UNA LECTURA FEMINISTA DE LA CONDENA

Nair es una víctima de la justicia patriarcal cuyas denuncias de violencia fueron ignoradas

Nahir Galarza es sin duda la mujer más joven en recibir una condena perpetua a través de un juicio cuya velocidad nos tomó por sorpresa a muchas feministas. En un momento político donde la marea verde parecía inundarlo todo, el agua no llegó hasta Gualeguaychú. Y hoy una joven de 19 años enfrenta una condena que considero injusta en su contexto, y en comparación con otros casos similares. En silencio y en la más profunda soledad, abandonada a su suerte por un movimiento que aboga por la libertad de las mujeres y que tiene como premisa creerle a la víctima, ¿por qué a Nahir nadie le cree?

Nahir confesó el crimen a la mañana siguiente del hecho, para que no inculparan al responsable del arma, su padre. Horas antes, cuando ella todavía era una testigo, le realizaron el dermotest, una prueba que busca residuos de pólvora en las manos y la ropa, y le dio negativo. No soy criminóloga, ni especialista, pero es de público conocimiento que la pólvora no se va de la piel al menos por tres días, y que no se quita con agua y jabón como la fiscalía sostuvo. ¿Por qué la fiscalía decide desestimar esta prueba contundente en la que se demuestra que ella no disparó el arma? Con un juego de palabras el fiscal sostuvo que el resultado negativo no significa que no haya disparado. A lo que también podríamos decir que el hecho que haya disparado no significa que haya sido su intención asesinarlo a sangre fría como sostienen, sino que quizás Nahir no esté mintiendo y sí haya sido un desafortunado accidente. A Nahir Galarza no se le concede ni siquiera el beneficio de la duda. Nadie fue testigo de ese momento, así que lo que se construye para llegar al juicio son relatos, discursos que se analizan para alcanzar la tan preciada “verdad”. Lo que voy a realizar es un análisis de esos discursos desde una perspectiva feminista.

Nahir sostiene que fue un accidente, la familia de Fernando sostiene que fue un crimen premeditado, en el medio se filtraron audios, mensajes, fotos de todo tipo. Fernando insultando a Nahir, Fernando relatando cómo Nahir lo había golpeado, la televisión entera construyó un relato y todos jugamos a ser detectives, criminólogos, fiscales, abogadxs y jueces, buscando cuándo se contradecía Nahir, analizando cómo estaba vestida, cada gesto, cada mirada, si lloraba, cómo lo hacía, cuándo y por qué. Si no lloraba por qué no lo hacía, examinando la “frialdad” de Nahir, quien se mostró íntegra durante todo el proceso, nunca performateó una víctima que el público pudiera adoptar. Nahir ni siquiera es una mala víctima, Nahir es una mujer que sostuvo su versión desde el principio hasta el final.

 

Del “ni uno menos” al discurso de la ley

Ante la aparición del movimiento Ni Una Menos y los debates públicos que ella generó, emergió en el campo del discurso social la consigna “nadie menos-ni uno menos” como un modo de postular una concepción universalizante de la violencia, que homogeniza lo que es histórica y materialmente diferencial. Las mujeres están ubicadas en otras relaciones materiales con respecto a los varones, relaciones económicas, familiares, laborales religiosas, las determinaciones históricas de la violencia contra las mujeres son otras.

La pretensión de universalidad y neutralidad en el discurso social del “ni uno menos, nadie menos”, también está en la letra de la ley, y en la praxis de los efectores e instituciones judiciales se registra igualmente esta pretensión bajo la idea de que la ley puede considerar situaciones y personas desde un punto de vista universal, y la institución judicial y sus efectores se encontrarían desprovistos de todo condicionamiento cultural acerca de la violencia y su tratamiento legal.

Ambas pretensiones tienen diferentes y convergentes consecuencias. En el discurso social del “nadie menos, ni uno menos”, se oculta que la violencia está materialmente diferenciada e históricamente determinada de modo tal que es imposible parangonar la violencia que se ejerce contra una “persona universal”, es decir un varón desde el punto de vista dominante en nuestra cultura, que la que se ejerce contra las mujeres o personas feminizadas o masculinidades no hegemónicas. Ellas están insertas en otras relaciones materiales de desigualdad desde el punto de vista familiar, laboral, cultural, religioso, e históricamente subordinadas. Los medios construyen su discurso sobre la base de un ocultamiento sistemático de esta realidad.

En el caso de la pretendida universalidad de la ley, de las instituciones y efectores judiciales, se supone que el tratamiento legal de la violencia es en sí mismo equitativo y proporcional, cuando nuevamente nos encontramos con que las personas materialmente involucradas, en este caso las mujeres, parten de una condición política, social y cultural radicalmente desigual respecto de los varones. El discurso mismo de la ley es patriarcal, como se sigue de una revisión mínima del corpus legal en el que se basa el procedimiento judicial, y los efectores e instituciones de justicia están constituidos por personas, buena parte de ellas varones, insertos en las coordenadas culturales mencionadas anteriormente, que son ocultadas nuevamente por la pretensión de universalidad y neutralidad. La tarea de someter a tratamiento legal y dictar sentencia justa en estos casos, plantea una exigencia necesaria de examen del cuerpo de la ley y autoexamen por parte de los efectores judiciales, es decir, un ejercicio crítico y feminista del derecho.

 

 

El asesinato de Fernando por parte de una mujer con quien mantenía algún tipo de vínculo sexo afectivo, vino como anillo al dedo para una gran cantidad de personas de nuestra población que vienen gritando desde hace tiempo en contra del movimiento Ni Una Menos, en contra de la noción de femicidio, alegando o bien que la violencia de género no existe o que existe en ambos géneros, partiendo del supuesto de igualdad entre hombres y mujeres ante los ojos de la ley. Claramente en la letra de la ley no hay distinciones de género, por más que se exprese en masculino en su mayor parte, entendido como un lenguaje neutro. Hay todo un contexto social donde la letra de las leyes se materializa, los efectores de la ley viven en dicho contexto, las discusiones sobre los momentos del juicio son televisadas y los marcos que se proponen como clave interpretativa son generados en este contexto también. Pues bien, ese contexto es nuestra sociedad actual, una Argentina que tiene una mujer asesinada cada 30 horas a manos de uno o varios hombres.

¿Por qué se apela a la neutralidad en una sociedad en donde, claramente, no hay ni hubo neutralidad posible para con nosotras? ¿Cómo distinguimos esa violencia que se ejerce sobre una comunidad específica entera, que termina cobrándose la vida de las mujeres por el simple hecho de ser mujeres? La violencia no es sólo violencia como pregonan hoy los neutros, los “ni uno menos, los nadie menos”, los devenidos en pacifistas. La violencia tiene sus particularidades, sus peculiaridades, sus atenuantes, sus motivaciones, sus consecuencias y sobre todo su propia historia. La historia de la conceptualización de la violencia de género no es asunto actual, es el trabajo de miles de feministas que pudieron ponerle nombre a ciertos rasgos de la violencia ejercida por un varón hacia una mujer; que se fue complejizando a lo largo de los años para dar cuenta de que no sólo se trata del asesinato, sino también de las construcciones culturales y simbólicas que se hacen de las mujeres, que muchas veces nos terminan costando la vida.  Fernando ha sido presentado como una mera víctima de violencia de género ejercida por una mujer. Esto no es posible por el simple hecho de que es varón y con ello cuenta con un sinfín de privilegios que la cultura patriarcal en la que vivimos le otorga a los varones.

Nahir Galarza es juzgada en este contexto. ¿Qué implica esto?

