Una militante trans de 95 años

Una historia de cuerpos en constante migración

 

A días del estreno del documental Con nombre de flor, que reflejala vida de Malva, militante trans que, a poco de cumplir 95 años, compartió su historia signada por la persecución y la lucha por el reconocimiento de derechos, conversamos con su directora, Carina Sama.

Luego de cruzar a pie la cordillera desde su Chile natal, con sólo 16 años, Malva se desempeñó en la Argentina como cocinera, escritora y vestuarista, a la par de desarrollar una actividad militante de vanguardia, que durante un año y medio de entrevistas fue relatando a la realizadora.

La joven vestuarista.

-¿Cómo conociste a la protagonista y qué motivó la decisión de contar su historia?

En el estreno de mi primer documental, Madam Baterflai, la gente del área de Diversidad Sexual de la Nación, con Javier Wenger a la cabeza, me entregó en mano un librito publicado por el CC Rojas llamado Mi recordatorio y me dijeron: “Este es tu próximo documental”. Al leerlo encontré que les minotaures existen… En Argentina la edad promedio de una travesti no pasa los 37 años, encontrar a alguien de 95 era la evidencia de que había existido una sistemática persecución que provocaba esa estadística. Malva es la única longeva de su especie, una especie que lleva en el cuerpo ese margen que me podía dar una luz de la supervivencia ante lo patriarcal de nuestra sociedad.

-¿Cómo se relaciona este documental con tu película anterior, cuyo eje también refiere a la vida de personas trans?

Madam Baterflai nace de la necesidad de responderme si la femineidad es portación genital o puede ser construida. Al conocer a Mariana Arancibia (una de las protagonistas), esa pregunta no podía quedar sin respuesta. Necesitaba un abanico, una diversidad de respuestas sobre las vidas que no pueden vivirse si no responden valientemente a su propio interior. Madam me hizo entender que el feminismo que necesitaba transitar era el transfeminismo, algo que me llevara a la no binaridad, a soñar niñeces realmente libres. Las vejeces ni siquiera estaban en mi cabeza, porque ¿cuál sería la vejez de una persona trans si la edad promedio es 37 años? Que Joseph (otra de las protagonistas de Madam) superara los 50 años escapando de la dictadura y el HIV. Encontrar a Malva fue encontrar el vestigio ancestral, la piedra filosofal.

—La protagonista encarna la contradicción de ser antiperonista pero reconocer que los derechos llegaron de la mano del kirchnerismo.

Supongo que cuando una persona o un grupo ha recibido ataques permanentes por su propia identidad crea anticuerpos e identifica a su primer grupo perseguidor como el enemigue, en una sociedad de posguerra a las personas no reproductivas se las considera inservibles. Ella llega en el ’45 a Buenos Aires, en pleno auge peronista. Aunque Malva contaba que no se daban cuenta cuándo había democracia y cuándo no… Eso quería decir que no era sólo un grupo partidario el perseguidor, sino una sociedad que se niega libertades e identifica a un ser libre como raro, diferente, marginal… Malva tiene un sólo momento de llanto en todas las entrevistas y es en el momento donde recuerda el momento de liberación, hecho que comienza con Néstor pero termina con Cristina, “al Cesar lo que es del Cesar y a Cristina lo que es de Cristina”, decía.

—¿Cómo definirías el estado de situación y las perspectivas de las personas trans en el contexto actual?

Aunque en Argentina exista la Ley de Identidad, las personas trans aún siguen siendo excluides en el sistema de trabajo formal. ¿Usted estaría dispueste a darle trabajo a una persona trans? Es aún una pregunta con respuesta titubeante hasta en las personas con mayor apertura. Ni hablar de preguntar, ¿qué harías si tu hije fuera trans? O si va a la escuela… La respuesta de que le querría igual viene con algunas inquietudes. Hasta que esas tres preguntas no tengan respuestas afirmativas concretas, no habrá grandes cambios. Está en nosotres la capacidad de libertar (nos).

—Las fuerzas policiales aparecen en el documental como actores centrales de la discriminación y el maltrato ¿Cómo puede cambiar esa situación?

