Vasos comunicantes

Es necesaria una sustitución inteligente de importaciones sobre la base de conocimiento tecnológico propio

 

El 20 de junio, en su transgresora (porque desbarató las construcciones mediáticas de los políticos neoliberales que, a través de sus poderosos medios de difusión, trabajan en el control del sentido común de la población) y didáctica exposición (porque logró presentar un tema complejo con la profundidad imprescindible pero con la simpleza necesaria para su entendimiento masivo) desarrollada ante el plenario de delegados de la CTA, Cristina Fernández fue precisa en la identificación de la génesis de la inflación que soporta nuestro país: en nuestra economía bimonetaria escasean los dólares como resultado del delincuencial esquema de [crédito + fuga]del gobierno de Macri, esquema que tuvo dos objetivos: 1. Que la alta burguesía siga rapiñando divisas a expensas del país, y 2. Condicionar a un futuro gobierno popular que sucedería al macrismo. Como siempre, siguen siendo las grandes corporaciones las que fugan las divisas obtenidas, ya sea del crédito del FMI o del intercambio comercial.

Economía bimonetaria, sobreendeudamiento y fuga son una combinación letal.

También fue clara CFK al marcar lo imprescindible de un Estado activo, concepto que la pandemia puso dramáticamente de relieve. Superada la crisis del Covid-19, el Estado activo seguirá siendo imprescindible para asegurarle a la población alimentación, salud, educación, calidad habitacional y acceso a la cultura; también para asegurar crecimiento económico simultáneo con el crecimiento del nivel de igualdad, tema fundamental ya que hoy en nuestro país el 10% de la población más rica en términos materiales (4,4 millones de personas) recibe ingresos que son 2,63 veces mayores que los del 50% de la población de menores recursos (22 millones de personas); si nos referimos a la diferencia de riqueza, la diferencia es aún más amplia:  12,17 veces mayor.

Los políticos neoliberales tratan de instaurar un pensamiento único: la intervención del Estado en la economía es nefasta.

Para analizar el tema comencemos imaginando una Argentina en la que, por ejemplo, el Estado no interviniese y el precio de los alimentos se igualase al internacional. La consecuencia sería un desastre nutricional masivo. También podemos imaginar que la no intervención del Estado permitiese que el precio local de la energía se iguale al internacional. La consecuencia sería que solamente un bajo porcentaje de la población tendría acceso a la energía.

Si el Estado le cede al mercado su lugar en el ordenamiento de la sociedad no habrá forma de aislar los precios internos de los externos y, teniendo en cuenta el nivel de los salarios internos, el previsible resultado sería una catástrofe social.

Para modelizar el tema tomamos, de la Física elemental, la descripción del fenómeno de los vasos comunicantes que representamos en la figura que sigue, tomada de Wikipedia:

 

Vasos comunicantes.

 

En el modelo físico el vaso de la derecha comienza a llenarse y el de la izquierda, debido al canal que los comunica y que carece de válvulas que controlen su flujo, si bien comienza a llenarse con retraso alcanza finalmente el mismo nivel.

En nuestra economía, los precios nacionales e internacionales, de mantenerse canales comunicantes sin control, se igualarían con la consiguiente ruina total de nuestro país.

¿Cuáles son los vasos comunicantes que el Estado debe imprescindiblemente controlar?