 

Nahir, víctima de la Justicia Patriarcal

¿Cómo tiene que presentarse una víctima de violencia de género ante la sociedad para que la reconozcan como tal? Si Nahir hubiera tenido moretones, una mandíbula quebrada, ojeras, el pelo opaco, un diente menos, ¿sí le hubiesen creído? Las formas de las violencias son muchos más complejas que las marcas físicas de un golpe. Tenemos que olvidar todas esas representaciones y aprender a ver gestos, signos de violencia social, psicológica y simbólica sobre las mujeres. La psicóloga que trabajó con ella durante estos meses dio un testimonio claro y certero en donde, entre muchas cosas, indica lo siguiente: “Ella relató hechos de violencia sufridos con Fernando, que él alentaba esos hechos de violencia y descalificación hacia ella. No eran pareja, tenían un vínculo subjetivo patológico, integraban un círculo de violencia que se pudo haber dado entre ellos. Nahir tiene todas las características de una víctima de violencia de género. No puedo decir que de parte de Fernando… Pero tiene todos los indicadores[1].

¿Por qué se desestimaron todas las pruebas o indicios de que Nahir sufría violencia de género? ¿Por qué se retrata en todos lados este desenlace como la consecuencia de una relación tóxica? Una amiga de Nahir testificó que cuando fue a visitarla a la cárcel ella sostuvo: “Lo maté porque no me iba a dejar nunca en paz”. ¿Con qué elementos se ha caracterizado a Nahir como una persona obsesionada por Fernando, y por qué no se ha contemplado el reverso o la posibilidad de una legítima defensa?

El caso de Nahir pone a la noción de la justicia en jaque en muchos sentidos. Todos los periodistas sostenían, en diversas reconstrucciones que se hacen del asesinato, que no hubo posibilidad de defenderse porque no hubo ataque. ¿Qué sería un ataque para estos periodistas? ¿Estar en el medio de una pelea y que, a lo James Bond, Nahir sacara el arma y le disparara para salvar su vida? Esas representaciones cinematográficas de la violencia no reflejan la vida real y la violencia que sufren miles de mujeres. De hecho sabemos que Nahir no es ni será la única, que hay muchas mujeres presas por defenderse, por matar a su violador o a su abusador, donde la justicia no reconoció su legítima defensa precisamente por no haber sucedido en el contexto de una pelea forzada. Lo que la justicia no entiende aún es que no tenemos las mismas herramientas que los varones para la defensa, no por algún tipo de incapacidad sino por una cuestión cultural. Las mujeres fuimos criadas y entrenadas para recibir golpes, aceptarlos y llevar los moretones dignamente, todas las mujeres heterosexuales en algún momento han tenido una conversación con alguna amiga o familiar sobre cómo ocultar los golpes con estilo. Pocas han tenido una conversación acerca de cómo defenderse, cómo reconocer la violencia a tiempo, de cómo performatear un No.

 

Las mujeres y la cárcel

Las cárceles están llenas de mujeres y de pobres, de personas que no pueden o no quieren adaptarse a esta forma del sistema, que no pueden o no quieren ser parte de esta sociedad en los términos en que están planteados, o simplemente no entienden cuáles son estos términos, ni cómo leer las reglas.

La gran mayoría de mujeres están presas por casos de narcotráfico, las llamadas “mulas”, la mano barata de obra de los narcos, el nexo entre los productores y los vendedores, quienes trasladan la mercancía, las primeras en caer. Otro porcentaje lo cubren las ladronas, o mujeres que robaron para alimentar hijos, mantener familias o para sí mismas, y muchas otras por haberse defendido. Matar a tu violador o abusador no es un derecho para nosotras, aunque nuestra vida esté en riesgo, siempre se nos prefiere muertas o semimuertas, nunca vivas. Si sobrevivís y osaste defenderte, vas presa. Hay cientos de casos a lo largo del país, de los que se habla poco o nada porque nadie quiere levantar la bandera de las mujeres asesinas, los medios no se hacen eco más que de un modo sensacionalista. ¿Se imaginan qué distinto sería todo para nosotras si defenderse fuera una opción socialmente válida? ¿Si no estuviera penado para nosotras defendernos? Una mujer asesina es monstruosa, es inapropiable, es la otredad, es el pánico de los hombres al no poder doblegar a una oveja descarriada, muestra el fracaso de una sociedad que nos disciplina para soportar los golpes, para quedarnos calladas, para sonreír, para ser amables, para ser buenas madres y esposas.

Para muchas de nosotras Nahir se defendió, muchas le creemos los moretones, los golpes, los insultos, la obsesión de Fernando, la manipulación, porque muchas desde hace tiempo decidimos creerle a las víctimas cuando nadie lo hacía. No por una especie de fe ciega, sino por una experiencia que se hizo cuerpo, porque para muchas la violencia es reconocible, no está oculta por más que se pretenda ocultarla. Muchas hemos experimentado sensaciones de injusticia tales que nos han llevado a pensar en matar o morir, a todo o nada, a ese nivel de violencia estamos expuestas por el sólo hecho de ser mujeres o ser leídas como tales. Vislumbrar la cárcel como una opción de vida ante la violencia que se impone en el exterior es más común de lo que pensamos; no poder imaginar otras formas de libertad, ya sea porque hay un Estado ausente o porque no existen los medios económicos para llevarlo a cabo, y tener la certeza de que no hay justicia que vaya a frenar la obsesión o la violencia de tal o cual varón. Saberse tan sola que la cárcel, que debería funcionar para alejar de la sociedad a las personas violentas que no pueden convivir armónicamente, termina funcionando al revés, mujeres que viven allí “seguras” porque su entorno en “libertad” es mil veces peor. En este juicio el nivel de violencia propinado a Nahir fue altísimo, y se tradujo claramente en la condena que recibió. Es nuestro trabajo como feministas desentrañar y desarmar los recovecos de la justicia patriarcal a la que todas estamos expuestas, y comprometernos en la lucha por todas las mujeres privadas de su libertad por ser mujeres.

 

 

[1] https://www.lanacion.com.ar/2144017-la-psicologa-de-la-defensa-dijo-que-nahir-galarza-fue-victima-de-abuso-que-no-era-novia-de-la-victima-y-que-tuvo-un-brote-psicotico-cuando-cometio-el-homicidio

50 Comentarios
  1. Dario Alonso dice

    Pareciera que disentir -aunque sea mínimamente-, con la autora de esta nota (o con sus iluminadas exégetas) lo convierte a uno, ora en un enano fascista, ora en un primitivo cavernícola -munido de su correspondiente garrote, claro está-, o acaso en alguno de los “incautos” -llamémosles así por piedad o buen gusto-, del que hace befa el inefable Randall López. Uno supondría, más bien, que el adjetivo “fascista” podría achacársele a aquel que no tolera ninguna crítica o disenso alguno. O a aquel que -portador de la versión más prístina de la verdad absoluta-, pretende imponersela a los demás mortales, incapaces de comprender tan magnas alturas intelectuales. En fin. Yo también me preocupé por meditar sobre el tema -lo cual es un buen efecto de la nota, hay que decir esto también-, y pensaba desarrollar una argumentación potente, poderosa y sumamente profunda. Pensaba en citar a Marx, a Gramsci, a Foucault, a Wacquant, a la gran Rosa Luxemburgo… Pero para qué, si te van a ningunear. Au revoir!

