Vacunas y empleos para todxs

Debates impostergables: acotar las jornadas, redistribuir el trabajo y gravar a las grandes fortunas

 

La población del mundo enfrenta una catástrofe de hambre, enfermedades, desempleo y concentración de ingresos sin precedentes. Para peor, nuestra América Latina es la región más desigual del planeta. Es un gran dolor que además nos avergüenza como humanidad: los muy ricos se siguen enriqueciendo y los ciudadanos en situación de pobreza son cada vez más.

La voracidad del capitalismo financiero concentrado, siempre inhumano y brutal, no tiene límites. Tal y como lo anticipó Juan Domingo Perón hablando del Modelo Argentino para un Proyecto Nacional (1974): “Vendrán por los alimentos, el agua dulce y los recursos naturales”. Estamos avisados: lo que viene es que patentan las semillas transgénicas y cotizan el agua en la Bolsa de Nueva York. Después querrán gobiernos que nos privaticen el Acuífero Guaraní. En nombre de la propiedad privada se proponen iniciar la exportación de agua y le ponen tarifa a la lluvia y los manantiales. Y podemos terminar todos con sed y el agua en pocas manos. Como el oro y el petróleo, con el precio del agua le están poniendo precio a la vida y quitándonos un Derecho Humano.

El “impuesto” por única vez que afecta al 0,02% de la población nacional fue aplicado a los propietarios de las grandes fortunas y desató por milésima vez las voces de una sufrida tropilla de multimillonarios con patrimonios de dudoso origen y enormes dimensiones.

Según la Encuesta Permanente de Hogares, el 10% más rico de los perceptores de ingreso se apropia ya del 33% del total; el 20% de mayor poder económico recibe el 50% del ingreso total mientras el 80% más pobre de la sociedad recibe el restante 50%. A más crisis más concentración, lección que hoy vivimos con dolor.

Según un informe del Centro de Investigación y Formación de la CTA (CIFRA), “al analizar la evolución del poder adquisitivo del salario registrado también se observa que la reducción en 2020 se suma a las caídas de los años previos, durante el gobierno de Macri; a finales de 2019 el salario promedio se ubicaba casi 15% por debajo del nivel de 2015; en septiembre de 2020, peor todavía, el poder adquisitivo del salario promedio del sector público perdió casi 25% de su poder de compra respecto a 2015”.

En ese marco, el aporte extraordinario y por única vez a las grandes riquezas fue un primer impulso pero hay que discutir un impuesto permanente a las fortunas extraordinarias que ese 0,02% de la población nacional posee gracias al esfuerzo de las grandes mayorías hoy empobrecidas. Agroexportadoras, bancos y financieras, mineras, medios concentrados, empresas de telecomunicaciones, alimentarias, desarrolladoras de construcción, grandes industrias, “unicornios”, ganan y no aportan al crecimiento del país. En el país hermano de Bolivia, con el que Argentina tanto colaboró para restablecer la democracia, ya dieron media sanción a un impuesto permanente de estas características.

 

 

 

Estados Unidos y la Unión Europea cuestionan a los monopolios

Una demanda a Facebook por prácticas monopólicas fue realizada por fiscales de 48 Estados de Estados Unidos y el organismo regulador del Comercio insta a la tecnológica a deshacerse de Instagram y WhatsApp. Según dio a conocer el diario El País, la empresa de Mark Zuckerberg lleva años manteniendo su unicato en el sector de las redes sociales mediante conductas que atentan contra la libertad de competencia. Facebook respondió lamentando los “efectos adversos” que dichas restricciones tendrán sobre los usuarios. Los fiscales acusan a Facebook de adquirir de forma ilegal a competidores como Instagram o WhatsApp, privando a los consumidores de los beneficios de un mercado competitivo y con garantías de protección de la privacidad.

 

 

 

 

 

Facebook compró Instagram en 2012 por 1.000 millones de dólares y el sistema de mensajería WhatsApp dos años después por 1.900 millones. Desde que fueron adquiridas, las dos redes sociales han visto dispararse su popularidad, contribuyendo a apuntalar el monopolio de una compañía cuyo valor se estima en más de 800.000 millones de dólares.

En la Argentina tuvimos una ley antimonopólica de los medios audiovisuales que fue en gran parte derogada por Mauricio Macri mediante decretos. Esta semana se reglamentó el DNU 690/2020 publicado en agosto que declaró esenciales los servicios de telefonía, internet y cable, estableciendo por primera vez una prestación básica universal. Es un primer paso para rediscutir un sistema de medios cada vez más concentrado, en una actividad que entre la pauta publicitaria oficial y los ATP prácticamente vive del Estado.

La mayoría de los dueños de medios no invierten, no cumplen las leyes laborales con sus trabajadores, no se preocupan por garantizar el acceso a la información pero se escandalizan cada vez que se busca regular el sector. Entre las propuestas tendientes a atacar el problema de la concentración que en 2021 se tendrá que poner sobre la mesa figuran la iniciativa para el fomento de la pluralidad y diversidad informativa, un proyecto presentado por el diputado Pablo Carro este año y que cuenta con el apoyo de más de 35 legisladores, para redistribuir impuestos que ya existen con el fin de generar un fondo para medios autogestivos y micropymes; el planteo de sindicatos y redes de cooperativas del sector para democratizar la pauta publicitaria; y la propuesta de SiPreBA y FATPREN de gravar a las grandes plataformas Facebook y Google para generar un salario universal básico del sector. Sin ir más lejos, la Unión Europea busca limitar el poder de estas grandes empresas digitales y ya existen distintos proyectos de ley sobre servicios y mercados digitales con el objetivo de que, igual que los bancos, cuenten con una supervisión especial.

 

 

 

El llamado de la hora

Antes, durante y después de las vacunas para todes, la pandemia habrá arrojado acumulaciones de ganancias que desequilibran la balanza con saldos siderales a favor de los grupos concentrados. Es necesario extender a esos grandes ganadores el cobro de tasas e ingresos impositivos excepcionales para que los perdedores puedan sobrevivir en la crisis. Es indispensable para ello generar empleo y obtener fondos para subsidiar las actividades que así lo garanticen. Urge un nuevo pacto social lejos de los paradigmas neoliberales, que no han sido derrotados aún. Debe abrirse la discusión sobre el avance de la tecnología y la necesidad de que sirva para el disfrute del conjunto de la sociedad. Semana de cuatro días, jornadas de seis horas y redistribuir el trabajo entre todes. ¿Quién mejor para hablar del transporte que quienes transportan? ¿Quién mejor para pensar la educación que los docentes o para hablar de las fake news que los periodistas? Es hora de trabajar menos horas para que haya trabajo para todes. Producir lo necesario y redistribuir la renta es el llamado de la hora.

 

* Los autores son secretario general de la Asociación Gremial de los Trabajadores del Subte y Premetro (Metrodelegados) y secretario de organización del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) respectivamente.

 

 

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