  1. Egresos financieros de divisas. Los egresos de divisas como pago de deudas de privados, pagos de royalties, giros de dividendos, etcétera, son canales que no pueden quedar librados al mercado y deben ser rigurosamente administrados por el Estado.
  2. El comercio exterior. Tanto las exportaciones/importaciones físicas como el –en general– fraudulento comercio inter-empresas. El IAPI (1946-1955)[1] fue el organismo utilizado por el gobierno del general Perón para controlar este canal y posiblemente haya sido una de las causas principales por las que la alta burguesía decidió el golpe militar del ‘55. Las Juntas Nacionales de Granos y de Carnes, fundadas en los ‘30 por el Presidente Agustín P. Justo, fueron antecedentes del IAPI, se fusionaron con este organismo y a partir del ‘55 lo sobrevivieron… hasta que fueron liquidadas por Domingo Cavallo, abriendo definitivamente la válvula que controlaba el canal del comercio exterior. El control del comercio exterior debe tener como objetivos evitar maniobras de triangulación que buscan evadir impuestos en el país, ya sea utilizando artilugios ilegales o legales (tax planning) de las grandes corporaciones y fuga de divisas. Asimismo, el control del comercio exterior debe establecer cupos de exportación para no desabastecer al mercado interno, manteniendo un riguroso control de precios y utilizando el instrumento de las retenciones a las exportaciones para controlar el flujo en los vasos comunicantes. La acumulación por parte de las industrias de stocks importados, más allá de las necesidades de su producción y muchas veces sobre-facturando su importación, es una forma de comprar dólares baratos para formar activos externos. La no liquidación en tiempo de las exportaciones y la subfacturación de las mismas es otro vaso comunicante a ser suprimido. Hoy las importaciones de gas natural licuado (GNL) ocupan un lugar destacado en el conjunto de los canales abiertos para la pérdida de divisas. La guerra en Ucrania ha subido enormemente el precio del GNL en el mercado internacional y la capacidad de utilizar el gas de Vaca Muerta está limitada hasta que se construya y ponga en funcionamiento el gasoducto Néstor Kirchner, una obra urgente.
  3. La incompleta industria argentina requiere un elevado nivel de importaciones para poder producir localmente. Es imprescindible un cambio de la estructura productiva argentina trabajando sobre la localización nacional de cadenas de valor, lo que requiere el desarrollo local de tecnología, porque cuando se importa la tecnología se importan también las cadenas de proveedores externos (ejemplos claros son las industrias de electrónica de consumo y la industria automotriz)[2]. El desarrollo propio de tecnología permitirá evolucionar hacia el establecimientos de cadenas de valor con encadenamientos locales aguas arriba y aguas abajo, permitirá utilizar el conocimiento disponible en el sistema nacional de CyT y permitirá crear trabajo de calidad como ya está ocurriendo con la planta de celdas / baterías de litio de La Plata, un desarrollo entre Y-TEC, la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET que entrará en funcionamiento en diciembre.

 

Planta de desarrollo para la fabricación de celdas y baterías de litio, en La Plata. Imagen: UNLP.

 

Es fundamental evitar el viejo y perjudicial esquema agroexportador aplicado también a actividades no-agro; por ejemplo, la exportación de carbonato de litio sin fabricar localmente baterías (la incidencia del costo del carbonato de litio en el precio de una batería no pasa del 7%); otro ejemplo es la importación de generadores eólicos y electrolizadores para producir y exportar hidrógeno verde, equipos que es posible desarrollar y fabricar localmente[3].

Al respecto decía Manuel Belgrano ya en 1802:

“Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus Estados a manufacturarse y todo su empeño es conseguir no sólo darles nueva forma, sino aun extraer del extranjero productos para ejecutar los mismos y después venderlos. Nadie ignora que la transformación que se da a la materia prima le da un valor excedente al que tiene aquella en bruto, el cual puede quedar en poder de la Nación que la manufactura y mantener a las infinitas clases del Estado, lo que no se conseguirá si nos contentamos con vender, cambiar o permutar las materias primeras por las manufacturadas”.

Las inversiones extranjeras directas en la industria argentina deben ser controladas de tal forma que aquellas que se concreten garanticen una expansión continua de las cadenas de valor localizadas en el país. Un ejemplo es Brasil con el Presal, que es un gran yacimiento de petróleo y gas en aguas ultra profundas. Es muy importante el desarrollo industrial y de CyT que en época de Lula impulsó el Presal: ninguna compañía podía tener acceso al Presal (no solo las operadoras petroleras o las compañías de servicios petroleros sino tampoco los fabricantes de equipos offshore) sin tener desarrollado en Brasil y en convenio con las universidades brasileñas contratos de I+D y sin poner en marcha proyectos productivos asociados a las provisiones de equipos, insumos y servicios para el yacimiento. Como resultado, con años de trabajo, junto a Petrobras, la COPPE (UFRJ) es hoy uno de los más importantes referentes internacionales en tecnologías offshore y la industria de equipos offshore está muy desarrollada en Brasil.

En la clásica sustitución de importaciones, se hacía ingeniería inversa de un insumo o equipo importado obteniéndose una versión algo desmejorada respecto del original pero que ahorraba divisas; hoy, utilizando nuestro potencial de CyT debemos desarrollar una sustitución inteligente de importaciones, en la que, sobre la base del conocimiento tecnológico propio, se superen las prestaciones de los insumos o equipos importados y simultáneamente se ahorren divisas al país.

 

[1] S. Novick, IAPI. Auge y decadencia, Buenos Aires: Catálogos, 2004.
[2] E. Dvorkin, ¿Qué ciencia quiere el país? Los estilos tecnológicos y los proyectos nacionales, Buenos Aires: Colihue, 2017.
[3] E. Dvorkin, «Energía: industrialización o enclaves extractivos». Coyuntura y Desarrollo – FIDE, número 404, pp. 30-38, 2022.

 

 

 

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