  2. Madigan dice

    Iba a tratar de argumentar pero sinceramente no tengo ganas de perder el tiempo. Nunca hubiera imaginado que iba a encontrar en un sitio como este, tanto energúmeno y burgués asustado. Buenas noches

  3. Diogenes dice

    ¿Usted me esta tomando el pelo? Pregunteles a Horacio que significa “Nullam expertus per confessionem”; Nahir confeso, despues cambio su confesión reconociendo que ella habia disparadado, lo mato pegandole un tiro por la espalda, y despues lo remato estando la victima en el suelo. eran pareja, o al menos tenian contacto en forma ocacional, pero prolongado en el tiempo. En resumen, lo mato con toda premeditación y alevosia estando la victima totalmente indefensa (el primer tiro fue por la espalda), era pareja (permanete u ocacional, pero pareja), cambio varias veces el testimonio, pero nunca dejo de reconocer el crimen, los tiros fueron, el primero a quemarropa por la espalda y el segundo a pocos centimetros de frente estando la victima en el suelo; hay pruebas, mensajes de la victima en las que el le comenta a sus amigos de los malos tratos que recibia, y ¡la victima segun su peculiar interpretación es el culpable y la victimaria la victima! ¡Por favor!

  4. Diogenes dice

    ¿Usted me esta tomando el pelo? Pregunteles a Horacio que significa “Nullam expertus per confessionem”;

  5. Dario Alonso dice

    “Opino que las odio (…) qué asco me dan”, decía Nahir sobre las feministas, en Twitter, tiempo antes del crimen. Decime si no es una parajoda!

  6. Laura dice

    ¿Anda Randall López detrás de esto? Parece que preguntara “¿Que opina de la banda de militantes feministas, kirchenromacristas, stalinistas, nazis, defensoras de asesinas y mujeres malas y manipuladoras y que aprovechan su belleza para casarse y ser mantenidas, extremistas, desenfocadas, garrafalmente erradas, agentes de propaganda, tortas doctorandas, lesbianas de tipo B2, que están pergeñando una apología de la impunidad de género pero invertida?”.
    Uno preguntaba si esto es joda. No lo sé, pero es horrible.

    1. Victoria dice

      La libertad de opinión es sagrada. Se puede ser feminista, se puede ser fanática, pero no se puede defender el crimen en nombre del fanatismo y mucho menos en nombre del feminismo Sería un avance que quien escribe esta nota tenga en cuenta que este portal no es Clarín, Perfil o La Nación, y que repetamos, y buscamos en medios alternativos como este la libertad de expresión, provista como corresponde en este caso, pero si estamos leyendo este medio, es porque no somos idiotas. En el mejor de los casos la autora es una persona manipulable y manipulada por el entorno de psicópatas y/o enfermos de odio que circulan por las redes defendiendo lo indefendible. Si la relación que tenían era enferma, terminó mal para ambos. Pero esta chica no tiene nada de inocente, no mezclemos, no hay una justiciera aquí. Las mujeres debemos aprender a separar la broza del trigo, o embarraremos los logros de nuestras luchas. Es quizás el interés de quien escribe esta nota. Nunca la palabra es inocente.

  7. Rodrigo dice

    “Nahir confesó el crimen a la mañana siguiente del hecho, para que no inculparan al responsable del arma, su padre. Horas antes, cuando ella todavía era una testigo, le realizaron el dermotest, una prueba que busca residuos de pólvora en las manos y la ropa, y le dio negativo. No soy criminóloga, ni especialista, pero es de público conocimiento que la pólvora no se va de la piel al menos por tres días, y que no se quita con agua y jabón como la fiscalía sostuvo”

    Estás sosteniendo que el padre de ella lo mató? Y si no sos perito, deberías evitar opinar sin consultar a uno o una. Por ejemplo, Nisman tampoco tenía un dermotest positivo y sin embargo en la causa (en papeles) se prueba que se suicidó.
    Sí sale con jabón y agua y no es infalible.
    Por otro lado, si la sugerencia es que el padre lo mató, o fue un accidente, entonces si fue un accidente y la pena fuera menor entonces sí hay que creerle al dermotest? Lo digo por esta parte:

    “quizás Nahir no esté mintiendo y sí haya sido un desafortunado accidente. ”

    Entonces en caso de accidente el dermotest puede dar negativo?
    Entonces no importa el dermotest sino reducir la pena o que directamente Nahir sea excarcelada porque fue ella pero en situación de accidente?

    Es muy evidente la forma en que la autora guía al lector para concluir en que Nahir debe estar en libertad, sea cual fuere el argumento, que fue un accidente, que fue el padre y el dermotest negativo, como el de Nisman.

    Saliendo de este texto, un disparo por detrás y otro por el frente no se dan de forma accidental. La única manera sería si fueran 2 disparos por la espalda, seguidos y juntos, en caso de nervios y con una pistola automática, que lo era. Pero de espalda y de frente? No.

    Sería bueno que las radfem antes de escribir notas, fueran serias con los datos y que Verbitsky se fije quién y qué escribe en su blog.

    1. Diogenes dice

      Por otro lado ¿que pruebas tiene la autora de que el asesino fue el padre? Realmente, si no hubiera un pibe muerto la nota seria propia de los hermanos Marx

    2. Diogenes dice

      Esta claro, es inocente si no lo mato y tambien es inocente si lo mato; y comparto plenamete tu comentario sobre que notas idiotas como estas desmerecen al blog

  8. Mongo Aurelio dice

    No se para que se extienden tantas líneas en poner sus posturas sobre una piba que le metió dos balazos a un pibe, uno por la espalda y uno de frente, para rematarlo.
    Si la “violencia” es porque la hizo sentir mal y lastimó sus sentimientos, hay un problema gravísimo en igualar la estabilidad emocional del nivel de un niño de 4 años que puede tener una piba adulta a meterle dos corchazos a sangre fría a un pibe que está MUERTO.
    Flaco favor le hacen a los reclamos justos que hace el feminismo estas posturas infantiles.

  9. Enzo dice

    “¿Cómo tiene que presentarse una víctima de violencia de género ante la sociedad para que la reconozcan como tal? Si Nahir hubiera tenido moretones, una mandíbula quebrada, ojeras, el pelo opaco, un diente menos, ¿sí le hubiesen creído? Las formas de las violencias son muchos más complejas que las marcas físicas de un golpe. Tenemos que olvidar todas esas representaciones y aprender a ver gestos, signos de violencia social, psicológica y simbólica sobre las mujeres. La psicóloga que trabajó con ella durante estos meses dio un testimonio claro y certero en donde, entre muchas cosas, indica lo siguiente: “Ella relató hechos de violencia sufridos con Fernando, que él alentaba esos hechos de violencia y descalificación hacia ella. No eran pareja, tenían un vínculo subjetivo patológico, integraban un círculo de violencia que se pudo haber dado entre ellos. Nahir tiene todas las características de una víctima de violencia de género. No puedo decir que de parte de Fernando… Pero tiene todos los indicadores“[1].”

    La justicia se basa en la evidencia por cuestiones fundamentales que hacen al derecho. Toda persona es inocente hasta que se demuestra lo contrario. Plantear que la violencia solo se ejerce sobre los hombres hacía las mujeres, sobre todo en un caso como este, donde una mujer disparo por la espalda, y remato de un tiro en la cien a su novio, es de un absurdo difícil de concebir. Las mujeres también pueden ejercer violencia psicológica, manipular, mentir, etc. Si Nahir era víctima de violencia de genero, por ejemplo por parte de su padre, ¿eso justifica que haya asesinado a su novio? ¿que clase de planteo ridículo es esto? ¿entonces si yo sufrí bullying de chico encuentro justificación si el día de mañana me convierto en femicida? discutir las causas, y analizar los motivos que llevan a la chica a hacer algo así me parece bien en tanto y en cuanto se haga con el propósito de entender la problematica para encontrar soluciones. Exculpar a la asesina no creo que vaya en ese sentido. Digo, la victima también tenía una madre mujer, ¿no? ¿que pensará esa madre si lee los planteos que acá se hacen? ¿hay que explicarle a la madre que su hijo esta muerto porque vivimos en un mundo machista, y que la chica debería salir libre porque la justicia es patriarcal, y tiene los “síntomas” (con toda la liviandad con la que se da esta suerte de diagnostico psiquiátrico y médico, que me recuerda a Nelson Castro hablando de la salud mental de CFK) de haber sufrido violencia de genero?

