Una apuesta por la universidad

El Presidente anunció en la UNAJ un programa de becas para estudiantes de sectores estratégicos

 

El anuncio de una medida que beneficiará a estudiantes de carreras poco transitadas apunta a un modelo de país a largo plazo. Se trata de becas para 24.000 estudiantes universitarios, para ayudarlos a continuar sus estudios en temáticas que contribuyan a necesidades colectivas.

Al respecto, las palabras del Presidente Alberto Fernández y del gobernador Axel Kicillof fueron difundidas por los medios en clave electoral, a partir de las indirectas a la ex gobernadora María Eugenia Vidal y aquellas expresiones que desmerecieron las oportunidades de llegar a la universidad por parte los más pobres. Detrás de esos guiños hay medidas de fondo de mayor interés.

Lo explicó muy bien Ernesto Villanueva, rector de la Universidad Arturo Jauretche (UNAJ): “Por un lado, quien financia, el Estado, dice: ‘Queremos que ustedes tengan una calidad de vida distinta’. Y por el otro lado hay una apuesta de jóvenes que dicen: ‘Tomamos eso; queremos esa vida’. Una beca es una apuesta por el futuro, porque las carreras universitarias no son cortas. Entre el jardín de infantes y el egreso transcurren veinte años. En la universidad son cuatro, cinco… hasta ocho. Son apuestas a mediano plazo para un futuro mejor de la Argentina. Además de la ayuda económica que significa, es también una decisión de vida: hacia dónde queremos ir. No sólo se dice ‘queremos que nuestra juventud estudie’, sino que le agregamos: ‘Nos gustaría que fueran por estas carreras’”.

En la UNAJ se pueden cursar 25 carreras, de las cuales 11 están entre las estratégicas a ser becadas.

Villanueva explicó que a la hora de seleccionarlas se hicieron tres preguntas: ¿Qué necesita la Argentina? (ya que hay áreas de vacancias en algunas disciplinas) ¿Qué necesita la Provincia? ¿Y qué podemos hacer desde Varela? De ahí surgieron las carreras.

Luego de once años tienen casi 37.000 alumnos, quince posgrados y miles de egresados que, en general, son cursantes de primera generación en sus familias. Más del 60% de la matrícula son mujeres. La mayoría está en Medicina, donde superan al 50%; en Sociales el porcentaje supera el 20% y en Ingeniería son el 15%.

En ingeniería es donde hay mayor interés estatal en promover el afianzamiento de las matrículas, pero no para quienes quieran construir edificios sino en sus variantes menos tradicionales. Basta ver de qué carreras seleccionaron a quienes entregarían diplomas simbólicos con becas de entre las distintas especialidades de ingeniería, como Alan Ayala y Micaela Gifti, en petróleo; Judith Velázquez, industrial; Sol Melanie Sosa, informática, y Franco Romero, en transporte. También Noelia Belén, en gestión ambiental; Luz Tamara Sosa, de ciencias agrarias; y tres cursantes de bioingeniería: Micaela Mercado, Jaqueline Velázquez y Jorge Busquet, quien fue en muletas y recibió el diploma de manos del Presidente, que bajó del estrado para acercarse hasta la silla distante donde se encontraba.

 

 

Otro anuncio

Como el tema era otro, tal vez se haya soslayado un adelanto por parte del rector. Luego de subrayar la relación entre autonomía y planeamiento universitario, le confirmó al mandatario (que asentía) que “en el Consejo Interuniversitario Nacional, entre los rectores hemos tomado la palabra del Presidente respecto de la necesidad de una nueva ley universitaria, para lo que estamos haciendo encuentros periódicos. En marzo podremos tener un documento común con ejes (no con un proyecto de ley) para que el Ministerio conozca lo que la universidad pública cree que debería modificarse en la legislación”, para lo cual movilizarán a “miles” de docentes y no docentes en pos de hacer oír sus propuestas.

Mientras se desarrollaba el acto, justo a la entrada de la UNAJ tenía lugar otra posta vacunatoria contra el coronavirus.

 

 

 

 

Progresar

Al plan de vacunación hizo referencia Nicolás Trotta, quien vinculó la necesidad del saber con la búsqueda de soluciones a los problemas que alcanzan a todos, al tiempo que aclaró que quienes no estén entre los 24.000 beneficiarios de las Becas Belgrano podrán aspirar a las Progresar.

 

 

Según el ministro de Educación, la decisión complementaria de fortalecer las becas Progresar, que crecieron un 170%, “se vio fortalecida con la decisión de institucionalizar el aporte a las grandes fortunas”.

En su estadística, habían proyectado 750.000 becas para este año, pero a julio ya titularizaron 770.000 becas Progresar. Para agosto estiman alcanzar al millón de beneficiarios.

Esa apuesta se verifica en la duplicación de las 12.000 becas Belgrano previstas en el Presupuesto de este año, que trepan a las 24.000 por pedido del Presidente.

El ministro mencionó a varias Universidades del Bicentenario con especial dedicatoria: la del Delta, la de Pilar y la Provincial de Ezeiza, que aspira a ser nacional.

