconocimiento de la pauta salarial firmada en la paritaria. El permanente reflejo de “primero disparo y después pregunto” para luego dejar sin efecto sanciones aplicadas es la pérdida de autoridad más flagrante que puede haber en el terreno de las relaciones laborales. Recular así, en el manual de procedimientos habituales, es una invitación a los trabajadores a repetir las medidas de fuerza. La contracara de esta torpeza es el accionar de los sindicatos aeronáuticos. Demostraron que la unidad multiplica la eficacia de las acciones y que ante arrebatos patronales se impone la firmeza, pero no la respuesta desesperada. Un cierre de año que regala a la sufrida clase trabajadora un triunfo que reconforta.

 

 

En la flota amarilla de Chubut, cámara patronal de la pesca, Raúl Durdos, secretario general del SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos) informó que, tras una lucha de más de un mes, se firmó un acuerdo salarial del 45 %, que cuando a los básicos de convenio se suman los ítems relacionados con desarraigo, pago de los días francos y otros adicionales, se acerca al 80% .

Otra paritaria que perforó largamente el hipotético techo salarial del gobierno fue la firmada por la Federación de Trabajadores Aceiteros que conduce Daniel Yofra. Las cuatro categorías del convenio colectivo tuvieron una fuerte movilidad. Categoría A de $ 25.000 en marzo de 2018 a $42.821 en enero de 2019. La B de $27.094 a $47.492 la C de $29.641 a $51.956 y la D de $32.446 a $56.873. Además de una cláusula de revisión en junio del año próximo y un bono de fin de año de $33.733.

El efecto contagio no tarda en llegar. Con 29 días de paro y trescientos establecimientos educativos cerrados, la estelar gobernadora María Eugenia Vidal mantiene su porfía por aplicar a los maltratados maestros de la provincia de Buenos Aires una recomposición salarial del 32 % frente a una inflación cercana al 50%, es decir una rebaja salarial lisa y llana.

Paritarias como la del SOMU fueron en otros tiempos detonantes sociales importantes. Recordemos que ante el Rodrigazo le tocó a la UOM de Lorenzo Miguel marcar punta con un 137% cuando el gobierno de Isabel Perón pretendía que no excediera el 35%. La coordinadoras ya habían paralizado el país y la dirigencia de la CGT debió ponerse al frente.

El miércoles fue convocada una nueva jornada de protesta por parte del movimiento de mujeres. Esta vez fue en repudio al espantoso fallo de los jueces Facundo Gómez Urso, Pablo Viñas y Aldo Carnevale, que responsabilizó a la víctima Lucía Pérez de su propia muerte aduciendo que consumía drogas y ejercía una sexualidad libre. El profundo contenido patriarcal de la sentencia sale al cruce del poderoso movimiento feminista  y desencadenó una ola de repudio en las principales ciudades del país. Una jornada signada por la masividad demuestra una vez más que el único límite que tiene la movilización popular es el que le imponen los dirigentes. La gente siempre responde.

El viernes en la ex ESMA se presentó públicamente la Intersindical de Derechos Humanos en el marco de una muestra de la causa Ford. Esta comisión se formó poco después de la toma de posesión del actual gobierno, en vista de la manifiesta política represiva que debutaba por aquellos días con los trabajadores de Cresta Roja y los Empleados Municipales de La Plata. Con el tiempo se fueron sumando Secretarios de Derechos Humanos de otras organizaciones sindicales tanto del espacio de la CGT como de ambas CTA. Son 26 las organizaciones convocantes y anuncian la realización para el mes de marzo del primer encuentro federal sindical de derechos humanos. Esta articulación tiene como objetivo propender a la unidad del movimiento obrero sobre la base del rescate de la memoria de las víctimas del terrorismo de estado, entendiéndolas como parte de la historia del movimiento obrero. La Agrupación H.I.J.O.S. cedió parte del espacio que tienen en el predio de la que fue la Escuela de Mecánica de la Armada a esta articulación sindical para sumarse a este encuentro en la memoria. Los organismos de Derechos Humanos y el Movimiento Obrero construyen juntos el espacio donde quedarán en la historia los 30.000 detenidos desaparecidos.

Este jueves se realizó un plenario de la CGT Regional San Lorenzo con la presencia de más de 800 delegados de los diversos sindicatos y la invitación especial a Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros. Entre los que encabezaron el acto se encontraban los referentes del Movimiento Obrero santafesino, la Corriente Federal de Trabajadores, CTA de los Trabajadores y el Movimiento Sindical para el Proyecto Nacional. Sonia Alesso, en nombre de los docentes, convocó a construir la unidad del movimiento obrero para enfrentar la política del gobierno. Claudio Leoni, de la Federación de Empleados Municipales, reafirmó la urgencia de la normalización de una CGT combativa y Pablo Moyano sostuvo su disposición a construir una conducción que exprese el reclamo de las bases y le reclamó al gobierno que el bono de fin de año sea extensivo a los jubilados.

Cerró la serie de oradores Jesús “Noni” Monzón, secretario general de la CGT sanlorencina, reivindicando la historia del movimiento obrero de ese cordón industrial y pidiendo una urgente convocatoria a la unidad en escala nacional. El plenario puso de manifiesto el desfasaje en el proceso de unidad entre las regionales del interior y la cúpula del sindicalismo. El Movimiento Obrero Santafecino viene actuando en unidad desde hace dos años y se reclamó que a nivel nacional se replique lo que está pasando en el interior. Las idas y vueltas en la superestructura del mundo sindical reflejan la ausencia de un liderazgo claro que pueda encabezarlo. La figura de Pablo Moyano tiene mucha aceptación en el cordón del sur santafesino, como la tuvo su padre durante el menemismo.

Durante todo el 2018 una corriente de abajo hacia arriba empujó la pelea de los trabajadores con un sentimiento de solidaridad en la lucha con los que enfrentaron los más duros conflictos. Desde el 21F hasta ahora la protesta no ha cesado. La puja por los salarios dentro de cada paritaria fijó la resistencia al territorio. Cada uno en su actividad y en su zona de actuación. La respuesta del bono amansador de $5.000 no sirvió para amenguar los reclamos. Aún quedan tres semanas de este año para acomodar los números de la inflación y los salarios. Será de esperar que lo que no se acuerde en diciembre pasará al 2019 sin solución de continuidad.

El Cordobazo y el Rosariazo  de 1969 fueron una especie de réplica sísmica del Mayo Francés de 1968. Macri y Macron se parecen hasta fonéticamente. No sea cosa que la historia se repita y el ajuste sin fin termine siendo una pedaleada en el aire. La protesta insurreccional francesa de los chalecos amarillos no cesa porque las conducciones sindicales tradicionales no se han puesto al frente, parece que han llegado tarde a la cita. Cuando el ajuste se transforma en razón de Estado y la negociación social es bastardeada, queda deslegitimado todo el sistema político.

 

 

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