  10. […] Un cohete a la luna – Una lectura feminista de la condena : Por Noe Gall […]

  11. benito dice

    Es joda esto? Porque es lo mas estupdo que ehleido

    1. Diogenes dice

      Comparto plenamente

  12. David dice

    La conclusión exacta de que el nivel de violencia propinado a Nahir por el sistema judicial fue altísimo, se relativiza en momentos del artículo. Esto se debe a la forma clásica como es planteado el feminismo, donde Nahir es parte de una realidad mayor: el sistema patriarcal y la marea feminista; pero Nahir es Nahir. ¿Ser mujer es más fragil que ser Nahir? No como dicotomías que justifiquen un cinismo. Pero Nahir cae en tanto mujer; pero también cae en un sistema que privilegia discursivamente los acuerdos, la institucionalidad y el discurso y su contradiscurso (donde Milagro Sala puede estar/no estar presente en el próximo 8M), por sobre ser Nahir.

  13. Oscar Douglas dice

    “Nair es una víctima de la justicia patriarcal cuyas denuncias de violencia fueron ignoradas”,
    Esta postura es para mi simplemente una aberracion que le hace flaco favor a ciertas justas reivindicaciones feministas.
    Con esta tesitura es claro que estas femninistas no buscan justicia sino privilegio de genero. Ellas buscan igualdad, Lunes, Miercoles y Viernes, pero Martes, Jueves y Sabados quieren ventajas, ya sea en la separacion de bienes despues de un divorcio, en la custodia no igualmente compartida de los hijos, o en la busqueda de maridos adinerados para casarse y luego sacar ventaja economica de un divorcio por el que se apropian de bienes y propiedades pre existentes al matrimonio y a la misma vez propagan el la sociedad el papel de victimacion y opresion constante. Es simple tactica politica para sacar ventajas. Propaganda con fines politicos.
    Si las mujeres realmente quieren igualdad de derechos, tambien tienen que tener igualdad de obligaciones, para el estado y la sociedad. Basta de tener ventajas en los trabajos por tener un cuerpo o cara bonita, vestir deliberadamente de manera provocativa para sacar ventajas sobre otras y otros. Si quieren realmente una meritocracia, tienen que mostrar papeles, logros, estudios y no simplemente un pantalon ajustado. No pueden estar diciendo que no quieren ser vistas como objetos sexuales y al mismo tiempo vestirse exactamente de esta manera para explotar su sexualidad para obtener ventajas que muchas veces no las lograrian por sus meritos intelectuales y/o de trabajo. No se debe estar hablando todo el tiempo de igualdad y al mismo tiempo promover el privilegio cuando nos favorece. Es muy hipocrita.
    En cuanto al caso Nahir, ahora resulta que tratan de victimizar a alguien que ejecuto de dos disparos a su novio. Si la situacion hubiera sido al reves estarian en las calles marchando con carteles. Eso es muy hipocrita y cinico. Eso dice que ellas se consideran de mucho mas valor que el otro genero. Eso es intolerable e inaceptable. No es nuevo. En Australia, las condenas a mujeres por crimenes similares a los de Nahir son siempre masajeados por los jueces y las condenas en general son un 70 por cierto mas cortas. Siempre encuentran excusas abonadas por la incesante propaganda, describiendo a las mujeres como ¨pobres victimas inocentes¨todo el tiempo. La igualdad es una relacion de equivalencia, es reflexiva, es simetrica y es transitiva. Por lo tanto, privilegios y excusas para nadie. Ni privelegios de clase ni de genero. IGUALDAD.
    Nahir sabia perfectamente bien lo que hacia, y creyo que la sacaria barata por que tiene un papa policia. Y ademas ya esta teniendo privilegios. Ya esta en una granja. Un varon estaria en una carcel comun y vamos a ver cuanto de esta condena realmente se cumple. Ademas, no esta firme, etc etc.
    El Feminismo vigente es una ideologia fogoneada por los medios de propaganda occidentales para hacernos olvidar del gran debate de los privilegios de clase y propiedad que hacen que la mitad del planeta viva en la miseria en el siglo 21. Muy conveniente. Y en ese contexto, no quiere igualdad, sino privilegio, para las mujeres blancas de clase media alta, el resto de las mujeres no cuenta. Parafraseando a una feminista: ” Nosotras no queremos la mitad de la torta sino toda la panaderia”. Es hora de que el otro genero empiece a organizarse y confrontar esta ideologia de privilegio de genero.

  14. Carlos de la Vega dice

    ¿UNA APOLOGÍA DE LA IMPUNIDAD DE GÉNERO, PERO INVERTIDA?

    La activista feminista lesbiana Noe Gall, tal como se presenta asimisma en la breve referencia que brinda el sitio Web en donde escribe, presenta el 08/07/2018 en el El Cohete a la Luna una nota, “Una lectura feminista de la condena”, en donde directamente se aboga, sin muchos rodeos, por el derecho a las mujeres a asesinar a los hombres. El detonante de la nota es un análisis de la condena de Nahir Galarza, cuyos detalles judiciales y la pertinencia de la sentencia no evaluaremos por carecer de elementos suficientes para ello. A diferencia de la redactora de la nota en cuestión, no creemos que baste para juzgar un proceso judicial lo que de él dice la prensa.

    Veamos que propone Gall en sus propias palabras. “Fernando [pareja de Galarza asesinado por ella según su propia confesión] ha sido presentado como una mera víctima de violencia de género ejercida por una mujer. Esto no es posible por el simple hecho de que es varón y con ello cuenta con un sinfín de privilegios que la cultura patriarcal en la que vivimos le otorga a los varones”. O sea, en la concepción de Gall un varón “per ser” no puede ser víctima de violencia por parte de una mujer por los privilegios culturales que posee todo sujeto masculino en toda circunstancia. Y esto último es una afirmación “a priori” que la autora no parece estar dispuesta a contrastar con las circunstancias fácticas concretas. Es lo que en términos jurídicos se denomina una presunción “iure et de iure”. Algo que no admite prueba en contrario. Lo que esta militante feminista sostiene es exactamente el mismo argumento por el cual el conglomerado machista considera que “a priori” una mujer es un sujeto que debe ser sometido, o la justificación que da un régimen clasista represor para tratar a los pobres como seres “naturalmente” inclinados a la delincuencia y, por lo tanto, pasibles ser tratados como tales independientemente de cual sea su conducta real.