Las fuerzas policiales eran la mano de una sociedad, si la sociedad cambia cambia todo.

—¿Cómo fue el proceso de filmación tomando en consideración que Malva, la protagonista, falleció antes de terminar el rodaje?

La muerte de Malva a una semana del comienzo de filmación del documental que había escrito, me deja devastada… pero con conciencia de que esas entrevistas eran una joya en contenido, ya que había hablado con la gente del Archivo de la Memoria Trans y las fotos y los dichos de Malva eran únicos, ya que no había fotos anteriores a los ’70 y ella tenía fotos desde 1946 en adelante. Hice un primer armado tomando en cuenta una línea narrativa cronológica, eso fue lo que le mostré a Marlene Wayar, una par de Malva que fue artífice del encuentro ya que habían trabajado en la revista El Teje. Con mirada aguda y no normada, Marlene me dice la clave para la investigación posterior: “La vieja siempre se te puso en escorzo”. Malva dominó con su pose todo intento de domesticación por mi parte, aunque tuvo que morirse para que eso no ocurriera. La valentía de ser quien se es puede ser muy dura, pero es la única posible. Quienes vean el documental percibirán quizás alguno de los muchos mensajes que nos da la profundidad de su pose.

—Hablás de la posición física, generalmente recostada, que adopta ese cuerpo en las entrevistas, de un sentimiento de inadecuación que complicaba captarlo. ¿Te parece que tiene que ver con una deficiencia o limitación de la normativa social binaria? 

La pose de Malva me llevó a la pregunta: ¿podemos desde un aprendizaje patriarcal y heteronormativo poner la cámara frente a seres no normados? La pose de Malva se convirtió en la premisa de que para abordar un feminismo a fondo no hay posibilidad si seguimos replicando desde esa mirada… La palabra escorzo dicha por Wayar y trabajada en su espectáculo Cotorras, me lleva a Ortega y Gasset ya que estaba trabajando en una consigna para el tercer documental, Yo soy yo y mis circunstancias. El nexo entre el yo (interno) y mis circunstancias (externo) es el escorzo. La teoría del escorzo se presenta, como la perspectiva singular que permite descubrir –en toda su profundidad– la verdad del objeto estético contemplado. Cuando hacemos una entrevista solemos colocarnos frente a nuestro entrevistade a la altura de los ojos, eso nos permite ver solo una arista, si esa persona gira a 45 grados todo su cuerpo podemos ver el largo de su pelo, y si algo está más cerca sus arrugas, pero si alguien se acuesta no invita a ver su tercera dimensión y si esa dimensión es vieja y travesti, ¡es algo mucho más que la dimensión desconocida!

Malva a los 95, la teoría del escorzo

—En Malva vemos un exilio geográfico que marca una ruptura en su historia, ¿podría también considerarse un exilio la no aceptación social de los cuerpos disidentes?

Una travesti ya de por sí es migrante de su propio cuerpo, algo que tiene que salir de sí para acercarse a su propio yo. Pero además muchas son forzadas a la migración familiar, a la migración de su barrio, de su pueblo, de su país, sólo por portación identitaria. Esa migración, dolorosa por cierto, las hace libres de fronteras, es más: transitan las fronteras. Dice la gran Camila Sosa Villada en su libro Las malas: «Irse de todos lados, eso es ser travesti».

—Malva relata el momento en que opta por no prostituirse. ¿Considerás que aún falta transitar mucho camino para que esa deje de ser la opción casi obligada o preponderante para muchas personas trans?

Falta que la sociedad se permita la libertad de la no binariedad. Ni hombre, ni mujer… humane junto a la tierra y el cielo, y con respeto a todo lo que hay.

—Contanos acerca de los laberintos animados de papel y portadas de noticias, tan bellos plásticamente, en que se sumerge la protagonista en algunos tramos del documental.