Todo ello va en línea con la aspiración de lograr que la inversión en educación llegue al 8% del PBI en todos los niveles.

 

 

La gobernación

Tanto Kicillof como la vicegobernadora Verónica Magario compartieron el palco con el Presidente. El gobernador recordó que fue Juan Perón quien implementó la gratuidad de la educación, que no siempre es gratis a partir de otros gastos como el de los materiales.

Durante el anterior gobierno “la educación dejó de ser una política de Estado”, lanzó Kicillof ya en clave electoral; “no abrir hospitales les era motivo de orgullo”, así como se preguntaban: “¿Para qué tantas universidades si los pobres no llegan?”

En las 23 universidades nacionales y las dos provinciales asentadas en la provincia de Buenos Aires hay un 95% de cursantes que son de primera generación en sus familias. Omitió la metáfora poética de M’hijo, el dotor, pero optó por citar a quien diera nombre a la casa anfitriona, Arturo Jauretche, quien postulaba que nada grande se hace con tristeza y por eso los enemigos del pueblo intentan desmoralizarnos.

En contraposición, destacó logros concretos como los medidores de dióxido de carbono que indican si es necesario ventilar un ambiente para evitar contagios de coronavirus. Fueron destinados a las escuelas 33.000 de esos medidores desarrollados por la Universidad de Hurlingham (UNAHUR). “Es un tema que ocultan”, deslizó en referencia a los multimedios opositores. El Cohete destacó el tema en abril.

 

 

La palabra presidencial

Alberto Fernández improvisó a partir de lo escuchado, sobre todo por la reiteración de las alusiones a Jauretche, ese “otro hijo de la universidad pública” con quien conversó y de quien contó una anécdota. Desde aquella charla en un bar porteño le quedó una frase del presidente de Eudeba: “Hay que poner en la cabeza de los argentinos una Argentina que esté a la cabeza del mundo”.

En tren de cerrar círculos históricos, recordó que uno de los impulsores de esa UNAJ, Carlos Kunkel, fue una de las bases del Grupo Calafate sobre la que Néstor Kirchner construyó su estructura bonaerense para llegar a la Presidencia de la Nación. Ante tales recuerdos, se asomó una emoción solapada (ver minuto 56).

 

 

 

Después vino la comparación con el gobierno anterior y la diferencia ideológica entre quienes piensan un país con veinte millones de argentinos afuera. “Yo tengo una tranquilidad. La que dejó de ser bonaerense, en la Ciudad de Buenos Aires contra la UBA no va a poder. Todos somos hijos de esa Universidad pública y vamos a defenderla”. Añadió una definición de fondo: “El futuro de las sociedades no está en la riqueza que tenemos bajo tierra, sino en la inteligencia”.

El Presidente destacó el esfuerzo y los logros que permitieron que la mitad de la población esté vacunada al menos una vez. Contrapuso esa realidad a los discursos desmoralizantes por los cuales las voces opositoras tuvieron que esperar a que una revista los contradijera en inglés.

No lo animaba una crítica a la libertad de expresión, todo lo contrario, trasuntó su recuerdo de los últimos años de gobierno de Cristina Fernández: “Todos decíamos lo que queríamos, hasta yo. Todos opinábamos en contra, como yo. Y nadie nos perseguía, eh. Nadie nos perseguía. Nadie, nadie. Se vivió en libertad hasta el último día. Con diferencias, pero en libertad. Después llegaron ellos y pusieron en tela de juicio todo lo que creíamos, como que el Estado estaba de más”.

En contraposición, el Presidente planteó su convicción de otro rol estatal: “Hagamos que todos tengan acceso a las universidades. Si no está el Estado, un día puede llegar un ser imperceptible a la vista (…) y, por no tener el personal de salud que sale de estas universidades, el dolor puede ser inmenso. Vamos a hacer la Argentina que nos merecemos entre todos y todas”.

 

 

Los detalles

El programa de más de 5.000 millones de pesos por parte del gobierno nacional consiste en el pago de 17.700 pesos mensuales, que se abonarán los doce meses del año, con posibilidad de renovación hasta tres años para las carreras de pregrado y de cinco años en carreras de grado. El monto equivale a la remuneración neta de dos ayudantías de segunda simple, ajustable cada año con la paritaria docente.

Podrán inscribirse estudiantes de sectores estratégicos vinculados a petróleo, gas, minería, computación e informática, ambiente, logística y transporte, alimentos y energía. Esta segunda etapa del programa duplicó la cantidad inicial de becas que se había lanzado durante su primera fase, en febrero.

Los 24.000 beneficios a estudiantes de hasta 30 años serán para ingresantes a nuevas carreras, y alcanzarán a quienes tengan hasta 35 años para los avanzados en sus estudios, cuyos ingresos en el grupo familiar sean inferiores a tres salarios mínimo, vitales y móviles.

 

Con Mayra Mendoza tras el post operatorio. Fue una de las jefas comunales que asistió al acto.

 

 

 

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