    Gall avanza un paso más en su apología del derecho al asesinato por parte de las mujeres. “Todos los periodistas sostenían, en diversas reconstrucciones que se hacen del asesinato, que no hubo posibilidad de defenderse porque no hubo ataque [por parte del asesinado]. ¿Qué sería un ataque para estos periodistas? ¿Estar en el medio de una pelea y que, a lo James Bond, Nahir sacara el arma y le disparara para salvar su vida? Esas representaciones cinematográficas de la violencia no reflejan la vida real y la violencia que sufren miles de mujeres”. Es cierto que la violencia hacia las mujeres puede configurarse de muchas formas diferentes pero la aplicación de una causa de justificación en un homicidio tiene que ser algo serio, concreto e inminente; no una circunstancia mediata, de grado incierto y con alcances en gran parte subjetivo como pretende la autora al insinuar bastante explícitamente que Galarza habría estado justificada para matar a Fernando por cualquier incidente de violencia previo del tipo que fuera que se hubiera verificado entre ellos. En esta forma de argumentar da la impresión que Gall considera a los hombres como una especie de subhumanos a los que se puede tratar como a un animal que si parece peligroso, incluso bastando para tal veredicto la mera subjetividad del amo, entonces es legítimo sacrificarlo preventivamente. Es curioso porque esta es una doctrina que iría muy bien con las recientes reformas regresivo-machista impuestas en Rusia por el parlamento de aquél país, la Duma. Por medio de estos cambios legislativos sólo serán sancionados penalmente los actos de violencia hacia las mujeres provenientes de sus parejas masculinas cuando causen daños graves y evidentes o se reiteren más de una vez por año. Hay una presunción legal que si una mujer es maltratada por su pareja, dentro de ciertos límites, es porque “algo habrá hecho”. También es el argumento por el cual se justifican los ataques preventivos contra poblaciones de civiles no combatientes, en gran medida formados por niños y ancianos, en Medio Oriente y otros lugares del planeta, por parte de los Bush, los Trump, también los Obama y los Clintons. La posición de Gall, salvando el componente feminista, sería celebrada con entusiasmo por los militantes del Tea Party norteameriano.

    La doctrina jurídica de la defensa propia como causa de justificación del asesinato de otra persona ha tenido a lo largo de la historia un tratamiento cuidadoso y restrictivo, precisamente, porque está en juego la vida de las personas, que en cualquier sano pensamiento incluye a ambos sexos y cualquier otra variante más contemporánea que abarque a los humanxs. Es más, hasta la muerte de un animal debe ser algo prudentemente normado porque una vida posee un valor intrínseco en cualquiera de sus configuraciones, aunque su tratamiento pueda ser diferente en cada caso, pero en ningún de ellos tolera el arbitrario designio por parte de lxs humanxs.

    “Lo maté porque no me iba a dejar nunca en paz” escribe Gall citando la presunta declaración de una testigo, amiga de Galarza; empleando la referencia como otro justificativo del derecho a asesinar. En el razonamiento de Gall, basta que alguien se sienta molesto con otra persona y crea que esta situación será permanente para que pueda matarlo libremente. ¿La autora se da cuenta de lo que esta máxima implica socialmente?

    Gall continua su derrape hacia algo muy parecido a la apología del crimen sexualmente orientado (hacia los hombres) con afirmaciones directamente falsas. “Las cárceles están llenas de mujeres y de pobres..”. Es cierto lo de los pobres, pero totalmente errado lo de las mujeres. ¿Se preocupó Gall por averiguar cómo está compuesta la población carcelaria argentina antes de hacer esta afirmación? O los datos de la realidad no cuentan y sólo sirve proferir afirmaciones sin fundamento alguno pero útiles para procurar instalar la legitimidad de nuevas aberraciones?. El informe 2017 de la Procuración Penitenciaria de la Nación con datos de las cárceles federales y provinciales señala que la población carcelaria nacional actual está compuesta por un 96% de hombres y un 4% de mujeres. Cuando se apela a mentiras para sostener un argumento, algo va mal.

    “Muchas hemos experimentado sensaciones de injusticia tales que nos han llevado a pensar en matar o morir, a todo o nada, a ese nivel de violencia estamos expuestas por el sólo hecho de ser mujeres o ser leídas como tales.” dice Gall. ¿A ver si estamos entendiendo bien? Para esta doctoranda en estudios de género (otro de los datos biográficos con los que se presenta en el sitio en donde escribe) ¿Cualquier SENSACIÓN (las mayúsculas al propósito) de injusticia justificaría encaminarse por los senderos del asesinato? ¿Esta académica militante luego de todas sus lecturas no percibe las implicancias sociales de semejante postura? ¿O si lo hace, y conscientemente apuesta a la violencia que ello acarrearía? Por ejemplo, uno puede sentir una enorme sensación de impotencia e injusticia frente a alguien que comete una infracción de tránsito, o hace simplemente una maniobra inconveniente, y que nos afecta ¿y eso nos daría derecho a actuar violentamente incluso hasta el homicidio? No es banal o impertinente la comparación. En primer lugar, un número no despreciable de asesinatos ocurren todos los años en Argentina en la vía pública por incidentes de tránsito. Por otro lado, para validar un argumento siempre es bueno extrapolarlo a otras situaciones diferentes a las que inicialmente lo originaron para ver cómo funciona, si da resultados inaceptables, algo está diciendo.

    Sigamos con las falsedades de Gall. “Matar a tu violador o abusador no es un derecho para nosotras, aunque nuestra vida esté en riesgo, siempre se nos prefiere muertas o semimuertas, nunca vivas. Si sobrevivís y osaste defenderte, vas presa. Hay cientos de casos a lo largo del país, de los que se habla poco o nada porque nadie quiere levantar la bandera de las mujeres asesinas, los medios no se hacen eco más que de un modo sensacionalista.” ¿Podría dar la doctoranda algún dato concreto de que la muy legitima causal de justificación legal de dar muerte a otro en defensa propia no se aplica a las mujeres y si esto es un fenómeno puntual que se verifica en algún juzgado o un hecho generalizado que lleva a una reinterpretación total del sistema jurídico argentino? Porque como ella misma reconoce, el código penal es neutro. Emitir afirmaciones y abstenerse de dar las pruebas que la deberían acompañar es otro recurso de la mentira. Es como repetir a los gritos constantemente “se robaron todo” y no ofrecer una evidencia de ello, o directamente brindar algunas que resultan ser falsedades construidas a tales efectos.

    “Todas las mujeres heterosexuales en algún momento han tenido una conversación con alguna amiga o familiar sobre cómo ocultar los golpes con estilo” afirma Gall. ¿Esto es así? ¿”Todas las mujeres”? ¿Todas..todas.. las mujeres son golpeadas y por eso se ven en la necesidad de intercambiar técnicas para ocultar esa violencia? ¿De dónde saca los datos para esta afirmación la doctoranda?

    Gall también apela a una cita del informe de la psicóloga Alicia Paday, una perito de la defensa de Galarza que presentó un informe sobre ella mencionado en el diario La Nación. En el propio informe la profesional dice que es posible que la acusada haya sufrido violencia de género pero no puede afirmar que haya sido por parte de la víctima, Fernando. Para Gall este es un dato irrelevante, es el tipo más cercano que tuvo a su alcance, así que está bien que sobre él haya descargado la correspondiente venganza de género. Como un terrorista islámico, que no teniendo a mano a su opresor concreto, está bien que mate a algún inocente de su misma nacionalidad.

    Gall critica a quienes ante el “ni una menos”, proponen “nadie menos, protejamos a todos sin discriminar”. En la nota se grafica con una de las publicidades de este movimiento incipiente. La oposición de Gall a una protección universal hacia todxs los humanxs estaría fundada en que la violencia hasta ahora ha sido, precisamente, un hecho sesgado en contra de un grupo específico, “las mujeres o personas feminizadas o masculinidades no hegemónicas”. Su solución es invertir los términos y generar una discriminación que favorezca el ejercicio impune de la violencia por parte de las mujeres. Su propuesta lejos de llevar a una superación moral del orden existente plantea una preservación, o incluso una multiplicación, de la violencia presente pero cambiando los titulares del poder. Como una mafia que sustituye a otra en la disputa de un territorio, pero los modos de ser siguen siendo mafiosos. Gall parece desear un “supremacismo feminista” como respuesta a un machismo opresor.