La animación de títulos me surgió a partir de la aparición de la imagen del mito del Minotauro encerrade en su laberinto de su propia identidad, y qué la representa más que nuestra huella dactilar… Me imaginé una Malva de papel arrugadita, no por su piel si no por los golpes que como sociedad le habíamos asestado en ese tránsito de vida, que cada nota periodística que les condenaba les pegaba en lo más profundo de su ser, y así y todo podía ser resiliente y agradecer. La escritura salvó a Malva, sus notas, ¿nos salvaran a nosotres?

—¿Cuáles fueron tus fuentes de investigación?

Mi fuente fundamental fue Malva y sus 204 fotos, pues era en ese momento la única que podía hablar en primera persona sobre el tema, además de mostrarlo. Luego hubo fuentes secundarias como Wayar y su familia elegida. Les antagonistas son la sociedad y el recorte que se hace sobre el tema desde hemerotecas y archivos audiovisuales, que se usan para dar un marco de contexto histórico, y un archivo reapropiado que se utiliza para visualizar algo que las fotos no lleguen a hacer. Los trabajos de Lucas Peñafort, Camila Menéndez y Félix Sama fueron invaluables ya que Archivo, Montaje y Música intercambiaban roles constantemente y aportaban desde muchos aspectos.

—¿Cómo fue el proceso de filmación en cuanto al financiamiento y a las dificultades para obtener apoyos?

Hacer un documental en la Argentina requiere mucho tiempo y esfuerzo, mínimamente me lleva entre 4 a 6 años, en este último trabajo casi 10… Aunque este trabajo en especial, así como Malva, ha tenido que superar diferentes escollos.

El financiamiento es escaso y con muchas trabas, sobre todo en los últimos 5 años. En Con nombre de flor, junto a Sofía Toro Pollicino (mendocina como yo) perseguimos el subsidio. Recién salió en 2017, cuando ya habíamos filmado todo, pero nos permitió ahondar en la investigación. Recién pudimos estrenar este año, la fecha de estreno en el cine Gaumont era el 20-02-2020 a las 20 (hermosa conjunción de fechas), se vio truncada por el cierre del cine por arreglos, y pospuesta hasta fin de agosto, ya que nos agarró la pandemia… Recién el 28 de agosto llegará al público en Cine.ar y esperando para estrenar de forma física, ya que es un documental con acceso a personas sordes y ciegues, un premio de Percepciones Textuales.

—¿Cómo ves la situación actual del INCAA y los desafíos a futuro?

La situación del INCAA es muy delicada, la mayor fuente de ingresos es la venta de entradas de sala, algo que no está ocurriendo y estamos en proceso de cambio de paradigma de visionado. Sumado a cuatro años de una mala gestión…

El desafío fundamental en esta época es la equidad de género y la federalización, algo que venimos trabajando arduamente desde Acción, mujeres de cine y Cartelera Feminista con quienes integramos el  Frente Audiovisual Feminista y Federal. Algo que me atraviesa directamente al ser una realizadora mendocina.

—¿Cuál es tu próximo proyecto cinematográfico?

Hice Madam Baterflai desde mi perspectiva de aprendizaje patriarcal inculcado, en Con nombre de flor Malva me hizo ver que tenía que explorar la forma y el sonido, si es que quería aprehender desde otros lugares. En mi tercer proyecto, La Paloma (que completa la trilogía) le di la cámara a mi entrevistade para que la forma que use para su retrato sea propia. Yo sólo pregunto y monto.

 

 

 

Proyecciones de “Con nombre de flor”
– 28/08 – CINE.AR TV – 18.00hs.  Repetición: Sábado 29/08 – 6am y 12pm

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1 comentario
  1. Pao dice

    Cuándo las personas cis van a dejar de hablar por las identidades trans? Por qué piensan que ser trans es si-o-si salir de la binariedad? Ustedes saben que ademas de las travestis existen personas trans que son hombres o mujeres? ypersonas trans nobinaries que no son ni hombres ni mujeres? Somos un colectivo muy diverso. Ver a todos las personas trans como travestis en situacion de prostitución es tomar la parte por el todo. Y eso pasa cuando las voces trans están mediadas por la mirada cis.

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