    A lo largo del siglo XX varios movimientos emancipatorios de diferente tipos comenzaron levantando justísimos reclamos y luchas a favor de grupos oprimidos pero el olvido del respeto por el otro, sea cual sea su condición, aún la de enemigo, los terminó llevando a perpetrar, a veces, mayores atrocidades que las que se pretendían superar. El marxismo de los soviets desembocó en los gulag de Stalin, sistema represor aún más cruel que los empleados por los horrendos zares. En Camboya, los Khmer Rouges, muchos educados en Paris con estudios universitarios y doctorados, como el que Gall pretende, luego de tomar el poder provocaron un genocidio entre los propios habitantes de su país que redujo en más de un tercio la población. Cuesta encontrar otro ejemplo contemporáneo fuera de los nazis de semejante eficiencia criminal. La historia debe servir para algo, entre otras cosas, para estar advertidos que las propuestas que olvidan principios básicos de la justicia y del respeto por los seres humanos (por todas y todos), aunque se inicien y busquen loables propósitos, suelen ser el camino a infiernos mayores que los que dicen querer dejar atrás. La intoxicación ideológica, los odios de todo tipo, y hasta los resentimientos personales mal procesados, frecuentemente son los ingredientes que abonan el camino a nuevas tragedias. Es precisamente el sendero sobre el que se sitúa Gall en la nota analizada.

    Seguramente Gall desvalorizaría completamente la crítica precedente por el sólo hecho de provenir de un sujeto masculino. Eso la relevaría del esfuerzo de tratar de refutarla o de dar cuenta de las falacias y falsedades a las que debe apelar para sostener su nefasta tesis. Pero está claro desde hace más de 2.000 años que una falacia “ad hominen” es una forma tramposa del razonamiento. Tampoco es un motivo valedera para pretender eximirse de la crítica el argumentar que el feminismo es un debate entre mujeres y nadie más debe intervenir. Cuando las consecuencias de un debate son sociales, todos y todas están involucrados, mal que le pese al supremacismo feminista. Mucho más cuando lo que se pretende es establecer como legítima la impunidad de los crímenes por cuestiones de género, aunque invirtiendo a los legitimados para matar y a los destinatarios de la muerte. ¿Imagínense por un instante si este argumento fuera esgrimido por un hombre para excluir a las mujeres de la discusión sobre la violencia de género que los sujetos masculinos perpetran sobre ellas? ¿Qué calificativo, qué consideración, merecería un hombre así por parte de cualquier persona de bien en su sano juicio? Bueno, ¿No hace Gall lo mismo que ese hombre infame?

  15. Torombolo. dice

    ¿Importan las cifras?
    Al parecer sí, aunque presentadas de determinado modo y en un sólo sentido.
    Hay que demostrar que el malvado macho patriarcal está masacrando a las mujeres. “Nos están matando”, es la consigna.
    El subtítulo: “sólo por ser mujeres”. Por nada más.
    No hay peleas, no hay casos de trastornados/as, no hay relaciones enfermizas.
    Tal como lo postuló la fundadora de este neofeminismo, Diana Russell, en 1976, el femicidio es una “política”.

    Muy bien, importan las cifras entonces.
    “Una cada 30 horas”. Ni el total, ni la incidencia. Una expresión por unidad de tiempo.
    ¿De dónde sale?
    Pues, una ONG neofeminista surgida al calor dinerario del kirchnerismo, devenida hoy hipermacrista cuya presidente ha obtenido ya cargo público, “La Casa del Encuentro”, busca en los registros judiciales y, aplicando su criterio político, tal como lo explican en su página, determina que son crímenes del patriarcado contra todas las mujeres, “sólo por ser mujer”.
    Bien, lo aceptamos.
    ¿Cuántas son?
    Menos de 300 al año. Sobre un universo de personas en edad sexual activa por cada género de algo más de 15 millones.
    Números absolutos: menos de 300 fulanos matan a su pareja, 14.97 millones (al menos) no lo hacen.
    Números relativos: 300 en 15 millones, incidencia anual menor al 0.002%, es decir que 99.998% de varones no son “femicidas”.

    ¿”Nos están matando”? ¿O estamos tratando de instalar una idea falsa que justifique el negocio?

  16. Laura dice

    ¿Ve? El criterio es lo que el criterio dice que es, y casualmente coincide con su gusto. El buen criterio indica inmiscuirse en un debate entre feministas para señalar cuál es el buen criterio. De nada.

    1. Martin dice

      Nada nuevo bajo el sol. No sorprende que tras miles de años de producción hegemónica de conocimiento acumulado, hayamos incorporado en nuestros esquemas de pensamiento y percepción, la axiomática asimetría del patriarcado que se expresa esencialmente en la disimulación objetiva del sojuzgamiento de las mujeres
      Desconocer este hecho histórico universal (ya sea por disimulo, omisión u olvido patológico) y los privilegios que como hombres gozamos desde nuestra más tierna infancia, es parte de la cultura patriarcal que sin solución de continuidad dejamos de reflexionar. Forma parte de los hábitos de pensamiento, de acción-reacción, de creencias que “heredamos” y reproducimos irracionalmente.
      No comprender que nuestras sociedades e instituciones están judicial, política y culturalmente estructuradas por el patriarcado y atravesadas por él, y que esto ha provocado y provoca, en primer lugar, un gran sufrimiento en nuestras nietas, nuestras hijas, nuestras madres y abuelas, y por ende en nosotros, no se explica sino porque también los hombres (aún con todos los privilegios) somos víctimas del patriarcado. Y en un aspecto muy preciso y contundente, que quizá solo por la fuerza de la costumbre, por acomodamiento conveniente o por disimulo interesado seamos incapaces de reconocer: se nos ha mutilado la capacidad de empatía (participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella). Hemos sido castrados de la posibilidad de ponernos en el lugar del otro, de una escucha efectiva de las demandas legítimas, y por lo tanto, de la posibilidad de revisar la arbitrariedad de algunos de los criterios con los cuales nos manejamos.
      Admiro el movimiento feminista y la fuerza extraordinaria de las mujeres que han luchado (y lo siguen haciendo) no solo por sus derechos sino por los de todos. No puedo dejar de pensar que, en cierto sentido, hoy poseen una gran ventaja. Ej: mientras hace unos días “los 44 millones de argentinos” estábamos apasionados por la pelota, ustedes y en gran medida la nuevas generaciones de mujeres, gritaban su gol en el congreso, que es también el nuestro.
      Gracias por hacernos crecer, necesitamos de su deferencia y su diferencia, de su potencia específica.

  17. Luis Alberto Siquot Ferre dice

    Sus palabras son alentadoras, sin pretender inmiscuirme en un debate entre feministas. Pero denotan criterio, en estos tiempos de polarización extrema. Gracias

  18. Laura dice

    Los comentarios, con la mayoría de los cuales no coincido en nada, demuestran sin embargo lo mismo que la autora dice. Que la justicia, como las formulaciones de la ciencia física, son neutrales y sin determinaciones de género; que las mujeres debemos atenernos a la -evidentemente negada cada día- igualdad ante la ley (ante toda la vida institucional, de la que la ley no escapa); que el feminismo se volvió extremista (lo mismo se lo imputan desde siempre, recuerdo y/o aviso); que si una mujer mata y se la juzga, recibe la misma pena que un hombre… Resuena el “ustedes querían igualdad, acá la tienen”.
    ¿En serio piensan que existe la igualdad ante la ley, que un estafador millonario recibe el mismo trato que un pibe que se afana un auto? Saben que no, posiblemente no están de acuerdo, pero no pueden pensar que tampoco existe esa declamada igualdad cuando se trata de varones y mujeres. Que Nahir tuvo un juicio justo. ¿Cómo se puede tener un juicio justo en un sistema judicial patriarcal, impuesto (sí) por un estado patriarcal? No impuesto sólo a una persona, a esta mujer que se condenó, sino modelado, ejecutado y valorado por sociedades machistas y patriarcales, de moldes mentales de “varón”, que sostienen la perpetuación de privilegios para los varones. Que sufrimos las mujeres.
    Que fue a sangre fría. Habrá que esperar que la sangre se caliente con el calor de las llamas que queman a tantas mujeres, en hogueras tan calurosamente familiares. Entonces, el cuerpo hecho carne y sangre ardiendo, entonces, sí. Sobre la sangre fría de sociedades que durante siglos perpetran las injusticias patriarcales, de las que la justicia es imagen y semejanza, no reflexionemos. Puede ser que las mujeres querramos mejores salarios, oportunidades laborales y educativas, libertad reproductiva, que pidamos que no nos maten, eso está bien, eso no es extremismo, se entiende como reclamo de igualdad, como “justo”. Pero sacudir las nociones y la imposición de lo justo en su instrumento más evidente, el sistema judicial, no, señor. Miope intelectual (tonta), feminazi, extremista, defensora de asesinas, eso sos, Noe, eso soy, somos, para los periodistas, los psicólogos, los peritos, los jueces, los comentaristas de los medios, los comentaristas de esta nota, los padres, tutores o encargados. Qué decepción, tan simpáticas que eran cuando pedían llorando que no las violen o las maten, en el orden que fuese.
    ¿Cómo se les ocurre a las feministas llegar al punto ridículo de interpretar una condena tan prístina, un caso tan prístino, tanta pureza? ¿Cómo se les ocurre decir que la justicia no escapa del patriarcado de todas las instituciones que nos regulan? Tontas, brujas y herejes de la racionalidad machista versión siglo XXI, lo que decimos vale lo que vale: cosa de mujeres, bah.

    1. Dario Alonso dice

      Sólo creo en la evidencia.

    2. Enzo dice

      Laura, a mi forma de verlo estas mezclando las cosas. Estoy de acuerdo en que la justicia, al igual que la sociedad, es patriarcal y machista. Ahora, victimizar a la asesina es confundir el foco. Se debe pugnar por una justicia igualitaria, que juzgue por igual al rico que al pobre, a los hombres que a las mujeres, que no distinga por religión, o etnia. Si un femicida esta suelto, la lucha debe ser para que se lo condene, no para que otra mujer asesina también reciba el beneficio. Yo no discuto que la justicia Argentina este podrida. Lo que es un error garrafal es salir a defender a esta chica, que no es la victima en esta historia, contradiciendo la evidencia en su contra, y haciendo la vista gorda a los hechos. Y otro error aún más grave es el de meter el problema del machismo y la opresión de la sociedad machista hacía la mujer, como cuestión general, para condenar casos particulares. Porque hay hombres buenos y malos, y hay hombres culpables y hombres inocentes, como hay mujeres buenas y malas, y mujeres culpables e inocentes.

      La lucha del movimiento feminista es por la igualdad de derechos, y el planteo de la nota es completamente erróneo.

    3. David dice

      Coincido con que la justicia no escapa del patriarcado. Frente a ese sistema se movilizó la marea feminista. Lo que siempre cuestioné es que para determinados medios de comunicación la lucha por niunamenos fuera una perífrasis de “la reconciliación nacional”. Se trata de los que, por ejemplo, se lamentan por la politización de los reclamos y por “la fractura” de incorporar a Milagro Sala dentro del discurso principal de las marchas.
      Pero Nahir también debe ocupar un lugar en ese discurso. Porque no se trata de representar a la mujer como si fuera un acuerdo nacional, una costilla del federalismo; sino de construir un acuerdo sobre la voz del testimonio que se la va a poner al sufrimiento en los cuerpos y en el tejido vital de la mujer. Se trata de un acuerdo que nos incomodará por su autonomía. La enumeración no le será ajena; y no dibujará un árbol genealógico. Estará ella. Y el repudio revelará lo que es en el fondo cuando escuche el nombre de ella en el documento de niunamenos. Se revelará si el repudio y la piedra no forman parte de la violencia machista.
      Nahir y Milagro son los nombres que la lucha recoge para no dar por terminada la toma de la palabra, el cuerpo y la ciudad. No se termina la toma de la palabra por la sentencia de una justicia corrompida hasta la letra. No se termina la toma de la palabra por la indignación señorial de los medios monopólicos. En estos, Nahir y Milagro son una vana sombra en una celda infame. ¡Cómo pueden hablar de pronto en un documento, en un discurso, en una marea feminista que toma la palabra, el cuerpo y la ciudad! ¡Cómo se atreven a usar esos nombres si, al usarlas, las hacen hablar y tomar con ustedes la palabra, el cuerpo y la ciudad!
      Espero que Nahir y Milagro no sean negociables en el discurso feminista.

  19. Hernan Sain dice

    Tiene menos de veinte años, no tiene antecedenes. y le sale perpetua sin atenuantes en tiempo record. Ni a Videla lo condenaron asi. Es obvio que el machismo fascista se impuso en Entre Ríos otra vez.

    1. Diogenes dice

      ¡Es una lastima que la victima sea este chico y no usted o un hermano o hijo suyo!

  20. elsa,b lapuente. dice

    los extremos no son buenos,si aplicamos los mismos criterios,de aquello que combatimos….estamos en el horno,nos convertimos en el otro……ni una ,ni uno menos…los queremos a todos vivos.

  21. Anabela Frigerio dice

    Tiene 19 años!!!Habría q apelar para seguir investigando y disminuir la pena.

  22. Fernando dice

    Me llamó la atención la frase “matar a tu violador no es un derecho para nosotras”. Los violadores a la cárcel, no?
    Me parece que es muy sencillo tomar cabos algo sueltos de esta nota para defenestrar al movimiento feminista, porque se titula una lectura feminista de la condena. No podemos hacersela tan fácil al patriarcado.
    Siento que se escribió una idea que surgió en caliente en alguna charla entre compañeres.
    No le demos de comer al machismo con estas notas.

  23. Dario Alonso dice

    La nota me hace acordar a las posturas de esas “teóricas” feministas que aseguran que las leyes de la física son “machistas”. Según una de estas pensadoras, la famosa ecuación de Einstein (e=mc2) es machista porque se le da preeminencia a la velocidad de la luz, a la que se le otorga cualidad masculina (¿¿¿??) En síntesis, es comprobar cómo la “visión de género” llevada a un extremo te hacer ver las cosas con una extraña miopía intelectual.

  24. Luz María Díaz dice

    Gracias Noe Gall,soy feminista y me alienta saber que nos animamos a pensar de Otra forma,críticamente y que incomoda.

  25. Gazza dice

    Poco favor le hacen al feminismo defendiendo a una asesina que pasó por el debido proceso. Hoy nos enteramos que en la UNLP van a hacer escraches a los presuntos acosadores, repito PRESUNTOS, y dicen “que es muy improbable que haya denuncias falsas” cuando ya se probó que hubo cientos de denuncias falsas. Recuerdo que la validez de los escraches estaba contemplada porque había genocidas sueltos sin ser enjuiciados, ahora se puede recurrir al debido proceso. Esta chica pasó por el debido proceso, ella misma admitió que premeditó el asesinato. La lucha por la igualdad que propugnaba el feminismo murió, hoy es solo un hembrismo revanchista que parece que para lograr la igualdad hay que ejercer las injusticias que sufrieron las mujeres a lo largo de la histroria a los varones de hoy. Esta chica confesó que tomó el arma, confesó que buscó a su novió y confesó que lñe disparo varias veces por la espalda. Defender esto es nefasto y no hace más que alejar más adherentes al feminismo, que es lo que está sucediendo. El movimiento se está tirando un tiro en el pie.

  26. […] [1] https://www.lanacion.com.ar/2144017-la-psicologa-de-la-defensa-dijo-que-nahir-galarza-fue-victima-de-abuso-que-no-era-novia-de-la-victima-y-que-tuvo-un-brote-psicotico-cuando-cometio-el-homicidio […]

  27. […] ¿Cómo tiene que presentarse una víctima de violencia de género ante la sociedad para que la reconozcan como tal? Si Nahir hubiera tenido moretones, una mandíbula quebrada, ojeras, el pelo opaco, un diente menos, ¿sí le hubiesen creído? Las formas de las violencias son muchos más complejas que las marcas físicas de un golpe. Tenemos que olvidar todas esas representaciones y aprender a ver gestos, signos de violencia social, psicológica y simbólica sobre las mujeres. La psicóloga que trabajó con ella durante estos meses dio un testimonio claro y certero en donde, entre muchas cosas, indica lo siguiente: “Ella relató hechos de violencia sufridos con Fernando, que él alentaba esos hechos de violencia y descalificación hacia ella. No eran pareja, tenían un vínculo subjetivo patológico, integraban un círculo de violencia que se pudo haber dado entre ellos. Nahir tiene todas las características de una víctima de violencia de género. No puedo decir que de parte de Fernando… Pero tiene todos los indicadores“[1]. […]

  28. Ana Galindo dice

    Aun sin haber estudiado el caso detalladamente La pena debe ser para rehabilitacion no como venganza , ojo por ojo
    Tiene solo 19 años No es una asesina serial Se evaluo rapidamente como nunca No hago mas que preguntarme Por que ???

    1. Diogenes dice

      Estimada Ana ¿Que opinaria usted si esta chica mañana quedara el libertad y se pusiera de novia con su hermano o con su hijo? ¿Cree usted que debe quedar libre porque “solamente” mato a un joven de dos balazos a quemarropa, el primero por la espalda y el segundo para rematarlo?

    2. Diogenes dice

      Otra cosa que se me ocurre; segun la autora de la nota, si Robledo Puch o “El petiso orejudo” hubieran sido mujeres serian menos criminales y deberia haber sido dejados libres por “Violencia Patriarcal” ¡La estupidez llevada a la enesima potencia”

  29. Gustavo Cangiano dice

    Defender a esta chica en nombre del feminismo es hacer poco favor al feminismo. Ayer en Clarín el cocainómano macrista Lanata aprovechó y editorializó contra las feministas.
    Lenin decía: “Todo lo bueno y útil llevado a un extremo se convierte en malo e inútil”. Las feministas deberían tomar nota.

    1. gogol dice

      Lenin estaba hablando de vos..

  30. liliana dice

    Liliana Hendel
    Gracias Noe Excelente mirada que deconstruye un sistema para el que la presuncion de inocencia de la mujeres o los no varones no existe.lo saben con dolor las madres protectoras,Andrea vazquez en Pcia bs AS-juezLullo-
    Gilda Morales en Cordoba -Jueza Morcillo.
    Maria Laura Dominguez Rio Cuarto .
    Todas separadas de sus hijos.la presunción de inocencia solo para los papas denunciados dicen que sin “sin pruebas”,
    La misma justicia patriarcal y misogina.

  31. Luis Alberto Siquot Ferre dice

    Con casi 80 años y 54 de abogado me deja perplejo está nota. Me alentó la mención de la ausencia de rastros de pólvora en las manos de Nahir, que imaginé el preludio de un análisis riguroso de su condena. No lo hubo. Sin solución de continuidad pasa a reflexionar sobre la justicia patriarcal, que tiene en la mujer a su víctima propiciatoria. Simultáneamente a la lectura me venía a la memoria el caso de los latinos condenados a muerte en USA, sin que se les haya leído sus derechos al tiempo de su detención o se haya hecho conocer la misma al consulado respectivo. También el sonado caso de la condena a un sospechoso de anarquismo en Bragado por un crimen, sin pruebas. La justicia penal es plutocratica, sin distinción de género y los débiles merecen la misma consideración que las mujeres.

  32. Lucia Guerino dice

    Por que no publicaron mi comentario?

  33. Lucia Guerino dice

    Soy feminista y anti-punitivista, aclaro de entrada , para afirmar luego que no coincido para nada con este articulo y que el mismo no representa a las feministas.
    Si bien coincido en que la justicia es patriarcal, no se puede defender a una persona como la condenada, que disparó por la espalda y luego remato con un tiro en la sien a otra, dejandola abandonada.
    En todo caso el tema a discutir deberia ser que tipo de relaciones son designadas como “amor”, por que se insiste en relaciones dañinas, en el papel que juega el amor en la vida de las mujeres, etc, etc,
    Me parece que El cohete a la Luna deberia ademas, tener otra version, también feminista sobre el asunto.
    A propósito, recomiento el articulo de la revista Anbifia, escrito por una abogada feminista.

    1. Luis Alberto Siquot Ferre dice

      Sus palabras son alentadoras, sin pretender inmiscuirme en un debate entre feministas. Pero denotan criterio, en estos tiempos de polarización extrema. Gracias

      1. Laura dice

        ¿Ve? El criterio es lo que el criterio dice que es, y casualmente coincide con su gusto. El buen criterio indica inmiscuirse en un debate entre feministas para señalar cuál es el buen criterio. De nada.

        1. Luis dice

          Dije debate ENTRE feministas, donde no puedo inmiscuirme. Sí podría en uno SOBRE el feminismo, pero no era el caso.

        2. GABRIEL GOMEZ dice

          Laura el uso de la palabra “gusto” es una forma de bajarle el precio al hecho de que uno coincide o no con un criterio de acuerdo a sus VALORES. Al margen no veo ninguna razón por la cual un hombre no pueda opinar sobre feminismo o feministas.

  34. Enzo dice

    El feminismo históricamente ha tratado de defender la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. No de defender asesinatos perpetrados por mujeres. Una mujer también puede ser violenta y abusar de un hombre de infinitas formas. Creo que esta postura no representa al movimiento feminista, y lo perjudica. No todos los hombres son “machos” que ejercen la violencia de genero, los hombres pueden también ser las víctimas en una relación de mujeres manipuladoras y violentas. Si no entendemos que el feminismo y terminar con el patriarcado se trata de eso, de la igualdad, difícilmente avancemos hacia donde debemos avanzar. Creer que para terminar con el machismo hay que ejercer injusticias similares contra hombres inocentes que las que se perpetran contra mujeres inocentes no es algo que lleve a resolver el problema, más bien contribuye al mismo. No hay una guerra absurda entre hombres y mujeres. Yo como hombre me considero feminista, y reconozco que vivimos en un mundo machista. Ahora, el caso de esta chica que mato a su novio, plantearlo como se lo plantea en esta nota es convertir a la victima en victimario, porque en este caso la situación clara de violencia extrema es la de la chica ejecutando al pibe, y no al revés. Combatir al patriarcado no es llevar las cosas a un punto ridículo donde todo vale solo por ser mujer. Las mujeres también mienten, manipulan, y pueden hacerlo con la intención de destruir a alguien. Acá esta claro que esta chica planeo el asesinato del joven, y lo ejecutó por la espalda.

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